<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348</id><updated>2012-02-16T13:05:01.874+01:00</updated><category term='Basile'/><category term='Bielsa'/><title type='text'>Lejos de la Argentina</title><subtitle type='html'>Relatos de un porteño en Alemania</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>77</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-2888751713466498893</id><published>2009-08-03T22:50:00.003+02:00</published><updated>2009-08-03T22:55:09.671+02:00</updated><title type='text'>A los navegantes</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A todos los que continúan honrando a este blog con su visita les digo que, aunque no haya nuevos textos por mi permanencia en Buenos Aires, seguiré recibiendo los comentarios que quieran hacer acerca de cualquiera de la notas que componen este sitio. Todos ellos serán leídos y publicados; y respondidos en los casos en lo que lo crea oportuno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Saludos a todos y muchas gracias por seguir visitándonos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-2888751713466498893?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/2888751713466498893/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=2888751713466498893' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/2888751713466498893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/2888751713466498893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/08/los-navegantes.html' title='A los navegantes'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-7214161656205644684</id><published>2009-06-08T01:32:00.002+02:00</published><updated>2009-06-08T05:55:37.528+02:00</updated><title type='text'>¡Muchas gracias y hasta la próxima!</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Como conté, el 16 de mayo nos confirmaron que no habría más Bundesliga para los tres relatores en español. Con la certeza de la finalización de la etapa, entre ese día y el miércoles 27, fecha de mi vuelo de vuelta a Buenos Aires, se sucedieron las despedidas.&lt;br /&gt;Fue el momento de despedirse de mucha gente que en estos dos años formó parte de mi vida cotidiana y hay un detalle en muchos que me llama gratamente la atención: me dicen que cuente con ellos y con su casa para cuando vuelva a Colonia, algo que los alemanes no hacen frecuentemente, por lo que hay que creerles cuando lo hacen. Les creo y les agradezco, pero eso termina de darme la certeza: estoy yéndome.&lt;br /&gt;El sábado 23 fue el adiós a los compañeros de trabajo, a quienes cabe dedicarles una mención especial. Sportcast, la empresa que produce la señal internacional de la Bundesliga, organizó una reunión en la cantina del CBC para celebrar el cierre de la temporada, que, como todos los años, se hizo cuando terminamos de grabar los resúmenes de la última fecha. Una vez que estuvimos todos, Nerses, uno de los directores de imagen, sacó la foto del equipo, que después podremos descargar de su página web personal. Después de tres tomas, Günther, el máximo responsable del equipo, se ubicó en el centro del grupo y tomó la palabra. Empezó felicitándonos y agradeciéndonos a todos por el esfuerzo de todo el año que derivó en un producto por el cual la empresa, dijo, se siente muy orgullosa. Después comunicó “oficialmente” el final de los relatos en castellano y nos explicó a todos que se trata de una decisión que excedió a aquellos que trabajaban siempre con nosotros y querían seguir haciéndolo y que fue tomada desde el área de marketing de acuerdo a los criterios que comenté en el texto del jueves 14. No llegué a advertir si lo pidió Günther o surgió espontáneamente, pero todos los compañeros, unos veinte en ese momento, se orientaron hacia nosotros –Mariano, Enrique y yo- y nos brindaron un calidísimo y sostenido aplauso que, sinceramente, nos conmovió a los tres. Mariano hizo gala de su perfecto alemán para hablar en nuestra representación y todo ese momento se coronó con la entrega de unos pequeños presentes con distintos elementos alusivos, como no podría ser de otra manera, a la Bundesliga y con una miniatura de la catedral de Colonia, der Dom para los amigos.&lt;br /&gt;Los dos años en Alemania, y especialmente en mi amada Köln, me marcaron definitivamente. Los alemanes derribaron ese equivocado concepto que tenemos de ellos y de nosotros mismos, que nos creemos los mejores en todo; nos consideramos los mejores amigos, los más apasionados hinchas de fútbol, los más solidarios, etcétera. Nos gusta decir que los alemanes son fríos y distantes, aun sin haber conocido nunca de cerca a alguno de ellos; entre nosotros hay quienes todavía los emparentan con el nazismo. Mi experiencia sirvió para hacer pedazos esos conceptos. Pude hacer unos cuantos amigos alemanes que, como conté al principio, han puesto a mi disposición nada menos que su casa; en dos años de vida entre ellos no tuve que vivir un solo episodio en el cual mi condición de extranjero y extra comunitario me representara un mal momento. Este increíble país me mostró que hay otra forma de vivir, a mi criterio mejor que la nuestra, en la cual se puede dar cada paso con la convicción de que la vida en sociedad está compuesta en todos los órdenes por personas, ya sea en las cosas que funcionan bien como en la forma de buscar las soluciones para lo que es mejorable o perfectible. Me enseñó que dejar cruzar a un peatón en una esquina, además de ser obligatorio, es una muestra de gentileza y no de debilidad; que la “viveza” criolla no es de ninguna manera una virtud, sino un lamentable defecto. Que las leyes y reglamentaciones tienen valor siempre y no solamente cuando favorecen a nuestros propósitos o intereses. Que en un equipo de periodistas, donde muchas veces los egos son incontrolables, pueden tirar todos para el mismo lado, sumando cada uno desde el lugar que le toca ocupar, sin complejos, recelos ni envidias. En la sociedad alemana se respeta el trabajo y la profesionalidad, aun cuando uno tiene la incomparable posibilidad de vivir de lo que ama hacer. Cuando uno hace algún planteo, le dirán que sí o que no; pero nunca intentarán hacerle sentir que están haciéndole el favor de permitirle trabajar en lo que le gusta ni le dirán que afuera hay cientos de personas dispuestas a hacer gratis lo mismo por lo cual estamos presentando alguna inquietud, queja o reclamo. En síntesis, uno no es culpable de disfrutar de su trabajo.&lt;br /&gt;Dejé pasar algunos días para poder expresar mejor las sensaciones que me produjera este nuevo cambio; por eso no publiqué nada más desde que estoy de vuelta en Argentina. Está claro que este texto es también el cierre de un ciclo, ya que el blog tal como nació y fue desarrollándose no tiene razón de ser conmigo instalado otra vez en Buenos Aires. La idea que lo motivó fue la de acercarles a los que me honraron con sus visitas un paisaje diferente, ya no con una mirada turística sino con la de alguien que se encontraba en pleno proceso de adaptación a una cultura muy diferente de la nuestra.&lt;br /&gt;Ojalá hayan podido disfrutar la lectura de este blog como yo lo hice con su escritura. A los que lo enriquecieron con sus aportes, comentarios o con la simple visita, muchísimas gracias.&lt;br /&gt;Hasta pronto.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-7214161656205644684?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/7214161656205644684/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=7214161656205644684' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/7214161656205644684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/7214161656205644684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/06/muchas-gracias-y-hasta-la-proxima.html' title='¡Muchas gracias y hasta la próxima!'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-2160182814664724300</id><published>2009-05-21T10:00:00.001+02:00</published><updated>2009-05-21T11:53:55.090+02:00</updated><title type='text'>Crónica de un final anunciado</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Las cosas negativas no son, por previsibles que hayan sido, menos desagradables cuando finalmente se producen. Sabiendo que pueden pasar uno se prepara mejor para recibirlas y, de alguna manera, amortigua el impacto y reduce sus efectos. Pero sólo los reduce, no los evita.&lt;br /&gt;La espera de la que hablaba al final del texto anterior llegó a su final; se hizo larga, demasiado larga, e incierta. El sábado, después de terminar la transmisión en vivo de los partidos –en mi caso, Hertha Berlín 0 – Schalke 04 0- nos dieron la certeza de que la gente que maneja la difusión internacional de la Bundesliga había decidido prescindir de los relatos en español y, con eso, se termina esta etapa de trabajo en Köln para los tres periodistas que desempeñamos esta tarea; y para mí, por mi situación de inmigrante no comunitario, también llega a su fin este período de experiencia europea. Explicaré el proceso que derivó en este epílogo.&lt;br /&gt;Por estas cosas de los meganegocios que uno nunca llega a entender, fundamentalmente porque no hace el intento, la renegociación de los derechos de difusión del fútbol alemán para América Latina trajo como consecuencia que la empresa norteamericana -de propietarios uruguayos- GolTV se convirtiera en la exclusiva propietaria de esos derechos para toda América, con excepción de Brasil. Esta compañía tiene a sus propios periodistas, a los que encarga la tarea de los relatos de los partidos del fútbol de Alemania y de algunos países más. Hasta el final de esta temporada alternaba el trabajo de su gente con el nuestro, cosa que no sucederá desde el comienzo del campeonato 2009-2010.&lt;br /&gt;Hay razones que pueden hacer entendible esta decisión. Una de ellas, es que la modalidad de transmisión en nuestros países involucra a dos personas, un relator y un comentarista. Nosotros, en cambio, lo hacemos solos, de la misma forma que en Alemania están acostumbrados a ver el fútbol por televisión. Otro motivo, quizás el principal, sea que en el tira y afloje de la negociación la empresa haya intentado reducir el precio de compra de los derechos. Los alemanes, interesados en mantener la presencia de la Bundesliga en la consideración del público latinoamericano, accedieron a bajar el canon a cambio de la eliminación del costo, mínimo en el volumen de la inversión que demanda la estructura montada hace tres años, de los relatos en castellano. Pero uno de nuestros compañeros ingleses, Alan Fountain, tiene una visión particular del tema. Este fanático de Manchester United y del rugby dice que los alemanes cometen un error estratégico por poco dinero, ya que si la intención es que el fútbol alemán y Alemania sean más familiares para los latinos, nada aportará a esa causa que desde el lugar de origen no salga información generada por periodistas que están en permanente contacto con la información, ya sea por su posibilidad de leer y escuchar alemán como por la de estar empapados de la realidad del país en el que se lleva a cabo la liga que tienen la intención de masificar. Alan sostiene, con razón, que aunque no se retransmita nuestro audio éste puede servir de información para quienes sean designados para comentar los partidos; y digo que tiene razón porque alguna vez, estando en Uruguay, pude ver una transmisión hecha por los periodistas de GolTV que están en Miami y pude advertir el enorme esfuerzo que tuvieron que hacer para llevar adelante un partido que no ofrecía ningún relieve y sin mucho más para decir que lo que se veía en pantalla, lo que los llevaba a caer en errores e imprecisiones de variado tenor, cuando no en tonterías lisas y llanas; y esto no es culpa exclusiva de los relatores, ya que ellos deben tener varias ligas y torneos internacionales que atender y ocuparse minuciosamente de cada una de esas competencias les resultaría físicamente imposible, más allá de las inquietudes que cada uno tenga o no por intentar ser un poco mejor.&lt;br /&gt;Esta es la última semana completa de mi presente etapa en Alemania. No daré por seguro que volveré, aunque ese sea mi ferviente deseo. No lo haré porque soy enemigo del fundamentalismo optimista, ese con el que mucha gente con la mejor intención y enorme –quizás inmerecido- cariño hacia mí me decía que “todo va a salir bien” o “vas a ver que te vas a quedar” sin poder sostener ese pronóstico, que sinceramente y tanto les agradezco, con un solo elemento racional. No lo haré porque la concreción de ese deseo depende también de variables que están completamente fuera de mi alcance. En dos años y algo más de trabajo no recibí ninguna queja y sí algunos elogios para mi desempeño; así todo, la reunión del próximo sábado de todo el equipo para despedir a la temporada también servirá para decirnos adiós a nosotros.&lt;br /&gt;Pero no es para dramatizar. Con esta oportunidad caída, volveré a Buenos Aires. Allí está mi trabajo esperándome, ya que la gente de radio Continental, gracias a la imprescindible e incomparablemente generosa gestión de Víctor Hugo, me otorgó un segundo período de licencia sin goce de sueldo para cumplir con esta temporada de la Bundesliga, aun cuando la ley no los obligaba a hacerlo.&lt;br /&gt;Pero lo más importante es que allá están los que quiero. Mis padres, dos grandes. Mis hermanos con sus respectivas familias y mis sobrinos, los más increíbles regalos que me dio la vida a falta –todavía- de hijos propios. Cuando llegue a Ezeiza y me tire encima a Ian y a Camila me invadirá, mientras esté besándolos y abrazándolos sin parar, la sensación de que todo lo que acaban de leer no tiene mayor importancia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-2160182814664724300?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/2160182814664724300/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=2160182814664724300' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/2160182814664724300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/2160182814664724300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/05/cronica-de-un-final-anunciado.html' title='Crónica de un final anunciado'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-1886448817042286072</id><published>2009-05-14T10:00:00.002+02:00</published><updated>2009-05-15T12:29:30.386+02:00</updated><title type='text'>¿Adiós o hasta pronto?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No es una sorpresa porque ya lo había visto en la temporada anterior, pero nunca deja de llamar la atención que caminando por una vereda de Ehrenfeld, el barrio de Colonia en el que vivo, se crucen pequeñas liebres desde que el clima entró en su etapa más benévola del año. Andan por ahí, debajo de los arbustos y en cualquier superficie que les ofrezca un poco de verde; y si bien no permiten que la gente se les acerque, tampoco huyen despavoridas. Se mantienen a distancia, atentas; pero se dejan ver. Se ven muchas en los alrededores del edificio del CBC, donde relatamos los partidos de la Bundesliga, y también en los jardines que rodean al enorme geriátrico que está frente a la estación de tranvía de la Gutenbergstraße, donde habitualmente tomo el &lt;em&gt;Straßenbahn&lt;/em&gt; de la línea 5.&lt;br /&gt;Algo que sí descubrí hace poco, a pesar de los casi dos años que llevo en esta ciudad y en este barrio, son unas pequeñas plaquetas metálicas que hay en el piso. Están frente a la puerta de algunas casas y recuerdan a muchos habitantes judíos que tuvo Colonia y que fueron detenidos y deportados por los nazis en la época de la Segunda Guerra. En cada una de esas placas figura el nombre de la persona homenajeada –en el caso de las familias los de todos sus integrantes- su fecha de nacimiento, la fecha de su deportación y el campo de concentración al que fue derivada. En algunos de ellos figura la fecha del asesinato y en otras signos de pregunta que dan a entender que no se supo más de esa persona una vez producido su traslado. Mirando un poco más atentamente, en distintos movimientos que tuve que hacer noté que estas chapas están dispersas por casi toda la ciudad. Durante mis primeros tiempos en Köln no había notado la finalidad de estos pequeños cuadros metálicos; pero cuando uno se pone a leerlos no puede evitar una sensación muy particular, un poco de perplejidad y otro poco de repugnancia. En el barrio vive mucha gente muy mayor y uno imagina que pudieron haber sido vecinos con las víctimas de los nazis que están permanente homenajeadas en las veredas. ¿Qué nos contarían si les preguntáramos algo acerca de aquellos tiempos?&lt;br /&gt;No sé por qué no había reparado antes en la presencia de las liebres o por qué no advertí antes el contenido de las placas dispersas por las veredas. Quizás sea porque desde hace un par de meses camino por la ciudad con la sensación de que dentro de poco dejaré de caminarla y, por esa razón, lo hago mirando mucho más atentamente, como queriendo llenar las retinas con cada imagen que entrega este lugar que aprendí a querer tanto en tan poco tiempo. Todavía no está confirmada nuestra continuidad laboral, ya que la empresa que produce la señal internacional de la Bundesliga está renegociando los derechos con los adjudicatarios de América Latina y una de las variables del precio parece ser la entrega o no del relato original en castellano de los partidos y de los resúmenes de cada una de las fechas del campeonato. Una de esas empresas, la norteamericana GolTV –propiedad de los famosísimos (por distintos motivos) Enzo Francescoli y Francisco “Paco” Casal- ya ha dicho que no tiene problema en prescindir de nuestro trabajo y emitir los partidos relatados y comentados por su propia gente. Todavía quedan algunas negociaciones abiertas, pero mis compañeros y yo ya pensamos en nuestra salida. En mi caso mucho más, ya que soy el único de los tres que vive en Colonia sólo por esto y que caída esta posibilidad debería dejar Europa ya que mi visado laboral establece taxativamente que mi permiso se limita únicamente a mi vinculación con la empresa que me tiene contratado y para realizar la tarea que me ha tenido acá los últimos dos años; y si bien mi próximo viaje a la Argentina nunca estuvo en duda, una cosa será hacerlo sabiendo que en agosto estaré otra vez por acá y otra muy distinta abandonar Köln sin fecha cierta de regreso, si es que éste alguna vez se produce efectivamente.&lt;br /&gt;En esta etapa, que uno podría definir como incierta y por eso un poco triste, hay, sin embargo, cosas que reconfortan. Nuestros compañeros ingleses, cuya continuidad está asegurada, no dejan de manifestarnos su apoyo y sus disgusto y tristeza por nuestra muy probable partida. También los alemanes que comparten la tarea con nosotros –operadores de sonido, de video y gráfica, editores, redactores y la gente que está a cargo de las transmisiones en distintos aspectos- nos comentan sin reparos sus ganas de que el grupo de trabajo se mantenga tal como está conformado hasta ahora. Como ya comenté en algunos de estos textos, los alemanes han hecho pedazos, al menos en mi opinión, el concepto que en general se tiene de ellos. Conmigo, y creo que mis compañeros comparten esta impresión, han sido absolutamente cálidos y amables. En lo profesional, extremadamente respetuosos y serviciales por demás. Al principio, además, han tenido la enorme generosidad de hablarme en inglés mientras mi alemán no fuera suficiente para poder llevar a cabo cada transmisión. Para ellos, sigamos acá o no en las próximas temporadas de la Bundesliga, siempre tendré palabras de agradecimiento.&lt;br /&gt;El problema es que esa decisión no depende en absoluto de nosotros ni de ellos; ni siquiera está relacionada con nuestro rendimiento. Se trata de cuestiones de política empresaria que nos exceden por completo y por las que solamente nos queda esperar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-1886448817042286072?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/1886448817042286072/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=1886448817042286072' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1886448817042286072'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1886448817042286072'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/05/adios-o-hasta-pronto.html' title='¿Adiós o hasta pronto?'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-2757336049145810609</id><published>2009-05-07T11:00:00.002+02:00</published><updated>2009-05-09T00:17:00.505+02:00</updated><title type='text'>Política y politiquería</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Los coloneses están un poco más contentos esta semana. El domingo, después de cuatro derrotas consecutivas, Colonia le ganó 1 a 0 como local a Werder Bremen y está prácticamente libre de cualquier riesgo de volver a Segunda División. El estado de Renania del Norte-Westfalia tiene dentro de su territorio a las ciudades en las que el fútbol se siente más intensamente, ya sea las que están ubicadas sobre la cuenca del Rin (Colonia, Leverkusen, Mönchengladbach) como la del Ruhr (Gelsenkirchen, Dortmund y, más chica, Bochum). Colonia fue el primer campeón de la Bundesliga en su actual formato, creado en 1963; Schalke, su gran rival, tiene a la ciudad de Gelsenkirchen esperando por un campeonato local desde 1958 y sólo calmó un poco la sed alzando la copa UEFA en 1997, el mismo año en el que su archirrival, Borussia Dortmund, llegó a ganar la copa Intercontinental imponiéndose en la final a Cruzeiro. El otro Borussia, el de Mönchengladbach, nos resulta un poco más familiar porque fue aquel al cual derrotó el Boca de Juan Carlos Lorenzo en 1977 como visitante, aunque debe hacerse la salvedad de que los alemanes no fueron locales en su ciudad sino en Karlsruhe, varios cientos de kilómetros al sur subiendo el curso del Rin.&lt;br /&gt;Renania del Norte-Westfalia, cuya capital es la vecina Düsseldorf, es la región industrial por excelencia de Europa y, por lo tanto, de Alemania. Eso explica, en parte, la multiculturalidad que reina en esta parte del oeste alemán. Los turcos son mayoría entre los extranjeros, aunque muchos de ellos actualmente no lo son por tratarse ya de segunda o tercera generación de descendientes de turcos nacidos en Alemania. La ley alemana, a diferencia de lo que ocurre en muchos otros países, no otorga la ciudadanía a una persona por el solo hecho de haber nacido dentro de su territorio. La nacionalidad alemana se recibe de alguno de los padres o se la adquiere después de ocho años de residencia legal en el país.&lt;br /&gt;Como muchos saben, Bayern Múnich (&lt;em&gt;München&lt;/em&gt; en alemán) es el multicampeón de este país. Con el título de la Bundesliga ganado en la temporada pasada llegó a su &lt;em&gt;Schale&lt;/em&gt; (el trofeo que se entrega al campeón, algo así como un plato) número veintiuno. Ganó catorce veces la &lt;em&gt;DFB-Pokal&lt;/em&gt; (copa Alemania), una vez la UEFA, cuatro la Champions League y levantó en dos oportunidades la copa Intercontinental, la última de las cuales ante Boca Juniors en 2001, con el gol del ghanés Samuel Kuffour en tiempo suplementario, en aquel partido en el que Marcelo Delgado se hizo expulsar por fingir una falta por la que reclamaba penal.&lt;br /&gt;Múnich es la ciudad más importante de la región de Baviera, el más grande de los dieciséis estados federados que conforman Alemania y el principal destino turístico de este país. Sus habitantes, dicen por aquí, se arrogan la condición de ser más alemanes que el resto, lo que, obviamente, genera algunas rivalidades que encuentran su mayor caja de resonancia en el fútbol. Los hinchas de todos los equipos son seguidores de los suyos casi tanto como son detractores de Bayern Múnich. Un poco por la enorme cantidad de logros deportivos del club bávaro, pero otro poco por lo comentado líneas más arriba.&lt;br /&gt;De todas formas, cuando uno lee los diarios nacionales o mira los noticieros de televisión, advierte fácilmente que de ninguna forma hay un arraigado regionalismo. Alemania es un país federal y con esa convicción se lo lleva adelante. Con dificultades y obstáculos, desde ya. Pero con una profunda fidelidad a esos lineamientos de país que los alemanes persiguen desde hace décadas. Los gobiernos sucesivos aplican cada uno su matiz, pero el rumbo es siempre el mismo. No todo lo que hizo el anterior está mal. Ahora que hay campaña política para las elecciones legislativas, que se llevarán a cabo el próximo 7 de junio, no se escucha ni se lee que ningún candidato agreda a otros y desde la coalición de gobierno no lanzan amenazas apocalípticas para advertir de la eventualidad de una derrota oficialista. No les falta nada de lo que nos sobra a nosotros; aquí también hay intolerancia, ineficacia, corrupción y otros males sociales. La diferencia es que ejercen permanentes controles que redundan en mejoras y, en casos de dolo, dejan actuar a las instituciones que crearon para determinarlo y castigarlo.&lt;br /&gt;La República Federal de Alemania fue creada en 1949, después de la Segunda Guerra, tras la cual no quedó demasiado en pie, no solamente en lo material. Los doce años de nazismo habían hecho estragos en la sociedad alemana, que tras la derrota bélica de sus fuerzas armadas se entregó a una profunda autocrítica y se encaminó en la dirección opuesta. Es cierto que el famoso plan Marshall fue vital para su recuperación, pero en ese mismo lapso y por diversos conceptos Argentina recibió también mucho dinero que no parece haber sido tan bien usado, mucho más si tenemos en cuenta que nuestro país nunca llegó a estar ni cerca del estado de destrucción que fue punto de partida del renacimiento de los países que se beneficiaron con la inciativa norteamericana de posguerra.&lt;br /&gt;En nuestro caso habría que decir que, habiendo partido de un entorno mundial ampliamente favorable, nuestros sucesivos conductores de seis o siete décadas hasta hoy se han esforzado con una notable devoción en demostrarnos qué tan capaces podían y pueden ser de destruir un país, cosa de la cual, a esta altura, no nos queda la menor duda.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-2757336049145810609?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/2757336049145810609/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=2757336049145810609' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/2757336049145810609'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/2757336049145810609'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/05/politik-vs-politiqueria.html' title='Política y politiquería'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-1792409239631848036</id><published>2009-04-30T11:00:00.005+02:00</published><updated>2009-05-01T02:19:35.443+02:00</updated><title type='text'>Cuestión de idiosincracia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Alemania, como gran parte del mundo por estos días, está preocupada por la famosa fiebre porcina. Fue un gran alivio el dato de que la enfermedad no se transmite por el consumo de la carne, ya que el cerdo está presente en buena parte de la dieta de los alemanes. Ayer se comentaba el pedido de los franceses para que toda la Unión Europea suspenda los vuelos hacia México, aunque propone no aplicar restricciones a las llegadas para facilitar de esa manera el regreso de los europeos a quienes la posible pandemia haya sorprendido en tierras aztecas. El tema preocupa, aunque lo asumen con calma y toman, como en todo el mundo, los recaudos necesarios para evitar que el virus se propague inconteniblemente. La canciller alemana, Angela Merkel, ha pedido a los encargados del área de salud de cada uno de los dieciséis estados federados que componen Alemania que arbitren los medios para poner a disposición del sistema de salud pública los medicamentos indicados para combatir la temida fiebre porcina.&lt;br /&gt;Hace un par de semanas que, después de una pausa, retomamos el curso de alemán. Hay un dato que llama verdaderamente la atención y que nunca comenté en este espacio. Los libros de texto, para facilitar el aprendizaje, tienen muchas ilustraciones y fotos que acompañan las lecciones. El libro que usamos en el nivel pasado, &lt;em&gt;Schritte&lt;/em&gt; (pasos), tenía como protagonistas a los trabajadores de un pequeño delivery de comidas, dos muchachos y una chica. La única alemana de la zaga es ella, mientras que uno de los chicos es de ascendencia árabe y el otro italiano. Todas las unidades giran en torno a las vivencias de estas tres personas y no hay que hacer mucho esfuerzo para advertir la deliberada intención de que la integración multirracial de la sociedad se naturalice tanto como sea posible.&lt;br /&gt;Pero ese no es el único detalle que nos llamó la atención a todos los que tomamos el curso. Muchos de los textos que los profesores usan en la enseñanza suelen contener críticas a muchas características de los alemanes y su sociedad; esos recortes de diarios o publicaciones varias critican directamente o con sarcasmo o ironía diferentes hábitos y convicciones que rigen la vida cotidiana de la gente de este país. Lo que ellos más critican de sí mismos es su estructura mental (a la que denominan "cuadrada"), al “excesivo” orden. Es evidente que lo bueno no lo es para todos y lo malo tampoco; cuando a mí me preguntan qué es lo que más me seduce de vivir en Alemania no dudo en decir que son el orden y la posibilidad de hacer planes ciertos a mediano y largo plazo, la tranquilidad de que salir a la calle a cualquier hora no es una aventura riesgosa y la facilidad con la que se pueden resolver cuestiones de todos los días, desde cualquier trámite oficial hasta un reclamo o gestión ante una empresa de servicios. No fueron pocos los alemanes que me dijeron que todo esto los aburre y que les gustaría experimentar un poco nuestro desorden. Yo insisto en no recomendárselos, tanto como ellos lo hacen en su legítima aspiración de salir un poco de la monotonía que dicen padecer.&lt;br /&gt;También son muy notorias, casi conmovedoras, las ganas con la que esta gente espera y disfruta del sol. El sábado estábamos en el estudio y todo estuvo listo muy temprano, así que nos quedó media hora libre antes de empezar las transmisiones. Uno de los editores, una vez que terminó la charla previa, se sirvió un sandwich y huyó hacia la calle para disfrutar al aire libre los últimos quince minutos antes de meterse en su cabina a mirar su partido para seleccionar las mejores imágenes, las que editaría para el resumen. Nos dijo a mi compañero venezolano y a mí por qué no salíamos, a lo que Mariano, en su perfecto alemán, le respondió graciosamente que para los sudamericanos el sol es algo muy normal a lo que estamos muy acostumbrados. Para ellos, en cambio, cada minuto de un día soleado tiene un enorme valor. Por eso, los espacios verdes de la ciudad, que son muchos, se llenan de gente que además de sentarse o acostarse a broncearse puede tomar color haciendo algún deporte, ya que en esos lugares hay aros de básquet, mesas de ping pong fijas y hasta canchas de tenis, en las cuales la paciencia para esperar que se desocupe es el único precio que hay que pagar para poder utilizarlas.&lt;br /&gt;Acá también están en campaña política. En junio hay elecciones y los distintos partidos han empezado a desplegar la cartelería por toda la ciudad. El SPD, Partido Social Demócrata, ha pegado afiches con el rostro de un señor, muy joven al parecer, de apellido Hartmann. Lo que más llama la atención es que los candidatos proponen cosas. La izquierda –&lt;em&gt;Die Linke&lt;/em&gt;- anuncia como uno de sus postulados más fuertes la lucha por una remuneración para las mujeres que equipare a la de los hombres por idéntica tarea. Los Verdes –&lt;em&gt;Die Grüne&lt;/em&gt;- impulsan la implementación de más trenes y ómnibus (&lt;em&gt;mehr Bahnen und Busse&lt;/em&gt;) para combatir la polución ambiental. Hoy por hoy, la red de transporte público permite alcanzar casi cualquier punto de la ciudad y tiene un alto índice de eficiencia y puntualidad; como aspecto negativo hay que destacar que, en relación con otros países de la Unión, el costo es mucho mayor. Para citar un ejemplo, en Roma cuesta un euro lo que en Colonia vale dos euros con cuarenta y permite recorrer toda la ciudad haciendo cualquier combinación con todos los medios de transporte público, que incluyen tranvías, ómnibus y trenes de corta distancia. Aun así, esta gente propone que sea más grande.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-1792409239631848036?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/1792409239631848036/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=1792409239631848036' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1792409239631848036'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1792409239631848036'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/04/cuestion-de-idiosincracia.html' title='Cuestión de idiosincracia'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-8245065846068779787</id><published>2009-04-23T11:00:00.003+02:00</published><updated>2009-04-24T02:33:42.278+02:00</updated><title type='text'>Una vuelta por el barrio</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Haciendo las compras uno advierte que, como más de una vez les conté, la vida en Colonia, y en Europa en general con algunas excepciones, resulta mucho más barata que en Argentina en relación con el ingreso que percibe un trabajador medio. Para establecer ese cotejo, obviamente, no hay que hacer la conversión monetaria de acuerdo a la paridad del peso con el euro porque eso entrega un parámetro equivocado. Sí se puede plantear la comparación cotejando qué se puede hacer en cada lado con una unidad de la moneda corriente en cada uno de los países. Acá, haciendo una compra criteriosa no exenta de algún gustito que uno quiera darse, hace falta meter unas cuantas cosas en el changuito para llegar a los cien euros. ¿Qué puede comprarse en Argentina con cien pesos?&lt;br /&gt;Repasemos el precio, naturalmente en la moneda de Unión Europea, de algunos artículos en Kaufland, el supermercado en el que compro la mayor parte de las cosas. Un litro de leche entera de la marca propia cuesta 0,55 y puede trepar hasta 1,00 dependiendo del tipo de leche y de la marca. Un paquete de seis botellas de un litro y medio de agua mineral, que también lleva el logo de la empresa, cuesta 1,19, con una particularidad: con la primera compra hay que pagar los envases, a un precio de 0,25 por botella, con lo que al devolverlo uno tiene pago el próximo pack y hasta le sobran casi cinco centavos por cada una de las seis unidades que lo componen. Esto se hace para evitar que la gente tire como desechos esos envases plásticos, que los empleados del supermercado acumulan en enormes bolsas que luego son retiradas por empresas que les dan un tratamiento especial. Una baguette recién horneada, 0,59 por unidad. Una botella de un litro de Coca Cola se consigue por algo menos de un euro, pero otras bebidas gaseosas o jugos de otras marcas son mucho más económicos. Por cada litro de nafta se paga alrededor de 1,30 y si el combustible que nuestro auto consume es gasoil el precio ronda 1,00. Un kilo de azúcar refinado se vende a 0,80 y media docena de huevos a 1,00. Un kilo de buenos tomates se consigue por 2,30 y medio kilo de berro, por citar la verdura que me gusta comer en ensalada, se compra con 0,50. Si hablamos de fruta, una red con dos kilos de naranjas de España cuesta 1,79, lo mismo que un kilo de bananas, obviamente importadas desde Sudamérica, Ecuador más precisamente. Gracias a mi gran amigo Luis Laca y a mis compañeros de la radio me hice hincha del mate uruguayo, así que compro la yerba con la que se lo toma del otro lado del Río de la Plata. En Alemania no es fácil conseguirla, pero en mi viaje a Italia encontré un local que la vendía a cuatro euros, lo que es barato; mucho más si tenemos en cuenta que no es algo que se venda masivamente y que viene de Brasil.&lt;br /&gt;La conclusión a la que llegamos conversando del tema con otros amigos que están radicados en distintos puntos de Europa es que los productos que componen lo que habitualmente se denomina la “canasta básica” son comparativamente mucho más accesibles, algunos de ellos, inclusive, haciendo la conversión de euros a pesos, lo que en algunos artículos provoca la indignación de saber que son relativamente más baratos acá aun cuando son importados desde el otro lado del Atlántico.&lt;br /&gt;A pesar de todos estos datos positivos, los alemanes son gente medida y cautelosa en general; y cada vez más dejan de manifiesto que no se sienten ajenos a la famosa crisis. Mis amigos dedicados a la gastronomía son los que dicen haber notado más claramente un cambio de conductas en gran parte de la gente. Los franceses, en cuyo bistrot comía muy seguido en mi primeras etapas en Köln, ya no llenan el local dos veces todos los mediodías. Optaron por mantener la calidad de los productos, elevaron un poco los precios y ahora, en lugar de a las 19, cierran a las 22. Nicholas dice que el trabajo ha bajado notoriamente, pero que el negocio todavía se sostiene. Se sirven menos almuerzos, pero creció mínimamente, me contaba ayer, el número de personas que a la pasada se sienta a tomar un café con leche con algo dulce, especialmente a media tarde. Con algo de orgullo, agregó que algunos de los clientes más fieles han mantenido su ritmo de visita. No es para menos; el lugar, desde la ambientación y pasando por la atención y la mercadería, invita a no perdérselo.&lt;br /&gt;Gustavo, el argentino dueño de El Rincón –del que varias veces les hablé- dice que a él, en cambio, los números están dándole un poco mejor. Que en los últimos tiempos no le piden los platos más caros de la carta, pero que en los últimos meses el ritmo de trabajo ha subido sensiblemente. Al ser un bar de tapas español, también altamente recomendable, los comensales tienen la posibilidad de pedir cosas chiquitas en tamaño y en costo, lo que lo convierte en una muy buena opción para aquellos -muchos- que quieren mantener el hábito de comer afuera periódicamente sin que cada salida resulte demasiado onerosa. El ambiente es muy agradable y, además, cuenta con el atractivo de tener varias mesas sobre la vereda, lo que después del duro invierno que nos tocó vivir en esta parte del mundo tienta irresistiblemente a los alemanes, fanáticos del sol, que quieren disfrutar cada minuto de luz natural de los hermosos días que estamos teniendo en Colonia ininterrumpidamente desde hace prácticamente un mes y que elevan a esta ciudad a la categoría de “casi perfecta”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-8245065846068779787?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/8245065846068779787/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=8245065846068779787' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/8245065846068779787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/8245065846068779787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/04/una-vuelta-por-el-barrio.html' title='Una vuelta por el barrio'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-3047426933712371209</id><published>2009-04-16T11:00:00.004+02:00</published><updated>2009-04-19T12:14:43.062+02:00</updated><title type='text'>Imbecilidad, mala leche e intereses</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No exagero si denomino como estupefacción lo que me producen algunas situaciones de las que me entero a través del seguimiento de los medios de comunicación argentinos. El hecho de haber dejado de convivir con ellas y el de estar a una enorme distancia, que excede lo meramente geográfico, hacen que a uno le resulten todavía más difíciles de entender y, más aún, de aceptar.&lt;br /&gt;Estoy refiriéndome a la bochornosa recepción que algunos “hinchas” le brindaron al plantel de San Lorenzo en Ezeiza a su regreso de la derrota en México ante el modestísimo y casi desconocido San Luis Potosí, que además significó la eliminación del club argentino del torneo cuya obtención se ha convertido en una obsesión para los de Boedo: la Copa Libertadores de América.&lt;br /&gt;Estos sujetos, autodenominados “hinchas”, fueron al aeropuerto para hostigar a los jugadores y hacerles saber de su profundo desagrado por una nueva frustración. Llenaron esa manifestación de insultos y agravios, llamándolos “mercenarios”, mostrándoles billetes y escupiéndolos a lo largo del recorrido de los futbolistas entre la salida de la terminal y el ómnibus que estaba esperándolos. ¿Hay un acto más cobarde y descalificador de la figura de quien lo lleva a cabo que un escupitajo? Además anónimo, ya que parte de un grupo cuyos integrantes no tendrían individualmente el temple necesario para sostener sus agresiones mano a mano con cualquiera de los jugadores. Más todavía: los líderes de estas acometidas suelen ser de la barra brava, que venden su apoyo o desprecio al mejor postor. Ellos también son mercenarios. ¿O no?&lt;br /&gt;Sin desligar a los jugadores de cualquier miseria que efectivamente pudiera serles achacable, creo que no hay nada que justifique lo de Ezeiza ni ninguna de las manifestaciones que casi cotidianamente vemos ligadas con el humor de los “hinchas” como consecuencia de resultados futbolísticos. Hay una sentencia imbécil, lo que significa que sólo puede ser sostenida por imbéciles, que dice que “el hincha tiene derecho a todo, incluso a insultar, porque paga la entrada”, lo que conforma una combinación letal con otra que afirma que “lo mejor que tiene el fútbol son los hinchas”. Todo esto no adquiriría mayor relieve si no fuera porque algunos “periodistas” no se cansan de irradiar o escribir este canto de sirenas que lleva a la confusión a muchos cerebritos algo inmóviles, que prefieren dejarse seducir por la demagogia antes que activar las neuronas para encontrar conclusiones más sólidas acerca de su vínculo con el fútbol.&lt;br /&gt;Pocos condenaron lisa y llanamente, como correspondería hacerlo, lo que pasó en Ezeiza con el plantel de San Lorenzo. Muchos, en cambio, se regodearon mostrando fotos y filmaciones y, los de radio, tomándose el minucioso trabajo de leer al aire cada una de las manifestaciones de los “hinchas”, tanto en forma de cánticos como en esta especie de estúpida religión en la que se han convertido las “banderas”. Los medios en general –salvando las excepciones que correspondan- se hacen eco de cada pronunciamiento de los “aficionados” como si se tratara de la verdad revelada, lo que les genera una triple comodidad: se ganan fácilmente la adhesión de las masas que los consideran aliados de su “causa”, se evitan el esfuerzo intelectual de elaborar pensamientos propios y también dejan a salvo la relación que necesariamente deben mantener con los futbolistas y entrenadores, ya que no son ellos sino “la gente” la que los vitupera. “Los medios –dirán los fundamentalistas del pseudoperiodismo- sólo reflejamos la realidad.”&lt;br /&gt;En una gran cantidad de esos medios se dio por entendido que, ante una nueva eliminación de la Copa Libertadores, los jugadores de San Lorenzo merecían esta agresión. ¿Por qué ponerse a analizar? Habría que ver cuántos de estos “comunicadores” tienen la honestidad necesaria para decirle a esa gente que, en lugar de agarrársela con los futbolistas –a quienes, repito, no considero absolutamente inocentes- tendría que apuntar primero a los dirigentes que toman las decisiones. Cuántos la tienen para decirle a esa gente que esté alerta, que no compre sin pensar el humo que le venden los tipos como Tinelli, que grita a los cuatro vientos su fanatismo mientras da a entender –y en eso queda, sólo en la insinuación- que viene a ayudar al club. ¿Cuál es la ayuda? ¿Traer a D’Alessandro, ponerlo en la vidriera y luego venderlo en millones de dólares de los cuales San Lorenzo sólo recibe monedas? ¿Cuál es la ayuda? ¿Tomar el poder del club a cambio del presunto mecenazgo? ¿Cuál es la ayuda? ¿Amenazar con retirar el “apoyo” económico si no se delega en él la potestad de tomar las decisiones ligadas al fútbol?&lt;br /&gt;Los medios deberían decirles a los “hinchas” que los socios, que han decidido tomar parte de la vida del club de sus amores, le dieron su voto y el mandato de conducir la institución a Rafael Savino, no a Tinelli; y deben decirles que Savino también está entregado –al parecer, gustosamente- a la política entreguista de Julio Grondona, que regaló el fútbol a sus amigos y favorecedores dejando a los clubes en la indefensión más absoluta. Deben decirles que Savino, uno de los preferidos de Grondona al punto de haber sido defendido por el jefe de un embate del mismísimo Maradona, también es responsable –y más que los jugadores- de las frustraciones de San Lorenzo, aun sin olvidar el campeonato ganado con Ramón Díaz.&lt;br /&gt;Lo que no leí ni escuché en ningún lado es que tratándose de fútbol, un deporte, también cabe la posibilidad de perder. Pero eso no lo dicen ni lo escriben, porque a casi nadie le gusta escucharlo o leerlo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-3047426933712371209?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/3047426933712371209/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=3047426933712371209' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3047426933712371209'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3047426933712371209'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/04/imbecilidad-mala-leche-e-intereses.html' title='Imbecilidad, mala leche e intereses'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-5767858105832768839</id><published>2009-04-09T11:00:00.001+02:00</published><updated>2009-04-09T14:08:14.407+02:00</updated><title type='text'>Un día de excursión</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En nuestra última clase de esta etapa de alemán, hace una semana, el profesor nos hizo una invitación. Nos propuso sumarnos a una excursión que tenía prevista con otro grupo al Museo de la Historia Alemana, en Bonn, y a Königswinter, un pueblo situado al sur de la ex capital de la República Federal de Alemania, que está a pocos kilómetros de Köln. Como cierre del paseo, nos invitaba a todos a una reunión en su casa, en cuya parrilla se asaron salchichas y pequeños trozos de carne de cerdo y pollo que acompañamos con algunas salsas y ensaladas.&lt;br /&gt;La cita era para ayer, miércoles, en el Hauptbahnhof de Köln. Allí teníamos que tomar un tren regional. Como éramos muchos, y para abaratar los costos del viaje, nos dividimos en grupos de a cinco, ya que las expendedoras de boletos ofrecen la opción de comprar un pasaje para cinco personas por un precio menor que la suma de cinco tickets individuales. Comprándolos de esta manera, se ahorra un 15%, aproximadamente. La distancia es de veintinueve kilómetros y el tramo ida y vuelta cuesta algo más de veinte euros, lo que representa un costo de cuatro euros y algunos centavos por cada pasajero.&lt;br /&gt;Llegamos al Hauptbahnhof de Bonn y de allí tomamos un U-Bahn (subterráneo) hasta el museo, al que se accede directamente desde la estación y tiene entrada gratuita. Lo primero que se ve es un vagón del tren que usaban en los tiempos de posguerra los sucesivos cancilleres, quienes en Alemania son el equivalente a nuestro presidente. Los carteles alusivos hablan de las preferencias de cada uno de sus célebres usuarios, especialmente por Conrad Adenauer, el primer canciller de la República Federal de Alemania. Dentro del vagón se puede ver toda la ambientación que lo convertía en una verdadera oficina sobre rieles, con compartimentos para reuniones, un despacho con teléfono y una especie de living en el que se ve una radio gigante con la cual se seguían las noticias durante el viaje.&lt;br /&gt;De allí se sube una a escalera mecánica que conduce al acceso al museo. No está permitido sacar fotos, aunque no se retienen las cámaras como había sucedido en mi visita anterior, hace dos años. Antes de ingresar pasamos por el guardarropa para grupos, que constan de gabinetes que se internan en la pared y cuya llave queda en poder de un responsable del grupo.&lt;br /&gt;El museo comienza su repaso de la historia desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Hay piezas originales como cascos, indumentaria y documentos de aquella época. También hay videos que muestran a las ciudades arrasadas por las bombas y a la gente –hombres y mujeres, chicos, adultos y viejos- trabajando en la reconstrucción. De allí y hasta hoy se hace un interesantísimo raconto de toda la evolución de Alemania, lo que entre muchas cosas interesantes tiene el traje espacial de un astronauta de la ex DDR y segmentos del Muro de Berlín. Una maravilla.&lt;br /&gt;El recorrido duró una hora. Luego volvimos a tomar el tren y nos dirigimos a Königswinter. Esta pequeña ciudad –tranquila, limpia, impecable- también está a orillas de Rin y entre sus principales atractivos hay un castillo al que para acceder hay que caminar hacia arriba durante unos cuarenta minutos de pendiente constante en medio de mucha naturaleza y de pequeñas elevaciones. Algunas de ellas tienen como unos balcones de hormigón armado que fueron empotrados para contener derrumbes y caída de rocas, que forman parte del mismo macizo del cual se extrajeron los fragmentos de piedra que se utilizaron para construir la catedral de Colonia y otros templos de la zona. Al llegar hay un mirador desde el que se tiene una maravillosa vista del Rin y hasta se alcanza a divisar Colonia, que está a más de treinta kilómetros, de la cual se distinguen claramente el Dom y la torre de televisión que tengo a dos cuadras de mi casa. Mucho más cerca, y sobre ambas orillas del río, se ven poblaciones con las clásicas construcciones de techo a dos aguas que son característicamente alemanas. Uno está ahí arriba y piensa que nunca podría cansarse de admirar ese paisaje.&lt;br /&gt;Después, para completar el programa, nos fuimos a la casa del profesor. Está en Troisdorf, a mitad de camino entre Colonia y Bonn. Tomamos un tren y un ómnibus, que nos dejó en medio de un barrio de casas bajas impecablemente conservado y de una llamativa tranquilidad. Allí se pusieron en la parrilla las cosas que les detallé en el primer párrafo, a lo que se agregaron unas papas; acá es bastante común comerlas de esa manera. En la reunión había personas de una gran diversidad de orígenes y colores de piel, imagino que también de religiones; el grupo estaba compuesto por europeos, africanos, norte y sudamericanos, asiáticos y hasta un neocelandés, representante de Oceanía. Todos, salvo el profesor, hablamos con limitaciones el alemán; y exceptuando a los españoles y yo, los demás casi no tenían interlocutores en su mismo idioma. Sin embargo, no faltó buena onda y no hubo subgrupos idiomáticos. Los bailarines tuvieron música y, como imaginarán, no faltó bebida, con y sin alcohol, para regar la picada y el resto de la reunión, que terminó a las once de la noche, cuando todos nos fuimos a tomar el último ómnibus que podía llevarnos hasta la estación para alcanzar el tren que cerca de la medianoche nos dejaría de vuelta en Colonia después de haber disfrutado un hermoso día.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-5767858105832768839?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/5767858105832768839/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=5767858105832768839' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/5767858105832768839'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/5767858105832768839'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/04/un-dia-de-excursion.html' title='Un día de excursión'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-2093678651618643380</id><published>2009-04-02T11:00:00.003+02:00</published><updated>2009-04-09T17:08:06.572+02:00</updated><title type='text'>El vértigo de la realidad</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Quizás esta sea una buena oportunidad para contar un poco de qué forma este blog va adquiriendo su fisonomía habitual. El texto de cada semana lo voy armando en la cabeza mientras pasan los días y guardo en mi memoria los apuntes que me parece relevante contarles. Desde el jueves pasado la mecánica fue la misma; malo, pero periodista al fin, los dos impactantes hechos de las últimas horas me obligaron a un replanteo. Por orden cronológico y de importancia, se impone empezar con el fallecimiento de Raúl Alfonsín, tema de comentario obligado entre los argentinos que nos juntamos a ver el partido contra Bolivia.&lt;br /&gt;Tenía trece años en octubre de 1983. Entendía lo que pasaba. La sensación generalizada hasta el acto de cierre de campaña del justicialismo era que la fórmula Lúder-Bittel ganaría la elección y muchos analistas coinciden en destacar que la quema del cajón ornamentado aludiendo a la UCR por parte de Herminio Iglesias fue lo que volcó a mucha gente a votar por la lista 3.&lt;br /&gt;Raúl Alfonsín fue el presidente que gobernó la Argentina durante mi adolescencia, la etapa en la que uno se familiariza con las cuestiones de la vida cívica, entre otras cosas. Recuerdo la atención con la que seguí el juicio a las juntas militares y su enorme importancia y también tengo presente que uno de los primeros dilemas que mi cabeza intentó dilucidar fue por qué un par de años después de ese hecho histórico del “Núremberg argentino” se sancionaron dos leyes que acotaban sus históricas resoluciones. Dicen que fue para salvar a las instituciones. Pero... ¿cómo se hace para defenderlas violentándolas? Además, como nunca antes ni después, nuestros mediocres políticos estuvieron juntos aportando a la causa que en ese momento era la de todos nosotros. Aun así, cedió a la presión sancionando dos leyes impresentables que abrieron el camino al no más presentable indulto decretado por quien sucedió a Alfonsín en la presidencia. Por otro lado, no voy a soslayar sus virtudes de hombre irrenunciablemente consustanciado con la vida republicana y de precursor permanente del diálogo constructivo. A lo que me resisto es a este ascenso que su muerte les adjudica a algunas personas públicas, cualquiera sea el ámbito en el que se hayan desempeñado en vida. Me resisto a denominaciones como “padre de la democracia” y otras grandilocuencias que terminan siendo injustas para con millones de anónimos que hicieron tanto o más que Alfonsín por la democracia, incluso entregando sus vidas en las manos de aquellos a los que después se liberó de culpa y cargo con las tristemente célebres leyes de “Punto Final” primero y de “Obediencia Debida” más tarde, error felizmente subsanado posteriormente. El pacto de Olivos es otra cosa por la cual la historia le va a dedicar algunas páginas de análisis. Tampoco me alcanza con agradecerle su honestidad, cuando ésta debe ser tomada como un requisito excluyente y no como una virtud para ejercer el mandato que más de la mitad del pueblo argentino le encomendó en 1983. Critiquemos y juzguemos penalmente a los que no la ejercen, pero no agradezcamos algo que tienen la obligación de darnos. No tengo nada con Alfonsín, de quien lamento profundamente su muerte y deseo que descanse en paz.&lt;br /&gt;Nos reunimos en El Gaucho, el restaurante argentino que el catamarqueño Carlos Santillán instaló en Colonia en 1971, en Barbarossaplatz. Allí quedamos en encontrarnos con mi jefe, boliviano y con su camiseta puesta, y su familia, todos alemanes pero hinchas de Bolivia por obvia cercanía. Varios empleados y algunos otros comensales éramos argentinos. Mientras nos comíamos un bife con ensalada veíamos el partido. Hasta el final del primer tiempo, todo iba dentro de lo que podría ser previsible. El problema llegó en el segundo, cuando los bolivianos redondearon una goleada histórica que no estaba ni en sus sueños más optimistas y la Selección argentina no mostró ni el mínimo atisbo de reacción. Tan así fue que a Diego, cuando iba a hacer entrar a Montenegro, se le leyó claramente en los labios que le decía “tené la pelota”, con la evidente intención de evitar que los del altiplano siguieran aumentando las cifras de una derrota que ya era racionalmente irreversible.&lt;br /&gt;Una muestra de nuestro irremediable exitismo argentino: hasta el descanso, éramos por lo menos diez argentinos pendientes del partido. Con el 1-3 parcial, el entusiasmo e interés iniciales mutaron en desazón y una andanada de reproches; más de uno empezó a decir cosas como “yo sabía que Maradona no iba a andar en la Selección” o “¿qué querés con ese planteo?”. Varios de los presentes aseguraban que la altura “es un verso”; el único que no se cansó de reiterar una y otra vez que en La Paz se dificulta la práctica de deportes para los foráneos fue justamente el único de los que estaba allí que conocía la ciudad y podía hablar con fundamento: Ernesto, mi jefe. Al segundo tiempo sólo lo seguimos unos pocos, ya que, para nuestros compatriotas, el fútbol sólo interesa mientras se gana o se mantiene chances de hacerlo.&lt;br /&gt;Decididamente y por motivos de índole bien diferente, estos dos días no trajeron buenas noticias para nosotros. La eliminatoria es larga y la inolvidable derrota contra Bolivia no pone en riesgo las aspiraciones argentinas de llegar a la próxima Copa del Mundo. A Alfonsín deberemos homenajearlo tomando sus mejores enseñanzas para aplicarlas en beneficio de nuestra castigada república; y, también, teniendo en cuenta sus errores para que no volvamos a cometerlos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-2093678651618643380?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/2093678651618643380/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=2093678651618643380' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/2093678651618643380'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/2093678651618643380'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/04/el-vertigo-de-la-realidad.html' title='El vértigo de la realidad'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-1248094463025657247</id><published>2009-03-26T10:00:00.002+01:00</published><updated>2009-03-28T15:25:36.098+01:00</updated><title type='text'>Dolor, expectativa y rechazo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Faltaba poco para las ocho y media de la noche del viernes. El partido estaba por terminar, no quedaban más de diez minutos de los noventa que jugamos cada viernes con mis amigos alemanes en esa cancha rodeada de paredes que alguna vez les describí. Después de cinco semanas de no haber podido jugar por trabajo o por suspensiones de partidos, mi nivel venía siendo mucho más bajo que lo bajo que es habitualmente. Hasta que fuimos a disputar una pelota con Tobias; lo último que recuerdo fue haberlo visto venir y prepararme para trabar la pelota. Sentí un terrible dolor en el muslo izquierdo, justo en la mitad de la pierna. Durante un par de minutos estuve en el suelo, sin poder revolcarme siquiera. Así como caí, quedé. Después me ayudaron a levantarme y con mucha dificultad salí caminando de la cancha para que los demás pudieran seguir jugando el tiempo que restaba del partido. Fui a la cantina y pedí hielo, ya que la pierna se estaba hinchando muy rápidamente.&lt;br /&gt;Tobias, el muchacho contra el que se produjo el choque, mide casi dos metros; es un flaco que no tiene un gran físico, pero es macizo. Sin ninguna duda se trató de un accidente, lo que posiblemente haya sido peor; creo que si hubiese querido pegarme no habría podido ser tan preciso. La diferencia de altura hizo que su rodilla golpeara de lleno por encima de la mía, en pleno músculo, haciendo lo que comunmente llamamos una “paralítica”. Fue complicadísimo, e imagino que hasta gracioso para ver para mis ocasionales compañeros de viaje en ambos medios, subir y bajar del tranvía y del colectivo para ir a trabajar el sábado y el domingo, a lo que hay que sumarle los ochocientos metros a pie que incluye mi recorrido de ida al estudio. Generalmente, y por fortuna, siempre hay alguien que a la vuelta me trae y me deja a pocos metros de mi casa. Todavía hoy, casi una semana después, persiste el dolor, que está yéndose muy lentamente y, casi con seguridad, me dejará afuera del partido de mañana. Una pena, porque tengo muchísimas ganas de volver a jugar.&lt;br /&gt;También en estos días se define la continuidad de los relatos en español de la Bundesliga, lo que equivale a decir que se define nuestra posibilidad de seguir trabajando acá o no. Cuando digo “nuestra” estoy refiriéndome a mí y a mis compañeros, un venezolano y un mexicano, residentes en Barcelona y Bonn, respectivamente. Creo que no hace falta que les aclare que los tres veríamos con buenos ojos tal continuidad; y eso depende, según nos cuentan nuestros superiores, del resultado de las conversaciones con los canales de televisión de América Latina que adquirieron los derechos para la transmisión de los partidos en nuestro continente. También están esperando saber qué puede surgir en aquellos países en los cuales los dos grandes distribuidores de la señal, GolTV e ESPN, no tienen los derechos exclusivos, ya que existe la alternativa de que en ellos surja algún interesado en el envío de la imagen internacional con el relato en español hecho en Alemania. Independientemente de lo que resulte, en mayo estaré otra vez en Buenos Aires. Podré reencontrarme con mi familia después de ocho meses y deberé reincorporarme al trabajo en radio Continental, ya que se termina la licencia sin goce de sueldo que me otorgaron antes del viaje a Alemania. Para cuando arribe a Ezeiza ya sabré si esa llegada es una vez más temporaria o para volver a instalarme en Argentina.&lt;br /&gt;Como siempre, y mucho más ahora que está cerca la vuelta, sigo lo que pasa en nuestro país. Los varios diarios que leí y la radio que escuché ayer decían que las petroleras, “por el aumento del dólar”, subieron los precios de los combustibles. No recuerdo haber leído, escuchado ni que alguien me haya contado que los hubiesen bajado en los tiempos en los que la paridad con la moneda norteamericana era menor en pesos y, además, el precio del petróleo había bajado abruptamente; mientras, acá podía ver como en Alemania –que no son Papá Noel, desde ya, pero que sí se dejan llevar por los vaivenes del “mercado”- los valores del litro de nafta o gasoil caían casi un treinta por ciento como consecuencia del marcado declive de la cotización internacional del crudo. Cosas de la Argentina, como también lo es el nuevo round de la pelea entre los productores agropecuarios, que con sus cortes de ruta toman de rehenes a todos para su protesta, y el Gobierno caprichoso, soberbio y patotero. ¿Qué quedó de aquel conmovedor alineamiento de algunos gobernadores con las entidades agrarias? Como el treinta por ciento de las retenciones a las que ellos mismos se oponían ahora les serán asignados a sus gestiones como coparticipación de impuestos, bajaron las banderas. Les hicieron sentir el olor de “la platita” y se terminaron sus firmísimas convicciones productivistas. Cuesta creer cómo hacen para andar por la vida con semejante dosis de desvergüenza. El que durante años gritó orgulloso su condición de “pingüino” ahora quiere ser candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, aunque en el padrón todavía figura con domicilio en Río Gallegos. Después se asombran o se quejan del distanciamiento de la gente con la política. ¿Qué persona bien nacida, que no haya recibido alguna prebenda o favor, va a querer mantenerse cerca de semejante pestilencia?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-1248094463025657247?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/1248094463025657247/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=1248094463025657247' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1248094463025657247'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1248094463025657247'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/03/dolor-expectativa-y-rechazo.html' title='Dolor, expectativa y rechazo'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-6804098463189187918</id><published>2009-03-19T09:00:00.001+01:00</published><updated>2009-03-19T15:16:29.073+01:00</updated><title type='text'>Al ritmo de las noticias</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El martes debía ir al curso de alemán. Ya estaba listo para salir de casa cuando sonó el teléfono. Al no reconocer el número que mostraba el identificador, atendí como la gente en general atiende acá, diciendo mi apellido en lugar de nuestro clásico “hola”. El que llamaba era el profesor, que estaba avisándonos uno por uno a todos sus alumnos que él no se encontraba en condiciones de ir a la escuela y por eso no tendríamos clase. Me pidió los números de compañeros que tuviera para seguir llamando y le ofrecí llamar yo a las dos chicas de las cuales los tenía agendados. Eso hicimos; esta tarde me enteraré si el aviso les llegó a todos o alguno fue hasta la escuela por no haber recibido la novedad.&lt;br /&gt;Con ese tiempo imprevistamente libre y aprovechando la linda tarde que teníamos, decidí irme caminando hasta el centro. El trayecto es de unas veinte o veinticinco cuadras y en el camino se pasa por un parque muy grande, bien verde, en el que andan de acá para allá las liebres que ya están animándose a salir después del duro invierno que tuvimos. Me llevé un cable que había comprado en enero para adaptar un router inalámbrico de internet. Como por alguna razón que no entendí el sistema no funcionó, el cable había quedado allí a la espera de pasar cerca de donde lo compré, para devolverlo. El comercio se llama &lt;em&gt;ProMarkt&lt;/em&gt;; allí venden todo tipo de electrónicos y electrodomésticos, además de algunos otros artículos, a muy buen precio. Fui con el cable y la factura, aunque, por nuestra costumbre, también preparado para discutir con quien me atendiera, imaginando que iría a hacerme muchas preguntas con la intención de dificultar la devolución del dinero que había pagado por el cable. Pero no pasó nada de eso; entregué el cable dentro de su embalaje y la factura y me dieron un comprobante con el cual debería pasar por una de las cajas a retirar el dinero; todo el trámite no demoró mucho más que lo que ustedes tardaron en leerlo.&lt;br /&gt;La noticia de la masacre en la escuela de Winnenden, en el sudoeste alemán, conmocionó a todo el país. Acá no son frecuentes las muertes violentas y, menos aún, en crímenes colectivos como el que cometió el miércoles 11 este chico de diecisiete años que, según se supo, practicaba tiro con el padre y se sentía menospreciado por sus compañeros de estudios. Contando al agresor, que se suicidó al verse cercado por la Policía, los muertos fueron dieciséis. El duelo se extendió por todo el territorio alemán y, por ejemplo, los jugadores y los árbitros de todos los partidos de la Bundesliga llevaron un brazalete negro y en cada encuentro se hizo un minuto de silencio en conmemoración de las víctimas. Muchas radios, por su parte, decidieron pasar música muy tranquila durante esos días y hasta tomaron el recaudo de controlar que los títulos de los temas que emitían no tuviesen ninguna relación posible con los hechos.&lt;br /&gt;Los diarios siguen ocupándose del derrumbe del edificio del Archivo Histórico de Colonia. Los sensacionalistas, como el Express, titulan casi diariamente con noticias vinculadas a esta tragedia. Por un lado informaron que, finalmente, apareció un segundo cuerpo entre los escombros y, por sus características, podría ser el de la persona que estaba desaparecida junto con el chico que encontraron la semana pasada. Por el otro, siguen dando cuenta de una gran cantidad de irregularidades en el planeamiento de las obras, llegando a decir que los ingenieros no habían hecho los estudios de resistencia del suelo antes de continuar con las excavaciones de los túneles para la extensión de la red de subterráneos. Lo curioso es que se trata de un análisis básico y fundamental antes del inicio de cualquier construcción, por lo que cuesta creer que eso haya sido tal cual lo decían los periódicos en sus portadas.&lt;br /&gt;Ya que estamos con diarios y noticias, hay que volver sobre Diego y Riquelme; venía destacando el placer que me daba el hecho de que Maradona me dejara mal parado con lo que escribí en octubre, cuando planteaba mis dudas por el carácter volcánico del Diez. Sin embargo, creo que, para usar la figura que él mismo popularizó, se le escapó la tortuga. La forma con la que atacó a Gorosito por una innecesaria intervención verbal del técnico de River (a su vez motivada por una innecesaria pregunta de algún “periodista”) me hizo recordar a sus peores actitudes. Lo emplazó para retractarse en veinticuatro horas bajo amenaza de revelar “el tema con Garnero”. No sé ni quiero saber de qué se trata, pero imagino que debe ser lo suficientemente grave como para que a Diego le sirva para el chantaje, por un lado, y como para que Gorosito respondiera casi inmediatamente buscando la conciliación. La combatividad de Diego ha sido siempre, en general, un aspecto positivo de su personalidad. Pero muchas veces no ha estado feliz en la elección del enemigo. Fue brillante en su pelea con los poderes del fútbol cuando jugaba y está muy bien que hoy se plante ante Grondona y las dificultades con las que el mismo presidente de la AFA le obstruye la gestión. También es positivo que le ponga los límites a un nene caprichoso como Riquelme después de que éste, en una muestra de fingida sensibilidad que irrita, tomara a mal una opinión bien futbolera y sin malicia de quien es, finalmente, el técnico de la Selección. Todas estas son peleas útiles, que tiene que dar. Pero Gorosito, como dice Fito Páez, es un enemigo que no está a la altura del conflicto y Diego lo puso en el centro de la escena, con un muy cuestionable proceder y exponiéndose innecesariamente a un roce que no le aporta nada bueno, pero contribuye a su desgaste.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-6804098463189187918?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/6804098463189187918/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=6804098463189187918' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/6804098463189187918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/6804098463189187918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/03/al-ritmo-de-las-noticias.html' title='Al ritmo de las noticias'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-7363802232495426383</id><published>2009-03-12T08:00:00.003+01:00</published><updated>2009-03-12T13:29:53.174+01:00</updated><title type='text'>Malas y buenas nuevas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Las tapas de los diarios del martes tenían la noticia que todos los coloneses deseaban no leer después del derrumbe del edificio del Archivo General de Colonia. Tras siete días de búsqueda entre los escombros apareció el cuerpo de Kevin, de diecisiete años, que habría estado durmiendo en el momento del accidente que le costó la vida, según lo que informó la Policía, cuyo vocero se animó a agregar que es posible que ni siquiera haya llegado a darse cuenta de lo que le pasó. Todavía falta encontrar a otro joven, en este caso de veinticinco años, del que no se brindó el nombre aunque sí se detalló que es estudiante de diseño y que habitaba en el mismo edificio que la víctima hallada hace dos días.&lt;br /&gt;Los mismos diarios informaron ayer, miércoles, que las autoridades decidieron paralizar todos los trabajos de extensión de la red de subterráneos, aun los situados lejos del lugar de la tragedia y que no presentan ningún inconveniente, hasta que se establezca fehacientemente si una planificación errónea o negligente de las obras fue el origen de semejante desastre. También se duda sobre la continuidad del alcalde, Fritz Schramma. Al nombre de este señor, perteneciente a la CDU (Unión Demócrata Cristiana), tuve que buscarlo, ya que no aparece en ninguno de los carteles que anuncian los numerosos emprendimientos que la ciudad tiene iniciados en muchos puntos de su geografía. Acá a las obras las hace la &lt;em&gt;Stadt Köln&lt;/em&gt; (ciudad de Colonia), no cualquier político que ocasionalmente esté a cargo del gobierno.&lt;br /&gt;En Düsseldorf, a unos cuarenta kilómetros, se encuentra el consulado español más cercano. Fui a consultar por mi situación ante la legislación que permite a los nietos de españoles adquirir la ciudadanía de la Madre Patria. La empleada del registro civil, en el segundo piso, me detalló con mucha amabilidad cuáles eran los requisitos para iniciar la solicitud y después me aclaró que cada caso se analiza particularmente y que la aceptación del pedido no implica la concesión de la nacionalidad española. En el tren de vuelta a Colonia, en la estación siguiente a la que subí yo, subió una mujer –musulmana, de acuerdo con su vestimenta- con dos chicos, que tendrían seis y tres años, aproximadamente. Uno de los dos tenía una mochila y en un momento sacó de ella una bolsa con algo muy similar a nuestras empanadas. Estaban un poco aplastadas. La madre le dijo algo que pareció un leve reto y el chico volvió a meter la mano en la mochila. Sacó un &lt;em&gt;tupper&lt;/em&gt; y le pidió a la madre que lo abriera; ella hizo caso y lo dejó en el único asiento libre de los cuatro que tenía el sector que ellos ocupaban. Los hermanitos se turnaron para meter las manos y sacar lo que por el olor me di cuenta de que eran pimientos, que estos dos chiquitos se comían con la misma naturalidad con la que mis sobrinos se comerían una banana o un alfajor.&lt;br /&gt;No puedo resistir la tentación de referirme a la nueva renuncia de Juan Román Riquelme a formar parte del seleccionado nacional. Ya lo había hecho en septiembre de 2006, para lo cual argumentó que a su mamá le hacían muy mal las críticas que Román recibía por su palidísima actuación en el Mundial de Alemania, a pesar de que Pekerman había armado el equipo nacional a su alrededor. Después llegó Basile, que demostró tener al diez de Boca como una debilidad; poco antes de la Copa América de 2007, y después de haber hecho toda la preparación sin Riquelme, el entrenador modificó la conformación del plantel que había nominado para hacerle lugar a Román, cuya madre parecía en ese momento haber blindado su corazón. Los platos rotos de los caprichos de uno y de la impresentabilidad del otro los pagó Javier Pinola, jugador de Núremberg, que hasta modificó la fecha de su boda para poder jugar la Copa América en Venezuela y poco antes de viajar lo bajaron abruptamente del avión. Fue la Copa América de los daikiris con el agua de la piscina hasta el pecho y de una concentración que parecía una colonia familiar de vacaciones. La del talco, los cuernitos y el saco de cábala a pesar los cuarenta y cinco grados a la sombra. Allí también, a pesar de tanto mimo y privilegio, lo de Riquelme fue poquito.&lt;br /&gt;Ahora no tolera que Maradona le diga cómo quiere que juegue en la Selección. El Diez, el grande de verdad, se permitió opinar que si Román no es capaz de modificar su juego no sería útil para el equipo, en un comentario lleno de fútbol y con argumentaciones tácticas impecables. Diego, que a la Selección le dio un poco más que Riquelme, considera que no es suficiente con dos pisadas, tres pases intrascendentes para los costados y cuatro tiros libres bien pateados; y tiene tanta razón que ni siquiera vale la pena detenerse en eso. El problema de Riquelme es que ahora se encontró con alguien que no le teme a él ni al grupito de poderosos alcahuetes que salen corriendo con el micrófono y la cámara en la mano cada vez que Román tiene algo que decir en el tono monocorde de siempre, el mismo con el que juega.&lt;br /&gt;Cuando Riquelme estuvo en Barcelona, el entrenador holandés Louis Van Gaal dejó de tenerlo en cuenta porque se negaba a jugar en el puesto que él le asignaba. Recaló en Villarreal, donde otro técnico serio como Manuel Pellegrini se cansó de su individualismo y lo separó del plantel. Casualidad o no, el Submarino Amarillo volvió casi inmediatamente a los primeros planos del fútbol español.&lt;br /&gt;No hay nada que hacerle. Como dijo alguien alguna vez: si uno ve un ave con plumas y pico de pato, patas de pato y que camina como un pato, lo más probable es que sea un pato.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-7363802232495426383?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/7363802232495426383/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=7363802232495426383' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/7363802232495426383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/7363802232495426383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/03/malas-y-buenas-nuevas.html' title='Malas y buenas nuevas'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-5553509418345946840</id><published>2009-03-05T07:08:00.005+01:00</published><updated>2009-03-05T15:02:29.082+01:00</updated><title type='text'>Una pésima noticia para Köln (y para la humanidad)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Era un martes como cualquier otro. Me di un baño, cargué mis cosas y me fui a la escuela, al curso de alemán. Tomé el tranvía 5 por una estación, desde la Gutenbergstraße hasta Hans Böckler-Platz. Allí me bajé y en ese mismo andén me quedé esperando al 3 o al 4, al que viniera primero. Cualquiera de los dos me deja en Neumarkt, la estación en la que debo bajarme para después seguir a pie cuatro cuadras.&lt;br /&gt;Una vez que salí a la calle, me pareció que había menos tránsito que el habitual a esa hora en esa zona. Caminé, como siempre, por la Peterstraße hasta la Agrippastraße, la de la escuela. Allí a la izquierda y, dos cuadras después, la sorpresa. Al llegar a la Neuköllnerstraße, una avenida ancha de doble mano que debía cruzar, ví tantos policías juntos como nunca había visto. Decenas de patrulleros con sus correspondientes policías, varias ambulancias con su dotación de personal y varios equipos de distintos noticieros de televisión. No había caos, todo estaba controlado. Pero seguía impresionándome el despliegue. Ante tantos autos verdes y grises, los de la &lt;em&gt;Polizei&lt;/em&gt;, primero pensé que podría tratarse de una persecución que había llegado a su final, pero la cantidad de ambulancias y el movimiento de bomberos, que tienen su cuartel justo enfrente de la escuela, me inclinaron a suponer un accidente de importantes consecuencias.&lt;br /&gt;Como el tránsito estaba cortado, pude cruzar sin tener que esperar al semáforo. La escuela está a unos cuarenta metros de allí, pero ni siquiera los peatones podían seguir caminando por la Agrippastraße en esa dirección. Justo que llegué al cordón policial con la frase armada en la cabeza para explicar que iba a clases, los policías se apartaron. Parece que el dispositivo había sido levantado y una chica que justo debía pasar con su auto por el frente del cuartel de bomberos y ambulancias iba a poder hacerlo. Después de hablar unos segundos con ella, un policía le levantó la cinta de plástico para que pudiera seguir.&lt;br /&gt;Llegué al aula temprano, dejé mis cosas y fui a buscarme un té con limón que me ayudara a convivir mejor con los síntomas de gripe que estaban acompañándome desde el lunes. Volví, me senté y a los pocos minutos entró una empleada de la escuela, que abrió un par de ventanas para que corriera un poco de aire hasta que empezara la clase y me preguntó si quería que prendiera la luz. Le dije que no, que todavía no hacía falta.&lt;br /&gt;Le pregunté a la señora si sabía qué había pasado. Me dijo que sí, que vio en las noticias que se derrumbó un edificio cercano justo encima del punto donde estaban excavando túneles para la extensión de la red de subterráneos. Dijo que no había muertos reportados hasta ese momento, pero tampoco había que descartarlo. El edificio se desplomó y el derrumbe también afectó a algunas casas vecinas.&lt;br /&gt;Seis y media en punto empezó la clase, que se desarrolló normalmente. A las ocho el profesor impuso la pausa de siempre y, a la vuelta, trajo más información: el edificio que se cayó era el del archivo general de la ciudad de Colonia. Las primeras precisiones hablaban de nueve desaparecidos, número que fue disminuyendo a medida que se fue determinando el paradero de siete de esas nueve. Todavía se busca a una pareja que vivía en una de las casas vecinas, ya que no se tiene la certeza de que estuviesen o no en el lugar en el momento del desplome.&lt;br /&gt;La página de la Deutsche Welle (&lt;a href="http://www.dw-world.de/dw/article/0,,4072772,00.html"&gt;http://www.dw-world.de/dw/article/0,,4072772,00.html&lt;/a&gt;) da detalles de lo que podría perderse, que según algunas consideraciones podría valuarse monetariamente en cuatrocientos millones de euros:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;(...) El diario local Kölner Stadt-Anzeiger en su recuento de los tesoros albergados por el archivo asevera que del 11 de agosto de 922 data el primer documento –que probablemente sea una antigua falsificación- con el cual el entonces arzobispo de Colonia, Hermann I, le cede al legendario séquito de Santa Úrsula un edificio que luego será su convento e iglesia. Las actas de fundación de la Universidad de Colonia del año 1388; manuscritos de Karl Marx y Friedrich Engels; disposiciones firmadas por Napoleón y muchas joyas históricas más se guardaban en ese edificio. (...)&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;En el mismo sitio hay una idea de lo que significaba este lugar, definido “el mayor y más completo archivo al norte de los Alpes”:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;(...) El Archivo de Colonia-comparable sólo a los archivos de Sevilla o al Archivo Nacional de París- se encontraba en un edificio diseñado y equipado en 1971 especialmente con este propósito y con el objeto de que tuviera 30 años de vida útil. Ya en 1996 se le reventaban las costuras de tanto material acumulado y los materiales fueron, parcialmente, guardados en otros edificios. Cuando el 3 de marzo a las 14h00 se escuchó el rugido previo al desplome, sólo los empleados pudieron ser evacuados. (...)&lt;/em&gt;&lt;/blockquote&gt;Ya está abierta la investigación para determinar las causas de este desastre. Las primeras estimaciones dicen que estudios erróneos o una interpretación errónea de cálculos de factibilidad de las obras de ampliación de la red de subterráneos serían el origen de esta catástrofe, que no lo es tanto en pérdidas personales -hasta ahora- pero sí lo es si se tiene en cuenta a la hora del balance la irrecuperabilidad de los valiosísimos piezas y testimonios que albergaba este archivo-museo que se vino abajo en la tarde del último martes.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-5553509418345946840?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/5553509418345946840/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=5553509418345946840' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/5553509418345946840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/5553509418345946840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/03/una-pesima-noticia-para-koln-y-para-la.html' title='Una pésima noticia para Köln (y para la humanidad)'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-5032092741748296823</id><published>2009-02-26T06:23:00.002+01:00</published><updated>2009-02-27T19:05:08.614+01:00</updated><title type='text'>El reinado de Momo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Estamos en época de Carnaval y, como muchos de ustedes saben, el de esta ciudad es famoso en el mundo. Su fama no se debe tanto a la atención que genera fuera de Alemania sino a la intensidad con la que la gente de estos lares lo vive y lo festeja. Es una de las festividades preferidas de los habitantes, alemanes o no, de Colonia.&lt;br /&gt;El jueves pasado comenzó la celebración. No es feriado oficialmente, pero después del mediodía se acaba la actividad laboral. Mucha gente se disfraza y cerca de las cuatro de la tarde se concentra en Chlodwigplatz, donde pasan unos camiones ornamentados como carrozas desde los cuales se lanzan caramelos y otras minucias a los concurrentes, muchos de los cuales ya están munidos de una botella que, generalmente, contiene cerveza. Después de ese rito, la gente se reparte en los muchos bares que tiene la ciudad para seguir el jolgorio y regándolo con todo aquello que se pueda beber hasta la hora que cada uno sea capaz de aguantar.&lt;br /&gt;El &lt;em&gt;Karneval&lt;/em&gt;, con distinta intensidad, dura varios días. El sábado, por ejemplo, varias líneas de tranvías modifican su recorrido para llevar a la gente a distintos puntos de concentración para los festejos. El año pasado, ignorante yo de esto, ese sábado me fui a la estación. El tranvía venía al horario de siempre, pero el cartel no era el habitual. Dejé pasar algunos pensando que en el algún momento vendría el mío, el 5. Cuando ya se había hecho demasiado tarde, tuve que recurrir a un taxi. Por eso, este año tomé el recaudo de consultar la página de internet para asegurarme la llegada temprano al estudio y ahí decía que el cambio de recorridos operaba desde la una de la tarde. Este sábado, además, el festejo tuvo un condimento muy especial y el Carnaval fue más Carnaval que nunca: Colonia le ganó a Bayern Múnich 2 a 1 en la mismísima Allianz Arena, un gusto que los renanos no se daban en Baviera desde hacía once años y al que las previsiones le daban escasísimas chances de convertirse en realidad.&lt;br /&gt;El lunes, llamado &lt;em&gt;Rosenmontag&lt;/em&gt;, sí es feriado. Después del mediodía, los coloneses se van al centro a ver la máxima atracción: el desfile “oficial” de las carrozas, que tienen un itinerario que abarca varios sectores del centro de Köln, desde las cuales también se lanzan golosinas y pequeños regalos. Casi todo el mundo está disfrazado; algunos eligen disfraces de animales, como osos, leones o conejos, que les permiten estar abrigados. Otros se bancan con entereza, y con pronóstico cierto de gripe también, las exigencias de llevar un disfraz que deje expuestas algunas partes de su humanidad. Los disfraces se pueden comprar por muy poca plata. Con diez euros, o algo menos, se consigue un equipo completo para estar a tono con la celebración.&lt;br /&gt;En las calles angostas los espectadores se ubican en las veredas; en las avenidas, las empresas de transporte de cargas estacionan sus camiones y los largos acoplados sirven como palcos. Casi ningún comercio está abierto; los pocos que trabajan son bares y algunos locales de comida rápida. La música que acompaña al desfile es característica de Carnaval y casi todos los temas son parecidos. A lo largo del recorrido hay baños químicos cada tanto y también puestos de la &lt;em&gt;Deutsches Rotes Kreuz&lt;/em&gt;, la Cruz Roja alemana, con una importante cantidad de personal en cada uno de ellos. El dispositivo de prevención también incluye una carpa que funciona como sala de primeros auxilios y varias ambulancias listas para trasladar a cualquiera cuya complicación requiera una atención más compleja. Obviamente, los mayores inconvenientes son generados por los excesos de alcohol, que, a diferencia de lo que nosotros vemos normalmente, no degenera en violencia. Pero aunque sean inofensivos para otros, hay gente que se hace mucho daño a sí misma. Algunos andan por la calle en pésimo estado, con severas dificultades para mantener la vertical; y ni hablar de dar más de dos pasos siguiendo una línea.&lt;br /&gt;También hay puestos donde venden salchichas, que pueden ser hervidas, como habitualmente las comemos en Argentina, o a la parrilla -mejores para mi gusto-. En todos los casos vienen dentro de un pancito redondo al que la salchicha excede largamente a lo largo y se dispone de mostaza, ketchup o curry para condimentarla. A esta última variedad, la más cara y de sabor más picante, se la sirve en rebanadas sobre una bandejita de cartón y con un tenedorcito de plástico para comerla. Es curioso el método del rebanado. La salchicha entra por la parte superior de un tubo y los trocitos salen por debajo. Después le agregan ketchup, le espolvorean el curry y se la sirve, previo pago de tres euros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llama poderosamente la atención ver cómo, ni bien terminan de desmontar las estructuras, comienzan con la limpieza de las calles. Hay muchos papeles, algunos restos de los disfraces y muchos vidrios rotos que alguna vez fueron botellas. También los regalitos que van dejando a su paso los caballos que forman parte de algunas de las carrozas. Pasan los camiones que barren los grandes residuos y detrás de ellos van empleados de la empresa adjudicataria del servicio que terminan de agruparlos y los introducen en los vehículos que los retiran. En cuestión de un par de horas todo está como antes del festejo y se puede transitar normalmente.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-5032092741748296823?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/5032092741748296823/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=5032092741748296823' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/5032092741748296823'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/5032092741748296823'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/02/el-reinado-de-momo.html' title='El reinado de Momo'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-2847510324834056449</id><published>2009-02-19T05:35:00.005+01:00</published><updated>2009-02-20T14:51:45.282+01:00</updated><title type='text'>El frío, el curso, el Ogro y Cristina</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Todavía hace frío. No tendría por qué no hacerlo, ya que estamos en febrero y, por lo tanto, en el invierno boreal. Pero a pesar de que la temperatura se mantiene siempre por debajo de los diez grados, ya no hay nevadas tan intensas como la de los primeros días del año. Hay veces en la que nieva más o menos copiosamente algunos minutos, pero eso no alcanza para una acumulación de nieve que complique los movimientos de la vida diaria. El espectáculo que ofrecen la calle, los techos, los árboles y los autos cubiertos por el manto blanco es tan lindo de ver como perjudicial para la rutina de cada uno de nosotros.&lt;br /&gt;Ya les conté sobre la diversidad de nacionalidades que tenemos en el grupo de estudiantes de alemán que me tocó en suerte. Hay gente de todos los continentes, con excepción de Oceanía y América del Norte. Les actualizo la lista y, de paso, corrijo algún error que cometí en la primera mención: los europeos son dos griegos –ambos hombres-, dos polacas, una búlgara, una lituana, una croata y cuatro españoles –tres damas y un caballero. Dos chicas vienen de Asia: una es japonesa y la otra llegó desde Kirguistán, un pequeño país que formaba parte de la ex Unión Soviética. De África tenemos una chica originaria de Benín y los americanos somos tres: una jamaiquina, una ecuatoriana y un argentino. Cuando menciono esto me viene a la mente un tema del que muchas veces se habló y se habla en algunos medios en Argentina, que es la poca idea que en muchos lugares del mundo se tiene de nosotros y de nuestro continente. Creo que con excepción de Kirguistán, la mayoría de nosotros, me refiero a los argentinos medianamente informados, podríamos ubicar en el mapa sin mayor esfuerzo y con mínimo margen de error a cada uno de los países de los que provienen mis compañeros, podríamos mencionar su capital y hasta podríamos describir la mayor parte de sus banderas. En cambio, sólo los españoles, el profesor y uno de los griegos, que estuvo varias veces en Buenos Aires porque ama bailar tango, pudieron dar más de tres nociones sobre Argentina; y desde ya debo disculparme con nuestro país, porque para varios de mis compañeros, especialmente las mujeres que no gustan del fútbol y apenas conocen a Maradona, yo soy la única referencia concreta que tienen de la “argentinidad”. Con un representante así, tiene razón el mecánico dental víctima de uno de los geniales llamados del doctor Tangalanga cuando dice: “¡Pobre país, pobre país!”&lt;br /&gt;Dentro del grupo, en lo que hace al aprendizaje del idioma, hay dos divisiones más o menos marcadas: los que primero se radicaron en Alemania y después se pusieron a estudiar hablan con más soltura y mejor vocabulario que quienes tuvimos nuestro primer contacto con la lengua de Goethe a través de clases en nuestros países de origen; nuestra ventaja radica en la mayor familiaridad que tenemos con las estructuras gramaticales, lo que nos permite desenvolvernos mejor en la lectura y la escritura. Todos los que formamos parte de ese grupo hemos pasado los veinte años –algunos los pasamos bastante antes que otros- y estamos en ese aula porque así lo hemos decidido y no por una imposición, lo que ayuda a que todos aporten lo suyo para que el curso avance sin mayores contratiempos.&lt;br /&gt;El profesor se esmera en que las clases no sean aburridas. Son tres horas dos veces por semana y él divide cada una de ellas en dos partes, separadas por una pausa de alrededor de quince minutos. En ese descanso, los viciosos salen a un patio descubierto, que es el único ámbito del edificio de la &lt;em&gt;Volkshochschule&lt;/em&gt; en el que tienen permitido fumar. Otros pasamos el período de recreo en la planta baja, en una pequeña cantina que no es atendida por nadie y tiene dos expendedoras automáticas; una provee bebidas frías y la otra calientes. No conozco el costo de las gaseosas porque nunca saqué, pero cualquiera de las variedades que ofrece la máquina de café, que incluye chocolate y té, cuesta cincuenta centavos.&lt;br /&gt;Sigo con mi hábito de mantenerme tan al tanto como me es posible de lo que pasa en Argentina. Estoy asombrado, ya hablando de temas un poco más livianos, de la novela de Cristian Fabbiani. Como periodista me siento absolutamente desolado por el tratamiento que desde los medios en general se le dio al asunto. Muchos colegas hablaban de este jugador de buenas condiciones técnicas y casi impresentable forma física como si se tratara de una gran estrella; y el enfoque general fue el de una historia de amor a la camiseta que llegaba a un final feliz y en ese contexto obviaron la seguramente involuntaria pero inestimable colaboración del arquero de Rosario Central en el gol de la victoria de River en Arroyito. Este tema sirvió para renovar una vez más mi orgullo por pertenecer al equipo de radio Continental, el único medio en el que se detuvieron en la cuestión ética del embrollo. Fueron los únicos que mencionaron la desleal actitud de River y Fabbiani para con Newell’s y también los únicos que, aunque no fuera simpático, no se sumaron al elogio desmedido a un futbolista que apenas se destaca de la media y lo hace más por su controvertida personalidad que por los sobrevaluados méritos que reúne en el campo de juego.&lt;br /&gt;Hay elementos alentadores. Después de lo que pasó en Tartagal, que la sacó por unas horas de ese limbo de botox y ganas de venganza contra las entidades rurales en el que parece vivir desde hace tiempo, la Presidente llegó a la brillante conclusión de que uno de los grandes problemas de nuestro país es la pobreza. ¡Gracias por tanta lucidez, Cristina! Estoy empezando a arrepentirme de no haberla votado.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-2847510324834056449?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/2847510324834056449/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=2847510324834056449' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/2847510324834056449'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/2847510324834056449'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/02/el-frio-el-curso-el-ogro-y-cristina.html' title='El frío, el curso, el Ogro y Cristina'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-8566636048213086951</id><published>2009-02-12T09:30:00.004+01:00</published><updated>2009-02-12T09:30:01.090+01:00</updated><title type='text'>Pedido satisfecho</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Algunos amigos, seguidores de este blog, siempre me dicen que están esperando algún texto en el que cuente acerca de cosas negativas de este lugar. “No puede ser que sea todo perfecto”, dicen casi enojados, aunque no sé con quién. De todas formas, es importante dejar claro que tienen razón. No lo es.&lt;br /&gt;Como hemos contado en más de uno de estos textos, el Estado alemán está muy presente. Cuando una persona no tiene trabajo, se presenta en el &lt;em&gt;Arbeitsamt&lt;/em&gt; (la oficina de empleo) y, tras el cumplimiento de los trámites de rigor, se le otorga un subsidio que alcanza los mil quinientos euros por mes, aproximadamente. Según el caso, también se le proveerá del dinero del alquiler de una vivienda acorde con las necesidades del grupo familiar a cargo del desempleado y algunos electrodomésticos básicos como televisor, heladera y lavarropas. La ayuda también incluye descuentos en diversos servicios que están a cargo del Estado, como el transporte, para el cual el &lt;em&gt;Arbeitslos&lt;/em&gt; (desempleado) paga el cincuenta por ciento del valor del abono mensual. Con esa asignación de dinero y las ayudas aledañas, a nadie le falta lo imprescindible para su manutención.&lt;br /&gt;No se apuren. Esto que por un lado es un aspecto muy positivo de la organización social alemana tiene también unos cuantos flancos vulnerables al análisis. Me contaban que antes, el beneficiario de esta asistencia debía presentarse una vez por mes para que las autoridades corroboraran que no se había modificado la situación por la cual está recibiendo la ayuda estatal. Actualmente, ese trámite se puede hacer por internet. Esta política, garantista casi al extremo, permite excesos e injusticias.&lt;br /&gt;Así se da el caso, por ejemplo, de un compatriota nuestro que lleva algunos años viviendo en Köln. Se encontró con un amigo que tenemos en común y le contó que había decidido tomarse un año sabático, rentado por el &lt;em&gt;Arbeitsamt&lt;/em&gt;, presentándose como desempleado. Como los controles son algo endebles, no le sería difícil salirse con la suya. A veces también se encuentran “mendigos”, que en su mayoría son jóvenes enojados y rebelados contra “&lt;em&gt;el sistema&lt;/em&gt;”, del que sólo les parece bien, obviamente, la ayuda económica que ese &lt;em&gt;sistema&lt;/em&gt; les facilita y a la cual engrosan pidiendo las monedas con las que compran la cerveza que riega sus largas horas de reunión y charla en alguna vereda colonesa y que también alcanza para darles de comer a los perros que siempre los acompañan. Lo único que puede decirse en favor de ellos es que no son molestos ni agresivos en el pedido. En la estación de ómnibus, que está pegada a la de trenes, hay un viejo micro acondicionado como un pequeño refugio al que estas personas acuden en búsqueda de una ración de comida y de alguna bebida caliente en invierno.&lt;br /&gt;Aunque no es tan estrepitosa como en otros países, en Alemania también se hace notar la famosa “crisis global”. Este país construyó su ventura de las últimas décadas siendo uno de los más importantes exportadores del mundo; muchos de sus clientes están reduciendo gastos y requieren mucho menos de los bienes y servicios que proveen los alemanes. Las empresas dedicadas a rubros que trabajan con acuerdos a largo plazo están un poco más aliviadas en esta coyuntura, ya que ellos están firmados y se cumplirán; el problema lo tienen aquellos cuyos movimientos no permiten esa previsibilidad. Nosotros, los relatores en español de la Bundesliga, estamos entre estos últimos. Nuestra inestabilidad está basada es que estamos en tiempos de renovación de los derechos de emisión de los partidos en el exterior. Algunas de las empresas que adquieren la licencia para retransmitirlos en los países de habla hispana tienen a sus propios periodistas, por lo que no utilizan durante las transmisiones el audio en castellano que se envía desde acá. Eso hace que los nuevos administradores alemanes de la señal internacional estén pensando en deshacerse de un servicio que sus clientes, en principio, parecen no necesitar. No se argumentan cuestiones económicas, ya que el servicio en inglés se mantendrá en cualquier caso y para eso hará falta sostener lo más importante y costoso de la estructura. Dentro del volumen de dinero que se maneja para llevar a cabo este servicio, el gasto que representamos los tres relatores en español es insignificante, pero ellos piensan que no tiene sentido mantenerlo si los licenciatarios no utilizan nuestros comentarios, aunque el precio por el cual se les venden los derechos es el mismo con o sin el audio en castellano. Tiempo atrás ha pasado que, ante la consulta de los alemanes, los dueños de los derechos para Latinoamérica han dicho que querían nuestros relatos aunque no los retransmitieran, ya que lo que nosotros decíamos les servía de guía a los periodistas que comentaban los partidos en cada uno de esos canales. Según se nos dijo, en marzo habrá consultas y, atentos a los resultados de ellas, tomarán una decisión. Nunca hubo quejas para nuestro desempeño (al menos nunca nos llegaron). Como quedó expuesto más arriba, en principio no se trata de una cuestión de (in)capacidad nuestra; o para decirlo mejor, no sólo de eso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así todo, mis compañeros y yo somos optimistas y esperamos que las decisiones que se tomen en poco tiempo sean favorables a nuestras aspiraciones de mantener este trabajo que nos llena de legítima satisfacción, permitiéndonos hacer una vida sin sobresaltos a cambio de entregarle lo mejor de cada uno de nosotros a la tarea que más nos gusta hacer, que, en mi caso, desde hace casi veinte años es la única para la que me siento útil.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-8566636048213086951?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/8566636048213086951/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=8566636048213086951' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/8566636048213086951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/8566636048213086951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/02/pedido-satisfecho.html' title='Pedido satisfecho'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-8286367646677094835</id><published>2009-02-05T13:27:00.002+01:00</published><updated>2009-02-08T11:47:15.069+01:00</updated><title type='text'>La convivencia con lo inaceptable</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hay cosas a las que uno está habituado y no les presta demasiada atención cuando forman parte de su cotidianeidad. Nos hacen más difícil la vida, las padecemos. A pesar de todo esto, nos acostumbramos a la acumulación de sinsabores y, con el paso del tiempo, elaboramos anticuerpos que nos permiten sobrellevarlos mejor en primera instancia y naturalizarlos después, casi olvidándonos de su efecto indudablemente perjudicial. Pero con la perspectiva que dan la distancia y el tiempo vivido fuera del país, la comparación de estas características con otros modelos las convierte en desagradables, molestas o, directamente, inadmisibles.&lt;br /&gt;Alemanes y personas de otros países con los que me encuentro más o menos cotidianamente sienten mucha curiosidad por la Argentina. Saben, obviamente, de Maradona; también del tango, del Che Guevara, de Eva Perón y, más recientemente, tienen a Messi como una referencia de nuestra nacionalidad y  mis vecinos germanos siempre le agradecerán al genio de Pekerman no haberlo puesto contra ellos en el partido por los cuartos de final del último Mundial, en el estadio olímpico de Berlín. Últimamente, y como uno de los efectos beneficiosos de la globalización, también cuentan con mucha información acerca de los atractivos turísticos que nuestros país les ofrece a los extranjeros que se interesan en visitarlo.&lt;br /&gt;Cuando los encuentros con esas personas empiezan a ser sucesivos, quieren saber un poco más. Los alemanes me preguntan si me gusta vivir en su país. Les respondo que sí, que me gusta mucho. Quieren saber qué es lo que más me gusta de vivir en Alemania. Les contesto que hay muchas cosas que me atraen y les cito el orden, la previsibilidad, el respeto que reina en cada acción de la vida cotidiana y la posibilidad que entrega este país de vivir tranquilamente. El problema viene cuando me piden que les cuente qué tan diferente es la Argentina en los rubros que cité recién. Cuesta mucho explicarle a alguien que no conozca más o menos profundamente la realidad argentina que efectivos policiales participan de un secuestro extorsivo; más difícil aun es que entiendan –de hecho a uno mismo le cuesta hacerlo- que el secuestrado es hermano de una persona que, según lo que entregan versiones bien informadas, mantenía negocios no del todo transparentes con policías, que lo secuestran con la doble intención de sacarle dinero y marcar territorio ante una avanzada del gobierno de la provincia sobre los cuadros corruptos de la institución.&lt;br /&gt;Es demasiado cuesta arriba hablar sin ruborizarse de los Kirchner –los dos-, D’Elía, Moreno, Moyano, Ulloa -hablo de Rudy, el chofer K devenido en tiempo record en poderoso empresario de los medios-; y ni mencionar el escaso valor que tiene la vida y que queda de manifiesto en tragedias como la de Cromañón, la irresponsabilidad con la que en general nos movemos en el tránsito y, especialmente, la inseguridad metropolitana que, mal que le pese a otro poco presentable como Aníbal Fernández, es bastante más que una sensación. Todo esto sin mencionar un tema del que ya nos hemos ocupado muchas veces, que es el de lo humillante que puede resultar tener la poco feliz idea de ir a ver un partido de fútbol. Pero en este caso puntual y a esta altura, por tratarse de una actividad que no influye decisivamente en la vida de nadie, el que decide es corresponsable de su desventura.&lt;br /&gt;También es complicado que entiendan el famoso problema de las monedas, al que ahora parecen haberle encontrado la solución. La Presidente anunció que en tres meses estará funcionamiento un sistema mediante el cual la gente podrá acceder a los transportes con una tarjeta recargable, lo que hará que no sea imprescindible la portación de monedas para poder viajar. Ese dispositivo, siempre según palabras de la señora Fernández de Kirchner, permitirá terminar con el “negocio” de los acaparadores del dinero metálico, además de permitir un control más exacto de las variables que inciden en el cálculo de los subsidios que el Estado argentino, en los hechos todos nosotros, les otorga a los prestadores privados del servicio de transporte público. Obviamente, los empresarios del sector no están nada conformes con la idea de tener que rendir cuentas, cuando al recibir fondos estatales las auditorías deberían ser cosa frecuente y de ninguna manera molesta, salvo que haya algo que es mejor que no se sepa.&lt;br /&gt;Pero hay más. Imitando lo que se hace en lugares que socialmente están mucho más avanzados que nosotros, se decide implementar el registro de conductor por puntos, que no voy a explicar porque todos los que están leyendo esto saben de qué se trata. Pero como una muestra más de las cosas raras que nos pasan, los más fervientes opositores son los taxistas y colectiveros, justamente los profesionales del volante, los que debieran sentirse aliviados. Lo más absurdo es que el argumento con el cual se oponen a la iniciativa es que la medida atenta contra las fuentes de trabajo. Tranquilos, muchachos. Nada pasará si no cometen infracciones; y si lo hacen, ¿por qué tener privilegios? Pero no, en eso no piensan; si no les gusta, enseguida arman una marcha con que hacen colapsar el tránsito en el centro; y que los demás se jodan. La reacción de mis interlocutores ante esto es una sonrisa repentina y un arqueo de cejas, mezcla de sorpresa e incredulidad; y la mía, de un poco de vergüenza.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-8286367646677094835?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/8286367646677094835/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=8286367646677094835' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/8286367646677094835'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/8286367646677094835'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/02/la-convivencia-con-lo-inaceptable.html' title='La convivencia con lo inaceptable'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-1546806092186339409</id><published>2009-01-29T12:19:00.004+01:00</published><updated>2009-01-29T13:53:05.660+01:00</updated><title type='text'>Pequeños apuntes de un consumidor</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Con mi amigo Mauricio Monte siempre comentamos, él desde su experiencia italiana y yo desde la alemana, cómo nos llama la atención la comparación de los precios de algunos elementos de primera necesidad con respecto a lo que se paga por ellos en Argentina. Siempre terminamos acordando que, en relación con los ingresos medios que la gente percibe acá, la vida no es cara.&lt;br /&gt;En esas conversaciones, que se repiten casi semanalmente, tratamos de aportar detalles que nos permitan llegar a conclusiones más sólidas, que, como podrán imaginar, mientras más sólidas son más tristeza nos producen; y en este texto incluiré algunas de esas referencias, para que ustedes puedan elaborar sus propias ideas y también, mediante los comentarios que tengan ganas de hacernos llegar, ayudarnos a que las nuestras sean más ajustadas.&lt;br /&gt;Veamos: con la abrupta y pronunciada baja del precio internacional del petróleo aquí cayeron notoriamente los precios de los combustibles. Para citar el ejemplo que mejor conozco por haber tenido un auto diesel mientras estuve en nuestro país, el gas oil pasó de costar casi 1,40 a un poco más de 1,00 lo que, sin hacer cuentas demasiado finas, nos muestra una disminución del 28%. ¿En qué proporción bajaron en Argentina los derivados del petróleo desde el derrumbe del precio internacional del barril?&lt;br /&gt;También vale la pena detenerse en el valor de algunos elementos de primera necesidad. Un paquete de seis botellas de un litro y medio de agua mineral cuesta un 1,20, lo que equivale a 0,20 por unidad. Si hiciéramos la relación por el método equivocado, como es el de calcular el cambio de moneda, la misma botella de agua saldría 90 centavos de peso. Un kilo de azúcar refinada cuesta 80 centavos. Por un kilo de yerba brasileña para tomar mate al estilo uruguayo como me enseñaron mis amigos maragatos tuve que pagar en Roma 4 euros. ¿Cuánto hay que pagar en cualquier supermercado argentino por estos productos?&lt;br /&gt;El martes, tal como había contado en el texto anterior, tuve mi primera clase de alemán en Alemania. Fui el tercero en llegar al aula número seis, en el primer piso de la sede de la Volkshochschule de la Agrippastraße. Me senté en el fondo para tener el pizarrón bien de frente. Cuando llegó el profesor, y como es habitual, cada uno a su turno debió decir su nombre y de dónde venía. En el grupo hay dos españoles, una polaca, una lituana, una jamaiquina, dos griegos y una chica de Benín, un país del oeste de África situado entre Nigeria y Togo. Hay otros compañeros que, como llegaron tarde, no participaron de la ronda y no pudimos saber de qué países son oriundos.&lt;br /&gt;El profesor habla lento y muy clarito. Nos entrega unas fotocopias con ejercicios de prueba, como para refrescar algunos conceptos básicos de gramática. Los vamos haciendo por series de siete y entre todos los revisamos. Con esto comprobé lo buenos que son los profesores que tuve en el Goethe Institut de Buenos Aires, ya que lograron que entendiera esos conceptos gramaticales cuando me los explicaron hace un par de años. A la mitad de la clase nos propone una pausa de diez minutos, que algunos aprovechamos para ir al baño y otros para fumar, para lo que tienen que ir hasta una sala que hay en la planta baja. Después sí ya agrega algunos nuevos conocimientos y, antes de irnos, nos recomendó la compra de un libro que en su versión más cara, la que incluye un disco compacto de apoyo, cuesta catorce euros. Acá también podríamos mencionar el tema de los costos. ¿Cuánto habría que pagar en Buenos Aires por un libro de esas características?&lt;br /&gt;Cuando me fui a Argentina, en mayo, le dejé a otro amigo, Gustavo, una bicicleta. Él la usó y, una vez, la dejó atada a un árbol en una esquina de la ciudad que no está muy lejos de casa. Pasó el tiempo; cuatro meses, más precisamente. Hace pocos días, Gustavo me dio la llave del candado para ir a buscarla; y ahí estaba la bicicleta, justo frente a la puerta del supermercado Rewe, el mismo que figura en la camiseta de Colonia, el equipo de fútbol de esta ciudad. No estaba en el mejor estado, pero no le faltaba nada. Hablé con Thomas Schumacher, aquel amigo alemán que alguna vez les mencioné que me había regalado una, para llevársela para repararla. Thomas tiene un enorme local en el que se dedica a la venta de bicicletas de todo tipo y todos los accesorios que se puede necesitar, como cascos, luces, candados o indumentaria para ciclismo. Apenas llegué le dije que se la dejaba y me dijera cuándo tenía que pasar a buscarla. Me preguntó si tenía tiempo y le respondí que sí, por lo que me dijo que esperara una hora y podría llevarme la bicicleta en condiciones. Se cumplió ese lapso y, a cambio de veinte euros –precio de amigo- me la entregaron con las luces y su respectivo cableado renovado, así como todas las piezas que estaban flojas perfectamente ajustadas.&lt;br /&gt;Después de una larga espera, demasiado para mi gusto, finalmente llegó el fin de semana de la vuelta al trabajo. El sábado debo volver al estudio para relatar el partido entre Colonia y Wolfsburgo, mientras que el domingo puedo llegar a tener un duelo lleno de goles con la visita de Arminia Bielefeld a Werder Bremen, un equipo con un gran poderío ofensivo y una clamorosa endeblez defensiva.&lt;br /&gt;La garganta está lista para el regreso; ojalá que estos cuatro equipos la exijan al máximo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-1546806092186339409?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/1546806092186339409/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=1546806092186339409' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1546806092186339409'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1546806092186339409'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/01/pequenos-apuntes-de-un-consumidor.html' title='Pequeños apuntes de un consumidor'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-3784161904596967376</id><published>2009-01-22T13:15:00.003+01:00</published><updated>2009-01-22T21:38:30.640+01:00</updated><title type='text'>Lo mejor está en el final</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En el texto del 30 de octubre último me gané la mirada torcida de muchos amigos, cuando manifesté que no me parecía apropiada la designación de Diego Maradona como entrenador de la Selección. Di mis argumentos y también dije que con mucha felicidad reconocería mi error si hubiese razones para hacerlo.&lt;br /&gt;Todavía es demasiado temprano para determinarlo, pero debo decir que se me va dibujando una sonrisa, como un pequeño inicio de esa felicidad. Como quedó escrito en este blog, tuve la posibilidad de cubrir el debut de Diego como entrenador en Glasgow con aquel partido ante Escocia; y a partir de allí me mantuve particularmente atento a la gestión de nuestro máximo ídolo futbolístico a cargo del equipo nacional.&lt;br /&gt;Debo decir que estoy gratísimamente impresionado por la forma en la que Diego asumió este compromiso, haciendo lo que su antecesor se negaba sistemáticamente a hacer: viajar permanentemente para estar cerca de los jugadores, verlos en acción en la cancha, hablar con ellos, saber qué piensan, cómo se sienten y tener una impresión de cada uno de ellos sin intermediarios. También da gusto ver como él, sacando provecho de lo que su figura representa en el fútbol del mundo, se toma el desgastante trabajo de negociar con los entrenadores y los dirigentes de los clubes la cesión de los futbolistas para los compromisos de nuestro seleccionado. Otro dato saludable fue el corte que le dio al tema de Oscar Ruggeri, lo que en otro momento habría sido una chispa capaz de generar un incendio. Todos, empezando por el mismísimo Diego, sabemos que Ruggeri no es imprescindible. Por eso, con buen criterio, el “Diez” aseguró que si no puede contar con él trabajará de la misma forma.&lt;br /&gt;Todavía mantengo algunas reservas, que, como dije también en aquella nota de octubre, tienen origen en la conducción política de la AFA. Quería expresar todas estas cosas antes de que la Selección siga jugando, ya que estos son aspectos elogiables independientemente de resultados que el equipo obtenga dentro de la cancha. Ojalá Diego siga así; y mejor.&lt;br /&gt;Volvamos a Colonia, esta ciudad que después del frío extremo de los primeros diez días del año ahora está otra vez a pleno. En la tarde del martes me fui a la Volkshochschule, una escuela en la que se puede aprender idiomas. Mi intención es la de retomar el estudio del alemán. Algunos que ya sabían de esta iniciativa me preguntaron, con razón, por qué no lo hice antes. La respuesta es que recién ahora me siento con las ganas suficientes para asumir el compromiso sin correr el riesgo de dejarlo a poco de empezar.&lt;br /&gt;El edificio central de la Volkshochschule está frente a Neumarkt, un nudo de transporte en el centro de la ciudad. La primera sorpresa que tiene el edificio son unos ascensores que no se detienen nunca y no tienen puertas. Uno se sube cuando la caja está pasando y se baja cuando para por el piso al que se desea ir; en cada uno de ellos caben dos personas. Me mandan al segundo piso y de ida no me animo con estos aparatos extraños; prefiero las escaleras. En un salón, hay dos profesoras que atienden a los interesados. Cuando llega mi turno le explico a una de ellas que quiero retomar el curso de alemán que empecé hace años en Buenos Aires; le cuento hasta qué nivel había llegado y ella me ofrece hacer una pequeña prueba como para saber cómo estoy. Me entrega dos hojas; una tiene un texto con palabras incompletas y frases con espacios en blanco para examinar el uso de artículos, declinaciones y conjugaciones de verbos. En la segunda tengo que escribir un par de oraciones eligiendo uno de los temas que ahí se proponen.&lt;br /&gt;Veinte minutos después vuelvo al escritorio para entregárselo. Lo revisa y a la primera hoja la califica con un 43/60 y me dice que la pequeña redacción está bien hecha en general. La profesora me muestra la variedad de cursos y los precios; elijo para cursar los martes y jueves de 18.30 a 21.30. Todo este trámite, con el examen incluido, no se llevó más de una hora. Antes de despedirnos me entregan un mapa para orientarme, ya que mi curso no se dicta en ese mismo edificio sino en otro sito a cuatro cuadras de ahí.&lt;br /&gt;Cuando voy a tomar el tranvía de vuelta a casa me doy cuenta de que no tengo monedas para sacar el boleto; como Neumarkt es un punto muy importante de la red de trasporte público colonés, hay ventanillas y expendedoras automáticas que aceptan el pago con tarjeta de débito. Pero si me hubiese quedado sin monedas en cualquier otro lugar, podría haberlo resuelto sin inconvenientes. En cualquier comercio se puede entrar y pedir cambio en monedas para viajar; y nunca me pasó que me lo negaran, al contrario; y hoy, conversando por internet con mi amigo Mauricio Monte, residente en Roma, comentábamos la vergüenza que representa que un prestigioso diario español, El País, haya elegido el problema de las monedas como uno de los dos temas por los que la Argentina le llamó la atención en la edición digital de hoy, mucho más cuando el periodista detalla que el eje del problema está en la maniobra de quienes tienen la posibilidad de acapararlas, para luego venderlas a un costo mayor que el de su denominación.&lt;br /&gt;Para el final, una linda: mi mamá me llamó por teléfono para decirme que mi sobrino quería hablar conmigo por Skype. Enseguida hicimos la conexión y una de las primeras cosas que me dijo Ian fue: “tío... ¿sabés qué vamos a hacer con mi mamá? Vamos a colgar una hoja en la puerta de la heladera para ir tachando los días que faltan para que vuelvas”. Sin palabras.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-3784161904596967376?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/3784161904596967376/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=3784161904596967376' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3784161904596967376'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3784161904596967376'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/01/lo-mejor-est-en-el-final.html' title='Lo mejor está en el final'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-9082358681977491209</id><published>2009-01-15T12:31:00.006+01:00</published><updated>2009-01-18T14:19:46.234+01:00</updated><title type='text'>De vuelta en Köln</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El viaje a Italia para las fiestas fue una gran experiencia. Siempre estaré agradecido a la invitación de Mauricio y al trato que él y su novia, Roxana, me dieron durante mis diez días con ellos. Fueron extremadamente cálidos; tanto como no lo fue el clima, lógicamente frío en esta época del año y, salvo en un par de ocasiones, bastante lluvioso.&lt;br /&gt;El viernes 2 emprendí el regreso. Los alrededores del aeropuerto de Hahn, el mismo del cual había partido, mostraban una buena cantidad de nieve; al llegar a Köln noté con algo de alivio que no había nevado y se lo comenté al taxista que me llevó desde el Hauptbahnhof hasta casa; él me dijo que no pasaría mucho tiempo sin nieve si el clima seguía tan frío; y tuvo razón, porque el lunes la ciudad amaneció cubierta por un manto blanco de unos cuantos centímetros de espesor. Hermoso para la vista, pero con un montón de dificultades para los movimientos diarios. La temperatura se mantuvo debajo de cero hasta el lunes pasado, el 12; y aunque no nevó más desde la madrugada del lunes 5, la nieve y el hielo de calles y veredas no se derretían. Los ciclistas debían andar con más cuidado que nunca, porque el piso estaba muy resbaladizo y no fueron pocos los que aterrizaron forzosamente o estuvieron a punto de hacerlo. Los peatones también debíamos extremar el cuidado, porque eran muy frecuentes los resbalones que podían derivar en lesiones musculares o, especialmente, articulares serias.&lt;br /&gt;Por mi inexperiencia ante este tipo de situaciones, opté por reducir al mínimo mis salidas, limitándolas a lo imprescindible. Compras para la comida diaria y alguna otra necesidad que surgiera en el momento y, obviamente, la asistencia al fútbol de los viernes; pero nada de paseos, ya que además había vuelto de Roma con anginas y el frío exterior atentaría contra mi recuperación. Pero fue mucha la gente que decidió quedarse en casa mientras no urgiera alguna salida, ya que era muy fácil notar de qué forma disminuyó el movimiento de personas en esta semana de fríos casi extremos. Todo esto cayó justo cuando, como consecuencia del conflicto del que se habló en todo el mundo, los rusos cortaron el flujo de gas a casi toda Europa. Según se publicó en algunos medios, los alemanes tenían almacenadas reservas para tres meses sin bombeo, pero otros países tuvieron serios problemas energéticos derivados de la falta del fluido que proviene desde el extremo oriental del continente.&lt;br /&gt;Acá también aumentó el transporte público en los primeros días del año. El boleto mínimo para viajar en tranvía u ómnibus, el &lt;em&gt;Kurzstrecke&lt;/em&gt; (tramo corto), pasó de 1,50 a 1,60; con eso se pueden recorrer cuatro estaciones –sin contar la de partida, y una distancia similar en colectivo. Lo que vendría a ser la segunda sección, la 1A o 1B, habilita a trasladarse a cualquier punto de la ciudad por cualquier medio o combinándolos; antes costaba 2,30 y ahora cuesta 2,40. Se puede comprar cuatro viajes, lo que reduce el costo de cada uno; en este último caso, al subir al medio elegido se timbra uno de los boletos y éste tiene una validez de una hora y media desde ese momento; es decir, uno puede bajarse, hacer alguna cosa y volver a subir para continuar hacia delante o cambiando de dirección dentro del lapso permitido, pero no se puede usar el mismo boleto para regresar al punto de partida. Se puede comprar los boletos arriba de los trenes o en las estaciones y en bocas de expendio en lugares clave y en todas las instancias se puede pagar con tarjeta de débito. Los precios varían hacia arriba si uno lleva la bicicleta y uno puede optar, también, por un abono mensual del tipo de tarifa que corresponde al uso que le da al transporte público de Köln que, como ya dije, tiene un altísimo porcentaje de puntualidad en relación con la planificación que se puede encontrar en cualquier estación o parada o en la página de internet del KVB (&lt;em&gt;Kölner Verkehrs-Betriebe&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;Otra situación inédita fue la de pasar solo mi cumpleaños, el número treinta y nueve, el sábado 10. Fue la primera vez que no estuve con mi familia para esta fecha, a la que por el número que les detallé antes cada vez le presto menos atención. Por el frío intenso que hacía decidí quedarme en casa y recibí una gran cantidad de saludos, la mayoría de ellos telefónicos o vía internet; y como creo que suele pasarnos a todos cada año, uno se sorprende por quiénes se acuerdan y lo llaman, como así también lo hace por quienes por cualquier motivo no han hecho llegar su salutación. De todas formas, no es algo que, en mi caso, modifique sustancialmente mi concepto de la gente. No me enojaría con nadie porque no recuerda mi cumpleaños, ni tampoco porque no llamó o escribió aun habiéndolo tenido presente.&lt;br /&gt;Todavía quedan unos cuantos días hasta la reanudación de la Bundesliga y la vuelta al trabajo. Recién el 31 de este mes tengo que relatar mi próximo partido. En las semanas venideras también podremos saber si esta posibilidad laboral que me tiene tan a gusto en Alemania se extiende, al menos, por cuatro años más. Esto depende de la licitación de los derechos del fútbol alemán; el contrato vigente caduca en mayo, con el fin de la temporada en curso. Cuatro años es un lapso que permite otra planificación; si se presenta la oportunidad de seguir habrá que repetir el ciclo de los años anteriores: el de los análisis, las charlas y, obviamente, las negociaciones.&lt;br /&gt;Pero ya habrá tiempo para definir eso.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-9082358681977491209?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/9082358681977491209/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=9082358681977491209' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/9082358681977491209'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/9082358681977491209'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/01/de-vuelta-en-kln.html' title='De vuelta en Köln'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-7126758625333059652</id><published>2009-01-08T13:02:00.002+01:00</published><updated>2009-01-08T14:45:57.095+01:00</updated><title type='text'>Año nuevo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Uno no se cansa de caminar por Roma; ni siquiera cuando ya ha tenido la enorme fortuna de haber estado más de una vez. A cada paso la historia se nos viene encima. Tan así es, que el desarrollo de la ciudad está condicionado por cada hallazgo. No son pocas las veces en las que, cuando se inician las excavaciones para alguna obra nueva, los trabajadores se encuentran con algún vestigio de varios siglos de antigüedad; cuando esto sucede, ahí mismo se interrumpe cualquier proyecto. Esto explica, entre otras cosas, la no muy extendida red de subterráneos romana. Muchos de los intentos por prolongarla chocaron contra la historia y perdieron; y no parece una mala decisión de las autoridades.&lt;br /&gt;El martes el paseo elegido fueron los foros romanos, el Coliseo y las termas de Caracalla. A los dos primeros, por razones de tiempo, decidimos no entrar. El control personal de seguridad a cada visitante motivaba larguísimas colas. En las termas no hubo problemas. Pagamos los seis euros por persona de la entrada y nos internamos en un predio de unas seis hectáreas que servía como lugar de descanso y disfrute para determinados sectores sociales de la antigua Roma. Allí, los privilegiados que tenían acceso contaban con piletas cubiertas con agua fría y caliente, que estaban dentro de enormes edificios lujosamente adornados con mosaicos y esculturas. Algunos carteles situados en distintos puntos explican cómo funcionaba el lugar y muestran dibujos de lo que eran esas construcciones en su época de esplendor. Uno no puede dejar de asombrarse del concepto que esa gente tenía de los placeres. No escatimaban en lujos y todo era de dimensiones imponentes. Cuesta entender cómo en aquellos tiempos imaginaban, primero, y lograban construir, después, cosas así. Si cuando el visitante recorre las ruinas se detiene por un instante a pensar en lo que significa toda la Roma antigua, difícilmente pueda evitar la conmoción. Es una sensación muy fuerte y no tengo la certeza de estar siendo lo suficientemente elocuente para transmitirla.&lt;br /&gt;La del miércoles pasado, el 31, sería la segunda vez que iba a pasar el fin de año lejos de mi familia. La anterior, casualmente, también había sido en la Ciudad Eterna, en los agitadísimos días en los que tuvimos cinco presidentes en una semana y en los que en Europa se concretaba la aparición del euro como moneda única para los países que en ese momento integraban la Unión Europea.&lt;br /&gt;Íbamos a despedir a 2008 en un pequeño pueblito a unos cien kilómetros al norte de Roma, no muy distinto del que eligió Michael Corleone para refugiarse después de su bautismo como mafioso y en el que se casó por primera vez, según vimos en ese himno al cine que es El Padrino. La localidad se llama Grotte di Santo Stefano; allí, una compañera de trabajo de Mauricio y su esposo tienen una moderna casa de fin de semana que construyeron sobre la base de una edificación muy vieja. El lugar es agradable y muy cómodo, con mucho vidrio para aprovechar al máximo la luz natural, y tiene algo que no había visto nunca: el piso del living, que es de ladrillo, forma un círculo alrededor del tronco de un árbol que está cerca de la ventana dentro de la casa, al que se le respetó su ubicación original. Un detalle curioso.&lt;br /&gt;El matrimonio dueño de casa está compuesto por una española y un italiano, por lo que la cena tuvo un poco de todo. Bruschettas, ensalada rusa, arroz con frutos de mar y un queso reggiano inolvidable, al que íbamos trozando a medida que lo comíamos, como dicen que debe comerse ese tipo de queso. Para beber, además del agua con gas y las gaseosas, Mauricio llevó para empezar un tinto argentino de lo mejor; después, los dueños de casa acercaron otras variedades que, como a la vuelta me tocaba manejar, apenas probé. Roxana dio fe de la alta calidad de los tintos y del champagne del brindis tras una minuciosa y exhaustiva prueba de cada uno de ellos.&lt;br /&gt;Hasta acá, como habrán podido notar, las costumbres no difieren demasiado de las nuestras. Para la medianoche se cumplió con un hábito español. A cada uno de los que estábamos allí esperando la llegada de 2009 se nos dio un platito con doce uvas que debíamos comer al ritmo de las doce campanadas del reloj de la Puerta del Sol de Madrid, que llegaban por medio de la televisión. Después del brindis, con el comando del dueño de casa, arrancó la sesión de fuegos artificiales, también similar a la de la mayoría de los hogares argentinos.&lt;br /&gt;Lo que sí es bien diferente, creo, es la expectativa que se puede tener de uno y otro lado del Atlántico al levantar la copa. Fuera de las cuestiones íntimas y personales están las que nos comprenden a todos como conjunto. Hoy el mundo entero está afectado por la famosa crisis y Europa no zafa de ella. Los afecta indudablemente, pero aquí la gente la asume como un estado de excepción y no como la normalidad. Tienen la casi certeza de que más temprano que tarde pasará y que, mientras tanto, no deberán padecer calamidades. Posiblemente tengan que ajustarse un poco y optimizar la administración de los recursos, pero no les faltará lo que no debe faltarles. Nuestros brindis, en cambio, fuera de las cuestiones íntimas y personales, en lo que nos comprende a todos como conjunto, siempre llevan el austero pero siempre postergado deseo de que cada nuevo año nos dé la fuerza suficiente, aunque más no sea, para poder subir a la lona.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-7126758625333059652?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/7126758625333059652/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=7126758625333059652' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/7126758625333059652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/7126758625333059652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/01/ao-nuevo.html' title='Año nuevo'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-6819139801038701657</id><published>2009-01-01T01:32:00.001+01:00</published><updated>2009-01-03T04:37:52.502+01:00</updated><title type='text'>Vedere Napoli e dopo morire</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Valió la pena levantarse temprano el sábado. El plan era viajar a Nápoles, trescientos kilómetros al sur de Roma.&lt;br /&gt;El viaje se hace íntegramente por autopistas que, a diferencia de Alemania, aquí sí tienen peaje. En el acceso se retira una tarjeta que luego se introduce en una lectora instalada en las cabinas de salida; la máquina establece cuántos kilómetros de autopista se utilizaron y calcula el importe a pagar. Nos costó once euros, lo que se podría decir que es caro. Para el pago se abre automáticamente una caja en la que se puede depositar monedas, pero también hay ranuras para introducir billetes o tarjetas de crédito o débito. Si, como en nuestro caso, uno inserta por error una tarjeta vencida, la máquina emite un papel que indica los pasos a seguir para concretar el pago por internet. Nada de esto podrá atestiguar Roxana, la novia de Mauricio, que aprovechó el trayecto para una gloriosa siesta.&lt;br /&gt;Minutos antes del mediodía llegamos a Nápoles, lo que equivale a decir que entramos al caos mismo. Hay semáforos, obviamente, y señales por toda la ciudad; pero la gente maneja y se maneja como si no los hubiera. Curiosamente, en las horas que nos tomó el recorrido no presenciamos ningún incidente de tránsito derivado de ese desorden.&lt;br /&gt;Mauricio insiste en dejar el auto en un estacionamiento cubierto, ya que no hay garantías de encontrarlo más tarde si se lo deja en la calle. Iniciamos la caminata hacia la costa y allí hallamos la primera gran imagen de la ciudad que ha santificado a Diego Maradona: el golfo de Nápoles, lindero al puerto y con una amplia vereda para recorrerlo casi íntegramente a pie mientras se disfruta de un paisaje fantástico, con la imponente figura del volcán Vesubio dominando toda la escena.&lt;br /&gt;Caminamos unas diez cuadras antes de dejar el paseo ribereño; ahora nos internamos en la ciudad. En la Piazza del Plebiscito se encuentra el palacio real de los borbones, que gobernaban Nápoles siglos atrás; enfrente, la Catedral de Francisco de Paula. A pocas cuadras de allí uno puede caminar por las callecitas angostas que tantas veces hemos visto en las clásicas imágenes de la ciudad de San Gennaro. Nos chocamos con varios obradores de lo que se espera que en poco tiempo sean nuevas estaciones del subte napolitano. Hay muchos vendedores ambulantes; en los puestos que ofrecen ropa y, especialmente, camisetas de fútbol, hay tres nombres que resaltan en la espalda de las casacas. Dos de ellos son de las dos figuras del buen momento actual de Napoli: uno es el eslovaco Marek Hamsik y el otro es nuestro compatriota Ezequiel Lavezzi. ¿Hace falta aclarar que el tercer nombre es el de Diego Maradona?&lt;br /&gt;En las callecitas angostas se advierte mucho desorden y bastante mugre. Son tan estrechas que no caben dos coches apareados. Un taxi quiere salir del sector y el chofer tiene que ser muy paciente para abrirse paso entre las personas que caminan, ya sea paseando o cumpliendo con sus tareas de todos los días. Mauricio dice que no podemos irnos de Nápoles sin comernos una clásica pizza y nos guía hacia un lugar que él conoce de una visita anterior. La pizzería, famosísima, se llama Trianon y el paisaje se repite: mucha gente agolpada en la puerta, mirando con atención a una señora de poca paciencia que se encarga de tomar nota de cuántos comensales tendrá cada mesa y del nombre de uno de los que se sentará en cada una de ellas, para poder hacer el llamado a medida que se van retirando los que terminan de comer. Nosotros éramos tres y debimos esperar veinte minutos para poder entrar.&lt;br /&gt;Sobre la mesa hay una especie de plantilla con la lista de pizzas y casilleros para escribir cuántas se quiere de cada una. El pedido tarda. Cuando finalmente lo traen nos encontramos con pizzas individuales del mismo tamaño de una grande en Argentina; pero la masa es mucho más delgada y no tiene gran cantidad de ingredientes encima. Los tres elegimos la misma: mozzarella de búfala con salsa de tomates y albahaca, que retiré minuciosamente de mi plato y fue inmediatamente rescatada por otra de los comensales.&lt;br /&gt;Es inevitable que al mencionar Nápoles también nos venga a la mente la Camorra, que en algunas partes de la ciudad, en las que el Estado está ausente, es la que gobierna y legisla a sus enteras voluntad y, fundamentalmente, conveniencia. Hemos visto, leído y escuchado de todo acerca de este fenómeno. Roberto Saviano es un periodista que publicó un libro con detalles sobre las actividades de la organización; hace dos años que vive escondido y protegido por un ejército de policías. Mauricio nos contó que a un conocido le robaron dos veces la moto que usaba para sus movimientos diarios. La recuperó acudiendo al capo mafioso de su zona, quién le cobró cien euros por los servicios de gestión, que a las pocas horas hizo que el señor se reencontrara con su vehículo.&lt;br /&gt;Mientras me toca manejar a mí en el trayecto de vuelta a Roma no puedo ponerme de acuerdo conmigo mismo. La ciudad es pintoresca en algunos sectores y hermosa en otros. Diría que me gustó y que tengo ganas de volver. Pero también pienso que no viviría en Nápoles de ninguna manera. En ese permanente vaivén estoy cada vez que repaso los recuerdos de este paseo. Sí podría asegurar que la inmortal frase que da título a este texto me resulta un poco exagerada.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-6819139801038701657?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/6819139801038701657/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=6819139801038701657' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/6819139801038701657'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/6819139801038701657'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2009/01/vedere-napoli-e-dopo-morire.html' title='Vedere Napoli e dopo morire'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-1279959504250279768</id><published>2008-12-25T21:26:00.003+01:00</published><updated>2008-12-26T01:49:29.055+01:00</updated><title type='text'>Navidad en Roma</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Mi última visita a esta ciudad que tanto me gusta había sido en los últimos días de 2001, los mismos en los que nuestro país estaba revolucionado por uno de los acontecimientos más tristes de su historia reciente. Aquel viaje a Roma se produjo en condiciones especiales. Esos cuatro días en la capital de Italia fueron de un disfrute muy particular por la compañía que tuve y por la certeza de que pasaría mucho tiempo hasta que pudiera volver. Pasaron siete años y, una vez que decidí no viajar a la Argentina para esta fecha, acepté la generosa invitación de mi amigo Mauricio y su novia Roxana a pasar las fiestas con ellos.&lt;br /&gt;Para llegar de Köln al aeropuerto de Hahn, no lejos de Frankfurt, hay que tomar un ómnibus que tarda algo más de dos horas y cuesta quince euros. Una vez que hice el check in para el vuelo sentí ganas de sentarme a tomar y comer algo a modo de merienda. Influido por los precios que habitualmente vemos en las cafeterías de nuestras terminales aéreas, me acerqué al bar del aeropuerto con desconfianza; imaginaba que un café con leche y una factura podrían costarme más que un almuerzo bien servido en cualquier otro lugar. Estaba equivocado: me sirvieron una buena taza de chocolate caliente con crema y una medialuna muy grande por tres euros con cincuenta centavos. Hay lugares en los que esto cuesta menos, pero no es un precio que a uno le da bronca pagar. ¿Por qué será que en Ezeiza o aeroparque estafan a los pasajeros de la manera impune con la que lo hacen?&lt;br /&gt;Del vuelo no hay mucho que destacar, salvo un detalle que me llamó la atención. Cuando las azafatas de Ryanair pasaron vendiendo comidas y bebidas, mis vecinos de asiento eligieron whisky. Primero les entregaron el vaso vacío y después, para mi sorpresa, dos medidas de la bebida que pidieron, que venían en sendos pequeños sachets. Miré con asombro a la señora de la butaca de al lado, que entendió mi desconcierto y dijo sonriendo: “sí, el whisky acá lo sirven así”; y se lo tomó sin más.&lt;br /&gt;Llegamos al aeropuerto de Ciampino, vecino a Roma, en la noche del lunes, media hora más tarde que lo previsto. Cuando salí de la terminal de arribos me encontré con Mauricio y Roxana –a quien sólo conocía por chat pero no personalmente-, que fueron a buscarme.&lt;br /&gt;El martes hicimos el primer recorrido. Fue una larga caminata que se inició en la plaza de San Pedro, donde está la basílica del mismo nombre, en la ciudad de El Vaticano. Con la cercanía de la Nochebuena y la Navidad estaban terminando de armar el pesebre con el que en la medianoche del miércoles se celebraría un nuevo aniversario del nacimiento del Niño Jesús. Después de las fotos, seguimos caminando por la Vía de la Conciliazione, que sale frente a la basílica, hasta el Castel Sant’Angelo, que está a unos seiscientos metros. El Vaticano y el castillo están unidos por un muro que tiene sobre sí una pasarela que les permitía a los papas acceder a un lugar seguro ante los intentos de invasión de los bárbaros. Sin embargo, y según me contaron, sólo uno la necesitó a lo largo de la historia.&lt;br /&gt;El castillo está a orillas del Tíber, sobre el cual se puede cruzar a través de una gran cantidad de puentes; muchos de ellos están ornamentados con obras de arte. La tarde está fría, pero hermosa; y nos invita a seguir el paseo. Después de alcanzar la otra orilla del río seguimos caminando en dirección a otros célebres lugares de esta inolvidable ciudad. En la piazza Colonna está la sede del gobierno; mientras buscábamos la forma de aprovechar mejor las caracteristicas de la cámara de fotos, la Policía formó una senda por la cual, minutos después, ingresó la caravana que trasladaba al simpático de Silvio Berlusconi, primer ministro italiano. No lejos de allí está el Pantheon, que fue construido en el año 80 adC. y es un templo mundialmente famoso porque tiene su cúpula inconclusa, por lo que cuando llueve el agua moja el centro del recinto, aunque el piso tiene perforaciones que la conducen a espacios donde se la almacena; el Pantheon es, además, el lugar donde descansan los restos de Rafaello.&lt;br /&gt;No hay que caminar mucho para llegar a la Fontana di Trevi, una obra de arte sencillamente magnífica. Acá también hicimos trabajar bastante a la cámara de fotos; y el que conozca este lugar podrá entender que no es para menos. Pero hay que tener paciencia, porque el lugar no es tan amplio y somos demasiados los turistas, con abrumadora mayoría de orientales, que buscamos la mejor toma.&lt;br /&gt;El miércoles fue un día deportivo, aunque en mi caso como espectador. Mauricio, aficionado casi fanático del golf, jugó dieciocho hoyos con dos amigos. Acompañé al trío por todo el recorrido del exclusivo club Olgiata, el country donde suelen residir los futbolistas argentinos que juegan en los clubes de la capital italiana. Acá también, después de caminar varios kilómetros, tuvimos ganas de comer algo. Fuimos al bar del club y, otra vez, grande fue la sorpresa cuando comprobamos que por cuatro tostados y cuatro bebidas nos cobraron no mucho más que lo que habríamos pagado por lo mismo en cualquier otro lugar de la ciudad.&lt;br /&gt;A la noche, Mauricio tomó el mando de la cocina y Roxana asistió eficientemente. Ambos prepararon una variada cena en la que no faltaron una buena entrada de mariscos y un pollo relleno de dimensiones importantes. Después de eso llegó el brindis y el deseo mutuo en el que también incluimos a los que estén leyendo este texto: ¡MUCHAS FELICIDADES PARA TODOS!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-1279959504250279768?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/1279959504250279768/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=1279959504250279768' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1279959504250279768'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1279959504250279768'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/12/navidad-en-roma.html' title='Navidad en Roma'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-3087393073754052863</id><published>2008-12-18T14:43:00.003+01:00</published><updated>2008-12-18T15:06:46.314+01:00</updated><title type='text'>De negocios y negociados</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El último domingo se terminó la primera ronda de la Bundesliga y ahora no tenemos actividad hasta el 30 de enero. El medio futbolístico alemán, en particular, y el europeo en general están sorprendidos por la irrupción en Primera División de Hoffenheim, un equipo muy chico de un pueblo muy chico del sudoeste del país, cerca de Frankfurt y Stuttgart.&lt;br /&gt;Este club, fundado en 1899, nunca había generado grandes campañas. Hace dos años, un magnate del software, Dietmar Hopp, decidió hacerse cargo del fútbol de Hoffenheim, la camiseta de toda su vida. Contrató como entrenador a un experimentado técnico llamado Ralf Rangnick y fue armando un plantel basado en jugadores jóvenes que no tenían lugar en sus instituciones de origen.&lt;br /&gt;En la temporada 2006-2007 salió segundo en la Regionalliga Süd, la que hasta mediados de este año era una de las zonas en las que se agrupaba a los equipos que aspiraban a llegar a Segunda. Wehen Wiesbaden fue campeón y Hoffenheim escolta -ambos ascendieron-, pero el subcampeón fue el conjunto que más goles consiguió en la temporada: sesenta y dos en treinta y cuatro partidos.&lt;br /&gt;En el torneo de Segunda 2007-2008 había equipos importantes: Borussia Mönchengladbach, un grande de los setenta que había caído desde la Primera, Kaiserslautern y Colonia, otrora campeones de la Bundesliga. Wehen terminó en la mitad de la tabla, pero Hoffenheim volvió a ser sensación. Otra vez fue subcampeón y logró su segundo ascenso consecutivo, ahora a la máxima categoría. Un sueño del que todavía no despiertan. Jugado exactamente medio campeonato, los muchachos de Hopp y Rangnick siguen sorprendiendo. Comparten la punta con el multicampeón alemán, el poderoso Bayern Múnich. Son la delantera más goleadora (cuarenta y dos en diecisiete partidos) y tienen al máximo anotador, el bosnio Vedad Ibisevic, que convirtió dieciocho tantos con asistencia perfecta, lo que da más de un gol por juego.&lt;br /&gt;La sensación de Hoffenheim, de indumentaria totalmente azul, tiene algunos ribetes curiosos: el pueblo que lo alberga, Sinsheim, tiene casi cuatro mil habitantes y el nuevo estadio, que llevará el nombre de su mecenas y será estrenado oficialmente el 31 de enero en el partido de liga ante Energie Cottbus, tiene capacidad para treinta mil. Hasta ahora jugó en Mannheim, en un estadio para más de veintiséis mil personas, que estuvo siempre casi completo, lo que equivale a decir que no sólo los habitantes de Sinsheim acompañaron fervientemente al equipo de juego más atractivo de la Bundesliga. Hopp dice que espera que este proyecto se autofinancie en dos años más y, al paso que va, posiblemente lo logre antes. Si al final de la temporada Hoffenheim se ubica cuarto o quinto accederá a jugar la copa UEFA; si resulta tercero, tendrá una chance de jugar por una plaza en la zona de grupos de la Champions League; y si sale campeón o segundo, además del mojón que marcará en la historia, será uno de los treinta y dos clasificados directamente al torneo de clubes más importante del mundo.&lt;br /&gt;De esta historia también podemos sacar conclusiones que nos ayuden a entender un poco más algunas cosas que nos pasan en la Argentina. ¿Cuántos intentos de gerenciamiento hubo y hay en el fútbol del imperio Grondoniano? ¿Cuántos de ellos han logrado construir una estructura sólida? Acá también los clubes son entidades civiles sin fines de lucro, aunque dentro de un marco legal adecuado y estricto pueden ceder actividades al manejo de privados. La administración de los clubes se hace con criterio profesional; difícilmente encontremos a cargo de una institución a un faltito que crea que por haber ido veinte años a la misma butaca de la platea está en condiciones de manejar el club. Las asambleas de socios asen la lupa sobre los actos de los dirigentes y los accionistas de las empresas que administran el fútbol de cada club también requieren explicaciones permanentemente; y aunque eso no evita decisiones políticas o financieras erróneas, el funcionamiento del sistema deja muy escaso margen para los corruptos que son exitosos en sus finanzas personales y, curiosamente, parecen olvidarse de toda su sabiduría cuando manejan los dineros que no son de ellos. Si esto no fuera como es, en Argentina y en Alemania, posiblemente Sergio Agüero brillaría hoy en Bayern Múnich, uno de los primeros interesados en su pase hace algunos años. El problema surgió cuando, como denunció enfática y públicamente primero y desmintió sospechosamente después, a Karl Heinz Rummenigge le apareció en el presupuesto de la operación un cargo que no podría ser justificado en ningún registro contable serio. Se entiende, ¿no?&lt;br /&gt;Helmut Kohl fue durante más de dieciséis años el canciller alemán, el equivalente a nuestro presidente. Él gobernaba Alemania cuando se produjeron los hechos históricos de la caída del Muro y, más tarde, la reunificación. El parlamento de este país, después de investigar, llegó a la certeza de que durante su mandato el partido al que él pertenecía recibió aportes ilegales. Hoy, más allá de la pena que pudiera haberle cabido en el ámbito de la Justicia, Kohl ya fue condenado por la sociedad alemana en general. Su voz, que era siempre referencia sobre los grandes temas de este país, desapareció de la consideración de los alemanes, quienes, simplemente, ya no lo respetan. ¿Se imaginan si nosotros fuésemos así con aquellos que nos roban y nos engañan? ¿Cuántos disgustos nos habríamos evitado en las últimas décadas?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-3087393073754052863?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/3087393073754052863/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=3087393073754052863' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3087393073754052863'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3087393073754052863'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/12/de-negocios-y-negociados.html' title='De negocios y negociados'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-581549120480723356</id><published>2008-12-11T13:36:00.003+01:00</published><updated>2008-12-12T00:26:37.966+01:00</updated><title type='text'>Amsterdam</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/SUEL4K16v8I/AAAAAAAAAE8/NMcLIhmRjYs/s1600-h/DSC08601.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278513297866014658" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 187px; CURSOR: hand; HEIGHT: 254px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/SUEL4K16v8I/AAAAAAAAAE8/NMcLIhmRjYs/s320/DSC08601.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Caminábamos en la fría noche de Colonia, los dos en silencio y con los ojos como única parte visible del cuerpo. Todavía nos faltaban un par de cuadras para llegar.&lt;br /&gt;“Fer, ¿tenés un secador de pelo en tu casa?”, me preguntó mi amiga, la que me visitó la semana pasada y con la que hicimos los paseos por Berlín y Amsterdam. ¡No saben cuánto me alegra que haya hecho una brillante carrera universitaria! No me la imagino viviendo, por ejemplo, del humor.&lt;br /&gt;El tren hacia Amsterdam salió de Köln Hauptbahnhof minutos antes de las nueve y tardó cerca de dos horas y media en llegar a la capital de Holanda. Durante casi todo el trayecto nos acompañó el sol y pensamos que también lo haría durante nuestra visita de un día. Pero nuestra ilusión se terminó en el mismo momento en el que dejamos la estación Amsterdam Centraal, ya que al salir a la calle nos encontramos con una lluvia algo intensa que nos seguiría a todos lados.&lt;br /&gt;Hay que tener cuidado al caminar por el centro de Amsterdam. Muchas calles no tienen veredas y por la misma senda se desplazan autos, personas y tranvías. Para el visitante el tránsito parece un caos, pero los holandeses se manejan bien. Al menos no se advierten embotellamientos ni discusiones y, aparentemente, las prioridades de paso en cada cruce están bien determinadas.&lt;br /&gt;Caminamos y llegamos a una primera conclusión. La ciudad da la sensación de ser un poco sucia. También es posible que nos impresione el contraste, porque los dos días anteriores habíamos estado en una ciudad casi impecable como Berlín. Hay muchas tiendas de ropa y calzado. También un ostensible y muy desagradable olor a marihuana en algunos sectores, ya que el consumo, como saben, no está penado.&lt;br /&gt;En los canales más amplios hay barcos que ofrecen un paseo fluvial por la ciudad; en los más angostos hay pequeñas embarcaciones que están estacionadas en las orillas como si fueran autos y, aunque no vemos a nadie navegando en ellas, imaginamos que mucha gente las usa para sus traslados cotidianos dentro de la ciudad.&lt;br /&gt;En una esquina hay un cartel que anuncia la presencia del museo de la tortura. No nos interesa. Caminamos siguiendo el curso de un canal que a las dos cuadras nos muestra una sede de la universidad. Doscientos metros más allá, casi sin darnos cuenta, entramos en la famosa zona roja. Las prostitutas se exhiben en las vidrieras como nos lo mostraron mil veces por televisión. Dos muchachos ingleses quieren sacarle una foto a una chica que está dentro de uno de esos escaparates. Ella se niega pero ellos no le hacen caso, por lo que ella les muestra su disgusto con una seña internacional: mientras esconde el resto del cuerpo, sólo deja visible el puño izquierdo cerrado con el dedo mayor extendido. Los muchachos se ríen y se van, contentos con la foto de la que imagino que debe ser una de las mujeres más feas del mundo.&lt;br /&gt;La temperatura baja y a las cuatro de la tarde empieza a hacerse de noche. Mientras caminamos no pasa nada, pero tenemos la firme convicción que esta parte de la ciudad puede ponerse pesada con la ausencia de la luz natural. Entre locales de chicas en vidriera y sex shops que venden todo tipo de juguetes aparece el Museo de la Marihuana, esa planta que en esta ciudad parece ser objeto de veneración.&lt;br /&gt;Ya es de noche y el frío está a punto de vencernos. Nos tomamos un ratito para comer algo y reponer energías antes de tomar el tren de vuelta a Köln. Mi amiga quiere pasar por algunas tiendas de souvenirs porque quiere agrandar su colección de tazas alusivas a las ciudades que visita. La acompaño y me llama la atención que, con la fama que tiene Amsterdam, el noventa por ciento de todos los elementos de recuerdo que uno puede comprar estén relacionados con la marihuana y el sexo, dos cosas que se pueden encontrar casi en cualquier rincón del planeta. Es posible que diga esto por desconocimiento, porque nos quedó un montón de cosas sin ver; pero creo que no haría demasiado esfuerzo por volver.&lt;br /&gt;Estamos casi solos en el vagón. Hay sólo tres pasajeros más. Le pido a un guarda que por favor cierre la puerta porque ella tiene frío. Cinco minutos después, cuando el tren estaba más cálido y ya había cruzado la frontera, suben cuatro policías alemanes. Se presentan y nos piden documentos. Ella tiene pasaporte italiano y yo argentino, pero se lo entrego abierto en la hoja donde está pegado mi permiso de residencia en Alemania. Me preguntan si estoy llegando directamente desde Argentina y les explico que vivo en Köln y que estamos volviendo de un paseo de un día por Amsterdam. A ella le revisan el bolso delicadamente y se lo devuelven exactamente igual que como lo entregó. La inspección fue minuciosa, pero con mucho cuidado. Se lo devuelven, piden disculpas por la molestia y nos desean buen viaje.&lt;br /&gt;Al día siguiente mi amiga dejaba Alemania. Volaba desde Frankfurt y para llegar hasta allí sacó un boleto de IC, un tren más lento y que cuesta la mitad que el ICE, el más rápido. Cuando llegamos al andén, el altavoz anuncia que el suyo viene con veinticinco minutos de demora, por lo que los pasajeros que debían tomarlo hacia el aeropuerto podían utilizar sin costo adicional el ICE que salía hacia Stuttgart y que lo tenía entre sus paradas. Igual que en los ferrocarriles de Jaime y Cristina, esos que subsidiamos todos.&lt;br /&gt;Ella me dijo hasta pronto; yo les digo hasta el jueves.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-581549120480723356?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/581549120480723356/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=581549120480723356' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/581549120480723356'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/581549120480723356'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/12/amsterdam.html' title='Amsterdam'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/SUEL4K16v8I/AAAAAAAAAE8/NMcLIhmRjYs/s72-c/DSC08601.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-9064005859905120983</id><published>2008-12-04T14:48:00.006+01:00</published><updated>2008-12-05T02:25:07.155+01:00</updated><title type='text'>Un paseo por la capital</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/STfiQyZuD-I/AAAAAAAAAE0/t8YbpZfXF50/s1600-h/DSC08247.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5275934266523258850" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 236px; CURSOR: hand; HEIGHT: 167px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/STfiQyZuD-I/AAAAAAAAAE0/t8YbpZfXF50/s320/DSC08247.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El tren de alta velocidad alemán, el ICE, tarda poco más de cuatro horas para unir las ciudades de Köln y Berlín. El recorrido comprende alrededor de seiscientos kilómetros y pasa por ciudades como Bielefeld y Hannover, lo que significa que hace una especie de ele en el mapa de Alemania ascendiendo brevemente por el oeste y luego cruzando el territorio a lo ancho.&lt;br /&gt;Hasta allí fuimos con mi visitante de los últimos días, ya que habíamos pactado el viaje meses atrás y una contingencia obligó a hacerlo un poco antes de lo planeado originalmente. Cuando el tren va llegando a Berlín Hauptbahnhof uno ya se conmueve mirando por la ventanilla. Desde algunos kilómetros de distancia se empieza a ver la &lt;em&gt;Siegessäule&lt;/em&gt; (la Columna de la Victoria), uno de los íconos de la ciudad, que fue inaugurado en 1874 para conmemorar triunfo de Prusia y el imperio austríaco contra Dinamarca en la Guerra de los Ducados.&lt;br /&gt;Unos carteles de letras blancas sobre fondo rojo dicen que uno ha llegado a la estación más moderna del mundo. No viajé tanto como para afirmarlo, pero cuesta imaginar que haya una que lo sea más. Es imponente y funcional, con trenes atravesándola permanente en dos niveles.&lt;br /&gt;Dejamos el equipaje en el hotel, a pocas cuadras de la estación, y empezamos la caminata. Enseguida, a orillas de un canal, se encuentra un monolito que recuerda la muerte por las balas de los guardias de frontera de la ex DDR de Günter Litfin, quien el 24 de agosto de 1961 intentó cruzar a nado ese canal para llegar a Berlín Occidental. En el monumento que se ve en la foto dice: &lt;em&gt;“Murió como la primera víctima del Muro. En su recuerdo y el de todas las víctimas del Muro”&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Seguimos el trayecto. La siguiente parada fue el palacio del &lt;em&gt;Bundestag&lt;/em&gt; (el parlamento alemán). Es el viejo edificio con nueva cúpula, que fue reconstruida después de que los nazis la incendiaran. Ahora es una semiesfera totalmente vidriada a la que se puede acceder gratuitamente hasta las 22 previo paso por un control de seguridad similar al de los aeropuertos, con escáner para las pertenencias y obligado tránsito por el detector de metales. Desde la cúpula se tiene un interesante panorama de la ciudad, aunque a nosotros la suerte no nos acompañó porque el intenso frío exterior motivó que gran parte de los paneles de vidrio estuvieran empañados y no se pudiera ver demasiado. En la base de la cúpula, antes de acceder a la pasarela helicoidal que lleva hasta cima, una secuencia fotográfica con una crónica histórica reseña las distintas etapas por las que pasó esta joya arquitectónica. Mirando desde lo alto hacia abajo se puede ver la sala de debates, con una concepción muy moderna.&lt;br /&gt;A pocos metros de allí está la Puerta de Brandenburgo, un lugar que me conmocionó especialmente, tan intensamente como alguna vez lo hizo el Coliseo romano. Se trata de dos lugares que han tenido influencia decisiva en la historia de la humanidad, con la diferencia de que lo que pasó en Berlín en 1989 lo viví con diecinueve años y entendiendo perfectamente de qué se trataba. La persona que me acompañaba nació en 1981, por lo que todo esto no estaba tan inserto en su recuerdo como en el mío. Pasa algo extraño con estos lugares, ya que uno siempre siente que quiere quedarse unos minutos más, como esperando ver pasar un tanque o que aparezca un guardia soviético para pedirle el pasaporte.&lt;br /&gt;A unos trescientos metros de la Puerta de Brandenburgo hay un mausoleo que homenajea a los soldados rusos muertos, algunos de los cuales descansan en ese lugar. Frente al monumento, que tiene un texto en ruso en el frente y a los lados y en el que se encuentran los nombres de los soldados a los que recuerda, ubicaron un tanque y un cañón. A pesar de que Alemania es indudablemente occidental, en Berlín hay una impactante obra que rememora a quienes fueron los enemigos de esa opción. Los alemanes han curado las heridas de la guerra con una severísima autocrítica, la aplicación sin reparos de la Justicia y una inquebrantable voluntad de reconstrucción, que en pocas décadas convirtió a un país en ruinas en lo que hoy es Alemania. No sé qué sentimiento puede motivar esto en cada uno de los que están leyendo; a mí me despierta una profundísima admiración.&lt;br /&gt;Me disculpo por la digresión y volvamos a la caminata. Para ver algo del Muro hay que recorrer unas cuantas cuadras desde el lugar que describí recién. Ningún cartel lo anuncia. Hay que buscarlo en el mapa. Dejaron en pie aproximadamente un kilómetro sobre la misma calle en la que se encuentra el &lt;em&gt;Checkpoint Charlie&lt;/em&gt;, el puesto de control a través del cual se accedía del sector americano al soviético y viceversa en los tiempos de la ciudad dividida. Enfrente hay un museo y todavía están la garita y el letrero que en varios idiomas advertía que se estaba a punto de dejar el territorio aliado y emplazaron un cartel alto que en la cara que da hacia Berlín occidental tiene la foto de un soldado ruso y del otro una de un americano. Cuando uno quiere sacarse una foto en ese lugar tiene que tener cuidado, porque por allí circulan los autos de la gente que hace su vida cotidiana; como también pasan por la puerta de Brandenburgo y por el lateral de lo que queda del Muro, entregando un mensaje claro: la vida, contrariamente a lo que sucede con este texto, sigue.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-9064005859905120983?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/9064005859905120983/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=9064005859905120983' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/9064005859905120983'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/9064005859905120983'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/12/un-paseo-por-la-capital.html' title='Un paseo por la capital'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/STfiQyZuD-I/AAAAAAAAAE0/t8YbpZfXF50/s72-c/DSC08247.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-6307413815835638574</id><published>2008-11-27T20:39:00.000+01:00</published><updated>2008-11-27T20:42:04.357+01:00</updated><title type='text'>Lo que quedó de Escocia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Quedaron unas cuantas cosas sin contar de la excursión a Glasgow.&lt;br /&gt;Una de ellas es que no es tan grande como uno la imaginaba al considerarla una capital, aunque no por eso es menos linda. Como muchas ciudades europeas antiguas, está hecha a escala humana. Uno no se siente abrumado por la inmensidad de casi ningún edificio, aunque muchos de ellos, como la estación central, son para pararse a mirarlos.&lt;br /&gt;Por cuestiones de trabajo no pude pararme a mirar la estación, la que sólo conocí por dentro cuando llegué y cuando tomé el tren para ir al aeropuerto. La zona de circulación es muy amplia, con un estilo muy británico y toques de modernidad, como son las boleterías y los enormes carteles electrónicos con la información del movimiento de trenes.&lt;br /&gt;Hizo bastante frío toda la semana que estuvimos acompañando a la Selección de Diego en Glasgow. Obviamente, andábamos muy abrigados por la calle; el problema se presentaba al entrar a cualquier lugar cerrado, ya que en todos ellos la calefacción era potente. Con sólo pasar la puerta, uno sentía que el abrigo empezaba a molestarle mucho. En casi todos esos lugares, uno podría andar con mangas cortas y venía de la calle abrigado para temperaturas de no más de cinco grados.&lt;br /&gt;Los escoceses, al menos aquellos con los que tuve posibilidad de tratar, son gente muy cordial. Mucho de eso se debe a nuestra condición de argentinos ligados al fútbol, lo que los mueve a simpatizar con nosotros. La historia se remonta al Mundial de 1986, más precisamente al 22 de junio, el día de los goles de Diego contra Inglaterra. Escoceses e ingleses mantienen una fuerte rivalidad y aquellos fue una dura derrota inglesa que los vecinos del norte de la isla festejan aun hoy, que ya han pasado más de veintidós años. En la puerta del hotel Radisson, donde se hospedaban los nuestros, hubo muchas muestras de simpatía, además de las dos que detallamos en el texto anterior.&lt;br /&gt;Hay un hecho cotidiano que requiere de nuestra máxima concentración: cruzar la calle. En Escocia, como en muchos de los países de influencia británica, se conduce por la izquierda. Siguiendo nuestra costumbre de mirar primero hacia la izquierda al cruzar, la sensación era que nunca venía nadie. Hasta que de a poco, y gracias a un par de oportunos y breves bocinazos, nos fuimos habituando.&lt;br /&gt;El viernes 21 fue un día totalmente libre y con un colega de La Nación hicimos una pequeña gira turística en uno de esos ómnibus de techo descubierto, que por nueve libras llevan a los visitantes a ver los puntos atractivos de la ciudad. Lo tomamos en la puerta del Radisson y en ese mismo lugar nos dejó algo más de una hora después, con la memoria de la cámara de fotos bastante cargada de imágenes.&lt;br /&gt;Esa noche, la de la vuelta a Köln, pasaron dos cosas de esas que llaman la atención. La primera fue cuando llegaba tomar el tren hacia el aeropuerto. En el acceso a la estación había dos policías. Uno de ellos le dice a un señor que venía fumando que no puede hacerlo a partir de ese punto. El señor tira su cigarrillo al piso y el policía saca la libreta y le aplica una multa. Por lo mismo, el segundo policía multa a una chica a un metro de ahí.&lt;br /&gt;A diferencia del viaje de llegada, no es posible sacar el boleto en el tren. Tengo que bajar a un subsuelo donde están las boleterías y también hay algunos guardas con tickeadoras portátiles. A los andenes sólo pueden acceder los que van a viajar, por lo que para entrar a la plataforma hay que mostrar el boleto a un par de guardas que lo piden a cada uno de los pasajeros. Mi tren, el que va a Ayr, está bien al fondo del andén, ya donde no hay techo. Mi estación de destino, Prestwick International Airport, es la sexta. El recorrido se hace en aproximadamente media hora.&lt;br /&gt;Todavía me esperaba una sorpresa más. Más allá de la valija que iba a despachar, llevaba la computadora portátil y en otro bolsito algunos efectos personales. El equipaje se completaba con una bolsa con algunas pequeñeces y un buzo que no había cabido en la valija. Después de registrarme en el vuelo y de tomar un café con leche, me dirigí a la zona de partidas. El encargado de seguridad me dice que no puedo pasar con dos bultos. Le explico que no puedo despachar nada de eso porque llevo elementos costosos. Él responde que no es nada personal, que le caigo bien, pero que es una política de la aerolínea. Cuando vuelvo al mostrador, el empleado de Ryanair me dice que es una medida de seguridad, que ellos no tienen nada que ver. Le explico lo de mis elementos y después de hablar con un supervisor me ofrece una solución: que compre un bolso en el que quepan los dos en cuestión. Mi pregunta fue cuál era la diferencia entre llevarlos separados y juntarlos dentro de otro, cuando en el fondo estaba cargando exactamente lo mismo. El señor de seguridad, un escocés muy amable y correcto, encogió los hombros cómo dándome la razón e invitándome a resignarme. Fui, compré el bendito bolso y, al verme llegar desde varios metros, el tipo asentía con la cabeza como diciendo “ahora sí”.&lt;br /&gt;Efectivamente. Ahora sí. Pasé y tomé al avión que me llevó al aeropuerto de Weeze. De ahí dos horas más de ómnibus hasta Köln debajo de la lluvia y la vuelta a la cotidianeidad que le da vida a este espacio.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-6307413815835638574?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/6307413815835638574/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=6307413815835638574' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/6307413815835638574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/6307413815835638574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/11/lo-que-qued-de-escocia.html' title='Lo que quedó de Escocia'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-2573508202982022592</id><published>2008-11-20T21:47:00.005+01:00</published><updated>2008-11-21T01:15:56.808+01:00</updated><title type='text'>Destino Glasgow</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Antes de bajar del avión tenía cierta tensión. Como venía a un país que no es miembro de la Unión Europea tendría que hacer el trámite de migraciones al bajar e imaginaba que el tema se llevaría varios minutos y unas cuantas preguntas de un agente de frontera poco amigable. Acá se produjo la primera sorpresa, porque pude comprobar que los escoceses no son como solemos pensar que son.&lt;br /&gt;Salí rápidamente del aeropuerto de Prestwick y tomé el tren hasta la estación central de Glasgow. El viaje se llevó más o menos media hora. Un guarda recorre los vagones vendiendo los boletos y, como tengo la tarjeta de embarque del avión, el pasaje me cuesta menos. La terminal es una típica estación británica, muy parecida a Retiro o Constitución, con la diferencia de que acá los pasajeros reciben un servicio impecable. Desde allí fui hasta mi hotel en taxi, que en su mayoría tienen un formato muy particular. Son parecidos al viejo Topolino, aunque son algo más grandes y por dentro son muy cómodos y modernos. El chofer está separado de los pasajeros por un cristal que tiene una ranura para pagar y se comunica con ellos con un micrófono y parlantes que están embutidos y casi disimulados en el techo.&lt;br /&gt;Llegué al hotel y alguien había hecho mal los cálculos, por lo que me había reservado la habitación para el día siguiente al de mi llegada. Menos mal que una semana antes ya había detallado todo mi itinerario, si no... La encargada del hotel, como gentileza para compensar el error que ella no había cometido, me hizo llevar a la habitación –sin cargo- un par de botellitas de agua con y sin gas y unas Pringles. Esa noche sólo hubo tiempo para una cena liviana e ir a dormir.&lt;br /&gt;El martes fue una larga jornada de trabajo. El primer paso fue ir al hotel Radisson, donde estaba alojada la selección argentina. No hace falta aclarar que el lobby estaba lleno de periodistas, a los que las autoridades del hotel tenían identificados. Allí se nos dejó trabajar libremente, teniendo como únicos lugares vedados los salones donde los integrantes del plantel argentino desayunaban y almorazaban o cenaban. Cada vez que Diego atravesaba el lobby lo hacía rodeado por algunos colaboradores y un patovica de pésimos modos que mantenía a cualquier persona lejos con un bruto manotazo.&lt;br /&gt;A eso de las 16 se llevó a cabo la conferencia de prensa, para la cual se utilizó un enorme salón para casi cuatrocientas personas que, obviamente, estuvo lleno. Diego estaba tenso porque minutos antes se había enterado del problema de su hija menor, que afortunadamente no fue grave, y quería que se cumpliera estrictamente la media hora que estaba dispuesto a concederles a los medios. A la noche, especialmente hasta el final del horario de nuestro programa, estuvimos en el Radisson intentando –y logrando- algunas notas en vivo con los futbolistas.&lt;br /&gt;El miércoles fue el día del partido. Otra vez al hotel de la selección desde temprano. El control se había vuelto más estricto. Sólo se nos permitía ingresar a los periodistas argentinos y escoceses. Pero no había violencia; sí mucha firmeza. Cuando detectaban a alguna persona no autorizada, la invitaban a retirarse. Insistían tanto que la invitación se tornaba irresistible, sobre todo cuando el intruso veía que a su alrededor había cada vez más encargados de seguridad que, a diferencia del patova de Diego, jamás le ponían un dedo encima a quien debían retirar. Mientras, fuera del hotel, algunos hinchas escoceses mostraban una bandera de su país con la leyenda &lt;em&gt;Church of Maradona&lt;/em&gt; (iglesia de Maradona) y otro que con la clásica pollerita y una camiseta argentina mostraba una tapa de diario gigante con la foto de Diego haciéndole el gol con la mano a los ingleses el 22 de junio de 1986, día desde el cual es amado en Escocia.&lt;br /&gt;Por la tarde nos fuimos al estadio Hampden Park. Me encantó. Un verdadero estadio para disfrutar del fútbol, para verlo bien de cerca. Es un óvalo que permitía una excelente visión desde cualquier asiento. Las tribunas sólo estaban separados del campo de juego por una pequeña pared de no más de medio metro de altura que hasta una persona con dificultades motrices podría pasar sin mucho esfuerzo.&lt;br /&gt;Durante el partido, al que no me referiré porque abunda la información al respecto, pude percibir algunas cosas que me llamaron la atención. Antes del comienzo, los carteles electrónicos recordaban la prohibición de fumar y recomendaban a los espectadores permanecer sentados durante el juego. Tres filas debajo de mi asiento, un hincha prendió un cigarrillo y fue rápidamente detectado. Uno de los agentes de seguridad que estaba sentado dentro del campo mirando hacia la tribuna le hizo una seña para que lo apagara, pero no hizo caso. Segundos después apareció una chica que también tenía la campera fluo y lo retiró del estadio. Lo mismo pasó con un hombre que no paraba de insultar a los gritos cuando al acercarse a él comprobaron que estaba muy borracho.&lt;br /&gt;Cuando terminó todo, varios periodistas pidieron por teléfono un taxi para volver al centro de la ciudad. Pasó un rato y no tuvieron noticias; cuentan que estaban en una parada de ómnibus y llegó uno de esos de doble piso, muy comunes acá. Le preguntaron al chofer si su recorrido pasaba cerca del Radisson y les dijo que sí. De a uno empezaron a subir y a buscar las monedas para pagar, pero el conductor les hizo señas de que pasaran. Llegaron al hotel y se pusieron a escribir, lo que estoy terminando de hacer ahora.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-2573508202982022592?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/2573508202982022592/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=2573508202982022592' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/2573508202982022592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/2573508202982022592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/11/destino-glasgow.html' title='Destino Glasgow'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-5047971199151279936</id><published>2008-11-13T19:07:00.003+01:00</published><updated>2008-11-13T21:09:27.714+01:00</updated><title type='text'>Historias mínimas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Los coloneses dicen estar notando las consecuencias del cambio climático. De otra manera no se explica, afirman, que hayamos tenido una semana con frío, sí, pero a pleno sol casi todos los días en las pocas horas en las que a esta altura del año el astro rey se deja ver por estas latitudes.&lt;br /&gt;Hay alguien que en los próximos meses, si no años, también va a ver poco la luz solar. Es &lt;em&gt;Vladi&lt;/em&gt;, quien supongo que se llama Vladimir. Era muy común verlo en el barrio a pie o en bicicleta; como convivía con una mujer colombiana, habla un aceptabilísimo castellano. Llama “amigo” a todo aquel de quien no sabe el nombre. El tal &lt;em&gt;Vladi&lt;/em&gt; es serbio y, según me contaron, llevaba años de residencia ilegal en Alemania.&lt;br /&gt;Por los verbos en pasado habrán notado que la historia ya fue. Me apuro a aclararlo para dejar tranquilos a los más sensibles: el hombre está vivo, pero en problemas. La Policía llevaba años siguiéndolo de cerca, ya que, además de tener la certeza de su condición de residente ilegal, sospechaba algo más. Esas sospechas se hicieron realidad cuando lo esperaron a la salida de una cabina telefónica y le encontraron algunas dosis de cocaína, cuya venta al minoreo se había convertido en su principal medio de vida.&lt;br /&gt;Algunos vecinos agregaron otros datos. Esta no es su primera detención. Al parecer, la Policía ya le había avisado varias veces que estaría encima de sus pasos. Hacía rato que estaba al caer su deportación, lo que en los países de la Unión Europea significa la prohibición de reingreso a cualquiera de los que la componen. &lt;em&gt;Vladi&lt;/em&gt; hizo una apuesta fuerte. Desoyó las advertencias, que, a diferencia de lo que pasa en otros lugares, no eran una invitación al arreglo. Le habían dicho que no lo querían en Alemania y que iban a hacer todo lo que estuviera a su alcance dentro de la ley para expulsarlo; y cumplieron.&lt;br /&gt;Pero no todo termina ahí. Dos semanas antes de que lo detuvieran tuvo que peregrinar por hospitales y clínicas junto a su mujer. Ella fue a una consulta por fuertes y constantes dolores de cabeza. Los médicos le ordenaron hacer estudios. El diagnóstico conmocionó a la familia: tenía un aneurisma de grandes proporciones que, en el caso de estallar, no le daría ninguna chance. Los días siguientes fueron un calvario para ella, que no paraba de llorar por la certeza de que tenía los días contados. Su madre debió pedir una visa humanitaria en la embajada alemana en Colombia para poder viajar de urgencia para acompañarla. Pero, para su fortuna, habían detectado a tiempo su problema; se hicieron interconsultas con todos los centros especializados de Europa, hasta que llegaron a dar con un médico francés que es una eminencia en este tipo de afecciones. Él la operó, con éxito en la primera instancia. Cuando estaba empezando a reordenar su vida, sucedió lo de su concubino; y salvo que decida acompañarlo a Serbia, la historia en común de ambos está terminada. Además, la deportación recién se llevaría a cabo después de un proceso legal en Alemania que podría derivar en que deba cumplir un período de prisión acá antes de ser devuelto a su país e impedido de reingresar a cualquier territorio que forme parte de la Unión Europea.&lt;br /&gt;Los europeos están replanteando –endureciendo- toda su legislación migratoria. El control existe y es estricto. La semana pasada debí ir a renovar mi permiso de residencia y trabajo. Como estoy registrado en Bergisch Gladbach, hasta allí tuve que volver. Me acompañó mi amigo Roberto, el menor de los hijos de la persona que me trajo a Alemania y hermano del dueño de la empresa que me contrató. Sacamos un número y esperamos unos cinco minutos hasta que nos atendieron. Un muchacho tomó mi pasaporte y escribió mi nombre en el sistema; allí aparecieron todos mis antecedentes y en una carpeta tenían impecablemente ordenada toda la documentación relacionada con mi caso, desde el primer fax con el que si inició el trámite de la visa anterior, la de la temporada 2007-2008. En diez minutos, y tras pagar cincuenta euros, me fui con el permiso por un año, hasta noviembre de 2009, pegado en el pasaporte. Allí dice taxativamente que sólo puedo trabajar para TransEuroTV (&lt;em&gt;transoiro tefau&lt;/em&gt; en alemán).&lt;br /&gt;Mientras tanto, sigo avanzando en el montaje de mi departamento, para lo cual recibo inesperadas y valiosísimas ayudas. Olga, la señora que mencioné en el texto anterior, me regaló unas cortinas en excelente estado que parecían hechas a medida para las dimensiones de mi habitación. Su hijo Ariel puso su camioneta para ayudarme a trasladar muebles; y mi colega y amigo inglés Phil Bonney, cuando le conté cómo marchaba el tema de mi casa, me invitó a ir a la suya para revisar unas cuantas cosas que tienen en desuso. Terminó regalándome un juego de platos completo, vasos, tazas y otros elementos útiles para las cosas de todos los días; y parecía feliz de haberlo hecho.&lt;br /&gt;Debo destacar que estas ayudas que cuento me fueron ofrecidas espontáneamente. Todas ellas derivaron de charlas ocasionales sobre las cuestiones cotidianas, lo que contribuye a distinguir la “frialdad” que le adjudicamos a la vida acá de la indiferencia. Muchas veces, como compartimos con mi querido amigo residente en Roma Mauricio Monte, los argentinos creemos que los únicos modos válidos son los nuestros. Nos pensamos a nosotros mismos como un caso único en el mundo; y, analizándolo bien, tal vez lo seamos. Aunque en muchos aspectos, y basta con leer los diarios, llegaremos a la conclusión de que no todo es para enorgullecerse. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-5047971199151279936?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/5047971199151279936/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=5047971199151279936' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/5047971199151279936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/5047971199151279936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/11/historias-mnimas.html' title='Historias mínimas'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-4558020413720006246</id><published>2008-11-06T15:06:00.003+01:00</published><updated>2008-11-07T15:28:09.304+01:00</updated><title type='text'>Costumbres alemanas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En las clases de alemán, además de enseñarnos el idioma, también nos hablaban de los movimientos cotidianos y de las costumbres de los habitantes de este país. Una de las cosas que nos llamó la atención fue que la profesora nos contó que cuando la gente cambia de casa o renueva los muebles, es común que a los viejos los deje en la puerta de su casa, sobre la vereda a disposición de cualquiera que pase y los considere útiles. No siempre son elementos de descarte, muchas veces están en muy buen estado de conservación y funcionando perfectamente. Camas, colchones, heladeras, televisores, mesas, sillas, cualquier cosa. Muchas personas salen por las noches con una bicicleta y un carrito enganchado detrás y recorren la ciudad inspeccionando qué se ha descartado. Muchos han amoblado y equipado sus hogares de esta forma.&lt;br /&gt;En estos días, Olga, una señora uruguaya que llegó a Colonia como exiliada política en la década de los setenta, me avisó que una mujer amiga de ella estaba deshaciéndose de los muebles de la casa de su madre, que falleció hace poco. Fuimos a la casa de esta señora, que nos mostró una por una todas las habitaciones del enorme caserón, típicamente alemán. Por quince euros me quedé con la aspiradora, fundamental para mantener limpia la alfombra que cubre el piso de todo mi departamento, a excepción del baño y la cocina. Comprándola barata en cualquier local de electrodomésticos no me saldría menos del triple; y por la misma suma me vendió un mueble que se convierte en escritorio que está impecable y que resulta ideal para armar mi lugar de trabajo en casa y cuyo costo no bajaría normalmente de los doscientos euros. El sábado, la señora hará un día de puertas abiertas en las que la gente podrá entrar y elegir lo que quiera y necesite y se lo llevará previo acuerdo de un precio con la dueña.&lt;br /&gt;Para seguir refiriéndome a la cotidianeidad de los alemanes, me gustaría volver a una palabra que les mencioné hace poco en otro texto. Es el vocablo &lt;em&gt;Termin&lt;/em&gt;, que define a un encuentro pactado entre personas para cualquier fin. Uno hace un &lt;em&gt;Termin&lt;/em&gt; para visitar al médico, al peluquero, para que venga el plomero o el que instala el teléfono. Siempre, para encontrarse con un alemán hay que armar uno. Acá no existen las visitas sorpresa; eso de “pasaba por tu casa y vine a ver si me convidás con un café o unos mates” no corre. Si uno cae imprevistamente y toca el timbre de la casa de uno de ellos, éste se sorprenderá al verlo y lo primero que le preguntará es si tenían un &lt;em&gt;Termin&lt;/em&gt; que él (el que recibió la visita) pudo haber olvidado.&lt;br /&gt;Mi amigo Gustavo, el dueño de El Rincón y casado con una alemana, reniega del culto del &lt;em&gt;Termin&lt;/em&gt;; y lo ejemplifica imaginando un diálogo telefónico parecido a este:&lt;br /&gt;- “Hola, fulanito. Te llamo porque estoy desesperado; quiero suicidarme, pero quiero hablar con vos para ver si podés ayudarme antes de que apriete el gatillo. Necesito verte ya”.&lt;br /&gt;- “Uhh qué mal. Mirá, yo ahora no puedo, estoy ocupado; y mañana y pasado tengo ya varios Termin. Hoy es miércoles... si te queda bien, tengo un rato libre el sábado”.&lt;br /&gt;- “Pero tengo el caño del revólver en la sien, si me cortás, tiro”.&lt;br /&gt;- “¿No podés esperar hasta el sábado? Antes no puedo..."&lt;br /&gt;Gustavo lleva su sarcasmo al extremo, pero resulta muy gracioso escucharlo. También lo es cuando cuenta la cara mezcla de asombro y terror de su esposa una noche en la que estaban cocinando, notaron que les faltaba un limón y él le sugirió a ella ir a pedírselo a una vecina. Fue tal el impacto que a su señora le provocó esa loca idea, que él tuvo que aclararle que no le había dicho que la matase (a la vecina), si no solamente que le preguntara si no tenía un limón que pudiese prestarles.&lt;br /&gt;Creo que de esto se habla cuando se menciona la famosa “frialdad” de esta gente. Pero no hay que confundirse. Como ya dije muchas veces, tienen un marcado sentido de lo que significa la vida en sociedad. La inmensa mayoría tiene un inmenso respeto por las leyes. Por ejemplo, si acá alguien es testigo de un accidente se presentará sin necesidad de que lo obliguen o, directamente, hará una denuncia en caso de presenciar una conducta que lo merezca. Entre nosotros sería un “botón”, un “alcahuete”, un “buchón”. Acá lo hacen con la convicción de que están cumpliendo con su deber de ciudadanos.&lt;br /&gt;Como también lo ofrecen algunas empresas en Buenos Aires, acá se puede comprar conjuntamente el acceso al teléfono, la televisión por cable e internet. Hay planes verdaderamente muy accesibles; en mi caso opté por un plan de tarifa plana de internet de 6 Mb y minutos ilimitados de comunicación a cualquier teléfono de la red fija dentro del territorio alemán de 30 euros por mes, de los cuales se me bonifica la mitad en los primeros seis meses. El sábado 25 de octubre, con la ayuda de mi amigo Roberto, tramitamos por la página la empresa Net Cologne el alta del servicio para mi casa. La última pantalla decía que en los próximos días me enviarían una carta con la fecha del (sí, adivinaron) Termin de instalación. Pero todo no es tan color de rosa, ya que hasta el momento en que estoy publicando esto no tuve ninguna respuesta; este final va dedicado a aquellos que tienen razón cuando siempre me dicen que no todo es perfecto en este país de perfeccionistas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-4558020413720006246?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/4558020413720006246/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=4558020413720006246' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/4558020413720006246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/4558020413720006246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/11/costumbres-alemanas.html' title='Costumbres alemanas'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-3076724865276742589</id><published>2008-10-30T14:01:00.003+01:00</published><updated>2008-10-30T14:17:14.807+01:00</updated><title type='text'>El corazón y la razón</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Muchos saben que amo jugar al fútbol y que ese amor es directamente proporcional a mis limitaciones técnicas. Desde mi lugar de amante de este deporte, y sólo por lo hecho dentro del rectángulo de juego, idolatro a Diego Maradona.&lt;br /&gt;En algún texto de este mismo blog, creo haber escrito alguna vez que fuera de las emociones que generan la familia y los vaivenes sentimentales, las más fuertes que me ha tocado vivir están relacionadas con Diego uniformado como jugador del seleccionado argentino, desde aquel juvenil que ganó el Mundial en Japón en 1979 hasta el doloroso retiro en la Copa del Mundo en 1994.&lt;br /&gt;Ahora mismo, mientras lo menciono, se me amontonan en la cabeza todos esos recuerdos; cuando con mi papá y mi hermano tardamos algunos segundos en creer el segundo gol a los ingleses antes de poder festejarlo, cuando con el tobillo estropeado encaró a los brasileños para dejar solo a Caniggia en Italia, cuando le soltó el penal “como una lágrima” al pedante de Zenga en la definición contra los italianos, cuando no pudo contener el llanto después de una final perdida ante Alemania, un rival que, a pesar de haber sido superior, necesitó de una pésima observación arbitral para levantar la copa.&lt;br /&gt;Todos conocemos el derrotero que siguió la vida personal de Diego durante y después de su carrera como futbolista. Son tan conocidas y tristes que no tengo la menor intención de repasarlas, para ser consecuente con una decisión que tomé hace años: a modo de agradecimiento por todo lo que este monstruo me (nos) regaló, sólo quiero quedarme con su mejor faceta, la del futbolista único, superdotado, sublime, casi divino. Lo otro es de él, como también nosotros tenemos nuestras cosas. Creo, humildemente, que el mejor homenaje que se le puede hacer es dejarlo vivir en paz; y si no logra esa paz, que no sea por culpa de quienes sólo debemos agradecerle tantas alegrías. ¿Qué más podríamos pedirle? Si ya nos dio todo...&lt;br /&gt;Lo anterior lo escribí para que entiendan mejor ustedes –y también yo mismo- por qué no estoy de acuerdo con que Diego sea el técnico de la Selección. Los periodistas siempre pensamos y exponemos argumentos que les den solidez a nuestras ideas y conclusiones. Se podría decir que siempre queremos tener razón. Créanme que esta es una situación absolutamente excepcional. Me encantaría escribir dentro de algún tiempo que me llena de felicidad el hecho de haberme equivocado con lo que publiqué el 30 de octubre de 2008, el día en el que Diego cumple dos cosas: sus primeros cuarenta y ocho años y su sueño de dirigir a la celeste y blanca, por la que como jugador dejó hasta la última gota de su sudor y, especialmente, la llevó a lo más alto con las alas mágicas de su indescriptible talento.&lt;br /&gt;La Selección, después de años de la pusilanimidad de Pekerman y del poco presentable segundo ciclo de Basile, necesita de dos cuestiones básicas para su reconstrucción: profesionalismo extremo y, al mismo tiempo, una conducción con sentido común que se desempeñe de manera acorde con los tiempos que se viven en el ámbito en el que se desenvuelve la abrumadora mayoría de nuestros jugadores. Ese ámbito es Europa, donde las actividades se planifican y se ejecutan con minucioso rigor. Aquí es ley fundamental la premisa que Marcelo Bielsa señalaba como una de las guías de todo su trabajo: reducir el margen de acción del azar a la mínima expresión. El fútbol ofrece tres resultados posibles y no ganar no es ninguna deshonra. Lo que no es perdonable es que las cosas salgan mal por no haber hecho todo lo que estaba al alcance por lograr una victoria; y no hablo de malas artes ni de ganar a como dé lugar. Hablo de entregar todo lo humanamente posible para obtener un resultado, que si no se da debe tener como única explicación válida, más allá de los accidentes, la superioridad del rival de turno.&lt;br /&gt;La Selección, creo, atraviesa uno de sus peores momentos estructurales en décadas. Gracias al chanchullo (uno de tantos) del bulonero de Sarandí, hoy rifa su prestigio por el mundo de acuerdo a los designios de la empresa rusa Renova, que además de condicionar el listado de jugadores le programa interesantísimos partidos con Noruega, Belarús, Argelia y Escocia, para los cuales, con razón en la evaluación de costo y beneficio, los clubes dueños de nuestras estrellas no quieren cederlas. Diego es un volcán que entra en actividad con facilidad, más aun cuando está de por medio la celeste y blanca. Por eso, nada cuesta imaginar los ríos de lava que pueden llegar a correr en medio de semejante desmadre. Se sabe que la lava destruye todo aquello que se encuentra en su curso; y no es precisamente eso lo que nos hace falta ahora.&lt;br /&gt;En este contexto, la designación de Diego Maradona como nuevo entrenador del seleccionado no parece surgida de una elección natural entre candidatos idóneos y, por lo tanto, potables. Más bien huele a una maniobra de Grondona para hacerse de un escudo protector que absorba toda la atención que Don Julio no quiere que se les preste a sus ya inocultables trapisondas. También huele a desplante a la ahora manifiesta disposición a hacerse cargo del equipo de Carlos Bianchi, el otro aspirante, quien en el imaginario “boca de urna” de esta compulsa ganaría la votación en primera vuelta. Una vez más en nuestra golpeada Argentina, todo tiene el fétido hedor de lo peor de la política.&lt;br /&gt;Yo también quiero que Diego dirija a la Selección alguna vez. Pero no ahora ni, mucho menos, así.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-3076724865276742589?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/3076724865276742589/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=3076724865276742589' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3076724865276742589'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3076724865276742589'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/10/el-corazn-y-la-razn.html' title='El corazón y la razón'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-1176322831644675899</id><published>2008-10-23T16:41:00.008+02:00</published><updated>2008-10-24T16:04:13.390+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bielsa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Basile'/><title type='text'>De Bielsas y Basiles II</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Los seguidores de este blog saben que, dentro de lo posible, evito escribir sobre fútbol. Pero espero que sepan disculpar esta nueva inconducta, ya que haré una mención, aunque algo tangencial, al tema. No en lo estrictamente relacionado con el juego, sino con los últimos acontecimientos vinculados con la conducción del seleccionado nacional.&lt;br /&gt;No me gusta que pierda a nada nadie que lleve puesta una camiseta argentina. No se trata de chauvinismo barato. Podría ser, como sospechaba Mafalda, una cuestión de comodidad. Nací en Argentina y viví permanentemente en ella durante mis primeros treinta y siete años y medio, por lo que, cuando tuve que elegir, lo que tenía más al alcance era la celeste blanca; con el tiempo, como creo que nos pasó a todos, surgió un amor que, en mi caso, sigue siendo tan intenso como cuando vivía allá. O más.&lt;br /&gt;Por otro lado, también saben que me considero una “viuda de Bielsa”. Por eso, aunque no reniego ni un segundo de mi condición de argentino orgulloso de serlo, no me cayó tan mal el resultado del último partido. Considero a Bielsa y sus métodos ejemplos del camino que deberíamos recorrer en la Argentina en todos los aspectos de nuestra vida como sociedad. La autoexigencia casi obsesiva, el afán de superación permanente, el trabajo metódico, la honestidad irrenunciable –hasta cuando no conviene- y la férrea voluntad de no transar con nada ni nadie son las facetas de las que Bielsa hace gala. Pero no sólo es eso, sino también la capacidad de transmitir esas convicciones a sus dirigidos, a los que en muchos casos logró sumar a sus causas después de tenerlos como enconados opositores. José Luis Chilavert, nada menos, podría encabezar esta lista de bielsistas conversos, con el condimento de que el guaraní había estado a segundos a pelearse a trompadas con el entrenador durante los primeros tiempos de éste a cargo del plantel de Vélez, en la segunda mitad de 1997.&lt;br /&gt;No me alegra que el seleccionado de fútbol de Chile le gane a su par de Argentina, pero tampoco es una tragedia. Sí me alegra que las formas de Bielsa les ganen a las de Basile, contra quien no tengo nada en lo personal, aunque representa muchas de las cosas que uno ve que pueden hacerse de manera diferente, bien. Alguien que por la repercusión del cargo que ocupa es una de las máximas referencias que el mundo puede tomar de nuestro país no puede darse el lujo de que millones de personas por televisión en todo el planeta lo vean recurriendo a una aplicación de talco para atraer a la buena suerte; o haciendo cuernitos cada vez que los rivales avanzan sobre el campo argentino; o insultando impunemente a un rival que tiene la desgracia de tener que sacar un lateral justo frente al banco argentino; o explicando una derrota alegando que “nos levantamos mal” o que "no nos salió ni una”. Así parece fácil: uno accede al cargo de técnico de la Selección, elige a los mejores, agrega algún capricho y en la noche previa a los partidos se provee del talco suficiente para que nunca escasee y se encarga de pasar por cada una de las habitaciones de la concentración para asegurarse de que los futbolistas estén bien tapados y puedan dormir plácidamente, así se levantan inspirados a la mañana siguiente. Cuando llega la hora de formar el equipo se da los once nombres y que sea lo que Dios quiera. Si se gana no hay análisis, porque todo es felicidad; y aunque se sea grosero, los amigos y adulones preferirán decir que se trata de una “marcada personalidad”. Si se pierde tampoco hay análisis, porque todo se debió a cuestiones intangibles que se confabularon y contra las cuales no se puede hacer nada. “No hay caso; hicimos todo lo que pudimos pero (la pelota) no quiso entrar”. O dirán que esto es fútbol, que es sólo un juego, mientras pisotean lo que escribieron y dijeron cuando tuvimos el gran disgusto en el Mundial de 2002, en el que, a juzgar por el brusco cambio de parecer, no se debe haber jugado al mismo juego. Si alguien tiene la osadía de plantear cara a cara una crítica, será acusado de ser “contra” y de haberse “dado vuelta”; y no conformes con eso, se hará el lobby necesario para que el atrevido pierda un puesto de trabajo. Para las derrotas más dolorosas queda un último recurso: el “silenzio stampa” y el “bye”.&lt;br /&gt;Retomo la escritura después de haber utilizado algunos minutos para releer los párrafos anteriores; y creo que al final cumplí con mi premisa. Más que tocar el tema fútbol, creo que simplemente lo rocé. En realidad, y desde mi humilde punto de vista, todo lo que precede es la Argentina en su estado más puro. Es la dictadura de los resultados sin reparar en los métodos, es el imperio de la improvisación por encima de la planificación racional, es el reino del acomodo en desmedro de los méritos. Como dijo Ortega y Gasset, &lt;em&gt;“cualquier individuo puede, sin demencia, aspirar a cualquier puesto, porque la sociedad no se ha habituado a exigir competencia”&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Otra vez me detuve porque se me termina el espacio y estoy buscando un buen final. Pero antes que al cierre del texto encontré una pequeña diferencia en el fútbol y el país. Menor, pero diferencia al fin. Al seleccionado le bastaron un par de malos resultados para liberarse de una mala conducción. Pero a nuestro querido país, aunque lleva décadas sin ganar un partido importante, lo conducen siempre los mismos.&lt;br /&gt;Necesitamos un gobierno lleno de Bielsas, pero está superpoblado de Basiles; y así estamos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-1176322831644675899?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/1176322831644675899/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=1176322831644675899' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1176322831644675899'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1176322831644675899'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/10/de-bielsas-y-basiles-ii.html' title='De Bielsas y Basiles II'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-6283718147599286374</id><published>2008-10-16T16:10:00.000+02:00</published><updated>2008-10-16T16:13:12.097+02:00</updated><title type='text'>Las comparaciones son odiosas, pero...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El pasado no fue un fin de semana común. Al no haber habido fecha de la Bundesliga por las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica, los días en lo que habitualmente trabajo más fuerte los tuve libres. Por eso pude dedicarme un poco más a la preparación de mi nuevo hogar, en el que estoy instalado desde el lunes. Obviamente, todavía no está listo ni mucho menos. Si esta tarea es complicada de por sí para gente con más experiencia en mudanzas, imagínense lo que puede resultar para alguien que, como yo, es la primera vez que lo hace y, encima, solo y en el extranjero. A pesar de todo esto, hay que rescatar el hecho de que, en general, todas las gestiones cotidianas son un poco más fáciles en sociedades ordenadas como es la alemana. Desde el mero alquiler hasta la tramitación del servicio de teléfono y de conexión a Internet.&lt;br /&gt;Un amigo español se separó hace poco tiempo de su esposa, colombiana, que con ese matrimonio logró la ciudadanía española. Después de que él fuera quien debió dejar el hogar conyugal tuvo que buscar una vivienda. Acá se puede, como lo hice con el departamento que ocupo, autorizar al banco a pagar el alquiler automáticamente el primer día de cada mes. Juan –así se llama este amigo oriundo del país vasco- pagaba mediante este método la renta de la casa familiar. Una vez separados, y de acuerdo a su situación patrimonial, él no está obligado a sostener a su mujer y al hijo de ella de un matrimonio anterior. Una noche fuimos a cenar y a mi amigo se le ocurrió pasar por una sucursal del Sparkasse Koln-Bonn a sacar un &lt;em&gt;Auszug&lt;/em&gt; (resumen de cuenta). Grande y muy desagradable fue su sorpresa cuando notó que le habían debitado el mes de alquiler en el que ya no había vivido con su esposa, aunque cuando ese débito superaba el acuerdo de sobregiro que le había otorgado el banco con la apertura de su cuenta. Se asesoró y fue al banco a presentar el reclamo, trámite que no le tomó más de diez minutos en la sucursal más cercana y que motivó el reintegro de su dinero a las cuarenta y ocho horas de planteada la queja. La conclusión inmediata que imagino en muchos de ustedes es la misma a la que llegué cuando me iban contando la situación: “él no paga el alquiler y la mujer y su hijo quedan en la calle”.&lt;br /&gt;No es así. Si ella es desocupada, el &lt;em&gt;Arbeitsamt&lt;/em&gt; (algo así como el ministerio de Trabajo) la asiste. ¿De qué manera? Haciéndose cargo del monto del alquiler de la vivienda, siempre y cuando se considere que la mujer está viviendo en un lugar de dimensiones acordes con sus necesidades y las de su hijo. Habrá una inspección que, en caso de que considere que la casa excede lo que el Estado estima apropiado, le recomendará buscar otra cuyos gastos serán solventados por la ayuda social, que también le dará a esta persona un monto mensual de dinero que le permitirá llevar una vida normal. Sin lujos, pero sin carencias de elementos esenciales para la vida. Esa ayuda también le proveerá, en caso de que lo necesite, de los electrodomésticos que se consideran de primera necesidad, como una heladera, un lavarropas, una cocina y un televisor. Habrá un permanente monitoreo por parte del Estado de la situación de la mujer, con lo que se evitará que ella incurra en alguna conducta incompatible con su situación mientras también integra un listado de desocupados a los que se intenta ubicar laboralmente.&lt;br /&gt;En Alemania es muy difícil conseguir trabajo siendo extracomunitario, ya que cuando se presentan los papeles para la inscripción de un trabajador proveniente de un país que no integra en espacio Schengen el Estado chequea que entre los desocupados registrados no figura ningún europeo en condiciones de realizar esa tarea. De hecho, cuando me hicieron el primer contrato, en julio de 2007, debí pasar por ese filtro. Por eso, hubo que tener el cuidado de hacer la salvedad de yo venía a cubrir el puesto de “relator deportivo en español para América Latina”, ya que si sólo hubiésemos puesto “relator deportivo en español” el &lt;em&gt;Arbeitsamt&lt;/em&gt; habría impuesto la obligación de darle prioridad a un periodista nacido en España. Eso es un Estado que le devuelve a sus contribuyentes los altos montos que pagan en concepto de impuestos.&lt;br /&gt;También me contaron otro caso que fue tapa de diarios oportunamente. La situación se planteó por la muerte por inanición de una mujer mentalmente alterada y de su hijo. A pesar de que ya habían sido asistidos en más de una oportunidad, los encontraron muertos y las pericias determinaron que habían fallecido por hambre, ya que la mujer no comía y no le daba de comer a su hijo. Se levantó una fuerte polémica porque los funcionarios del área correspondiente fueron inmediatamente cesados en sus puestos con el argumento de que “es inconcebible que alguien muera de hambre en Alemania” y ellos fueron acusados de negligentes, aun cuando fue la alteración de la mujer la que originó la tragedia. Cuando los funcionarios despedidos intentaron defenderse citando esta cuestión, les respondieron que alguien debió darse cuenta de que por su alteración debió haber sido internada para recibir la ayuda correspondiente; y no hubo marcha atrás. En este país, aun con problemas, la asistencia social asiste, pero en serio.&lt;br /&gt;¿Cómo harán los alemanes para que su Estado no sea un mal administrador, como dice la reina Cristina? Seguramente no es porque acá sean todos santos y no haya corruptos. Los hay, como en todos lados. Lo que acá no hay es impunidad. El que las hace, si lo agarran, las paga.&lt;br /&gt;En nuestra querida Argentina, en cambio, al que las hace, si paga o es amigo, no lo agarran.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-6283718147599286374?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/6283718147599286374/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=6283718147599286374' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/6283718147599286374'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/6283718147599286374'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/10/las-comparaciones-son-odiosas-pero.html' title='Las comparaciones son odiosas, pero...'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-1512181895607532953</id><published>2008-10-09T15:10:00.002+02:00</published><updated>2008-10-11T02:59:37.783+02:00</updated><title type='text'>Mudanza</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Esta semana estuvo casi íntegramente dedicada al tema de la vivienda. El jueves pasado, mi amigo Roberto me ayudó a buscar en Internet departamentos en alquiler en Ehrenfeld. Encontramos dos buenas opciones, él hizo los llamados telefónicos correspondientes y también envió los correos a quienes preferían que se comunicaran con ellos por ese medio. Aquí, por cualquier cosa se organiza un &lt;em&gt;Termin&lt;/em&gt;, que es un encuentro agendado. El primero de los propietarios, que respondió  el mail, nos concedió uno para el viernes al mediodía, exactamente a las 12. En el otro atendieron el teléfono y nos citaron para el mismo día, pero a las 14.00. Era perfecto; podría ver los dos departamentos y comparar.&lt;br /&gt;En el primero, el encuentro se produjo puntualmente a la hora acordada. El Dr. Alexander Ackermann estaba esperándonos en la portería de un enorme edificio cuya puerta daba al número 3 de la Graeffstraße. Nos llevó hasta el departamento, el 19, y nos lo mostró. La verdad, está muy bien, es muy luminoso y tiene las dimensiones que necesito; hay portero las veinticuatro horas y dentro del mismo edificio hay pileta, lavadero y secadero de ropa, está bien ubicado y el alquiler está a buen precio. El dueño me preguntó a qué me dedico y cuando supo que comento los partidos de la Bundesliga se entusiasmó, ya que quienes consultaban mayoritariamente por su propiedad eran estudiantes con los cuales hay que tomar más recaudos porque, en general, no tienen ingresos propios. Quedamos con él en que veríamos la otra vivienda y en un par de horas le responderíamos por sí o por no. Ackermann estuvo un poco impaciente y antes de la hora en la que debíamos hacer la segunda visita le dejó un mensaje en el celular a Roberto para decirle que yo tenía un “bonus” en su consideración por mi actividad y me mandó a mí un correo electrónico con un formulario para llenar con los datos que irían en el contrato, entre los cuales figura mi número de cuenta bancaria, de la cual se debitará el alquiler el primer día de cada mes.&lt;br /&gt;Exactamente a las 14 tocamos timbre en el otro edificio, el de la Vogelsangerstraße. A pesar de haber acordado telefónicamente el bendito &lt;em&gt;Termin&lt;/em&gt; aquí nunca hubo respuesta, por lo que después de insistir durante algunos minutos decidimos irnos. “&lt;em&gt;Das ist nicht sehr nett, aber&lt;/em&gt;... (no es muy considerado, pero...)”, dijo Roberto; y me explicó que es posible que ya estuviese alquilado y que por eso el dueño no atendía la puerta.&lt;br /&gt;El departamento de Ackermann fue el elegido, así que le mandamos el correo confirmándole la noticia y él se comunicó con Roberto para, otra vez, pactar el &lt;em&gt;Termin&lt;/em&gt; de firma del contrato, que se produjo el lunes a las 14 en el mismo lugar en el que no esperó la primera vez. Pagué el depósito y el primer mes y firmamos los papeles. Después, nos acercamos a la recepción y Ackermann y le dijo a la portera que “&lt;em&gt;Herr Salceda hat die Wohnung Nummer neunzehn gemietet&lt;/em&gt; (el señor Salceda ha alquilado la vivienda número diecinueve)”. Todo en orden.&lt;br /&gt;El departamento está vacío, por lo que tuve que ponerme en campaña para conseguir las cosas que necesito. Una mesa, sillas, la cama y otras cosas necesarias para la vida de todos los días. La primera recomendación que me hicieron fue la de visitar una casa de muebles usados, donde se puede conseguirlos en buen estado y a precios muy convenientes. Las cosas compradas pueden dejarse reservadas en el salón hasta ocho días, durante los cuales tendrán una etiqueta con la palabra &lt;em&gt;Verkauft&lt;/em&gt; (vendido) y esta misma gente, además, se encarga de llevarlas si se paga el costo del transporte, que es de cuarenta y cinco euros por hora. En este lugar conseguí el armazón de la cama y una mesa con siete sillas por ciento noventa euros; pero como es un lugar en el que el stock depende de lo que vaya llegando, no pude completar la cama con su elástico y sus colchones.&lt;br /&gt;Encontré otra casa de muebles usados cerca de donde tomo el tranvía para ir a trabajar los fines de semana; allí pude comprar lo que no había en el local anterior. Los dos elásticos y dos colchones de noventa centímetros por dos metros costaron doscientos treinta euros. Nada mal. En este caso, como que da cerca del lugar en el que voy a vivir, con un amigo vamos a trasladar las cosas a mano. Con esto, más un par de lámparas que me permitan ver de noche, ya puedo ir mudándome.&lt;br /&gt;Para el final del texto de esta semana me guardé un poco de humor, pero del bueno, el inteligente. Juan, el cocinero vasco de El Rincón, nos hizo reír mucho en la noche del martes cuando nos contó de un dicho alemán que resume con gracia, y algo de autocrítica también, las distintas personalidades de los europeos según su país de origen.&lt;br /&gt;Según los germanos, &lt;strong&gt;“el paraíso es aquel lugar en el que los ingleses se ocupan de la hospitalidad, los franceses de la comida, los italianos de la fiesta y los alemanes de la organización; el infierno, en cambio, es donde los franceses se encargan de la hospitalidad, los ingleses de la comida, los alemanes de la fiesta y los italianos de la organización”&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Me pareció genial y quería compartirlo con ustedes.&lt;br /&gt;Hasta la semana que viene.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-1512181895607532953?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/1512181895607532953/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=1512181895607532953' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1512181895607532953'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1512181895607532953'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/10/mudanza.html' title='Mudanza'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-1901798262420743104</id><published>2008-10-02T20:34:00.000+02:00</published><updated>2008-10-02T20:36:32.045+02:00</updated><title type='text'>A asentarse otra vez</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Lentamente está instalándose el otoño en Köln. Los días ya son mayormente grises y la temperatura anuncia implacable la cercanía de la estación fría, que a pesar de todo no amedrenta a los coloneses. Los que usan la bicicleta para sus movimientos habituales siguen haciéndolo y los fanáticos del footing o del trote al aire libre tampoco alteran su rutina. A lo sumo, agregan un poco de abrigo y siguen con las actividades de siempre, para las que nadie olvida la compañía de un reproductor de mp3.&lt;br /&gt;Mañana, viernes 3 de octubre, en Alemania es feriado porque se conmemoran los dieciocho años de la reunificación que se produjo casi un año después de la caída del Muro de Berlín, derribado el 9 de noviembre de 1989. Escribí que se conmemoran y no que se celebran, porque me han contado que este hecho histórico no cayó de la misma manera a ambos lados de aquella bochornosa muralla.&lt;br /&gt;Los medios periodísticos alemanes, como los de todo el mundo, dedican mucho espacio a la crisis internacional de los “mercados”. También en Alemania, los canales de televisión, las radios y los diarios concentran buena parte de sus esfuerzos en informar sobre el asunto que tiene a todo el mundo en vilo.&lt;br /&gt;Cuando no paran de machacar con los “mercados” uno, y con esto van por adelantado las disculpas por mi ignorancia al respecto, se pregunta quiénes serán esas personas de semblante tan volátil que parecen contar con más devotos que cualquiera de los dioses de las religiones más practicadas del mundo. A uno le cuentan que los “mercados” se asustan por la guerra en Irak y por eso se dispara el precio del petróleo. Los “mercados” aprueban el salvataje de los bancos y las bolsas suben a niveles históricos, así como bajan cuando a esta buena gente no le gustan las novedades. No sé si estoy en lo cierto o escandalosamente equivocado, pero creo que no estamos hablando de la marea que sube y baja por cuestiones naturales que están fuera de la acción de los seres humanos. Se trata de intereses especulativos que, a pesar de los dolores de cabeza que aparentemente les generan, en algo deben beneficiar a quienes ostentan el poder en distintos lugares del planeta. ¿Cuántas veces se habló, por ejemplo, de gravar la actividad financiera con tono de amenaza? ¿Por qué nunca se concretó? Los famosos “mercados” ya habrían sido desintegrados o, al menos, limitados en esa omnipotencia que hoy demuestran para poner en vilo a todo el mundo de acuerdo al humor que les generan determinadas noticias. Si alguien tiene claro que no tengo ni idea del tema y puede responderme fehacientemente qué son exactamente los benditos “mercados” le ruego que se tome un tiempito de su vida para explicármelo. Realmente lo necesito y se lo agradeceré al que pueda hacerlo. Finalizado este llamado de mi ignorancia a la solidaridad, les propongo volver a la temática de este espacio virtual.&lt;br /&gt;Por estos días, cuando se recorre esta querida ciudad llama poderosamente la atención que muchos edificios tienen montados andamios en su frente. Varios albañiles trabajan en cada uno de ellos en lo que parece ser una furia generalizada por reformar las fachadas. Como no me pareció normal la cantidad y sé que acá no se hace nada por arrebatos, se me ocurrió preguntar. La respuesta que me dieron es que no se trata, en realidad, de reformas estéticas. Lo que los consorcios hacen es aplicar aislamiento térmica a los lados expuestos de los edificios, con la finalidad de que sea necesaria menos energía para calefaccionarlos y, de esa forma, ahorrar. Pero el ahorro no sólo busca gastar menos por una cuestión meramente económica, sino –especialmente- por la necesidad de racionalizar el consumo. Gran parte del gas que compra Alemania proveniente de Rusia. El fluído es caro y, además, por las disputas geopolíticas en las que siempre están inmersos los rusos ya han amenazado varias veces con cortar el suministro.&lt;br /&gt;También es interesante ver de qué manera se promueve el consumo racional de recursos como gas y agua potable. Cuando uno alquila un departamento, por ejemplo, al precio del alquiler se le agregan los &lt;em&gt;Nebenkoste&lt;/em&gt;, que traducido al castellano serían los gastos paralelos. Los &lt;em&gt;Nebenkoste&lt;/em&gt; vienen generalmente detallados en los avisos en los que se ofrece la vivienda o, si el anuncio dice, por ejemplo, € 500 &lt;em&gt;kalt&lt;/em&gt; (frío), eso quiere decir que a ese monto hay que sumarle los gastos adicionales, que son calculados por funcionarios de entes especializados que han tabulado cuánta energía se necesita para calefaccionar un ambiente y cuánta agua se estima como consumo normal de los que habitan cada propiedad sobre la base de sus dimensiones y cantidad de ocupantes respectivamente. Cada año se hace un balance de la utilización de cada uno de esos servicios. Si no se supera la línea fijada, el precio será estable; en cambio, si al cabo de ese año se superó el límite establecido hay que pagar un fuerte sobrecargo; lo bueno está en que si se ha consumido notoriamente por debajo de esa cota, al inquilino se le reintegra una parte de lo que pagó por ocupar la vivienda.&lt;br /&gt;Mi principal preocupación de estos días, más allá de lo relacionado con mi trabajo, es la búsqueda de un departamento para instalarme en los próximos meses, hasta mayo. La idea es quedarme en Ehrenfeld, este barrio al que, como les conté en textos anteriores, ya siento como mío porque desde que llegué me trató como si yo fuera uno de los suyos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-1901798262420743104?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/1901798262420743104/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=1901798262420743104' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1901798262420743104'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1901798262420743104'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/10/asentarse-otra-vez.html' title='A asentarse otra vez'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-1097686506180343589</id><published>2008-09-25T21:13:00.005+02:00</published><updated>2008-09-30T20:56:54.801+02:00</updated><title type='text'>De regreso</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cuatro meses pasé en nuestra querida Argentina, período durante el cual pude vivir de cerca acontecimientos muy especiales. La guerra sin cuartel entre el Gobierno y los productores del campo y la histórica votación en el Senado con el voto “no positivo” de Julio Cobos. Sentí un poco de vergüenza ajena cuando el "ex presidente en ejercicio" (genial ironía de Nelson Castro) vociferó su discurso horas antes de esa histórica sesión del Senado aludiendo a las mismas cosas de siempre, aunque no tuvieran mucho que ver con el tema. Los K deberían agradecer todos los días que haya existido una dictadura, ya que sin ella quedaría muy en evidencia que no tienen muy claro lo que significa conducir un país hacia delante. Está muy bien el deseo de justicia, eso no se discute. Pero sería bueno que también miren lo que está por venir y, de paso, mejoren un poco los métodos. Es poco presentable la presencia de los Moreno, de los Aníbal y los De Vido en un gobierno que tiene como eslogan “un país en serio”. No todos los que no comparten sus ideas son “golpishtash” ni integran “gruposh de tareash”.&lt;br /&gt;Obviamente, no se cumplieron los plazos fijados en la entrada anterior. Este reencuentro debió haber sido hace más de un mes, pero, como muchos de ustedes saben, esta demora tan perjudicial para el lado materialista y profesional de mi personalidad me tiene como a una víctima. No fui yo, por acción ni omisión, el que retrasó mi regreso a Alemania; y antes de meternos en tema, quiero agradecer a todos aquellos que durante este lapso preguntaron los motivos de la ausencia de nuevos y hasta alentaron la continuidad del blog, a los que les respondía que por su naturaleza, y su título, no daba mucho lugar a escribir mientras permaneciera en Buenos Aires.&lt;br /&gt;Como sea, ya estoy en viaje. Esta vez, el vuelo es directo entre Buenos Aires y Frankfurt y después el tren, el fantástico ICE (Inter City Express), hasta Köln. Ligué mal con el reparto de asientos. Estoy en la fila del medio, en la butaca que da al pasillo de la izquierda. A mi derecha, tres claros exponentes de esa nueva especie llamada a desplazar al “típico porteño piola”: tres “argentos”, de esos que tan bien nos hacen quedar alrededor del mundo. Quizás yo interprete mal el significado del término, pero entiendo por “argentos” a esos individuos que reúnen las peores características de nuestra idiosincracia y se sienten orgullosos de eso. Para que tengan una idea, estos tres muchachos se rieron un buen rato de la azafata de Lufthansa que no había podido servirlos habiéndolo probado en alemán y en inglés, cuando ellos no pudieron articular una sola palabra que no fuera en castellano salvo “beer” (cerveza, en inglés).&lt;br /&gt;El viaje tuvo su momento tenso para mí. Cuando llegué al asiento que tenía asignado en el avión me di cuenta de que me había olvidado uno de los bolsitos de mano en la sala de espera junto a la puerta de embarque. Era justo donde llevaba los documentos y los dos pares de anteojos, todos elementos fundamentales. Le expliqué el problema a una de las azafatas y me dejaron salir. Recorrí la manga contra la corriente, ya que había sido uno de los primeros en subir y todos los demás pasajeros caminaban hacia adentro del avión mientras yo intentaba correr hacia afuera. Para mi alivio, cuando llegué al lugar en el que había estado sentado esperando el bolsito estaba ahí.&lt;br /&gt;El vuelo fue impecable y las excelentes condiciones permitieron compensar buena parte de la media hora de demora que tuvimos en la partida. En el mismo avión, un Boeing 747 –el viejo y querido Jumbo, al que alguien alguna vez me definió como el Rolls Royce del aire por confort y prestación- viajaban Guillermo Vilas y todo los integrantes del equipo ruso de Copa Davis que perdieron la semifinal contra los nuestros en el parque Roca. En la fila para el trámite de Migraciones, un argentino felicitó a Nikolay Davydenko por la protesta que presentó ante el árbitro porque David Nalbandián había levantado a la gente en el lapso que transcurrió entre dos puntos del partido que jugaron en la mañana del domingo.&lt;br /&gt;La llegada a Köln fue en la tarde del martes. Ahora estamos en la complicada tarea de buscar un lugar donde vivir. Digo estamos porque tengo que hacerlo con ayuda, ya que mi alemán no es suficiente para la búsqueda y, especialmente, para la negociación. Mientras tanto, mi amigo Gustavo Flamma y su familia hacen gala de su enorme generosidad aguantándome en su casa mientras encontramos una para mí.&lt;br /&gt;Mañana tendré mi primer partido de esta temporada. Se enfrentan Colonia, el equipo de esta ciudad, y Schalke. Los hinchas locales no son muy optimistas; su rival es el único líder de la liga y los coloneses tuvieron una vuelta resbaladiza a Primera División, con una victoria, dos empates y dos derrotas en cinco partidos, con el agravante de que como local todavía no ganó y la última presentación en casa fue un duro 0-3 contra Bayern Múnich.&lt;br /&gt;La ciudad está hermosa, igual que como la había dejado cuando viajé a la Argentina cuatro meses atrás. Después de un par de horas de haber llegado ya me sentía como si nunca me hubiese ido. Eso pasa, supongo, con los sitios en los que uno se siente a gusto, como todos ustedes saben que me siento en este lugar del mundo tan distante y tan distinto del nuestro, en el que está previsto que viva los próximos ocho meses de mi vida.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-1097686506180343589?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/1097686506180343589/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=1097686506180343589' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1097686506180343589'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1097686506180343589'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/09/de-regreso.html' title='De regreso'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-2543615435729055330</id><published>2008-07-14T06:32:00.000+02:00</published><updated>2008-07-14T06:34:25.361+02:00</updated><title type='text'>Un año más de blog</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Ahora sí no hay ninguna duda. Está todo acordado y confirmado, por lo que el lunes 11 de agosto volaré otra vez hacia mi querida Köln para otra temporada de la Bundesliga. Había algunos detalles que ajustar y no quería dar el viaje por hecho hasta que ellos no estuviesen totalmente resueltos. Es muy justo que reconozca el apoyo que recibí en la radio para esta nueva etapa en Alemania, tanto de las autoridades del equipo de deportes como de las de la empresa, ya que de los últimos, sinceramente, no esperaba semejante sostén.&lt;br /&gt;La negociación de las condiciones de mi continuidad con la gente que me contrata en Alemania estaba cerrada desde mayo, antes del regreso a Buenos Aires. Restaba ratificar el acuerdo al que me referí en el párrafo anterior y resolver algunos otros puntos importantes que también hacen a mi ida, mi vida y mi trabajo en Köln.&lt;br /&gt;Algunos amigos argentinos emigrados a distintos puntos del mundo con los que mantengo contacto fluido me preguntan cómo encontré todo cuando llegué de vuelta, allá por el 20 de mayo. La respuesta a ese interrogante es siempre difícil porque cuesta determinar desde qué punto de vista intentarla. De arranque, y con los últimos sucesos en consideración, es imposible tener una mirada positiva. Me tocó estar en Buenos Aires durante los peores meses del conflicto entre el Gobierno y el campo. Lo que pasó –lo que pasa, porque todavía no fue superado- causa una mezcla de sensaciones. Las rutas cortadas dejando a pueblos y ciudades enteras al borde del desabastecimiento. Los productores desechando parte de su producción, que, ante la decisión de descartarla, pudo haber sido entregada para gente con necesidades o urgencias. Los K mandando a desalojar un corte en la ruta 14 y permitiendo desde hace dos años otro a no más de cuarenta kilómetros de ahí, como si se tratara de cortes diferentes. En realidad, sí lo eran para ellos. El de la 14 era hecho por los “otros”, mientras que al del puente San Martín lo sostenían “amigos”. Es en ese tipo de actitudes donde dejan bien claro haber tomado las enseñanzas políticas de quien, dicen ellos, es el espejo en el que se miran. “A los amigos, todo; a los enemigos, ni justicia” decía el dueño de la imagen que les gusta poner a Cristina y a Néstor a sus espaldas en cada acto. Ellos obedecen al pie de la letra esta cuestionable máxima; y así nos va.&lt;br /&gt;En estos días fue una tarea más que engorrosa llenar el tanque de combustible, gasoil en mi caso. Primero, un largo peregrinaje por las estaciones de servicio hasta encontrar una en la que hubiese. Como soy socio del ACA, cargo en sus estaciones a $ 1,80 el litro. Hoy, tras veinte minutos de cola, el empleado nos dice a los que estamos en la fila que se acabó el gasoil. Con el tanque casi seco, tuve que caer en Shell, que tiene dos tipos de este combustible. Uno, el normal, vale $ 2 el litro y escasea. El otro, el más refinado, cuesta $ 2,40. De ese no hay problemas de stock y se puede cargar tanto como se desee, además de la posibilidad de pagar con tarjeta. Linda gente.&lt;br /&gt;Otra de las cosas que tuve que hacer fue hacer los trámites para cambiar de banco, ya que la radio ha optado por otro para hacer los depósitos de nuestros haberes. Todo es difícil, complicado y engorroso; siempre falta un papel, una constancia o una fotocopia de algo. También tuve la desgracia de perder mi tarjeta de débito y los amables señores del HSBC se tomaron un mes para entregarme el reemplazo. Eso es respeto por el cliente; no como los del Sparkasse Köln-Bonn, que en diez minutos te tienen hechos los trámites para abrir la cuenta y a los dos días te hacen llegar la tarjeta a tu casa.&lt;br /&gt;Esta etapa en la Argentina también coincide con los cumpleaños de mis sobrinos. El 29 de junio viajamos a Chillar, provincia de Buenos Aires, para festejar los cuatro años de Camila, que cada día está más grande, más viva, más linda y más pegada a la madre, cuyas ausencias momentáneas le produce cierto grado de desesperación. Camila está en una etapa en la que necesita tener a su mamá siempre a la vista. Posiblemente, el cambio de vida derivado de la mudanza decidida por sus padres esté afectándola, aunque allá tiene a sus tías y a sus otros abuelos; ellos la miman tanto como nosotros. Ian cumplirá seis el 26 de julio y está haciendo su último año de preescolar. Él también da muestras de crecimiento todos los días en todos los aspectos a excepción de los dientes, que a pesar de habérseles caído hace tiempo –uno de ellos por un golpe que se dio contra el piso- todavía no dan señales de estar reapareciendo.&lt;br /&gt;Es en mis sobrinos, especialmente, en quienes pienso cuando pasa todo a lo que aludo en los párrafos precedentes.&lt;br /&gt;¿Qué Argentina vivirán ellos?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-2543615435729055330?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/2543615435729055330/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=2543615435729055330' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/2543615435729055330'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/2543615435729055330'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/07/un-ao-ms-de-blog.html' title='Un año más de blog'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-5310615263034882227</id><published>2008-06-03T18:47:00.000+02:00</published><updated>2008-06-04T06:59:04.242+02:00</updated><title type='text'>Delicias de la vida cotidiana</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Sábado 31 de mayo. Tuve mi primera transmisión desde un estadio después de mi llegada a la Argentina y mi reincorporación a la radio. Pasadas las 23 terminó el partido entre Banfield y Newell’s en el estadio del &lt;em&gt;Taladro&lt;/em&gt;. Ni bien el árbitro pitó el final, la Policía invitó a los hinchas rosarinos a dejar la tribuna visitante sin darle tiempo ni siquiera para festejar el inmerecido triunfo de su equipo por 1 a 0. Los efectivos de la Infantería vienen bajando desde lo más alto y van arreando –ningún término se ajusta mejor- a los aficionados hacia la salida de la calle Peña.&lt;br /&gt;Enfrente, en la cabecera que da a Gallo, están los de Banfield. La mayoría sentados, algunos otros de pie; están esperando que les permitan la salida, cosa que sucederá media hora después, una vez que los micros con los rosarinos ya estén en el camino de regreso a su ciudad.&lt;br /&gt;La noche está fría y, viendo a la gente desde la cabina, uno no puede evitar pensar en las cosas a las que tenemos que recurrir por culpa de nuestro comportamiento. La mayoría de esas personas podría estar en sus casas pocos minutos después de terminado el partido, pero la hipótesis de conflicto que rodea a casi cualquier encuentro obliga a estos procedimientos y a sitiar los alrededores de cualquier estadio del fútbol argentino como si se tratara de una guerra. No sólo es cuestión de las barras bravas; los demás hinchas también entonan las canciones que, lejos de ser de aliento para el equipo, en una abrumadora mayoría aluden a la propia hinchada, a sus “huevos”, a su “aguante”, a su odio a la Policía y a los placeres de ir a la cancha “re loco”, borracho o drogado. No sólo los barrabravas gozan más de los triunfos por lo que éstos pueden generarles a los clásicos rivales que a sí mismos; de la misma forma, una caída del “enemigo” les provoca una alegría tanto o más intensa que la derivada de un logro propio.&lt;br /&gt;Pregunto, sólo pregunto: ¿no será que tenemos el fútbol que nos merecemos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lunes 2 de junio, minutos antes de las cuatro de la tarde. Como todos los días a esa hora estoy camino a la radio. Vengo con tiempo, muy tranquilo, por la avenida San Juan y debo girar a la izquierda para tomar 9 de Julio. Una vez que el semáforo se pone en verde, avanzo hasta pasar el carril que va hacia el sur y, con la luz de giro encendida, me freno antes de la senda peatonal para permitir el cruce de los peatones que por la vereda iban en el mismo sentido que yo. Como un acto reflejo, antes de parar totalmente el coche miro por el espejo; detrás de mí queda un auto blanco manejado por un señor cincuentón de bigotes. Las que cruzaban eran aproximadamente diez personas de diferentes edades y, por lo tanto, diferentes ritmos de caminata. En la espera no se fueron más de quince segundos.&lt;br /&gt;Una vez que terminan de cruzar todos, completo el giro y tomo la avenida más ancha del mundo (¿lo será todavía?) hacia el norte, con el Obelisco de frente. El cincuentón me aparea y me menea la cabeza como para hacerme entender que no me entendía. Menea la cabeza insistentemente, por lo que en el siguiente semáforo, el de Carlos Calvo, paro al lado de él, abro la ventanilla y le pregunto cuál es el problema.&lt;br /&gt;-“¿Por qué no estacionás también para dejar cruzar a la gente?”, me dice tan socarronamente como intentaré responderle.&lt;br /&gt;-“Los que cruzaron son personas como vos y esto es una ciudad donde vive gente, no animales”, contesté.&lt;br /&gt;-“Sos un puto; ¡puto, puto! ¡Andá a la puta que te parió, puto!”, gritó el cincuentón haciendo gala de su más refinada urbanidad, a lo que, como a su ironía anterior, respondí; con algo de vergüenza debo confesar que lo hice con una violencia verbal un poco mayor a la de su ataque. Sé que estuve mal, pero el motivo de mi bronca fue que, más allá de sus pésimos modos, nunca entendí qué habría querido este hombre que yo hiciera. ¿Debía poner la trompa del auto entre los peatones para cortar la fila y pasar diez segundos antes que lo que finalmente lo hicimos? ¿Debía pasar antes que ellos para ahorrar los quince? Ya no sólo el señor dejó en claro que él no les habría permitido cruzar, sino que también se enojó porque otro lo hizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posiblemente alguno me recuerde, como si no lo supiera, que esto es común acá y se sorprenda al leer este comentario; y sí, obviamente, sé que este tipo de cosas es moneda corriente entre nosotros. Esta es la clase de detalles a los que me refiero cuando digo que en muchos aspectos podríamos vivir mejor con sólo tomar la decisión de hacerlo, ya que no es necesario invertir dinero para poder llevarlo a cabo. Esta es la clase de detalles por los cuales, e independientemente de los que nos exceden, degradamos nuestra calidad de vida.&lt;br /&gt;Este texto no fue escrito con la misión de pontificar sobre los temas a los que alude. Lejos de eso, tiene la humilde intención de recalcar las cosas que hacemos mal, desde la experiencia de haber visto que en otros lugares se manejan de otra manera. Son más civilizados, se respetan más y, por eso, viven mejor.&lt;br /&gt;¿Por qué nos costará tanto entenderlo?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-5310615263034882227?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/5310615263034882227/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=5310615263034882227' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/5310615263034882227'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/5310615263034882227'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/06/delicias-de-la-vida-cotidiana.html' title='Delicias de la vida cotidiana'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-1495314255176380935</id><published>2008-05-26T17:00:00.000+02:00</published><updated>2008-05-26T19:59:44.669+02:00</updated><title type='text'>Desde mi Buenos Aires querido</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Alguno me dirá –y yo mismo lo pensé en un principio- que el título del blog podría dejar fuera de contexto cualquier entrada escrita durante mis días en la Argentina, que se extenderán, como mínimo, hasta mediados de agosto próximo. Pero es más fuerte que yo, cosa que, imagino, sabrán disculpar.&lt;br /&gt;Hace casi una semana que estoy de vuelta. En ese lapso, me puso feliz comprobar in situ que mis padres están muy bien después de algunos problemas de salud que ustedes conocen; también me gratifica ver que mi familia en general la pelea y ni hablar de lo cada vez más grandes, hermosos y lúcidos que están Camila e Ian. El jueves, mi hermana llamó a mi casa un rato antes del mediodía para decirme que Ian quería que lo llevara al jardín y que a la tarde fuera a buscarlo. Creo que no hace falta que les diga que, obviamente, alteré los planes que tenía esa tarde para poder cumplir con el pedido de mi sobrino.&lt;br /&gt;Un día antes había llevado la notebook al servicio técnico. Un muchacho muy atento la recibió, tomó nota de los datos y me dijo que en cuarenta y ocho horas me mandarían un correo electrónico para decirme cuál era el problema por el que había dejado de funcionar. Me llamó gratamente la atención tanta presteza, pero la ilusión duró, como diría Sabina, lo que duran dos peces de hielo en un whisky &lt;em&gt;on the rocks&lt;/em&gt;. El viernes, el mail no había llegado. Cerca de la hora del cierre del local llamé para preguntar y atendió el mismo pibe, que ante mi reclamo por el vencimiento del plazo que no yo sino ellos mismos habían impuesto para el diagnóstico agregó que podían ser cuarenta y ocho o setenta y dos horas. Después de agradecerle su tan amable como poco fructífera atención y cortar me dije: ¡Estás de vuelta, bienvenido!&lt;br /&gt;Uno de los temas argentinos que más ruido hicieron durante mis meses en Köln, además del conflicto entre el gobierno y los productores rurales, fue el de la inflación. Estos primeros días de regreso en Buenos Aires me van acercando a una percepción real, que podría corroborar –o no- los benditos índices que dibujan descarada e impunemente los Moreno’s boys. El litro de gas oil, que cuando me fui estaba a $ 1,59, ahora está a $ 1,80. En diciembre me cargaban todo lo que estuviese dispuesto a pagar o cupiera en el tanque; ahora, donde hay, está racionado. En la cena con el grupo de fútbol, este jueves pagamos cincuenta pesos por lo mismo que en la despedida de enero rondaba los cuarenta. Aunque no es un gasto que pueda contarse entre las necesidades, el alquiler de la cancha por una hora se fue de sesenta a setenta pesos. Son sólo tres rubros en los que el promedio de incremento es de más del 17% en tres meses. Sin hacer valoraciones acerca de la justificación que pudiesen tener o no estos aumentos, es innegable que tienen una fuerza mucho mayor que la que les reconocen en la Casa Rosada, que se empeña en tomarnos por idiotas e intenta diariamente convencernos de que el Sol sale de noche y la Luna alumbra de día.&lt;br /&gt;También vale la comparación de algunos precios entre Köln y Buenos Aires. El litro de gasoil cuesta allá (en Alemania) algo menos de € 1,40. Por una comida similar a la que disfrutamos el jueves se puede llegar a pagar alrededor de € 30 y la cancha, por una hora y media, nos cuesta € 80. Medio litro de gaseosa en un kiosco se vende a € 1,50 y un litro de yogur bebible de excelente calidad € 0,90. Un bife bien servido de trescientos gramos de carne importada desde nuestro país se paga en Köln entre quince y veinte euros. ¿Cuánto cuesta el mismo plato en algún restaurante de Buenos Aires, a muy pocos kilómetros del lugar en el que la infortunada vaca estuvo pastando hasta horas antes de ser nuestra cena?&lt;br /&gt;Muchos están advertidos, pero a los distraídos les recomiendo no hacer la conversión cambiaria de estos valores a pesos, ya que eso les dará una idea distorsionada de la comparación. Para establecerla correctamente hay que tener en cuenta cuánto cuesta ganar un euro –en este caso en Alemania- y cuánto cuesta ganar un peso en la Argentina y a qué se accede con eso en cada lugar. Ese cotejo nos dejará más que claro que en el imperio de los pingüinos la vida nos resulta bastante más cara que en el Primer Mundo.&lt;br /&gt;En estos días también me reencontré con mi auto y con el placer de manejarlo. Otro tema difícil. Casi nadie respeta las normas de reglamentación y, mucho menos, las que podríamos llamar de cortesía. Entre nosotros, cuando un peatón quiere cruzar por un paso habilitado debe esperar a que no pase ningún auto, ya que difícilmente algún conductor se detendrá para permitirle el cruce. Casi no se usa la luz de giro para cambio de carril, cuando con algo tan simple como eso se puede evitar la necesidad de maniobras bruscas en plena marcha. Los profesionales del volante, paradójicamente, son los que más infracciones cometen y con menos consideración se conducen, como si el hecho de estar trabajando los eximiera de acatar las mismas reglas que rigen los movimientos de todos. Todo esto conduce al caos cotidiano y para mejorarlo no hace falta vivir en un país rico, sino tomar la decisión de hacer un poco más llevadera la vida de todos los días.&lt;br /&gt;Hoy será la jornada de la reincorporación a la radio, al trabajo de todos los días en ese lugar que tanto quiero y en el que comparto las tareas con varios compañeros, algunos de los cuales, en el transcurso de los años, han pasado a ser amigos muy queridos. La vuelta a la actividad en Continental será el último paso hacia el regreso a la normalidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-1495314255176380935?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/1495314255176380935/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=1495314255176380935' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1495314255176380935'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1495314255176380935'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/05/desde-mi-buenos-aires-querido.html' title='Desde mi Buenos Aires querido'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-2856849252708366926</id><published>2008-05-20T23:43:00.000+02:00</published><updated>2008-05-22T15:16:52.518+02:00</updated><title type='text'>De vuelta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Mi computadora portátil, por alguna razón que escapa largamente a mis escuálidos conocimientos sobre informática, ha decidido plantarse justo un día después de haber terminado la temporada de la Bundesliga, para la cual ha sido de enorme utilidad durante mi trabajo en Alemania. Por eso este texto, justo el que refiere a las últimas horas en Köln, demoró en aparecer.&lt;br /&gt;La semana de despedida fue algo vertiginosa. Muchos preparativos para el viaje de vuelta a Buenos Aires más las cosas que había que dejar en orden allá consumieron gran parte de las horas y de la energía. Climáticamente, todo fue bárbaro. Temperaturas más que agradables y sol casi permanente, tanto como reacio a mostrarse fue durante el invierno. El ritmo se mantuvo como siempre, aunque las ventanas y balcones y vidrieras de toda la ciudad estuvieron matizadas por el rojo y el blanco que hicieron notar la alegría y el orgullo por la vuelta a Primera del FC Köln.&lt;br /&gt;También tuvimos las conversaciones por mi eventual vuelta para la próxima temporada. Todo anduvo muy bien y no hubo diferencias de importancia, aunque es un poco pronto para la respuesta definitiva. Son varios los aspectos que pesan en una determinación como esta. Pero estén tranquilos, ya que no volveré sobre ellos porque los detallé en muchos de los textos anteriores cada vez que me referí al tema.&lt;br /&gt;El viernes a la mañana bien temprano –cuando digo bien temprano digo las ocho- estaba sentado en el tranvía que me lleva hasta donde me esperaba mi jefe para acompañarme a hacer el trámite de &lt;em&gt;Abmeldung&lt;/em&gt; (baja) en la oficina de extranjeros, aquella que está en Bergisch Gladbach. Cuando entramos a la sala de espera tomamos un número y miramos la pizarra electrónica para saber por cuál iban. En ese momento llamaban al veinte y nosotros teníamos el cuarenta y cinco. Sin embargo, la espera no fue tan larga; media hora después de haber llegado, aproximadamente, me toca pasar al escritorio tres y comenzamos con el trámite. No fueron más de cinco minutos lo que le tomó a la empleada encontrar mi ficha en el sistema, llenar ella misma el formulario y recomendarme guardar ese papel verde para el caso de que regrese en agosto, ya que no tenerlo e intentar una nueva alta podría generarme un problema legal y, obviamente, la negativa a entregarme un nuevo permiso de residencia en Alemania.&lt;br /&gt;Volvimos a Köln en tren, ya que mi jefe había dejado su auto en la ciudad la noche anterior. Como no había desayunado, en una de las &lt;em&gt;Bäckerei&lt;/em&gt; (algo similar a nuestras panaderías) compré dos &lt;em&gt;Schokocroissant&lt;/em&gt;, unas medialunas grandes rellenas con chocolate que explotan de lo ricas que son y que disfruté en el viaje entre la estación de Bergisch Gladbach y el Hauptbahnhof de Köln, donde aproveché para comprar el boleto de ICE (Inter City Express, el tren de alta velocidad alemán). Con él, a cambio de cincuenta y ocho euros, se recorren los doscientos diez kilómetros que separan a Köln del aeropuerto de Frankfurt en alrededor de una hora con una parada en las cercanías de Bonn, que era la capital de la ex Alemania Occidental. Ya les conté de las bondades de este servicio en uno de los primeros posteos de este blog.&lt;br /&gt;Una vez en el aeropuerto, lo de siempre. La fila para hacer el check in era bastante larga, pero la gente de TAM había dispuesto varios mostradores y se avanzaba rápidamente. Detrás de mí había una chica alemana, que en un momento me pregunta algo y comenzamos a charlar, cosa que sólo fue posible gracias a su muy buen castellano, con verbos conjugados correctamente y todo. Esa misma chica, muy agradable, fue mi compañera de asiento en la fila catorce, asientos A y C, y puso el broche cómico al viaje cuando estuvo a punto de enchufar los auriculares de doble plug en el toma corriente de 110V que hay en muchos respaldos para proveer de electricidad a los viajeros con notebook. Aunque en ese momento estaba distraído escuchando la música de mi reproductor de mp3, llegué justo a decirle a Antje, oriunda de Dresden y rumbo a Chile a ver a un amigovio trasandino, que estaba por cometer un error peligroso. Por las dudas, aclaro que el error habría sido el de insertar el doble plug en el enchufe equivocado.&lt;br /&gt;Los vuelos –de Frankfurt a San Pablo y de ahí a Buenos Aires- fueron perfectos. No sé si es porque me gusta tanto volar, pero no recuerdo haber pasado nunca un mal rato a bordo de un avión. Salvo por el detalle de que me cuesta horrores conciliar el sueño por la incomodidad del espacio reducido, disfruto mucho de los viajes aéreos.&lt;br /&gt;Cinco minutos después del mediodía de este martes aterrizamos. Curiosamente, no había alboroto, huelga ni nada que demorara nuestra salida del aeropuerto más allá de la espera por el equpaje. Todo fue rápido; y una vez que abandoné la zona restringida, mis sobrinos corrieron a buscarme apenas me vieron. Sólo eso bastaría para justificar un viaje que, desde que tomé el tren en Köln hasta que el avión tocó tierra en Ezeiza, se llevó veintitrés agotadoras horas.&lt;br /&gt;Serán, como mínimo, dos meses y medio en Buenos Aires; reuniéndome con la familia, los amigos –que afortunadamente son muchos-, trabajando otra vez en la radio y meditando profundamente los próximos pasos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-2856849252708366926?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/2856849252708366926/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=2856849252708366926' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/2856849252708366926'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/2856849252708366926'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/05/de-vuelta.html' title='De vuelta'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-6959633534261557909</id><published>2008-05-19T15:24:00.000+02:00</published><updated>2008-05-19T15:29:53.146+02:00</updated><title type='text'>Texto demorado</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Por la salida abrupta de servicio de mi computadora y mi viaje hoy desde Köln a Buenos Aires, el texto correspondiente a este lunes aparecerá en pocos días.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Muchas gracias a todos por su visita y su comprensión.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-6959633534261557909?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/6959633534261557909/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=6959633534261557909' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/6959633534261557909'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/6959633534261557909'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/05/texto-demorado.html' title='Texto demorado'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-6428021318031073</id><published>2008-05-12T11:21:00.000+02:00</published><updated>2008-05-13T02:45:22.272+02:00</updated><title type='text'>De Primera</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Köln es la cuarta urbe de la República Federal de Alemania, detrás de Berlín, Hamburgo y Múnich. Tiene algo menos de un millón de habitantes y fue fundada por los romanos hace 2038 años, en el 30 aC. A pesar de no ser la capital de Renania del Norte – Westfalia, que es Düsseldorf, Köln es la ciudad más populosa de este estado federado situado en el oeste alemán, fronterizo con Bélgica y Holanda. Según se desprende de estos datos, es, como ya comentamos alguna vez, una fascinante mezcla de historia y modernidad que entrega a quienes vivimos en ella un ambiente casi ideal para desarrollar la vida.&lt;br /&gt;Pero a los coloneses les faltaba algo desde hace un tiempo. Nada de lo imprescindible, pero sí una alegría que se había negado un año antes; y el día podía ser ayer, domingo 11 de mayo, en el que el FC Köln estaba a un paso del ascenso con las victorias del domingo y miércoles pasados. El compromiso era como local y ante Mainz, rival directo de los “nuestros” en la lucha por volver a Primera. En la televisión, los diarios y las radios casi no se hablaba de otra cosa o, para ser más preciso, nadie dejaba de hacer una mención a lo que podría ser el acontecimiento deportivo de los últimos años para la gente de esta ciudad.&lt;br /&gt;El paisaje fue el mismo de hace ocho días. Los bares habilitados para ofrecer los partidos en directo se colmaron rápidamente. No tenía que trabajar, así que con un amigo argentino fuimos a almorzar a un bar de Friesenplatz que tiene una pantalla de plasma orientada hacia las mesas ubicadas en la vereda. Encontramos dos sillas un poco lejos, pero se ve bien. Pedimos pizza, que demoró un poco. El primer gol de Colonia llegó a los veinticinco minutos del primer tiempo con un cabezazo del libanés Roda Antar, que también consiguió el segundo en el complemento. El 2 a 0 selló la historia y la vuelta a la máxima categoría después de dos años.&lt;br /&gt;Con el final del partido se desató el festejo, incluyendo el tañido incesante de las campanas de la Catedral. Bocinazos –para los que sólo por hoy no habrá multas- banderas, camisetas y mucha cerveza. Hombres, mujeres y chicos empezaron a concentrarse en Rudolfplatz, por lo que la Policía cortó el Hohenzollenring, una avenida que atraviesa el centro de norte a sur.&lt;br /&gt;Empecé a escuchar con atención porque quería entender las canciones. Argentino como soy y vinculado desde hace tantos años al fútbol, esperaba la dedicatoria del ascenso de Köln a los rivales más enconados antes del disfrute del logro para sí mismos. Por ejemplo, cosas en alemán equivalentes a “Leverkusen, subimo’ y ahora te queré’ matar, puto”; “esto e’ pa’ vo’, Schalke amargo” o “che, Gladbach vigilaaaante, te vamos a matar”. Nada de eso. Estos desangelados alemanes, que no tienen idea de lo que es vivir el fútbol con verdadera “pasión” como sí lo hacemos nosotros, se limitaron a munirse cada uno de botellas de cerveza y a celebrar a grito pelado el tan ansiado &lt;em&gt;Aufstieg&lt;/em&gt; (ascenso), conseguido una fecha antes del final del torneo. Las frases que entonaban a coro sonarían demasiado “naif” en nuestro ámbito: “&lt;em&gt;Wir sind wieder - in der erste Liga&lt;/em&gt;” (estamos de regreso en Primera) o “&lt;em&gt;ers-tef-ce-Köln&lt;/em&gt;” (primer club de fútbol Colonia, nombre oficial de la institución). Imagino a algunos amigos que tengo, que le atribuyen al argentino ser la única síntesis del verdadero hincha de fútbol, riéndose a carcajadas si es que llegan a leer esto. Es cierto que también habrá otros –pocos- que llorarán, posiblemente de envidia. Mucho más cuando les cuente que simultáneamente salieron del estadio los de Mainz. Los visitantes lo hicieron en los mismos tranvías que los locales y anduvieron por el centro sin tener que esconder sus camisetas o elementos que los identificaban con su club sin que ningún estúpido, de los que entre nosotros abundan en el reino del fútbol, se burlara de ellos o intentara hacerles pasar un mal momento valiéndose de lo que seguramente sería una irreversible superioridad numérica. Tampoco quedaron sitiados los lugares públicos que los hinchas eligieron para el festejo, por lo que los turistas y los coloneses que tenían otros planes para disfrutar de este impecable domingo pudieron hacerlo sin inconvenientes allí donde estuviesen.&lt;br /&gt;Esos amigos me dirán que estoy hecho un bobo, que la forma de vivir (yo digo padecer) el fútbol es la nuestra, en la que los jugadores de River, por escapárseles increíblemente un partido que se suponía abrochado, debieron salir custodiados y vituperados de su vestuario del estadio Monumental; y ni hablar de lo que les pasa a los de Racing casi cotidianamente por tener comprometida la continuidad en Primera. Son sólo dos ejemplos, de los que nosotros tenemos en cantidad suficiente como para hacer dulce.&lt;br /&gt;Con el ingrediente del ascenso de Köln, sin dudas, tendré a los alemanes más felices en mi última semana de permanencia acá en esta etapa. La gratitud que siento por ellos hace que esta alegría que recibieron desde el fútbol también me ponga contento a mí, como ya les conté reiteradamente en estos textos. El lunes 19 volveré a Buenos Aires y no sabré, todavía, hasta cuándo despedirme de este lugar que me ha dado sólidos argumentos para contradecir aquella redacción sólo de preguntas que Mafalda pensaba hacer algún día, que titularía “Patriotismo y comodidad” y en la que iba a cuestionar si la gente ama a su país sólo porque nació en él. Me trajeron al mundo en la Argentina y mi corazón siempre será celeste y blanco, Mafalda; pero también amo a Alemania, aunque haya nacido muy, pero muy lejos de acá.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-6428021318031073?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/6428021318031073/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=6428021318031073' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/6428021318031073'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/6428021318031073'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/05/de-primera.html' title='De Primera'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-6531583443439922831</id><published>2008-05-05T11:06:00.000+02:00</published><updated>2008-05-05T20:53:42.447+02:00</updated><title type='text'>Mes de definiciones</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La tarde de este domingo no podría haber sido mejor. El cielo está absolutamente despejado, bien celeste, y la temperatura es ideal, perfecta diría; apenas superior a los veinte grados. En condiciones normales, los parques y todos los lugares abiertos de la ciudad estarían repletos de alemanes tomando sus primeros baños de sol desde que empezó la primavera en esta parte del mundo. Hoy no es así y hay una explicación. A las dos de la tarde está paralizada -y no exagero- gran parte de la ciudad porque el FC Köln, el equipo de fútbol, juega un partido clave como local, en el Rhein-Energie-Stadion. Recibe la visita de Hoffenheim, que está tercero y ocupa una posición de ascenso, lo mismo que aspiran a conseguir los coloneses. Más que eso; desde el mismo día en el que descendieron, semanas antes del Mundial de 2006, que tuvo a Köln como una de sus nueve sedes, el ascenso a Primera es casi una obsesión. Por haberme hecho hincha de Colonia –del lugar, no del club-, yo también quiero que asciendan.&lt;br /&gt;Como muchos saben, cada equipo representa a una ciudad; son pocas las que tienen dos, como Múnich o Hamburgo. Por eso, como cada partido como visitante motivaría un viaje, mucha gente ha adoptado el hábito de juntarse en los bares con televisor o pantalla gigante para verlo. La dificultad para conseguir entradas para los encuentros de instancias decisivas lleva a que mucha gente tome la misma opción cuando Köln juega como local. Comprar el fútbol para verlo en casa no es caro, pero la reunión en los lugares que mencioné antes tiene un sabor especial para esta gente.&lt;br /&gt;Mientras iba hacia el estudio para relatar Wolfsburgo – Bayern Múnich pasé por varios bares que ofrecían el partido en vivo. Todos, obviamente, estaban llenos. Los más chicos tenían gente fuera, tomando su cerveza de pie. Con el tranvía parado se escucha un estallido en un pub que está frente a la estación. ¡Gol de Colonia! Como en alemán gol se dice Tor, el grito es muy parecido al que se escucharía en cualquier lugar de la Argentina, con una “o” muy larga y muchos puños sacudiéndose por encima de la cabezas. En el resto del recorrido no advertí nada más, pero cuando llegué a mi lugar de trabajo me actualizaron la información: en el entretiempo estaban uno a uno. Si no amara tanto lo que hago y el ámbito en el que lo hago, lamentaría profundamente tener que meterme en el estudio en esta tarde que, como dije al principio, es perfecta. Mientras ordeno los papeles con la información que necesito para mi transmisión, van llegando mis compañeros. Todos quieren saber cómo está el bendito partido y en la sala de control tenemos chance de verlo, pero los preparativos de la salida al aire se llevan nuestra atención. Al final, excelentes noticias: Köln ganó 3 a 1 y se ubicó tercero cuando quedan tres jornadas por jugar.&lt;br /&gt;Hoy no tenemos un partido cualquiera para relatar; con sólo empatar, Bayern Múnich –que tiene a dos jugadores argentinos que hoy, contra Wolfsburgo, juegan como titulares- se consagrará campeón de la liga alemana por vigésima primera vez en su historia. El resultado fue 0 a 0 y los bávaros consiguieron el campeonato tres fechas antes del final. El trabajo salió bien, según me dicen todos mis compañeros. Aunque hoy contaba con una ventajita, que era que mi jefe sólo estuvo un rato en el estudio y su hijo Roberto, el otro que sabe castellano, no fue. Los alemanes no entienden una palabra de lo que digo; lo único que pueden chequear es que llegue a tiempo con el cronómetro en el final de los resúmenes y en los cambios de placa cuando mostramos los resultados y la tabla de posiciones. Después de grabar todo eso, me saqué los auriculares y, de repente, me vino a la cabeza la cuenta: sólo me quedan cuatro partidos para terminar la temporada y volver a la Argentina, a donde llegaré el 20 de mayo.&lt;br /&gt;Les comenté hace tiempo que había llegado a la conclusión de que lo mejor era no hacerlo, pero es más fuerte que yo y sigo con el hábito de leer los diarios argentinos por Internet cada mañana al levantarme. Este ejercicio se va haciendo más intenso a medida que se acerca el día del regreso, al mismo tiempo que también escucho radios de nuestro país, como para que nada me sorprenda cuando llegue a Ezeiza en ese mediodía de martes. La sensación que tengo es la misma que más de una vez les describí en estos textos; hay muchas cosas que indignan y pocas que alegran; la mayoría, además, duele. Medio país paralizado ¡por el humo! Ahora, el otro medio está inmovilizado porque no hay combustible. O sí lo hay, si uno lo paga a precios de mercado negro. Unos dicen que hay que “enfriar” la economía, otros que hay que mantenerla caliente. Los sindicalistas son más oficialistas que el Gobierno y el que se hizo famoso liderando un piquete pidiendo reivindicaciones sociales ahora se encarga de sofocar otros piquetes parecidos a los suyos con reclamos similares. Ahora también tendremos un tren de alta velocidad que va a beneficiar a unos pocos, especialmente a los que gestionan la adjudicación de los contratos, mientras que los que viajan todos los días a sus trabajos lo hacen en condiciones indignas de seres humanos civilizados.&lt;br /&gt;Estos son los aspectos por los que decía que la Argentina “empuja” a la hora de tomar la determinación de volver o quedarse; si los asociamos a la razón, la idea del regreso se torna cada vez más inviable. Pero, al mismo tiempo, todo lo relacionado con lo afectivo tironea con tanta fuerza que hace verdaderamente difícil llegar a la decisión final, que deberé tomar en poco tiempo. Ojalá no me equivoque.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-6531583443439922831?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/6531583443439922831/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=6531583443439922831' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/6531583443439922831'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/6531583443439922831'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/05/mes-de-definiciones.html' title='Mes de definiciones'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-130087923030006377</id><published>2008-04-28T11:20:00.000+02:00</published><updated>2008-04-28T13:34:14.861+02:00</updated><title type='text'>Paisaje andaluz</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/SBW1mdxTbPI/AAAAAAAAACw/2e8iRmnisCI/s1600-h/DSC07918.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194257417672813810" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="273" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/SBW1mdxTbPI/AAAAAAAAACw/2e8iRmnisCI/s320/DSC07918.jpg" width="198" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me cuentan que en Ronda abundan tres cosas: clínicas dentales, en una de las cuales trabaja mi anfitriona de estos días, autos y restaurantes. No tengo la precisión del dato, pero el promedio de vehículos por habitante es muy alto para una localidad de estas dimensiones. La explicación es que, si bien el auto no es indispensable para moverse por acá, se convierte en imprescindible para trasladarse hacia la zona costera u otras ciudades cercanas. La gran cantidad de coches y el hecho de que las calles son muy angostas hacen que resulte muy complicado encontrar un lugar para estacionar. Hay varias playas subterráneas y no son muy caras, pero la gente del lugar, al parecer, no es muy afecta a destinar algunos de sus euros para pagar este servicio.&lt;br /&gt;En una de sus canciones, Joaquín Sabina dice que una de las cosas por las que se nota que los españoles saben vivir es que en Antón Martín –un distrito madrileño- “hay más bares que en toda Noruega”. Si ese fuera un parámetro válido, podríamos decir que la gente de este pequeño lugar de Andalucía no se queda atrás. Además de restaurantes, hay muchos bares de tapas; pero hay uno que parece llevarse las palmas. Se llama “El lechuguita” y está cerca del Tajo de Ronda. Es un local muy chiquito, en una esquina chiquita en la que el conductor de un camión hormigonero tiene que hacer varios intentos para poder entrarlo de culata media cuadra para poder descargar el cemento en una construcción. El bar, calificado con el término de “cutre” (palabra a la que no le encuentro un sinónimo argentino pero que tiene una connotación despectiva) lleva muchos años y generaciones de una misma familia a su cargo. Dicen que hay días en los que es imposible entrar y la gente recibe sus pedidos afuera. No hay mesas, se come en la barra o parado contra la pared, como en los lugares de comida al paso. Para pedir se debe llenar un cuadriculado marcando con una cruz el tipo de tapa que uno quiere. La variedad es amplísima y el costo es muy bajo.&lt;br /&gt;Hay muchísimos turistas, especialmente ingleses, alemanes y -no podían faltar acá tampoco, obvio- orientales que le sacan foto a todo. La imagen que ofrece el Tajo es impactante. La ciudad -o el pueblo, una semana después no hay unanimidad al respecto-, está emplazada sobre una especie de torre natural que se formó como consecuencia de años y años de erosión eólica e hídrica. Ese tajo casi la divide en dos y sobre él se construyó el puente que se ve en la foto, desde el que a varias decenas de metros hacia abajo se ve y se escucha correr agua que baja de alguna vertiente.&lt;br /&gt;Al estar situada sobre esa especie de pedestal natural, la ciudad (para mí, ciudad; definitivamente) ofrece un panorama espectacular, cualquiera sea el punto cardinal hacia el que uno dirija la mirada. Mucha montaña –no muy alta-, mucha calma, mucha paz. Desde el martes, además, mucho sol; ese que casi nunca vemos en Köln.&lt;br /&gt;Aunque soy un detractor incondicional de las corridas de toros no iba a privarme de conocer la plaza de Ronda, que es una de las más antiguas de España. Está en el centro y se la puede visitar diariamente a cambio de seis euros. Sobre la vereda que da a la única avenida que le pasa al lado hay dos estatuas que recuerdan a célebres toreros que se lucieron décadas atrás y, casi diametralmente opuesta a la de estos señores, hay una de un toro al que una placa le hace una mención; como para honrar a ambas partes y no solamente al que tiene todas las de ganar y generalmente gana.&lt;br /&gt;El Sol, finalmente, me acompañó durante casi toda la semana a cada lugar al que fui, al punto de que en cada una de las tardes de recorrida tuve que usar lentes oscuros para poner a salvo mis ojos de tanto brillo. Hay mucho para ver; si hiciésemos una encuesta preguntando qué es lo más lindo habría tantas respuestas como consultados, aunque para mí está muy claro.&lt;br /&gt;El viaje de vuelta de Ronda a Málaga, en una tarde de viernes espléndidamente luminosa, dejó en evidencia todas las maravillas que siempre escuchamos acerca del paisaje andaluz. El vuelo de regreso es nocturno. A pesar de que los “azafatos” de Ryanair (con ellos, directamente, la única forma de hacer el almanaque &lt;em&gt;hot&lt;/em&gt; que mencioné la semana anterior sería incendiando las fotos) quieren mandarnos a todos para atrás, elijo una ventanilla sobre la izquierda cerca del ala. Desde ahí puedo ver las costas españolas y francesas sobre el Mediterráneo y notar cómo en Europa la población está distribuida mucho más homogéneamente que en la Argentina. Siempre hay una ciudad a la vista, mientras que en un vuelo entre Buenos Aires y cualquier punto un tanto lejano del país se puede pasar un largo rato viendo oscuridad. Esta visión aérea hace que sea más fácil entender por qué en Alemania, por citar el ejemplo que tengo más a mi alcance, viven sin chocarse ochenta y dos millones de habitantes en un territorio que cabría diez veces en el de la Argentina, que sólo cuenta con alrededor de la mitad.&lt;br /&gt;Cerca de las dos de la madrugada del sábado llegué finalmente a casa, después de diez horas de viaje desde Ronda a Köln. No hubo tiempo para mucho más, porque el sábado al mediodía debía ir al estudio y necesitaba el descanso, el mismo que deben necesitar ustedes después de haber llegado hasta acá en la lectura de este relato.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-130087923030006377?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/130087923030006377/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=130087923030006377' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/130087923030006377'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/130087923030006377'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/04/paisaje-andaluz.html' title='Paisaje andaluz'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/SBW1mdxTbPI/AAAAAAAAACw/2e8iRmnisCI/s72-c/DSC07918.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-8297713230683222393</id><published>2008-04-21T12:51:00.000+02:00</published><updated>2008-04-22T16:44:49.063+02:00</updated><title type='text'>Destino España</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La Bundesliga nos dio un respiro y, con el fin de semana libre, ahora me toca a mí hacer la visita que recibí en Semana Santa. Mi buen amigo Roberto me "prestó" su tarjeta de crédito y así compré el pasaje para viajar por avión desde Weeze a Málaga.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya les conté que el aeropuerto está a ciento veinte kilómetros de Köln y no tengo a nadie que pueda llevarme. Pero no es problema, porque desde detrás de la estación central de trenes salen ómnibus que trasladan a los pasajeros a los aeropuertos de alternativa en los que opera Ryanair, la compañía que ofrece la mejor posibilidad de hacer este recorrido.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El boleto se saca en el mismo micro, pagándole al chofer diecinueve euros con cincuenta. En esta parada sólo subimos tres personas; todos los asientos están libres y elijo el primero, sobre la derecha. Desde ahí puedo ver el camino casi como si estuviese manejando y también tengo a la vista los movimientos del conductor. Salimos un poco después del horario anunciado y rápidamente tomamos la autopista 57.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es un día muy lindo, soleado, aunque algo fresco. La primera detención es el Hauptbahnhof de Düsseldorf. Se suman tres pasajeros y esperamos casi quince minutos hasta que retomamos el viaje. A las dos cuadras, tres señoras que evidentemente perdieron el micro y lo reconocen le hacen señas al chofer, que las ve pero no se detiene. Sí lo hace en el semáforo de la esquina siguiente y un señor que estaba en una camioneta vio a las mujeres desesperadas, se bajó y se acercó a la ventanilla para decirle lo de estas damas. El chofer dijo vehementemente que no con la cabeza, se encendió la luz verde y otra vez a la ruta. No hubo insultos ni, mucho menos, intento de agresión por parte del señor de la camioneta. "¡Qué garca!", pensé desde mi argentinidad. ¿Qué le costaba parar un minuto, abrir los buches del equipaje y permitirle subir a estas personas? Pero también pensé que, posiblemente, a ellas les habría costado todavía menos llegar a tiempo al lugar de la partida del ómnibus. Una cosa para decir a favor del chofer es que un ningún momento, aun con la autopista libre, excedió el límite de velocidad. Mucho más con el detalle de que, como dije antes, éste ya venía retrasado y estuvo un buen rato esperando en Düsseldorf. Bajamos frente a la terminal de partidas de Weeze media hora antes de lo que estaba anunciado en la cartelera, para lo cual debe haber contribuido el escaso número de pasajeros. Una vez frente al mostrador de la aerolínea, los trámites de embarque no salieron de lo que es habitual en este tipo de casos. Por eso, no vale la pena detenerse en ellos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Uno de los ítems en los que las aerolíneas de bajo costo reducen el suyo es el servicio de pista, por lo que tenemos que ir caminando desde la terminal hasta el avión, que está a unos ciento cincuenta metros. Cuando estaba en la escalerilla para subir me vino a la mente el recuerdo de que alguna vez leí en un diario que Ryanair había hecho una campaña publicitaria editando un almanaque hot con fotos de sus propias azafatas. Nunca tuve chance de verlo, pero creo que no me equivoco si digo que en él no aparecía ninguna de las que atienden este vuelo, que salió puntualmente y duró algunos minutos menos que lo estimado hasta el aeropuerto de Málaga.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todavía faltaba otro tramo de mi viaje para llegar a mi destino final. Primero, un tren por cuatro estaciones hasta la terminal María Zambrano, donde me encontraría con la persona que me esperaba. Cuando salgo del andén veo algo que me llama la atención. Los que llegaban a tomar su tren debían pasar el equipaje por rayos X, de la misma manera que se lo hace antes de un vuelo. Es indudable que los atentados de Atocha, perpetrados hace poco más de cuatro años en Madrid, están todavía presentes. Finalmente, mi amiga llegó y seguimos nuestro recorrido, que esa noche haría escala en el restaurante y en la casa de unos amigos suyos en Málaga porque a la hora del aterrizaje de mi vuelo ya no había más transportes para llegar a Ronda, el lugar donde vive.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La travesía -a esta altura ya puede denominarse así- continuó en la mañana del sábado, muy temprano, con el esfuerzo que todos ustedes saben que los madrugones me representan. Ahora nos movemos en ómnibus, que apenas sale de la ciudad se mete en caminos de montaña. El chofer, algo mayor, parece experto. A medida que vamos avanzando el paisaje es más lindo. Pasamos varios de los pueblos blancos como aquel al que le canta Serrat, con casas típicamente españolas dispersas por las laderas de las sierras y grandes plantaciones de olivos. Llueve intermitentemente; en el tramo final bastante fuerte. El viaje duró una hora y media hasta que llegamos a la terminal de Ronda, que me recibe como queriendo que no note la diferencia, al menos en lo climático. En los primeros dos días de estada acá, como una delicadeza del de arriba, sólo dejó de caer agua en los veinte minutos que nos llevó caminar desde la estación de micros hasta el departamento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hoy, lunes, está nublado pero no llueve en este pueblo grande o ciudad pequeña -hay posiciones encontradas al respecto- que me da la sensación de tener una vida tranquila; con las condiciones a favor, tendré chances de caminar un poco y ver qué tengo para contar la semana que viene.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-8297713230683222393?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/8297713230683222393/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=8297713230683222393' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/8297713230683222393'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/8297713230683222393'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/04/destino-espaa.html' title='Destino España'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-1434096925963609720</id><published>2008-04-14T14:37:00.000+02:00</published><updated>2008-04-15T01:37:16.986+02:00</updated><title type='text'>Un año no es nada</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El jueves se cumplieron doce meses de mi primera llegada a Köln. Cuando salí de Ezeiza, el 9 de abril de 2007, los interrogantes y dudas que traía conmigo pesaban tanto como las valijas. En aquella oportunidad venía a cumplir con un período de prueba para mi actual trabajo que duraría un mes y medio. Pero el experimento no iba a ser solamente laboral, sino que también debía evaluar, nada menos, si podría adaptarme a la vida en este país tan distinto del nuestro en casi todo.&lt;br /&gt;Pasado el primer año puedo decir que nunca terminaré de felicitarme por tomar esta posibilidad que empezó a gestarse en agosto de 2006, a poco de haber vuelto a la Argentina tras el trabajo en el Mundial que se jugó en este país. En aquellos tiempos, en los que el presidente de la FIFA hablaba de organizar la Copa del Mundo cada tres años, nosotros decíamos que apoyaríamos esa loca idea sólo si nos prometían que las harían todas en Alemania. Vivimos una etapa inolvidable en la cual, además de trabajar jornadas interminables haciendo lo que amamos, con algunos anudamos definitivamente un lazo amistoso que ya excede la cotidianeidad de la actividad en común y que sobrevive a la distancia. Cuando terminó mi participación, casualmente con la de la Selección Argentina en aquel torneo, me fui de Alemania con un intenso deseo de volver; y esa sensación la compartimos con varios de mis compañeros del equipo de radio Continental. Aun con ese intenso deseo que mencioné, jamás imaginé que se presentaría algo como esto.&lt;br /&gt;El 28 de agosto de 2006, mi querida compañera Fabiana Segovia me reenvió un correo que a su vez le había hecho llegar Víctor Hugo. A él le había escrito un señor llamado Ernesto Aramayo -mi jefe hoy- que le solicitaba referencias para encontrar un “periodista y relator profesional de fútbol” para integrarse a un equipo que ya contaba con un venezolano, un mexicano y un peruano. En los días siguientes llegaría un DVD con la imagen de un partido y la información pertinente para poder grabar una prueba. Después supe que el primer elegido fue mi gran amigo Matías Canillán, que desechó la posibilidad de plano ni bien supo que debería dejar la Argentina en caso de aceptar. Con esta negativa, Fabiana tuvo presente mis años de estudio de alemán en el tiempo que precedió al Mundial y pensó que podría ser un buen candidato, por lo que me recomendó escribirle a Aramayo, cosa que hice inmediatamente. La respuesta llegó a los pocos días y así empezó a gestarse todo esto.&lt;br /&gt;Me llevó tiempo poder grabar la prueba y no pude enviarla antes de febrero de 2007, cuando Ernesto viajó a la Argentina y tuvimos nuestra primera entrevista. Fue en la radio, un mediodía caluroso. Le di la muestra que me ayudó a grabar Jorge Falcone, compañero operador en Continental. Sin haberla visto, Aramayo me propuso viajar a Köln en abril, quedarme un mes y medio durante las últimas cinco fechas de la temporada y hacer una evaluación &lt;em&gt;in situ&lt;/em&gt; que tendría una doble utilidad: ellos podrían saber si habían encontrado al indicado y yo podría testear cómo me adaptaba a la vida en Alemania.&lt;br /&gt;Aquella etapa, para la cual recibí el apoyo incondicional de la gente del equipo Competencia y la colaboración de la dirección de radio Continental, no fue fácil. Aunque al momento de volar a Köln tenía casi diecisiete años de radio a todo nivel, nunca había relatado y menos aún solo, como se estila acá. Llegué sin conocer, en muchos casos, ni los colores de las camisetas de varios de los clubes; así que podrán imaginarse que menos todavía a los jugadores, salvo a algunas estrellas. En los primeros partidos, mi ahora amigo Roberto, hijo de Ernesto, era mis ojos. Se sentaba a mi lado durante los relatos y con una birome me señalaba en mi papel quién era el que tenía la pelota para que yo lo nombrara. Para los segundos tiempos ya los aprendía, pero ante cada transmisión había que repetir el proceso; y ni hablar de las rutinas de los resúmenes, que me dieron muchos dolores de cabeza hasta que me familiaricé con ellas. El primer resultado me ayudó; Schalke 04 le ganó 3 a 0 a Mainz y hubo un detalle que rápidamente jugó a mi favor. Les gustó mucho el grito de gol a lo argentino, estirando la “o” tanto como me lo permitiera el aire. Tuve que “estudiar” mucho sobre la actualidad de la Bundesliga, para lo que mi memoria fue una aliada imprescindible, tanto como lo fue la ayuda de mi compañero venezolano, Mariano Ramírez. Fue enormemente generoso en su colaboración, ya que además de orientarme en los pasos iniciales de una actividad en la que él ya llevaba casi una temporada era el encargado de traducirme lo mucho que no entendía en alemán de las reuniones de producción. Ojalá algún día pueda terminar de agradecerle. También me trataron maravillosamente todos los alemanes con los que me toca trabajar cada fin de semana, que con la mejor predisposición me ofrecían hablar en inglés en el caso de que me costara entender lo que me decían en la lengua de Goethe.&lt;br /&gt;A pesar de estar solo y con los que más quiero, especialmente mis sobrinos, Camila e Ian, lejos, los seguidores de estos relatos saben que hoy me siento afirmado y disfruto mucho de mi trabajo y de la vida en este lugar. En las semanas venideras hablaremos con todas las partes involucradas sobre una eventual prórroga de mi contrato para relatar los partidos de la Bundesliga por una temporada más. Será una decisión compleja, sin dudas. No puedo negar que la Argentina todavía tira; pero también empuja.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-1434096925963609720?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/1434096925963609720/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=1434096925963609720' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1434096925963609720'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1434096925963609720'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/04/un-ao-no-es-nada.html' title='Un año no es nada'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-9199547556869960389</id><published>2008-04-07T14:12:00.000+02:00</published><updated>2008-04-12T20:42:24.615+02:00</updated><title type='text'>La perfección no existe</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Las calles de mi ya querido barrio colonés, Ehrenfeld, son angostas. Muy angostas, diría. Tanto, que hay veces en las que los vehículos de mayor porte tienen problemas para circular si no es por las avenidas. Eso mismo pasó el lunes anterior en la esquina de El Rincón, en el cruce de Simrockstraße y Stammstraße.&lt;br /&gt;Minutos antes de las seis de la tarde, un camión de reparto circulaba por la Stamm y un auto mal estacionado le impedía continuar. El chofer, lejos de empezar a los bocinazos y perder la calma, se bajó y preguntó en el kiosco que está en la misma esquina si sabían de quién era el Corsa gris. Por más intentos que se hicieron por encontrarlo, el dueño no apareció. Uno de los vecinos llamó al &lt;em&gt;Ordnungs und Verkehrsamt&lt;/em&gt; (algo así como la dirección de orden y tránsito) y al rato se hizo presente una inspectora con la tickeadora de multas que alguna vez mencioné en uno de estos relatos. Más tarde llegó una “cama” del equivalente alemán a nuestro Automóvil Club, aunque con una particularidad. Como no había lugar para la maniobra tradicional de subir el coche al camión con el malacate, éste último estaba equipado con una minipluma capaz de levantarlo. Pusieron una sujeción en cada rueda del auto y con un control remoto el conductor de la “cama” lo subió igual que cuando los chicos sacan los peluches de las máquinas; con la misma facilidad el auto dejó ser un obstáculo y el transportista pudo, casi media hora después, seguir su recorrido. El Corsa llevaba en su parabrisas el aviso de que estaba multado, con el agravante de que el dueño deberá pagar, además, la remoción del auto. Se ve que no se trata de un hecho muy normal, porque unos cuantos de los que vivimos en el barrio y otros que transitaban casualmente por esa esquina esa tarde se detuvieron para observar todo el procedimiento y varios de ellos utilizaron sus teléfonos celulares para sacar fotos de este infrecuente hecho.&lt;br /&gt;Esta texto, principalmente alimentado por la anécdota cotidiana, incluye un regalo para aquellos que me acusan de apólogo de la “alemanidad”. El viernes pasado me tocó relatar y, como siempre, tomé el tranvía número 5, el que termina en Ossendorf. La empresa estatal que administra el transporte público tiene una página de internet en varios idiomas (&lt;a href="http://www.kvb-koeln.de/"&gt;http://www.kvb-koeln.de/&lt;/a&gt;) en la cual se puede encontrar los recorridos, las tarifas y los horarios en los que todas las líneas de tranvías, subterráneos y ómnibus se detienen en cada una de las paradas a lo largo de todos sus trayectos. Como hubo modificaciones en las frecuencias, entré en el sitio para armar mi itinerario. El tranvía pasa por la parada de la Gutenbergstraße, en la cual lo tomo, a las 17.41 y el recorrido a Ossendorf demanda catorce minutos, según indica el cartel que también aclara que los horarios y tiempos de viaje son &lt;em&gt;ohne Gewähr&lt;/em&gt; (sin garantía). Como el ómnibus 148 pasa por Ossendorf a las 17.55, el cálculo cerraba perfecto. “Me bajo de uno y me subo al otro; y a las 18.05 estoy en el estudio preparando mis papeles”, pensé con lógica, aunque excesivamente confiado.&lt;br /&gt;El tranvía llegó puntualmente a la estación donde estaba esperándolo. Subí y saqué mi boleto en la máquina automática que hay arriba del tren. Puse las monedas por valor de dos euros con treinta centavos y retiré mi ticket, que también es válido para el tramo en colectivo. Me senté en una ventanilla sobre la derecha y activé el reproductor de mp3, que me llenó los oídos con Joaquín Sabina cantando “Yo me bajo en Atocha”. Hasta acá, todo marchaba perfectamente. Pero en la segunda parada algo pasó, porque no nos movíamos. Mis ojos buscaban insistentemente el reloj. En un momento, se escucha la voz del conductor que pide que todos los que estamos en el tren nos ubiquemos sobre la izquierda y luego lo vemos bajar del puesto de conducción con un hierro con el que golpeó, debajo de las puertas y del lado derecho, en el sistema de escalones retráctiles que se despliega cada vez que la formación se detiene en una parada no subterránea, en la que el andén no está a la misma altura que el piso interior del vagón. Después de unos minutos y una serie de golpes, la escalinata volvió finalmente a su lugar y pudimos seguir viaje. Obviamente, llegamos a Ossendorf más tarde que lo planeado; y como los ómnibus los días hábiles pasan cada veinte minutos, tuve que esperar otros quince por el siguiente. Habría estado en serios problemas si no tuviese el hábito que me traje desde la Argentina de llegar al trabajo con mucha antelación y que tanto fastidio le provocaba a mi amigo y compañero de tantas transmisiones, el querido Jorge Arcapalo. Como ya les conté, los alemanes hacen una especie de culto de la puntualidad en todo tipo de compromisos; y ni hablar de los laborales.&lt;br /&gt;Mientras estoy escribiendo esto, el locutor de la radio que me acompaña dice, como si tal cosa, que afuera hace dos grados bajo cero y que en las próximas horas podría volver a nevar en varios sectores del país, incluyendo mi querida ciudad de Colonia. Es la madrugada del lunes y avanza el mes de abril; ya llevamos dos semanas de primavera. Al menos, eso dice el calendario. Pero el frío no quiere irse definitivamente, se ve que le gusta esta ciudad tanto como a mí, aunque yo sí tengo fecha cierta de salida. El próximo 19 de mayo saldré desde Frankfurt con destino a Buenos Aires, vía San Pablo. Lo que todavía no está tan determinado es cómo deberé saludar a Köln cuando me suba al tren.&lt;br /&gt;¿Será un “adiós” o un “hasta pronto”?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-9199547556869960389?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/9199547556869960389/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=9199547556869960389' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/9199547556869960389'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/9199547556869960389'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/04/la-perfeccin-no-existe.html' title='La perfección no existe'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-3701371456323884183</id><published>2008-03-31T14:00:00.000+02:00</published><updated>2008-03-31T14:03:57.064+02:00</updated><title type='text'>Vergüenza ajena (o no tanto)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Mientras tanto, aquí, en Colonia –como diría el locutor de la vieja FM Horizonte-, una nueva semana comienza. En ella, según los anuncios, tendremos temperaturas no tan discordantes con la primavera que empezó el viernes 21 y que en sus primeros días nos regaló las imprevistas nevadas que, a pesar del intenso frío, disfrutó mi visitante de la entrada anterior. Hoy, lunes, el sol se dejó ver desde la mañana, lo que resulta tan poco común como que yo lo haya visto a esa hora.&lt;br /&gt;El sábado se reincorporó al trabajo uno de los muchachos que editan los partidos de fútbol que comentamos cada fin de semana. Estuvo tres meses en Chile, lugar de nacimiento de su padre, y en la Argentina. Vino hablando muy buen castellano y encantado con la gente de ambos lados de la cordillera, aunque también trajo los mismos interrogantes que acompañan en su regreso a los europeos que nos visitan: todos quieren saber cómo hacemos para estar como estamos a pesar del país que tenemos.&lt;br /&gt;La mesa doce es desde donde mejor se ve la pantalla de plasma que está ubicada en un rincón de El Rincón, valga la reiteración. Generalmente, ese televisor sólo está encendido cuando hay algún partido de fútbol interesante. El de esa noche, en realidad, no lo era; correspondía al torneo de segunda división y el único interés que generaba era el provecho que el F. C. Köln (&lt;em&gt;efcé&lt;/em&gt; a secas para los coloneses) pudiera sacar de ese resultado. Las noticias no son del todo malas para esta ciudad: Alemannia Aachen y Borussia Mönchengladbach, que está primero en la tabla y es el archirrival de Köln, empataron uno a uno. Cerca de las 22.30 la transmisión del partido terminó e inmediatamente comenzó un noticiero internacional, que de repente muestra escenas de lo que pasó en la plaza de Mayo días atrás.&lt;br /&gt;En la mesa doce, que es la más larga del restaurante, hay sentadas cuatro personas. Una de ellas es un señor búlgaro que lleva décadas viviendo en Alemania y, casualmente, tiene un hijo que por razones de trabajo está hace meses en la Argentina, más precisamente en Quilmes; y es por lo que su hijo le cuenta que siente simpatía por nuestro país, la misma que ahora comparte con mi compañero de trabajo, el que mencioné más arriba. Por eso le llamó la atención lo que mostraba el televisor, mucho más notando al instante que no eran buenas noticias. Este cliente frecuente sabe que Gustavo y yo somos argentinos. Nos llama y nos pide que le expliquemos qué es lo que pasa, por qué ese revuelo.&lt;br /&gt;Le contamos que el Gobierno ha decidido aumentar las retenciones que aplica sobre los montos que los exportadores perciben por sus ventas al exterior; eso, lógicamente, provoca la ira de los productores. Pregunta quién tiene razón, le digo que no puedo decírselo con exactitud. Los que siguen estos relatos saben que no simpatizo ni un poco con los K y menos con sus métodos, así que lejos estoy de ponerme de su  lado; pero en conversaciones cibernéticas o verbales con algunos amigos argentinos en distintas partes del mundo quedé sorprendido por el punto de vista que algunos de ellos me ofrecieron, desde los cuales no veían tan mal las medidas oficiales, aun siendo uno de estos amigos oriundo de un lugar de la provincia de Buenos Aires que se sostiene fundamentalmente con la actividad rural. La verdad, no estoy en condiciones de determinar ni siquiera para mí quién tiene razón, pero sí tengo claro que la Argentina es un lugar de manejos muy particulares y es posible que de ambos lados haya una parte de ella.&lt;br /&gt;Sin embargo, no es esto lo que más sorprendió al señor de la mesa doce. Empezó a mirarnos como rogándonos una explicación cuando vio que un hombre fornido rodeado de otros como él (fornidos) le pegaba a otro que insistía en hablarle.&lt;br /&gt;“-¿Quién es él, por qué golpea?”, preguntó.&lt;br /&gt;La pregunta nos resultó irremontable. Por muchas vueltas que dimos, no logramos que este buen hombre entendiera que Luis D’Elía se había hecho conocido liderando años atrás un corte en una ruta nacional como la tres en reclamo de reivindicaciones sociales y que ahora, paradojas de la Argentina, ponía a disposición del Gobierno sus fuerzas para “limpiar” la plaza de una protesta no muy diferente de las que él encabezaba en Isidro Casanova y llevada a cabo con los mismos métodos, los de la obstrucción del tránsito a otros que no son causantes, sino también víctimas del conflicto. Mucho menos fácil todavía fue intentar explicarle que ese hombre tuvo un cargo dentro de la administración nacional y que no hace mucho dejó en evidencia su escasa fe en el sistema judicial argentino viajando a Irán a mostrar su solidaridad (¿?) con el gobierno persa por la acusación que un estamento de la Justicia de nuestro país contra ex funcionarios de la república islámica por su presunta colaboración con el atentado a la AMIA en 1994. Lo más probable es que su conducta no merezca ningún reproche ético ni mucho menos legal de parte de sus nuevos amigos de la Casa Rosada, que tienen un tanto difusos, por no decir definitivamente distorsionados, los alcances de los términos “ética” y “justicia”. Tan así es que ninguna voz oficial salió a condenar su comportamiento como habría correspondido o, al menos, habría sido cosmético y no, de ninguna manera, un retroceso en la posición. Ellos nunca retroceden, lo que nos hace retroceder a nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-3701371456323884183?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/3701371456323884183/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=3701371456323884183' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3701371456323884183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3701371456323884183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/03/vergenza-ajena-o-no-tanto.html' title='Vergüenza ajena (o no tanto)'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-2861795140539546519</id><published>2008-03-24T14:13:00.000+01:00</published><updated>2008-03-25T00:27:38.192+01:00</updated><title type='text'>Visitas y nieve</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/R-eyutVC6YI/AAAAAAAAACo/wIaSQ2yQ4B0/s1600-h/DSC01442.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5181306411824638338" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="209" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/R-eyutVC6YI/AAAAAAAAACo/wIaSQ2yQ4B0/s320/DSC01442.JPG" width="273" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hice mil y una averiguaciones para poder llegar, y a tiempo, al aeropuerto de Weeze, uno de esos a los que me referí en una entrada anterior, en los cuales operan las aerolíneas de bajo coste. Iba a recibir una visita que llegaba desde otro lugar de Europa y había prometido ir a buscarla, así que después de varias búsquedas en Internet y de haberme hecho un detallado instructivo portátil –el viejo y querido papelito- salí con el auto de mi amigo Roberto Aramayo a recorrer los ciento veinte kilómetros que separan a Köln de mi destino del miércoles último.&lt;br /&gt;El avión de mi amiga, cuyo viaje estaba previsto desde hace rato y a quien no encontré de casualidad en la calle como a alguien muy querido se le ocurrió preguntar (¡wake up, Anita!), llegaría media hora antes de la medianoche y los pronósticos hablaban de posibles nevadas, por lo que decidí salir con mucho tiempo para evitar cualquier inconveniente. Debía tomar la &lt;em&gt;Autobahn&lt;/em&gt; (autopista) 57 en dirección norte. El trayecto pasa por las cercanías de Leverkusen; allí, junto al camino, se encuentra el laboratorio Bayer. No les exagero si les digo que tiene el tamaño de un pueblo, de muchas hectáreas de superficie. En el medio del establecimiento hay un enorme cartel luminoso de los creadores de la aspirina más famosa entre nosotros. Sigo adelante; en algunos tramos la autopista tiene los laterales cubiertos por paneles acústicos que impiden o disminuyen el efecto del ruido de los autos.&lt;br /&gt;Finalmente, después de recorrer por la &lt;em&gt;Autobahn&lt;/em&gt; noventa y siete kilómetros de doble calzada en sus partes más estrechas y sin pagar un solo centavo de peaje, llegué a mi salida en el kilómetro diecinueve, desde la cual me quedaban todavía unos quince minutos de viaje. Allí fue donde me di cuenta de que podría haber salido sin mi papelito, ya que la señalización hizo que llegara a sentirme tratado como un idiota. Era demasiado clara. En algo más de una hora llegué al aeropuerto, que en su ingreso todavía deja ver que fue montado sobre la base de una vieja aeroestación militar. El avión que esperaba llegó puntualmente. En pocos minutos apareció mi amiga y emprendimos el viaje a Köln, donde generosamente y hasta después de la una nos esperó mi amigo Gustavo Flamma en El Rincón para hacernos de cenar.&lt;br /&gt;La primera excursión obligada el jueves era, por supuesto, visitar la Catedral. Uno de los atractivos que ofrece, más allá de su belleza arquitectónica y su sentido religioso, es la posibilidad de subir a la torre sur a cambio de dos euros. Yo ya lo había hecho, pero los gemelos de mi amiga, argentina emigrada que estaba por primera vez en Alemania, sintieron el esfuerzo de los quinientos nueve peldaños de la angosta escalera, en tirabuzón y con gente caminando también en el sentido contrario. Después, el paseo nos llevó por la costa occidental del Rin y la &lt;em&gt;Altstadt&lt;/em&gt; (ciudad vieja). Por la noche me tocó trabajar y aburrirnos con Eintracht Frankfurt 2 – Energie Cottbus 1.&lt;br /&gt;El viernes elegimos ir a Düsseldorf. Cuando estábamos pidiendo ayuda para sacar los boletos en las expendedoras automáticas de la estación de Köln, un señor que escuchó a dónde queríamos ir se acercó y me dijo que tenía boletos para ese destino para unos amigos que, al final, no viajarían con él. Me los ofreció por quince euros a los dos, cuyo costo era de casi veinte. La señora que estaba ayudándonos nos dijo que era una buena posibilidad, pero mi amiga se alarmó pensando que estaba cayendo en algún “cuento del tío”. Lo cierto es que este hombre, que nos contó que es iraní, se mantuvo siempre cerca de nosotros y luego compartimos los asientos con él. Al bajarnos en Düsseldorf Hbf, me dio la mano, saludó amablemente a mi amiga, le agradecí y se fue. Hacía un frío terrible y nosotros habíamos decidido caminar. Después de un largo rato, fue imprescindible sentarse a tomar un café con leche para reponer energías. La sorpresa llegaría al retomar la caminata, ya que se desató una nevada muy intensa que significó el primer contacto de mi visitante con la nieve en sus veintisiete años de vida, por lo que su cámara de fotos tuvo un período de uso intenso.&lt;br /&gt;El sábado me tocó, como siempre, mi larga jornada de trabajo, en la que mi amiga me acompañó estoicamente y haciendo enormes esfuerzos por mantenerse despierta; viéndola pude hacerme una idea de lo que pasará en los hogares a los cuales llegan nuestros relatos. Por la noche, la última de su visita a Köln, ella quería pasear por la orilla del Rin y cruzarlo para ver la parte vieja de la ciudad desde la otra costa, que ofrece una magnífica imagen de la parte posterior de la Catedral iluminada y del sector más antiguo de la ciudad. Después de comer algo nos lanzamos a la aventura de caminar en una noche de viento intenso y un frío que llegaba hasta los huesos a pesar de nuestro abrigo. Para cruzar se camina por el mismo puente por el que transitan los trenes que conectan a Köln con el resto de Alemania. La nieve no caía, volaba; y la temperatura seguía bajando. Así todo, mi valiente huéspeda (no se alarmen, lo busqué en el diccionario y se escribe así) se negó a mis propuestas de volver en taxi, primero, o en subte, después. Quiso hacer caminando los casi tres kilómetros que nos separaban de mi casa.&lt;br /&gt;El domingo, con mejor clima, sólo hubo tiempo para llevarla otra vez al aeropuerto y despedirnos hasta pronto. El reencuentro con este blog tiene más fecha más cierta; será la semana que viene.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-2861795140539546519?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/2861795140539546519/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=2861795140539546519' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/2861795140539546519'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/2861795140539546519'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/03/visitas-y-nieve.html' title='Visitas y nieve'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/R-eyutVC6YI/AAAAAAAAACo/wIaSQ2yQ4B0/s72-c/DSC01442.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-1767391871562293024</id><published>2008-03-17T13:06:00.000+01:00</published><updated>2008-03-17T13:16:09.210+01:00</updated><title type='text'>Prejuicio fallido</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El invierno, lejos de estar preparando la partida, parece decidido a dar muestras de una renovada vitalidad. Otra vez tenemos en Köln lluvia y frío, y el pronóstico de la semana anticipa temperaturas por debajo de cero. Hasta hoy, ni una señal de que dentro de menos de una semana vaya a comenzar &lt;em&gt;der Frühling&lt;/em&gt; (en traducción textual, &lt;strong&gt;el&lt;/strong&gt; primavera).&lt;br /&gt;La semana pasada llegaron a comer a El Rincón ocho muchachos, varios de ellos ataviados con cadenas, cinturones con tachas y otras delicias como esas. En principio parecía una visita complicada, mucho más  cuando hicieron saber que no hablaban alemán y sí perfecto inglés. El imaginario de todos nos condujo a elucubrar que se trataba de ingleses que con las primeras cervezas se convertirían en una pesadilla. Los ocho se sentaron y pidieron platos de cocina elaborados, lo que agravaba el cuadro. ¿Qué pasaría si estos señores se fastidiaran ante una eventual demora? La verdad es que no me gustaría ver enojado al gordo pelado que se sentó en la cabecera de la mesa más larga que tiene el local. Finalmente, cuando ya estaban servidas las cervezas, el vino de la casa, agua con gas y gaseosas, llegó a la cocina el listado de pedidos, que incluía especialidades con pollo, pescado y un bife a la argentina. Los muchachos, que ni siquiera levantan la voz y pidieron ordenadamente lo que querían comer, por ahora están mansos.&lt;br /&gt;El querido barrio de Ehrenfeld está un poco distinto. Una de las empresas de telefonía está reemplazando todo su cableado subterráneo. Es llamativa la prolijidad y celeridad con que llevan adelante la tarea. Primero, con una soga teñida de rosa marcan en el piso las líneas que servirán de guía para la sierra que corta la capa dura de asfalto con la que también están cubiertas las veredas. Usan todo mini: retroexcavadoras y aplanadoras que no exceden el ancho de las veredas que, al igual que las calles, son muy angostas. Hacen una zanja de unos treinta y cinco centímetros de ancho y de alrededor de medio metro de profundidad hasta llegar al cable, al que reemplazan, obviamente, por tramos. A veces, un automovilista tiene que esperar varios minutos hasta la máquina pueda darle paso. Lo hacen sin bocinazos ni gestos de fastidio. Ni bien terminan, los operarios tapan el pozo, que mientras está abierto está clara y hasta, diría, exageradamente señalizado. El trabajo se hace rápido y no se ven los clásicos carteles que dicen “estamos mejorando el servicio” o “estamos trabajando para nuestros usuarios”. Quizás sea porque no hace falta, se da por entendido. Las empresas están controladas celosamente en la calidad de su prestación, además de estar abierta una competencia que le da al cliente un amplio abanico de posibilidades; los consumidores están entrenados para hacer valer sus derechos. Cuando un producto sube exagerada e injustificadamente de precio, optan por alguna alternativa. En síntesis, economía de mercado, pero en serio. ¿Se acuerdan cuándo era que íbamos a poder elegir el prestador del servicio telefónico en nuestras casas, según &lt;em&gt;Mary July&lt;/em&gt;? ¿En los mismos mil días en los que iba a nadar en el Riachuelo? Desde 1993 pasaron ya, sin hacer cuentas demasiado finas, algo así como cinco mil quinientos días; y seguimos siendo clientes cautivos, con servicio deficiente y caro.&lt;br /&gt;Sonó la campanilla de la cocina. Está lista la comida de la mesa de los muchachos, que, contra nuestra presunción, no pidieron mucha bebida. El del bife argentino pide muy amablemente que se lo pongan unos minutos más sobre la plancha. Siguen tranquilos, comen y conversan, no gritan. ¿Será igual cuando llegue el momento de la cuenta?&lt;br /&gt;Este fin de semana leo con estupor que San Lorenzo y Vélez no jugaron por un muerto (otro, don Julio), que en Jujuy no había garantías para Gimnasia y Lanús y que en Salta una chica también fue muerta por un balazo cuando iba a ver el clásico entre Gimnasia y Tiro y Central Norte. Dicen que fue un accidente, pero lo cierto –y alarmante- es que en ese grupo alguien llevaba un arma al estadio. El 1 de marzo debían jugar en Cottbus Energie y Stuttgart por la vigésima segunda de la Bundesliga. El día antes, viernes, un huracán pasó con mucha fuerza por esa parte de la ex Alemania Democrática y el partido se suspendió. Finalmente se jugó el martes 11 y ganó el visitante. Este antecedente movilizó a los alemanes al archivo. La última vez que se debió posponer un partido fue el 4 marzo de 2006 y también por motivos climáticos. La nieve y el hielo hacían imposible el acceso al estadio de Stuttgart, casualmente protagonista en ambas situaciones.&lt;br /&gt;Los muchachos siguen en su mesa, ahora con los platos vacíos. Les preguntan si están satisfechos y dicen muy enfáticamente y a coro que sí. A modo de guiño amistoso, uno de ellos, como se trata de un bar de tapas, dice “¡Viva España!”. “¡Argentina!”, le respondemos nosotros. “¡Argentina! ¡Maradona! ¡Messi!”, se entusiasman ellos, que nos cuentan que son daneses; forman un grupo musical y estaban haciendo una serie de presentaciones en Alemania. Les llegó la cuenta y, ya haciendo gala de una amabilidad lejana a nuestras presunciones del principio, ellos mismos se encargan de discriminar qué había comido cada uno para pagar separado, como suele hacerse por acá. Hicieron la colecta, pagaron, dejaron una excelente propina y prometieron volver, como lo haré yo por acá la semana que viene.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-1767391871562293024?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/1767391871562293024/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=1767391871562293024' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1767391871562293024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1767391871562293024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/03/prejuicio-fallido.html' title='Prejuicio fallido'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-1430198465633265899</id><published>2008-03-10T16:00:00.000+01:00</published><updated>2008-03-14T16:49:23.330+01:00</updated><title type='text'>Belleza alemana</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Los que tienen la paciencia necesaria para seguir semanalmente estos relatos tienen bien claro que me siento muy a gusto en esta ciudad y en este país tan lejano al nuestro en todo aspecto, incluyendo, obviamente, lo geográfico.&lt;br /&gt;Algunos amigos han coincidido en decirme que, más que crónicas, lo que escribo en este blog es “apología de la alemanidad”. Es posible que a veces se me vaya un poco la mano, pero dudo que sea para tanto. De todas maneras, a pesar de lo bien que siempre cuento que estoy acá, no dejo de tener presente que no todo es color de rosa. La vida cotidiana es, sin dudas, más fácil. En el trabajo, en la calle, en lo social en general. Sin embargo, esta semana me mostró, aunque tuvo la delicadeza de no ser extremadamente cruel, uno de los aspectos indiscutiblemente negativos de la distancia con los que uno quiere y dejó tan lejos. El martes por la noche, en una comunicación casi habitual con mi hermano, me enteré de que el día anterior mi papá había sufrido un infarto y que está, todavía hoy, internado en un sanatorio de Ramos Mejía. Leo tuvo el cuidado de contarme la historia desde el final, por lo que primero me dijo que estaba recuperándose rápidamente y después me puso al tanto de lo que había pasado. La verdad es que es un momento que no le deseo a nadie. Resulta muy difícil describir lo que se siente en una situación así, en la que uno toma conciencia de repente de que está imposibilitado de hacer absolutamente nada. Afortunadamente, mi papá no fuma desde hace treinta y tres años y de vez en cuando, a pesar de sus sesenta y cinco, hace algo de deporte. Por eso el cuadro que le originaron el descuido alimenticio y el estrés acumulado por diferentes situaciones no pasó de un susto, que deberá tomar como un llamado de atención.&lt;br /&gt;De a poco, muy de a poco, me voy llevando mejor con el alemán. El aprendizaje es lento; se trata de un idioma de sonidos difíciles, que, además, en esta ciudad es hablado con infinidad de acentos por la inmensa cantidad y los diversos orígenes de muchos inmigrantes y sus descendientes que viven en Köln. A veces, dos personas dicen lo mismo; pero suena diferente en boca de cada uno. Esa variedad hace que sea aun más complicado. También noto, cada vez más, que en Alemania son muchos los interesados en aprender español. Cuando pregunté el por qué de este interés de los germanos por nuestro idioma me explicaron que una de las razones principales es que las bondades del clima veraniego de la península ibérica y sus dependencias insulares hacen de España uno de los principales destinos turísticos de los alemanes, que se sienten especialmente atraídos por Mallorca y las Canarias.&lt;br /&gt;También es definitivamente llamativa la manera en la que se desatiende la estética personal, tanto en mujeres como en hombres, aunque en el caso de ellos me interesa muy poco. Tendré el cuidado, y espero tener éxito en mi esmero, de no exponer un punto de vista que sea considerado excesivamente machista. Pero como admirador de la belleza femenina, hay ciertas cosas que me llaman la atención de manera tal que me siento impulsado a comentarlas con ustedes. No abundan las mujeres “producidas” en la calle. La mayoría de ellas parece no darle importancia a detalles que las nuestras, las argentinas, cuidan casi obsesivamente. Basta caminar pocas cuadras por cualquier calle para ver muchos rostros inolvidables, que responden a ese patrón de belleza de “rubias y de ojos celestes”, al que la generalidad entiende como el ideal. Sin embargo, cuando el observador toma unos segundos más de su tiempo para recorrer toda la figura nota rápidamente que las alemanas se sienten conformes con lo mucho o poco con lo que haya decidido dotarlas la Naturaleza. No hace falta que les diga que aquellas que llegaron temprano al reparto de dones componen un conjunto soñado; pero las que no fueron destinatarias de toda la generosidad de la Creación no parecen preocuparse demasiado y lucen felices por la calle, aunque uno considere una lástima que tanta condición natural no sea mejorada con un toque personal. Hay veces en las sólo bastaría con eso, un toque: un pantalón mejor elegido, zapatos en lugar de zapatillas tipo “Flecha”, un maquillaje moderado o, en algunos casos, simplemente modales un poco más femeninos. En síntesis, detalles. Ahora que llevo tiempo conviviendo con otro concepto debo admitir sin reparos que en eso las nuestras son inigualables; muchas de esas que normalmente rondarían los seis puntos saben cómo hacer para que la calificación llegue a situarse por encima de ese número. Esto ha sido tema de conversación y coincidencia con muchos amigos. Estamos de acuerdo en que, como dice la canción, “es una cuestión de actitud”.&lt;br /&gt;Otra notoria diferencia entre alemanas y argentinas, en este rubro favorable a las europeas, es su permeabilidad a las diferentes formas que tenemos los hombres de hacerles saber de nuestra admiración por su belleza. Acá se le puede hacer un elogio a una dama sin que ella piense, como dice Dolina, “que está a punto de perpetrarse una violación”. Las mujeres se quejan de que los alemanes no son piropeadores, lo que favorece a los latinos en su consideración. A esto hay que sumarle una creencia ampliamente difundida entre las teutonas que sostiene que somos mucho más “aguerridos” que los sajones a la hora del “combate”.&lt;br /&gt;Celebremos, muchachos. Al menos hay algo en lo que sacamos ventaja.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-1430198465633265899?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/1430198465633265899/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=1430198465633265899' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1430198465633265899'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1430198465633265899'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/03/belleza-alemana.html' title='Belleza alemana'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-3175460354802765273</id><published>2008-03-03T15:50:00.000+01:00</published><updated>2008-03-09T02:12:18.908+01:00</updated><title type='text'>¿No queremos, no podemos o no sabemos?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No tiene nada que ver con la temática habitual de este espacio, pero pasó anoche. Estaba hablando por teléfono con mi sobrino, el increíble Ian. Había terminado de contarme que hoy empezaba el preescolar y en un momento de la charla, de la nada, con su incomparable dulzura me dice:&lt;br /&gt;-“Tío, estoy con suerte.”&lt;br /&gt;-“¿Por qué estás con suerte?”, le pregunté.&lt;br /&gt;-“Hoy quise abrir la tapa del Play Station y se me rompió. Es suerte porque vos y la abuelita (mi mamá) me decían que no tenía que jugar tanto a la Play.”&lt;br /&gt;Por ahí les parece un espasmo de chochera babosa agudizado por la distancia, en cuyo caso pido perdón; pero me conmueve que con sus cinco años y mis largas ausencias de los últimos tiempos tenga tan presente algo que choca de frente contra sus gustos y que, además, le dije por última vez hace no menos de dos meses.&lt;br /&gt;Ahora, volvamos a lo nuestro. Mi amigo Alejandro, el colombiano que les mencioné en la entrada anterior, no es el único que piensa que la vida en Alemania tiene cierta cosa gris que no resulta atractiva. No quedé conforme con el contrapunto de la semana pasada y consulté a algunos amigos que están viviendo en el exterior en condiciones iguales o similares a las mías. Con matices, las respuestas fueron parecidas. Una amiga odontóloga que vive en España desde hace poco menos de un año dice que se siente cada vez más lejos de la vuelta. Mauricio, el que escribe el blog que les recomiendo en el mío, tiene la misma convicción, aunque él lleva más tiempo radicado en la increíble Roma. Héctor, mi gran amigo de la infancia, dice haber encontrado su lugar en Barcelona, ciudad en la que reside desde hace ya algunos años.&lt;br /&gt;Algunos alemanes con los que hablé del tema me hicieron notar que tanto orden, tanta prolijidad y tanta previsibilidad les quitan un poco de sabor a sus días. No voy a decir que me sorprendió, porque no es difícil entender que nadie esté plenamente conforme con su cotidianeidad; ellos no reniegan de su innegablemente alta calidad de vida, pero sostienen que eso es consecuencia de la obediencia que hay que observar hacia demasiadas cosas, casi al punto –exageran- de la asfixia. El Estado ejerce una fuerte presión impositiva y establece muy estrictas reglas de conducta social a los ciudadanos comunitarios –alemanes o de cualquier país de la Unión-, residentes temporarios -como es mi caso- o visitantes. Hay leyes, muchas, y hay que cumplirlas, guste o no. Violarlas tiene precio; y según la falta, ese costo puede ser muy alto. Para tener el registro hay que dar examen, pero de verdad. Más allá de saber qué indica cada señal, también que hay tener bien claro de quién es la prioridad en un cruce de caminos, sí o sí hay poner la luz de giro ante la menor maniobra y es religión el respeto por los ciclistas y los peatones.&lt;br /&gt;Son detalles, sólo detalles. A nadie lo miran con odio si debe pagar cuatro o cinco euros y entrega un billete de cincuenta o cien; si uno pide cambio con monedas para tomar el tranvía, se las dan y hasta con una sonrisa en la mayoría de los casos. Alguien ligado al fútbol me contó por qué Andrés D’Alessandro, el talentoso ex River que hoy juega en el San Lorenzo de Tinelli, perdió crédito en el fútbol alemán, donde vistió, con cierto suceso en sus primeros tiempos en este país, la camiseta verde y blanca de Wolfsburgo, el club subvencionado por la automotriz Volkswagen. Muchas veces, las cámaras de televisión dejaron en evidencia sus ficciones de falta ante roces y disputas de balón con jugadores rivales. De a poco fue perdiendo su lugar en el equipo hasta que llegó un día en el que se dio cuenta de que se le había acabado el crédito y empezó a hacer fuerza para irse. Poco tiempo después le salió el pase a Inglaterra, donde también duró poco, y el alivio no fue sólo para él.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Existen otras reglas, esas que no están escritas y que la sociedad ha ido adoptando sobre la base del ensayo y el error, quizás por entender que seguirlas redunda en beneficio para todos; y cada uno de ellos es tan implacable con eso como el Estado lo es con los contribuyentes. Por ejemplo: si uno le dice a un alemán que se encontrará con él a una determinada hora, lo mejor será cumplir con el compromiso asumido. Hará falta una muy convincente explicación, en lo posible comprobable, para justificar una llegada tarde a cualquier tipo de encuentro, laboral o personal. El tiempo de cada uno vale mucho y nadie tiene el derecho de hacer que otro lo pierda. El Código Penal alemán, obviamente, no contempla penas para quien haga esperar, pero la condena es social. Eso es lo que a mí me parece altamente valorable de esta gente. El concepto que manejan del respeto por el otro, eso que en la Argentina en general no tenemos en cuenta. Un querido amigo que el jueves cumple años, al que no mencionaré pero algunos saben de quién se trata, cuando me enojo por su impuntualidad crónica, me responde: “bueno, vos ya sabés que yo soy así”, como esperando que, encima, me ría o lo aplauda. Quizás sea difícil ser elocuente y la experiencia sea la única forma de tomar real noción de lo que se trata. Puedo asegurarles que el hecho de vivirlo a uno le deja la sensación de que no costaría tanto. Sería cuestión de tomar conciencia de cuánto mejor podríamos vivir con el sólo hecho de tomar la decisión de respetarnos siempre y no solamente cuando no nos queda incómodo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-3175460354802765273?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/3175460354802765273/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=3175460354802765273' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3175460354802765273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3175460354802765273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/03/no-queremos-no-podemos-o-no-sabemos.html' title='¿No queremos, no podemos o no sabemos?'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-8363753835612936709</id><published>2008-02-25T13:21:00.000+01:00</published><updated>2008-02-29T02:53:09.310+01:00</updated><title type='text'>¿Volver o no volver?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Es frecuente que los extranjeros que estamos en Alemania, e imagino que esto les pasará a todos los que están fuera de sus países de origen en cualquier lugar del mundo, nos preguntemos unos a otros si pensamos instalarnos o si hay fecha para la vuelta. No creo que haga falta que les comente que hay tantos casos como inmigrantes, ya que cada historia es diferente de todas las demás.&lt;br /&gt;Alejandro trabaja los fines de semana en El Rincón. Es colombiano, de Medellín. Tiene veinte años y sueña con ser piloto aerocomercial. Vino a Alemania a estudiar. No fue él quien me lo contó, pero supe que su familia tiene un muy buen pasar, a pesar de lo cual no para nunca de trabajar. Hace dos noches estábamos sentados comiendo una pizzas y otra vez salió el tema que mencioné en el primer párrafo. Ale, que se ha convertido en un querido amigo, habla alemán muy fluidamente, siempre está de excelente humor y parece tener muy claros sus próximos pasos. Su boleto de vuelta tiene todavía en blanco el casillero de la fecha, pero afirma sin dudar que cuando termine con sus estudios regresará a su patria. Le pregunté por qué está tan seguro de volver y respondió que no quiere quedarse en Alemania porque, desde su punto de vista, acá la gente “no es feliz” y que en América en general y Colombia en particular sí lo es, a pesar de todo. Le pedí precisiones sobre el concepto de felicidad y no supo dármelas; o, mejor dicho, las que dio me llevaron a preguntarle si lo que él entiende por felicidad no es, en realidad, resignación.&lt;br /&gt;Ayer, domingo, mientras esperaba el ómnibus en Ossendorf para ir a relatar Bayern Múnich – Hamburgo, vi a tres chicos de no más de diez años caminando solos por un lugar semidescampado. Se subían y bajaban del tranvía que estaba esperando la hora de volver a salir y caminaban tranquilamente. Por su aspecto era muy obvio que no se trataba de chicos “de la calle”, sino que vivían en algún lugar cercano y estaban disfrutando de una tarde agradable. Dos nenas de una edad similar paseaban con sus bicicletas. Inmediatamente se me cruzó por la cabeza la idea de ver a mis amados sobrinos, Camila e Ian, en una situación parecida. Pero sólo se me cruzó, porque enseguida volví a la Tierra y asumí que es perfectamente inviable. ¿Es justo? ¿No atenta eso, aunque sea mínimamente, contra nuestra felicidad?&lt;br /&gt;¿Pueden ser felices los pueblos de países devastados por los corruptos traidores, la pobreza, la marginalidad, el hambre, la inseguridad, la impunidad y otros tantos dramas propios del subdesarrollo en el que se encuentra casi todo nuestro continente? Repito que tengo claro que Europa no es el paraíso; hay problemas de otra índole. Aunque el gobierno alemán lo combate sin cuartel a todo nivel, todavía no puede erradicar el racismo. Pocos días atrás, se incendió en las cercanías de Bremen (en el noroeste del país) un edificio habitado en su mayoría por turcos, varios de los cuales murieron. La Policía trabaja sobre la pista firme de un atentado y se está muy cerca de los asesinos. Pero aun teniendo presentes estas muy desagradables manchas, no hace falta ser muy sagaz para darse cuenta de que en esta parte del mundo existe la cultura del trabajo y de la justicia, conceptos fundamentales para cualquier sociedad, que en la Argentina, por citar el caso del que mejor puedo hablar, están en franco, sostenido e irrefrenable retroceso. Por ejemplo, nadie en Alemania me ha dicho, ni siquiera insinuado, que mis compañeros y yo no trabajamos y somos unos “vivos bárbaros” porque nos pagan por disfrutar mirando partidos de fútbol y comentarlos por televisión. Saben que detrás de algunas horas de transmisión hay muchas más de preparación. La valoración de su trabajo les da a las personas un alto grado de dignidad y eso, a su vez, constituye una de las bases más firmes sobre las que se apoya su felicidad, esa que mi amigo Alejandro dice que los germanos no tienen.&lt;br /&gt;Para la abrumadora mayoría de la sociedad alemana, un policía inspira un profundo respeto (escribí respeto, no miedo) con su sola presencia. Nadie duda en recurrir a ellos ante el menor inconveniente, ya que se sabe claramente de qué lado están los uniformados; y puedo contar lo que nos pasó durante la cobertura del Mundial, para lo cual tengo a varios compañeros de la radio como testigos. Cuando volvíamos al auto después de una conferencia de prensa de la Selección en Herzogenaurach, me subí y me senté en el volante a esperar a los demás. A los pocos segundos, una mujer policía se me acercó y en perfecto inglés me preguntó si había notado que el auto estaba chocado en la parte trasera izquierda. Le respondí que no. Me dijo que no me hiciera problemas, que ellos vieron a quien había abollado nuestro guardabarros; que lo detuvieron, le hicieron la prueba de alcoholemia y que ésta había dado positivo. Hasta sacó una foto del bollo. Antes de irse nos recomendó pasar por la comisaría para que pudieran darnos toda la documentación necesaria para evitar problemas con la empresa que nos había alquilado el vehículo. Fuimos, nos atendieron impecablemente, no tuvimos que pagar ni un centavo y en menos de quince minutos teníamos todo. Estábamos saliendo y tuvimos curiosidad por la suerte de quien había dañado nuestro auto. Nos respondieron que esa noche la pasaría detenido porque, aunque no hubo lesiones a personas, manejar alcoholizado es una falta muy grave.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con las cajas de la pizza ya vacías, al paisa Alejandro y a mí no nos quedó claro si es preferible la felicidad a la latinoamericana o la infelicidad a la alemana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Ustedes qué opinan?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-8363753835612936709?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/8363753835612936709/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=8363753835612936709' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/8363753835612936709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/8363753835612936709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/02/volver-o-no-volver.html' title='¿Volver o no volver?'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-3218686704561426106</id><published>2008-02-18T13:21:00.000+01:00</published><updated>2008-02-21T16:57:38.359+01:00</updated><title type='text'>Paisaje urbano</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Tal como estaba previsto, el termómetro se encargó de recordarnos que todavía es invierno. La temperatura volvió a rondar el cero. De día llega a cinco o seis grados y de noche alcanza los mismos números pero con signo negativo. Lo bueno de este panorama es que el cielo se mantiene despejado y los días claros predisponen mejor para todas las actividades cotidianas. Esta ciudad, milenaria y moderna al mismo tiempo, se ve mucho más linda iluminada por la luz del astro rey.&lt;br /&gt;Quizás por no tenerlo durante buena parte del año es que los alemanes aman al sol. Tan así es, que en verano viajan grandes contingentes hacia España, a las islas Baleares, especialmente Mallorca, y a las Canarias. Algunos hasta compran casas de veraneo y, los más fanáticos, se radican en alguno de esos dos archipiélagos. En Europa es muy fácil viajar; el concepto general de “fácil”, que tiene su principal elemento promotor en el levantamiento de las barreras migratorias entre los países de la Unión Europea, también conocida como “espacio Schengen”, incluye lo económico. Ya nos hemos referido en varias oportunidades a los trenes, que brindan un eficientísimo servicio y cubren casi todo el continente con una red mayormente desarrollada en Europa occidental. A esto se han sumado en los últimos años muchas compañías aéreas que venden boletos a muy bajo costo. Casi todas ellas aplican restricciones y cargos que las aerolíneas tradicionales no, pero ajustándose a esos requerimientos y comprando los pasajes con tiempo se puede encontrar increíbles ofertas, que terminan resultando, a veces, más económicas que el ferrocarril. Uno de mis compañeros y amigo, Mariano Ramírez, venezolano residente en Barcelona, planifica sus viajes a Colonia con mucha antelación y este sistema le permite venir a trabajar cada dos semanas desde la “ciudad condal” y que sus dos partidos por viaje le resulten una actividad rentable. Son líneas aéreas comerciales que utilizan aeroestaciones menores y es esa, posiblemente, una de sus desventajas. En muchos casos, esos aeropuertos están situadas lejos de las ciudades y no se cuenta con los mismos medios de acceso que con los que se llega a los internacionales. Alemania tiene varios, que fueron concebidos sobre la estructura de los viejos aeródromos militares de la época de la guerra. En Köln, como tiene ya tiene en funcionamiento el Köln-Bonn Flughafen (CGN en la nomenclatura internacional), esos terrenos están siendo destinados a la construcción de una especie de ciudad de oficinas, en la cual muchas empresas montan sus centros de operaciones. Entre esas construcciones, todas ultramodernas, se encuentran los estudios del CBC (Cologne Broadcasting Center), desde donde nosotros hacemos nuestro trabajo con los partidos del campeonato alemán.&lt;br /&gt;Llama la atención como cada cosa que se construye se integra a lo ya existente, sin modificar de manera decisiva el aspecto de la ciudad. Nosotros, ante la explosiva demanda de inmuebles de todo nivel, construimos torres en barrios de casas bajas sin importarnos que con eso se destruye la fisonomía que cada zona tiene; y ni hablar de los problemas que esto genera en la infraestructura disponible en cada emplazamiento. Acá es diferente. Aunque no habría inconvenientes de zonificación para hacerlo, en esta ciudad de oficinas los edificios no se extienden demasiado hacia arriba. No tienen más de cuatro o cinco pisos, aunque sí son muy largos. En el CBC, por ejemplo, es posible recorrer en línea recta cientos de metros por el mismo pasillo; y todas las construcciones parecen responder a un patrón arquitectónico predeterminado. En todas se advierte algo muy fácilmente: el orden, la limpieza y la seguridad como prioridades. Todo está señalizado y hay carteles con indicaciones para actuar en la eventualidad de una emergencia. Pero no hay paranoia en cuanto al movimiento de personas. Cualquiera de nosotros puede llevar visitantes sin ningún tipo de trámite. Pero, como también existen en muchas oficinas en la Argentina, hay algunos dispositivos que impiden que una persona ajena a las actividades que se desarrollan en el edificio se mueva con libertad sin estar acompañada por alguien que pertenezca a la empresa. Hay puertas que no se abren si no se acerca una tarjeta identificatoria. Se puede usar los ascensores libremente para bajar, pero hará falta activarlo con la misma tarjeta que se usa en las puertas si lo que se quiere es subir. A nosotros, los que trabajamos con la Bundesliga, nos alcanzan estas restricciones, ya que no pertenecemos al CBC sino a una empresa que renta los estudios para llevar a cabo nuestra actividad periodística.&lt;br /&gt;Ya que estamos con la Bundesliga, será bueno cerrar estas líneas con uno de los orgullos de la ciudad, el 1. F. C. Köln, que también es el encargado de amargarles momentáneamente la vida a los coloneses. El viernes fue de visita a la casa del último, Carl Zeiss Jena, y ganó 3 a 1. Ahora depende de que su vecino y eterno rival, Borussia Mönchengladbach, no pierda con Mainz -que está quinto- para conservar el tercer lugar que, si el campeonato de Segunda División terminase hoy, le significaría la vuelta a Primera. Pero es sólo un tema futbolero, ya que no creo que esté de más que vuelva a transmitirles mi convicción de que esta ciudad y su gente son de Primera, lo que a esta altura ya puedo decir, afirmar y firmar sin ningún tipo de temor a equivocarme.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-3218686704561426106?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/3218686704561426106/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=3218686704561426106' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3218686704561426106'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3218686704561426106'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/02/paisaje-urbano.html' title='Paisaje urbano'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-8231066376218260524</id><published>2008-02-11T15:42:00.000+01:00</published><updated>2008-02-13T12:57:58.303+01:00</updated><title type='text'>Volvió el sol</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Parece mentira; este fin de semana nos regaló tres días de cielo despejado en Colonia. Pero todavía falta más de un mes para la primavera, que acá comienza el 21 de marzo, por lo que imagino que volveremos a tener jornadas de frío intenso como las que tuvimos hasta el miércoles. El dato más interesante es que ya hay más horas de luz natural por día y eso hace que las bajas temperaturas sean más llevaderas.&lt;br /&gt;Ya pasó la fiebre del Carnaval, que tiene mucho significado para los coloneses. El lunes y martes pasados fueron los días de los festejos más importantes, en los que grupos similares a nuestras comparsas desfilan por diferentes calles y avenidas del centro de la ciudad y de los distintos barrios. Las carrozas no tienen una gran producción. A veces se trata de camiones ornamentados y en otras de trailers tirados por tractores, los mismos que se usan para las tareas de campo. Delante o detrás de ellos caminan personas ataviadas con indumentaria alusiva al tema de la carroza. Todos, los que van a pie y los que están sobre el vehículo, les lanzan regalos a los que se paran en las veredas para ver el desfile, que también están disfrazados en su enorme mayoría. Tabletas de chocolate, caramelos, flores y pequeños juguetitos para los chicos son algunas de las cosas que caen y por las cuales la gente no se amontona. El que agarra, agarra; el que no, espera a la próxima; y el que ya agarró, en el turno siguiente le deja la chance a los otros. Todo esto ocurrió el lunes en el marco de un frío tremendo y de una lluvia que hacía que lo sintiéramos mucho más. Tan así fue que en un momento decidí volverme a casa por temor a un enfriamiento que me dejara disfónico por algunos días y sin la posibilidad de trabajar. Algunas personas se ríen cuando les digo que me resultaría mucho menos perjudicial tener durante un mes una bota de yeso que un fin de semana con faringitis o alguna otra afección que no me permita usar la voz normalmente.&lt;br /&gt;El viernes pude volver al fútbol entre paredes, de lo cual voy a rescatar una sola cosa. En nuestro grupo de los jueves en la Argentina, siempre necesitamos que uno se encargue de recolectar entre los jugadores el dinero para pagar el alquiler de la cancha. Acá se hace diferente: el primero en pagar deja lo suyo en una silla; detrás vamos los demás, y el que no paga con el importe justo toma el vuelto de lo que se va reuniendo. Hay otra en la que se manejan muy distinto de como lo hacemos nosotros: cada uno lleva de su casa el líquido con el que va a rehidratarse al final del partido. Nosotros, casi como un acto reflejo, le extendemos la botella al que tenemos más cerca después de tomar un par de tragos. Por estos lares parece no ser así.&lt;br /&gt;El trabajo del fin de semana transcurrió sin problemas, salvo el segundo tiempo de Bayern Múnich 1 – Werder Bremen 1. Primero y segundo respectivamente de la tabla con tres puntos de diferencia, varias figuras de cada lado. Un gol a los cinco minutos, un penal atajado a los veintiocho y el empate a los treinta y dos. Esperábamos mucho fútbol, y goles, para después del descanso. Pero fue un perfecto embole, con los dos mejores equipos de la Bundesliga jugando con miedo, casi pánico, a perder.&lt;br /&gt;En estos días tendré mi primera mudanza en Köln. Mi nuevo lugar está enfrente del que ocupé hasta ahora. En un departamento chico, ideal para una persona sola, que está en el tercer piso. Es un monoambiente que tiene el baño y cocina aparte y en el viviré hasta mayo, cuando vuelva a Buenos Aires. Una de las cosas por las cuales lo elegí es porque me permite mantenerme en el barrio del que me siento parte cada vez más y seguir teniendo cerca todas las cosas que ya forman parte de mi cotidianeidad. Como creo que ya conté, Ehrenfeld es un barrio muy tranquilo, de edificios bajos y de calles poco transitadas. Pero también tiene sus historias.&lt;br /&gt;Hasta noviembre último había en la otra cuadra un negocio en el que un paraguayo venido hace décadas a Alemania se dedicaba a la confección y reparación de zapatos y artículos de cuero. Era común ver su local, muy chiquito y lleno de cosas, siempre con gente. Era muy querido en el barrio y los clientes, en su enorme mayoría vecinos del barrio, conversaban con él. De repente, un día apareció en la vidriera un cartel que decía que cerraba. El motivo, según pude saber días después, es que Ricky, así se llama este zapatero remendón, escribió un artículo en un periódico zonal en el que expresaba algo que no cayó nada bien entre los musulmanes, casi todos de origen turco, que formaban la mayor parte de su clientela. Ellos decidieron no recurrir más a él y debió cerrar el comercio, ya que sin la concurrencia de los ofendidos su negocio dejaba de ser viable. No sé si hay razón o no en el boicot, pero lo que me llamó la atención fue la forma mediante la cual eligieron castigar a quien los ofendió. No hubo violencia, pero los efectos fueron peores que los de cualquier paliza.&lt;br /&gt;Esta crónica, como creo que saben, se va escribiendo con el correr de los días. Hoy, lunes, siento molestias en la garganta. Afortunadamente, no tengo transmisión hasta el viernes a la noche y hay tiempo para recuperarla. Pero lo mejor será empezar cuanto antes; y como el agua está a punto, voy por mi té con miel.&lt;br /&gt;Hasta la próxima.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-8231066376218260524?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/8231066376218260524/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=8231066376218260524' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/8231066376218260524'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/8231066376218260524'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/02/volvi-el-sol.html' title='Volvió el sol'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-8033104967325239093</id><published>2008-02-04T13:18:00.000+01:00</published><updated>2008-02-08T02:57:56.537+01:00</updated><title type='text'>Otra vez acá</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/R6u28N_VhTI/AAAAAAAAACg/-aSuLu8To94/s1600-h/DSC01407.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5164422543374124338" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="179" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/R6u28N_VhTI/AAAAAAAAACg/-aSuLu8To94/s320/DSC01407.JPG" width="260" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se acabaron las vacaciones. Pasé en mi lugar y con mi gente, con una escapada al Uruguay incluida, cuarenta y cuatro días bárbaros, durante los cuales no alimenté este blog. Pero no fue por vagancia, sino porque no tenía sentido escribir desde la Argentina para un sitio creado con el fin de relatar vivencias que se tienen lejos de ella. De todas maneras, agradezco a todos los que directamente o por intermedio de alguien me hicieron saber de sus asiduas visitas a este sitio.&lt;br /&gt;Muchos de ustedes saben que no lo descubrí ahora, obviamente; siempre digo que mis sobrinos, hijo de mi hermana e hija de mi hermano, son lo más grande de mi vida. Es cierto que Dios –si es que él fuera realmente el proveedor- no me dio hijos todavía. Pero si los increíbles Ian y Camila fuesen obra del Diablo, como dice esa famosa frase, iría hoy mismo y sin ningún reparo al infierno.&lt;br /&gt;Una de las cosas que aprendí en este viaje fue que no siempre todo es como lo pintan. En entradas anteriores les contaba de lo desagradable que se tornaba el hecho de seguir los diarios argentinos por Internet cuando se está fuera del país. Mucha mala noticia y presentada, en muchos casos, exageradamente. Esas malas noticias que los diarios refieren son ciertas, existen, es innegable; y debo reconocer que al llegar a Ezeiza en diciembre estaba sensibilizado. Pero con el correr de mis días en la Argentina después de poco más de cuatro meses de ausencia llegué a la conclusión de que no era para tanto y eso me puso muy contento. Fue el descanso más largo que tuve en toda mi vida laboral, al punto de haber llegado a extrañar mi trabajo después de las primeras dos semanas de inactividad. Eso nos suele pasar a los que tenemos el enorme privilegio de dedicarnos a una actividad que amamos.&lt;br /&gt;Esta vez me toca volar por TAM, una compañía brasileña. El tramo entre Buenos Aires y San Pablo fue normal, sin nada para destacar. El vuelo a Frankfurt salió con una hora de demora y nunca nos dijeron por qué. Pero las azafatas amenizan la espera sirviendo, primero, caramelos de leche; después, agua mineral.&lt;br /&gt;La coreana que está sentada en el asiento de al lado, el 17E, debe haberme visto con cara de hambre. Cuando trajeron la comida inspeccionó lo que había en la bandeja y rápidamente me ofreció, y acepté, su pan, su manteca y su postre, un brownie que estaba demasiado bueno para lo chiquito que era.&lt;br /&gt;Ahora la cabina está completamente a oscuras y a mayoría de los pasajeros duerme. Soy el único que tiene encendida su luz individual, pero no molesta a nadie. Intenté, y logré de a ratos, dormirme. Pero el pesado que está en el asiento detrás del mío, el 18D, cada vez que quiere pararse se cuelga del respaldo sobre el que estoy apoyado. Encima, cuando este hombre devotamente religioso, de barba muy larga, camisa blanca, chaleco negro y dudosa higiene pasa por al lado deja una estela que maltrata sin piedad a nuestro sentido del olfato. Nos tocó un avión nuevito, que aun en clase turista nos ofrece una pantallita de video para cada uno y la gran novedad, al menos para mí, es la posibilidad de tener electricidad. Como el señor parece empeñado en que no duerma, los 110 voltios que ofrece el tomacorriente que tengo delante me viene muy bien para trabajar con la computadora sin depender de la batería.&lt;br /&gt;Ya había pasado el mediodía alemán y en Frankfurt nos esperaban el frío y la Policía en la puerta del avión. A algunos les piden el pasaporte, a mí no. Al pie de la escalera había uno de esos ómnibus que parecen cajas de zapatos para llevarnos a la terminal. Paso sin problemas el puesto de migraciones y en poco tiempo llega mi equipaje. Por fin puedo ir a buscar el tren. Hay un ICE (Inter City Express) dentro de media hora. Recorre los casi doscientos kilómetros que hay hasta Colonia en una hora y cinco minutos. Ya les hablé de la puntualidad del ferrocarril, así que no seré redundante. Como me ven con una valija muy pesada y las manos muy ocupadas, un par de alemanes me ayudan a subir con mis cosas al vagón.&lt;br /&gt;Las estaciones por las que vamos pasando minutos antes de llegar a Köln están llenas de gente disfrazada, de todas las edades. Los coloneses festejan muy fervorosamente el carnaval. Muchos andan por la calle con sus disfraces y, obviamente, beben en grandes cantidades. Pero no hay problemas, peleas ni nada de eso. Se festeja y nada más, aunque los que andan con vehículos tienen que tener mucho cuidado, porque hay peatones por todos lados y la mayoría de ellos no dispone de toda su lucidez; a algunos, directamente, ya no les queda ninguna.&lt;br /&gt;Con el fin de semana llegó la reanudación del campeonato alemán y con ella la vuelta al trabajo. Lo curioso fue el sábado, cuando fui a tomar el tranvía como cada vez que debo ir al estudio. Vinieron tres y ninguno de ellos era el 5, que me deja en Ossendorf para tomar el ómnibus 148. Después de una hora de espera en vano empiezo a preocuparme; pero ya no me queda tiempo y tengo que recurrir a un taxi, que es manejado por una señora muy amable que me dejó en mi trabajo diez minutos después y con diez euros menos en el bolsillo. El sábado me toca Hertha Berlín 0 – Eintracht Frankfurt 3 y el domingo Schalke 04 4 – Stuttgart 1. Ocho goles en dos partidos; nada mal para retomar rápidamente el ritmo.&lt;br /&gt;Hoy, lunes, los festejos por el carnaval tendrán su momento culminante con el desfile de carrozas. Se los cuento en la próxima.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-8033104967325239093?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/8033104967325239093/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=8033104967325239093' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/8033104967325239093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/8033104967325239093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2008/02/otra-vez-ac.html' title='Otra vez acá'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/R6u28N_VhTI/AAAAAAAAACg/-aSuLu8To94/s72-c/DSC01407.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-3072448624918570324</id><published>2007-12-17T15:59:00.000+01:00</published><updated>2007-12-17T16:02:13.084+01:00</updated><title type='text'>Yo me bajo en Ezeiza</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Después de casi una semana fue imposible resistir la tentación. El aroma llama y, aunque uno intente ponerse freno, no puede evitar pasar por el carrito que está estacionado justo frente al acceso al supermercado Kaufland, sobre la Venloerstraße.&lt;br /&gt;Este señor vende &lt;em&gt;crépes&lt;/em&gt;, que no son otra cosa que nuestros viejos y queridos panqueques. Hay dulces y salados, pero los primeros son los que tienen más salida. Una pizarra muy prolijamente escrita informa sobre la variedad de ingredientes disponibles. Ya elegí: banana y Nutella, una crema que tiene la misma consistencia que nuestro dulce de leche y se elabora a base de avellanas y chocolate.&lt;br /&gt;Con muy buena voluntad y, obviamente, ganas de vender, el dueño del puesto dice que entiende mi pobre alemán. Lo primero que hace es poner a calentar los discos sobre los que va a cocinar la masa e ir a la heladera a buscar el bol donde tiene la mezcla. Después toma una banana impecable, la pela y la corta en rodajas finitas. Las deja a un costado y, como las planchas ya están listas, revuelve suavemente la preparación que tiene en el cuenco y deja caer el contenido de un cucharón. Inmediatamente lo esparce con una especie de espátula larga sobre la superficie caliente, lo que debe terminar de hacer antes de que la masa, de unos treinta centímetros de diámetro, se cocine; la da vuelta y la posa sobre el otro disco para dorar la otra cara del panqueque.&lt;br /&gt;Ahora, la mejor parte: este buen señor, que creo que tampoco es alemán, cubre medio círculo con las rodajas de banana y sobre ellas unta la Nutella. Dobla la otra mitad de la masa sobre la primera y después le hace otro doblez. Lo pone sobre una base de cartón y, previo pago de tres euros con veinte, me encuentro con mi glorioso &lt;em&gt;crépe&lt;/em&gt; caliente, que da mucho más placer todavía comiéndolo mientras camino por la vereda con tres grados de temperatura. Inolvidable. Como diría mi amigo Alejandro Apo, es tan rico que tengo ganas de comprar otro nada más que para refregármelo por el pecho.&lt;br /&gt;Cuando ustedes estén leyendo esto ya estaré en viaje de regreso a la Argentina. Se fueron cuatro meses de experiencia alemana y creo que no exagero si digo que no pudo ser mejor, en todos los aspectos. Primero en lo profesional, motivo por el cual se produjo este traslado. La gente que me contrató cumplió en todos sus términos el acuerdo que tenemos, pero además estuvieron atentos a resolver cualquier situación que me excediese. Ernesto Aramayo y sus hijos Cristian y Roberto demostraron ser gente con la que da gusto trabajar. Encontré, como ya conté en textos anteriores, un excelente ambiente de trabajo con compañeros con un enorme sentido del profesionalismo, al que, con mi presencia, debieron agregarle una buena dosis de paciencia para hablarme muy lentamente en alemán o recurrir al inglés cuando la comunicación se complicaba. Nunca en este tiempo ni uno solo de ellos tuvo una actitud negativa al respecto, sino todo lo contrario; siempre colaboraron conmigo,  mucho más de lo necesario en la mayoría de las veces. Otra cosa notoria en lo laboral es que a todo el mundo se le respeta la profesión u oficio. En nuestro caso, me refiero a los que tenemos el privilegio de vivir de lo que nos encanta hacer, no somos culpables de disfrutar nuestra actividad y que nos paguen por ello. Nada es un regalo, todo es fruto de la dedicación y de la pasión que suplen, en mi caso, la carencia de talento. “&lt;em&gt;Du hast einen Traumjob&lt;/em&gt; (tenés un trabajo soñado)”, me dice siempre mi amigo francés Nicholas, el del bistrot de todos mis mediodías, cuando me ve metido en la computadora llenando las planillas de estadística o tomando notas de la información que uso en las transmisiones; pero eso no lleva el tono de ironía que en realidad esconde la idea de “¡qué fácil te ganás la vida!”, como tantas veces y no tan elípticamente escuchamos entre los nuestros.&lt;br /&gt;En lo personal también esta etapa fue altamente fructífera. Los alemanes han derribado, al menos en mi convicción, el mito de que son fríos y distantes, como nos gusta decir apresuradamente en la Argentina. Son extremadamente educados y cordiales y da gusto, no exento de una buena dosis de envidia, ver de qué manera hacen mejor su vida de todos los días con pequeñas actitudes como las que detallé en varios de estos relatos. Tienen la convicción de que las leyes están hechas para el beneficio de todos y también tienen claro que transgredirlas no es gratis; y no por eso les faltan libertades. No existe la impunidad; es un concepto que han desterrado con el mismo empeño con el que muchos lo alimentan en nuestro país. No por nada los alemanes tienen el país que tienen habiéndolo levantado desde la destrucción total. Esa reconstrucción no fue solo material, sino que también debieron recrearse como sociedad; para eso ejercieron una feroz autocrítica y aprendieron de sus errores y pecados, que, a diferencia de nosotros, no repiten. Tienen una de las economías más fuertes del mundo y en exportaciones recién este año fueron superados por China; pero el gigante asiático equivale en superficie a veintiséis veces el territorio alemán y tiene dieciséis chinos por cada habitante del país europeo, que ha sabido subirse al tren a tiempo.&lt;br /&gt;¿Tren dije? Los dejo, porque si no me apuro se me va el mío a Frankfurt y no quiero perder el vuelo a Buenos Aires.&lt;br /&gt;Nos vemos pronto.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-3072448624918570324?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/3072448624918570324/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=3072448624918570324' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3072448624918570324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3072448624918570324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2007/12/yo-me-bajo-en-ezeiza.html' title='Yo me bajo en Ezeiza'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-110210852179065839</id><published>2007-12-10T17:25:00.000+01:00</published><updated>2007-12-23T17:16:24.242+01:00</updated><title type='text'>Cada vez más cerca</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hay algo en lo que Colonia se parece al Macondo que Gabriel García Márquez hizo mundialmente famoso en “Cien años de soledad”: aunque no tan intensamente como en los pagos en los que el coronel Aureliano Buendía enfrentaba al pelotón de fusilamiento, acá también llueve todos los días. Además, el hecho de que antes de las cinco de la tarde sea de noche aporta un matiz al que no es fácil acostumbrarse, aunque tampoco es nada con lo que no se pueda convivir, lo mismo que el frío; es intenso, sí, se siente. Pero, por lo que pude percibir, no es muy distinto al que tenemos en el invierno porteño. El único detalle a favor del nuestro es que allá, aun en los meses de días más cortos, la luz natural dura más horas y el sol, aquí totalmente infrecuente, puede ayudar en Buenos Aires a que la baja temperatura sea un poco más llevadera.&lt;br /&gt;Con el comienzo de diciembre y en cada rincón de la ciudad todos los edificios se vistieron de Navidad. Papá Noel es el gran protagonista de cualquier ornamentación, para lo cual también se usan trineos, renos y todo lo relacionado con el gran repartidor mundial de regalos, al que puede vérselo arriba de su vehículo, parado agitando una campana, cargando la legendaria bolsa o, en la versión más original, colgado de una cuerda luminosa en muchos balcones y ventanas de las casas colonesas. Las calles también están adornadas con luces que forman estrellas y motivos alusivos a las celebraciones de cada fin de año.&lt;br /&gt;Los alemanes están preocupados por el aumento del precio de los combustibles, que últimamente, y con tipografía de catástrofe, hasta ha sido tapa de algún diario. Un litro de nafta súper vale algo menos de un euro con cuarenta y uno de gasoil, aquí llamado directamente Diesel, un euro con veintisiete centavos. Para el que quiera saber a qué equivale eso en la Argentina debe tener en cuenta, como conté en otra entrada, que con un euro se hace un poco más que con un peso en nuestro país y cuesta algo menos de trabajo ganarlo. De esto se desprende que acá los combustibles son bastante más accesibles que para nosotros, que tenemos la dicha, licuada desde los 90, de vivir en un país que dispone de petróleo debajo de su extensísima superficie.&lt;br /&gt;Una de las últimas novedades en Colonia es que también han impuesto, y regirá desde el 1 de enero próximo, la “&lt;em&gt;Kölner Umweltzone&lt;/em&gt; (zona ambiental)”. Se trata de la delimitación de un área alrededor del centro de la ciudad a la cual no se podrá acceder con vehículos que no estén autorizados. Para lograr ese permiso hay que obtener una oblea que indica que el auto no emite gases contaminantes más allá de los valores aceptables. Hay tres tipos de oblea: roja, amarilla y verde. Al propietario del auto se le entregará la que corresponda al tipo de emisión que se detecte en su auto y al combustible con el que se alimente ese motor. Para los vehículos diesel, además de pagar entre uno y cuatro euros según el caso, se deberá agregarle al escape un filtro de partículas. El folleto oficial dice que con esta medida se busca beneficiar a unas ciento cuarenta mil personas que viven en ese sector y que tendrán con la puesta en vigencia de esta iniciativa aire más puro y mejor calidad de vida.&lt;br /&gt;Con esta semana también comenzaron, lentamente, los preparativos para mi vuelta temporaria a la Argentina. La mayoría de ellos tendrán que ver con la puesta en orden de las cosas que así deberán estar para cuando regrese a Alemania, a fines de enero próximo. Laboral y legalmente está todo acordado y cumplido respectivamente, con el permiso de residencia y trabajo otorgado por el gobierno alemán hasta la finalización mi contrato, que expirará con la temporada en curso de la Bundesliga en mayo de 2008. El boleto tiene fecha para el lunes 17 partiendo desde &lt;em&gt;Frankfurt am Main&lt;/em&gt; (Frankfurt sobre el Main, así es el nombre completo de esta ciudad, centro financiero de Europa) y con un trasbordo de avión en San Pablo. La llegada al aeropuerto de Ezeiza, al que alegremente y por decreto han otorgado por veinte años más a sus actuales concesionarios, está prevista para la mañana del 18.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estas líneas llegan a ustedes en una fecha muy especial, en la que no puedo soslayar una mención a la asunción de la nueva presidente en nuestra querida Argentina. El primer sentimiento ante un cambio de estas características suele ser, casi naturalmente, de esperanza. Pero como pocas veces, esa sensación está ausente. Hace poco, tras una visita a Berlín, Cristina dijo que aspira a tener desde su gestión un país como Alemania. La aspiración es válida, todos la tenemos. Debiéramos tomar el ejemplo de los alemanes en infinidad de aspectos de organización social y política, a partir de la implacable autocrítica que sirvió para sentar las bases de la formidable reconstrucción que llevaron a cabo. Ellos han crecido desde la nada absoluta hasta lo que son hoy en el mismo lapso en el que nosotros bajamos desde el mejor momento de nuestra historia hacia las cercanías del abismo. Pero aun no conociéndola mucho todavía puedo decir que Alemania es lo que es, entre otras razones, porque ha tomado la saludable decisión de privarse de dirigentes como los que nosotros hemos tenido y, desde hoy, seguiremos teniendo. La genial Mafalda, ante una situación como esta en los años setenta, se preguntó con la lucidez con la que siempre nos deleita a sus fanáticos: “¿se puede abrigar esperanzas con camisas de tul?”&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-110210852179065839?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/110210852179065839/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=110210852179065839' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/110210852179065839'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/110210852179065839'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2007/12/cada-vez-ms-cerca.html' title='Cada vez más cerca'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-1302354147946937605</id><published>2007-12-03T15:09:00.000+01:00</published><updated>2007-12-03T19:30:52.177+01:00</updated><title type='text'>Fin de año</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/R1QPrpEL2CI/AAAAAAAAACE/fIA1h_PmVAQ/s1600-R/DSC01306.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5139750317168777250" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="211" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/R1QPrpEL2CI/AAAAAAAAACE/py9bAKOHQwY/s320/DSC01306.JPG" width="287" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Empezó el mes de diciembre y, con él, la cuenta regresiva para la Navidad. También, aunque en este caso será más corta, la de mi regreso temporario a la Argentina. Desde Frankfurt y vía Río de Janeiro, está previsto para dentro de dos semanas exactamente.&lt;br /&gt;En esta parte de cada año se inician los &lt;em&gt;Weihnachtsmarkt&lt;/em&gt; (mercados de Navidad), para lo que en distintos puntos de la ciudad se montan puestos portátiles de madera en los que se ofrecen distintas especialidades. Se puede conseguir juguetes artesanales, preferentemente hechos con madera, tejidos, adornos navideños y bijouterie.&lt;br /&gt;En la tarde lluviosa del domingo pasé por dos de ellos: uno está en Rudolfplatz y el otro en Neumarkt, dos lugares que les mencioné en entradas anteriores. Para que tengan una idea, imagínense que estas ferias se ubican en lugares estratégicos como podrían ser las plazas Miserere o Constitución. Esos pequeños locales están distribuidos de manera tal que se forman angostos pasillos entre ellos, en los que no fue difícil notar un detalle: la gente, en su inmensa mayoría, camina por la derecha ordenando el tránsito como si se tratara de autos sobre una calle. De ese modo, el movimiento de personas es fluido a pesar de la gran cantidad de concurrentes.&lt;br /&gt;También es muy variada la oferta de comestibles típicos. Se ofrece desde las clásicas salchichas con chucrut o variantes de pescado hasta waffles e incontables chocolates y dulces. Pero una de las cosas más buscadas es el &lt;em&gt;Gluhwein&lt;/em&gt;, que es un vino tinto que sirve caliente con el agregado de algunas especias como albahaca, canela, laurel y otras. Cada uno cuesta dos euros y se debe pagar uno más por el vaso, aunque ese monto se recupera al devolverlo. Había largas filas frente a cada uno de los puestos en lo que se lo conseguía; como me habían recomendado muy especialmente probarlo, compré el mío donde encontré menos gente. Tiene muy buen sabor y es un interesante aporte de calorías para las jornadas frías como la de ayer, en la que la temperatura rondaba los cinco grados y antes de la cinco de la tarde ya era casi totalmente de noche. Pero para que la crónica no omita ningún detalle debo agregar que el dolor de cabeza que me produjo el &lt;em&gt;Gluhwein&lt;/em&gt; resistió varias horas antes de dejarme en paz.&lt;br /&gt;Nadie se acobarda por la lluvia, que no afloja. Todos caminan tranquilamente y sin apuro, aun lo que no están debidamente protegidos; Yo soy uno de ellos; en realidad, tengo buen abrigo salvo en la azotea, a la que la campera sin capucha deja librada a los rigores de la intemperie. Con las dos manos rodeando el vaso, como la mayoría de la gente, sigo caminando. Es irresistible la tentación de frenarse ante los bombones (acá se llaman &lt;em&gt;Praline&lt;/em&gt;) y cada una de las delicias hechas en base a chocolate, blanco y negro, que usan para bañar bananas, frutillas, nueces y almendras, entre otras cosas. Las frutas secas son utilizadas en muchísimas especialidades, una más rica que la otra.&lt;br /&gt;Un chino pintaba esferas de cristal, pero del lado de adentro introduciendo el pincel por un pequeño orificio. Los dibujos son muy chiquitos, por lo que cuesta creer la habilidad de este hombre para hacerlos. Un señor ofrecía juguetes hechos con madera balsa, algunos de ellos espectaculares, como un portaaviones con sus correspondientes avioncitos, helicópteros y todo, un karting, un camión, autitos, etcétera. Una chica rubia de ojos increíbles vende prendas tejidas, que pueden ser gorros, bufandas o unos guantes muy particulares en los que las yemas de los dedos quedan descubiertas. Una pelirroja con antiparras azules trabajaba con vidrio, al que ablandaba con un mechero cada vez que tenía que hacer algún retoque a la pieza que estaba creando.&lt;br /&gt;El club de fútbol de la ciudad no podía estar ausente. En uno de los puestos se puede conseguir todo el merchandising alusivo al F.C. Köln; están todos los modelos de la camiseta, bufandas, tazas, vasos, gorritos y llaveros; esta es una ciudad muy grande, que siente mucho el fútbol y la gente está entusiasmada porque después de la victoria de ayer por tres a cero ante Augsburgo, el equipo de la ciudad se ubicó tercero y, por primera vez en mucho tiempo, ocupa un puesto de ascenso. La única salvedad es que todavía faltan diecinueve fechas, más de medio campeonato, para saber si finalmente esta gente verá a los suyos jugando otra vez en la primera división de la Bundesliga. Se fueron a la Segunda justo antes del Mundial y en la temporada pasada navegaron en la mitad de la tabla.&lt;br /&gt;Ahora la ilusión es muy grande y la verdad es que, sin haberme hecho hincha ni nada parecido, me gustaría que asciendan. Por lo bien que me hicieron sentir los coloneses con los que me tocó cruzarme desde mi primer día acá; por no haberme hecho sentir culpable de portación de pasaporte; porque nadie se comporta conmigo como si debiera agradecerle que me están “matando el hambre” en Alemania y por todo lo que he venido contando en este tiempo es que quiero que Colonia tenga a su equipo en Primera División. Porque eso es lo único en lo que esta gente necesita ascender. En todo lo demás, no sólo están en lo más alto sino que también merecen dar la vuelta olímpica todos los días.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-1302354147946937605?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/1302354147946937605/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=1302354147946937605' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1302354147946937605'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1302354147946937605'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2007/12/fin-de-ao.html' title='Fin de año'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/R1QPrpEL2CI/AAAAAAAAACE/py9bAKOHQwY/s72-c/DSC01306.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-4148708558586175631</id><published>2007-11-26T18:18:00.000+01:00</published><updated>2007-11-27T01:45:20.518+01:00</updated><title type='text'>Pequeñas apostillas colonesas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No es misoginia ni nada que se le parezca; los que me conocen saben que no tengo ese problema. Pero no puedo negar que me sorprendió llegar el viernes a jugar al fútbol con mis amigos alemanes y ver que en cada una de las canchas de al lado había una mujer mezclada entre todos los hombres y, además, jugando como cualquiera de ellos. Al verlo me preguntaba si nosotros, con nuestros grupos de los jueves o de los lunes en la Argentina, contemplaríamos esa posibilidad. Sin analizarlo demasiado me animo a decir que no, aunque también es cierto que las mujeres en nuestro país no tienen esa cercanía con la redonda que ellas tienen acá; mucho más desde hace poco tiempo, cuando la selección alemana de fútbol ganó el Mundial que se jugó en China –retuvo el título- derrotando en la final a las brasileñas. A las mujeres que estén leyendo esto, sobre todo a las argentinas, las invito a dejar algún comentario al respecto si es que tienen algo para decirnos.&lt;br /&gt;Tengo amigos uruguayos en Uruguay y, como saben, trabajo con uruguayos en la radio. Es verdaderamente muy triste leer todos los días lo que pasa con el tema de la bendita o maldita Botnia. No se puede creer que un gobierno del pueblo como proclama ser el nuestro vaya tan detrás de la gente en el reclamo, mientras que también es poco presentable que un gobierno de izquierda se convierta sin reparos en el brazo político de una transnacional de esas que son algo así como el demonio mismo en las campañas proselitistas de los partidos de esa orientación. No es raro que nos vaya como nos va.&lt;br /&gt;El sábado hubo en El Rincón una fiesta de cumpleaños. Eran alrededor de sesenta invitados que, como podrán imaginar, tomaron todo lo que fuera líquido y apto para el consumo humano. Llegaron a eso de las nueve de la noche y siguieron hasta las seis de la mañana. Algunos quedaron verdaderamente averiados, pero un detalle me llamó poderosamente la atención. No hubo un solo roce ni discusión, ni siquiera alguien que levantara la voz. Cuando se acercaban a la barra a pedir algo, siempre lo hacían educadísimamente y agregando siempre el “&lt;em&gt;bitte&lt;/em&gt; (por favor)”. Una chica argentina que atendía las mesas, que también solía hacer este trabajo en Buenos Aires, me hizo notar algo más: cada vez que ella debía recorrer el salón para llevar cosas o recolectar vasos vacíos no tuvo ningún tipo de inconveniente con los hombres, aun con los que estaban en peor estado. A pesar del escaso lugar que tenía para pasar, ninguno de ellos aprovechó esto para propasarse ni hacerle pasar un mal rato. Cada vez que ella pedía permiso para pasar, se lo daban. Eso sí: es muy difícil ver que un alemán, aun estando fresco, tenga algún detalle de caballerosidad como abrir la puerta para el paso de una mujer o quitarle o ponerle el abrigo al entrar o salir de un lugar. Alguien me explicaba que lo que en realidad pasa es que las damas de esta parte del mundo no son afectas a aceptar este tipo de atenciones por considerarlas atentatorias contra la “igualdad”. No quiero iniciar una polémica que podría tomar el rumbo de los tomates, pero creo que lo mejor que nos puede pasar a hombres y mujeres es ser todo lo distintos que seamos capaces de ser unos de otras o unas de otros (así dejamos ilesas las susceptibilidades). Cerca de la barra pude advertir otra cosa que me resultó interesante. Por andanadas, y aunque las bebidas alcohólicas todavía abundaban, todos se acercaban a pedir agua. Dos o tres veces; después volvían a la Kölsch o al tinto de la casa, aquel que derribó en el cuarto round y por toda la cuenta a nuestro amigo francés del texto anterior.&lt;br /&gt;El domingo me tocó relatar Núremberg – Borussia Dortmund, por lo que para ir al estudio tomé primero el tranvía número cinco. Al final del recorrido está la parada del ómnibus que me deja en la puerta del edificio del CBC. Es el 148, que tiene dos ramales; el mío es el que va a Ossendorf. Los sábados, domingos y feriados hay uno cada media hora y se utiliza el mismo boleto de dos euros con treinta que saqué arriba del tranvía. Llega el micro y subimos tres personas; los otros dos, un hombre y una mujer, se conocen. Como en los trenes y tranvías, cada vez que el ómnibus se pone en movimiento una voz grabada anuncia la próxima parada. Él se sienta sobre la derecha al lado de la ventanilla; ella en el otro extremo de la misma hilera, contra el cristal del otro lateral. Fueron conversando todo el viaje y no pude entender por qué no se sentaron uno al lado del otro como creo que hubiese hecho cualquiera de nosotros en un caso como ese. Por ahí es un detalle muy menor, pero me resultó curioso. Cuando el chofer dobla a la izquierda en la Richard Byrd-Straße me paro y camino hasta la puerta, donde está el botón con el que se pide la parada. No hay timbre, pero al momento de presionarlo se enciende un cartel rojo que indica que la detención ya está pedida. Al verme bien cerca de la puerta el conductor me pregunta si yo quiero bajar en la parada en la que él no pensaba hacerlo. Le respondo que sí y me dice que debí haber presionado el botón cuando dejamos la parada anterior, pero se ve que la lluvia lo puso comprensivo y frena el micro unos metros después del poste con la H que indica que allí hay una &lt;em&gt;Haltestelle&lt;/em&gt; (parada).&lt;br /&gt;Después lo de siempre: imprimir papeles, un café con algo sólido para acompañar y recolectar los datos que necesito utilizar durante el partido. La noticia es el resultado: por fin ganó Núremberg, aunque no le sirve de mucho: dentro de una semana, cuando nos reencontremos, seguirá en zona de descenso.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-4148708558586175631?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/4148708558586175631/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=4148708558586175631' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/4148708558586175631'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/4148708558586175631'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2007/11/pequeas-apostillas-colonesas.html' title='Pequeñas apostillas colonesas'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-3114374978836084504</id><published>2007-11-19T16:01:00.000+01:00</published><updated>2007-11-19T20:19:56.771+01:00</updated><title type='text'>Anécdotas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El de la gorrita es un comensal habitual de El Rincón; es camarógrafo, trabaja en un canal de la ciudad y la mayoría de las veces viene con una rubia muy linda que es presentadora de un programa. Hoy la chica se fue temprano y más tarde se sumaron a la mesa tres colegas de él, que venían desde Hamburgo y también parecían ser sus amigos. Después de un rato, como el de la gorrita tiene amistad con Gustavo, lo invitan a la mesa. No entiendo exactamente lo que dicen, pero sí que la charla es sobre fútbol. En un momento, uno de ellos saca algo así como una palm y empieza a hacerles a los demás preguntas sobre los Mundiales. La primera era acerca de los seleccionados que más goles habían logrado en una sola Copa del Mundo. A los tirones van saliendo las respuestas; Hungría, Alemania y Francia. El interrogador, envalentonado por los resbalones de los demás, va por otra. Pero antes de hacerla saca del bolsillo cincuenta euros que deja sobre la mesa para premiar al que pueda responder la siguiente: “además del alemán Lothar Matthäus, ¿quién es el único jugador de la historia que jugó cinco Mundiales?”, pregunta con la certeza de que no arriesga su dinero. “&lt;em&gt;Ich weisse das&lt;/em&gt; (yo lo sé)”, le digo. Él mira incrédulo y le doy la precisión: “ein Mexicaner, Antonio Carbajal”. Me pide que lo repita más lento para cotejar mi pronunciación con lo que lee en su base de datos. El hamburgués, sorprendido, se para y me entrega los cincuenta euros, que intento no aceptar diciéndole a Gustavo que se lo explique. Pero el muchacho no recibe de buen modo eso y le pregunta si estamos “jugando con su honor”; agrega que él perdió y que corresponde que pague. Un caballero; y para que tengan una idea, con cincuenta euros en Alemania se hace un poco más que con la misma suma de pesos en la Argentina. Así terminó el viernes, en el que horas antes había podido darme el gusto de jugar mi segundo partido de fútbol cinco encajonado como el que se juega acá, que hasta da para que mis dudosas cualidades técnicas se destaquen y eleve mi cosecha goleadora a cinco tantos. Un amigo mío imaginaría: “¡cómo será la cañada, si el gato la cruza al trote!”&lt;br /&gt;El señor de enfrente, de quien tampoco recuerdo el nombre, fue el primero en llegar a El Rincón el sábado. Se sentó en la barra, prendió el primer cigarrillo y pidió una &lt;em&gt;Weißbier&lt;/em&gt; (la traducción es “cerveza blanca” y con eso se pide medio litro en un vaso alto). Habiendo llegado ni bien abrió el bar, este hombre pudo ver cómo se inicia la actividad de cada día. El ambiente estaba mejorado por la presencia sonora del “Polaco” Roberto Goyeneche, que empieza el disco que le grabé a Gustavo con “Balada para un loco”.&lt;br /&gt;Mientras las chicas terminaban de armar las mesas y ponían en orden los detalles, entraron los primeros comensales. Padre, madre e hija eligieron la mesa dos y, para empezar, vino tinto y cerveza tirada Kölsch, que tiene el mismo costo por vaso que el agua mineral: un euro con veinte.&lt;br /&gt;Nos preparábamos para ver el partido Argentina – Bolivia por las eliminatorias del Mundial; las primeras imágenes del estadio de River mostraban las pésimas condiciones del campo de juego y al sector de la tribuna Centenario que ocupaba el nutrido grupo de hinchas del seleccionado vecino. En eso llegó Jean Pierre, un francés que lleva muchos años radicado en Köln; es un cliente frecuente, que viene a cenar y luego se queda leyendo un libro acompañado de su copa de tinto. Como hoy no hay lugar en las mesas porque la mayor parte del salón está reservada, muchos comensales ocasionales reciben la disculpa y la explicación de por qué hoy no hay más plazas disponibles. Nuestro amigo Jean Pierre se sienta en la barra, al lado del señor de enfrente, que ya va por el final de su segunda &lt;em&gt;Weiß&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Ya es la hora para la cual había sido hecha la reserva y es extraño que los alemanes que la pidieron no hayan llegado todavía. Gustavo va a la agenda para chequear y se escuchan invocaciones a alguna que otra madre y hermana y a no sé quién que parió a quién. Se había equivocado. La reserva para la que se venía preparando desde hacía días no era para el sábado 17 sino para el próximo, el 24.&lt;br /&gt;Empezó el partido y el primer tiempo nos aburre bastante. No mucho más que el gol de Agüero y las cosas de siempre de Messi. El señor de la barra, el que entró primero, pide por primera vez la cuenta. Cuatro &lt;em&gt;Weiß&lt;/em&gt;, dos litros de cerveza; 12,40 euros. Jean Pierre, que tampoco lo conocía al momento de entrar, ya estaba en charla con este hombre, que habla un correctísimo inglés y me cuenta que tiene pasaportes alemán e israelí. Por cuarta vez en la noche, JP, que hoy no cena, pide una copa de tinto.&lt;br /&gt;Llegaron los demás goles. Uno y cuarto de Riquelme, las otras tres cuartas partes del tercero de la Argentina –que me perdonen los fundamentalistas ultrarriquelmistas- fueron de Messi; y con el mismo estrépito que cayó la ilusión boliviana en el Monumental aterrizó nuestro amigo Jean Pierre en El Rincón, quien después de pedir la cuenta quiso bajarse del banco alto de la barra... y se desplomó en el suelo noqueado por su cuarta copa del tinto de la casa. Afortunadamente, la pata de la mesa que evitó que su nuca diera contra el piso es redonda y eso ayudó a que no se le hiciera un corte. Lo pusimos de pie y Jaime, el mexicano que trabaja en la cocina, lo acompañó hasta su casa previa despedida comprensiva de su ocasional compañero de copas, que se impuso en la carrera con la fusta debajo del brazo: pagó las tres últimas cervezas, con las que llegó a siete (tres litros y medio), se abrigó y se despidió hasta la próxima. Como yo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-3114374978836084504?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/3114374978836084504/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=3114374978836084504' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3114374978836084504'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3114374978836084504'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2007/11/ancdotas.html' title='Anécdotas'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-3905824381747013095</id><published>2007-11-12T17:44:00.000+01:00</published><updated>2007-11-14T16:58:40.519+01:00</updated><title type='text'>Humedad, llovizna y frío</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No se trata sólo del ya inmortal café de la esquina de Gaona y Boyacá, al que le canta el genial Cacho Castaña. Esas tres palabras definen también con un alto grado de fidelidad al otoño colonés, en el que el sol es menos frecuente que una aparición pública presentable del presidente de River, José María Aguilar.&lt;br /&gt;Ya pasaron tres meses de estada en esta ciudad y ese era el lapso por el cual se me permitía estar en Alemania desde mi ingreso, el 9 de agosto último. Por eso, hubo que hacer otra presentación en la oficina de extranjeros de Bergisch Gladbach, distante treinta kilómetros del centro de Köln.&lt;br /&gt;Hay que estar atento a la hora de tomar un tranvía o un subte. A diferencia de los nuestros, que tienen recorridos fijos, desde la misma estación se puede alcanzar varios destinos. No hay molinetes ni seguridad privada en los accesos. El ticket se saca en máquinas expendedoras que están en los andenes o arriba de los trenes. Si se viaja con la bicicleta, el costo es algo mayor. Se puede hacer el intento de viajar sin boleto y a veces puede resultar, pero no es recomendable; los inspectores suelen estar sentados en el tren disimulados como un pasajero más. Cuando encuentran a un “colado” lo invitan a bajar en la próxima parada, donde estará esperando una patrulla policial que labrará un acta de infracción que será redimida con el pago de 40 euros de multa. Ese monto más el embarazoso momento que representa ser “pescado” no justifican el ahorro de los 3,20 euros que cuesta el tramo más largo de viaje dentro de Colonia y las localidades vecinas. Mi tranvía es el número 1, el que termina en Bensberg. Lo tomé en Neumarkt, una especie de plaza Once donde confluyen varias líneas de transporte público. El tren se detiene casi un minuto en la estación siguiente, Heumarkt; enfrente hay en construcción un edificio público y por más que lo busco no hay caso, no lo encuentro. En el cartel que informa sobre los detalles de la obra no figuran el nombre ni, mucho menos, el rostro del &lt;em&gt;Burgermeister&lt;/em&gt; (jefe de gobierno o intendente, si no se enoja el suegro de Shakira). En la cabecera del recorrido está esperándome mi jefe para acompañarme.&lt;br /&gt;Debemos ir al primer piso, a la oficina en la que está mi expediente desde la primera &lt;em&gt;Anmeldung&lt;/em&gt; (alta). Nos atiende la misma chica de aquella vez, tan delgada como atenta, que nos recuerda de la visita anterior y nos invita a sentarnos mientras busca mi nombre en el sistema. Primero pide la documentación de rigor: el pasaporte, el nuevo contrato de trabajo vigente hasta mayo próximo y un resumen de mi cuenta bancaria donde consta el ingreso del dinero de mi remuneración. Hay que llenar un formulario que lleva algunos minutos, por lo que salimos al pasillo y nos sentamos alrededor de unas mesas que están dispuestas para eso. Después, en la planta baja, tengo que hacerme una foto biométrica. Es una cabina que tiene una pantalla y se empieza con el proceso poniendo un dedo sobre ella; para elegir el idioma aparecen banderas de varios países y el dedo índice de la mano derecha va hacia la roja y amarilla de España. Una voz me va guiando, recomendándome introducir el importe justo, seis euros, porque no da cambio. Me indica que me siente de forma tal que el rostro me quede dentro del espejo que tengo delante tomando como ejemplo una imagen que muestra la pantalla y que no me ría. La máquina me informa que se intentarán tres tomas; viene la primera y una franja verde debajo la convalida; las dos siguientes no son apropiadas y la franja es de color rojo. La elección es fácil, así que el dedo va hacia la única toma aceptable. A los treinta segundos salen las impresiones, con cuatro fotos tamaño carnet y una más grande a un costado. Ya de vuelta en la oficina, el trámite dura pocos minutos más. La empleada saca una de las fotos de la plancha que le entregué y se la lleva. Al minuto vuelve con dos etiquetas que pega en páginas libres del pasaporte; una de ellas es la nueva visa y la otra es una constancia de que estoy trabajando legalmente en Alemania y me evitará inconvenientes para mi ingreso a este país cuando vuelva a fines de enero próximo.&lt;br /&gt;Son las cinco y media de la tarde y la ventana del bistrot de mis amigos franceses deja que ver que ya es de noche desde hace un buen rato. Ayer, domingo 11, comenzó en Köln la celebración del carnaval. Todos los años, los coloneses se disfrazan para esta fecha y a las 11.11 del 11 del 11, el &lt;em&gt;Burgermeister&lt;/em&gt; inicia oficialmente los festejos abriendo un enorme barril de cerveza, en la plaza de Neumarkt. Como se podrán imaginar, corre gran cantidad de la bebida preferida de los alemanes. Pero no hay excesos ni incidentes de ningún tipo, la gente celebra y no se molesta entre sí. Ya lo comenté antes, pero creo que vale la pena volver a destacar el grado de civismo y urbanidad que reina acá. Existe un enorme respeto por el semejante, aun por aquel con el que se tienen radicales diferencias y de toda índole. No hace falta caminar mucho para encontrar gente de las más variadas razas y religiones; en el barrio donde vivo predominan los turcos, pero hay africanos, latinos y personas llegadas desde otros países de Europa, no sólo del sector oriental del continente sino también de España, Francia e Italia, países en los que no existe la necesidad de emigrar para encontrar una realidad mejor. Todos conviven pacíficamente y, cada uno desde su lugar, hacen su aporte al muy buen nivel de vida que ofrece Köln, una ciudad a la que siempre le agradeceré las enseñanzas que la escuela de sus noches (y sus días) le aportaron a mis días (y a mis noches).&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-3905824381747013095?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/3905824381747013095/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=3905824381747013095' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3905824381747013095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3905824381747013095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2007/11/humedad-llovizna-y-fro.html' title='Humedad, llovizna y frío'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-1921720274017225012</id><published>2007-11-05T17:02:00.000+01:00</published><updated>2007-11-05T17:05:03.427+01:00</updated><title type='text'>La vida continúa</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La coyuntura política en la Argentina me había hecho dispersar un poco en los últimos relatos. Ya había comentado que seguir la información de lo que pasa en nuestro país se vuelve un poco insalubre a veces y uno trata de evitarlo; pero por mejor que se pueda estar acá la intención no es, de ninguna manera, desentenderse de lo que pasa allá. Lo de uno tira, y mucho, aunque haya muchísimas cosas para contar desde esta ahora fría y casi siempre encapotada ciudad del oeste de Alemania, país al que nuestra nueva mandamás quiere tener como guía para su gobierno. Cuando hizo este comentario me invadió la nostalgia, porque me llevó a  recordar los tiempos en los que con mi escaso metro sesenta y ocho centímetros soñaba con ser campeón de la NBA jugando como pivote para los New York Knicks o Los Angeles Lakers.&lt;br /&gt;La idea fundamental de este espacio es hablar de cómo transcurre la vida en Köln. Para volver a alusiones a la cotidianeidad colonesa puedo contar que el viernes pasado tuve mi reencuentro con el fútbol cinco. Con los amigos de mi amigo Roberto Aramayo nos juntamos a jugar en unas canchas cubiertas muy lindas de césped sintético, aunque en una versión muy particular: eran iguales a las que se usan para el Showball, que tienen los arcos más grandes que los de Futsal y paredes que sirven para que el juego no se interrumpa nunca. Todo un desafío para las reservas de aire, mucho más después de dos meses de abstinencia deportiva. A pesar de que, a excepción de Roberto, nadie entendía las indicaciones que yo intentaba dar desde atrás a mis compañeros, mi equipo ganó con cierta comodidad y pude aportar cuatro goles, aunque los músculos de las piernas me facturaron durante los días siguientes el esfuerzo que debieron realizar.&lt;br /&gt;Cuando llegué de vuelta a El Rincón estaba cenando Guido (no sé el apellido), un cliente frecuente; él es director de una escuela en Köln, en la cual los alumnos estudian la lengua de Cervantes entre otras materias. Cada año, mi amigo Gustavo y el mencionado Guido, que habla casi perfecto castellano con un marcado acento español, organizan con los estudiantes alemanes de nuestro idioma una fiesta a beneficio de dos escuelas de Sarandí, cercanas a la costa del Río de la Plata. Ya realizaron varios eventos de este tipo, todos con mucho éxito de concurrencia. Así, esas escuelas reciben ayuda fundamental para su sostén y funcionamiento. Hasta la embajada alemana toma parte en alguna etapa de la iniciativa. Obviamente, las autoridades municipales del partido de Avellaneda se enteraron del asunto y también quisieron sumarse; pero sólo intentaron hacerlo en el momento de la foto, de la cual fueron prudentemente excluidos, como debe ser. Los que esconden las boletas de los rivales políticos nos dicen que crecemos a niveles sorprendentes y que los índices de pobreza e indigencia caen vertiginosamente. Pero no hace mucho, el dinero recaudado en Alemania para nuestros chicos en Avellaneda debió ser utilizado para gastos fuera de previsión: antes de comprar pinturas, cerramientos, estufas, computadoras, pupitres y útiles debieron procurar una buena cantidad de champú para la sarna, porque varios de los chicos padecían este problema. En 2007, con recaudación impositiva récord al punto de habernos permitido cancelar diez mil millones de dólares de deuda con un organismo internacional y a diez minutos de viaje desde la Casa Rosada.&lt;br /&gt;Guido y su esposa tuvieron un hijo hace alrededor de un mes. El bebé, hermoso, nació con síndrome de Down. Obviamente, no fue la mejor noticia para sus padres. Pero no estarán solos en la atención de este ser especial que se ha sumado a la familia. A lo largo de toda su vida, el Estado alemán estará cerca de ellos, especialmente del hijo del matrimonio. Durante la etapa de crecimiento recibirá atención pedagógica adecuada a sus necesidades y será estimulado por profesionales idóneos para que su desarrollo se produzca en las mejores condiciones posibles. Cuando termine los estudios y tenga edad para trabajar será ubicado en alguna empresa o repartición pública en la que desempeñará tareas acordes con sus posibilidades. Seguramente no se tratará de aspectos relacionados con la responsabilidad, pero nada impide que, por ejemplo, trabajen como correo interno dentro de las dependencias trasladando documentación de una oficina a otra. El Estado obliga a que se dé lugar a personas de estas características en los casos en los que es viable hacerlo. Eso es verdadera asistencia, no sólo económica; y no hace falta que corten calles ni que hagan número en los actos políticos del gobernante de turno.&lt;br /&gt;Aunque me encuentre a mucha distancia geográfica, y remarco que es sólo geográfica, nunca evitaré, como no lo hice hasta ahora, las referencias a nuestra realidad. Detrás de la crítica que muchas veces yace en estos textos está el anhelo de que copiemos lo que otras sociedades hacen mejor que nosotros. Tenemos mucho que absorber de los alemanes en este rubro, que han aprendido a la perfección la lección que no hace mucho les dio la historia; y perdón por volver sobre esto, pero no necesariamente les va mejor porque son ricos; hasta es posible que el camino haya sido el inverso: son el motor de Europa porque saben administrar los recursos mucho más eficientemente y, más importante aun, no se permiten reivindicaciones ni segundas oportunidades para los que no entienden el poder como un instrumento para mejorar la vida de todos sino como un fin en sí mismo y por el cual no vacilan en despojarse hasta del último escrúpulo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-1921720274017225012?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/1921720274017225012/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=1921720274017225012' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1921720274017225012'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1921720274017225012'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2007/11/la-vida-contina.html' title='La vida continúa'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-6272937275199547503</id><published>2007-10-29T17:47:00.000+01:00</published><updated>2007-10-29T22:45:59.248+01:00</updated><title type='text'>No fue un domingo cualquiera</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Desde mayo de 1989, año de mi debut electoral, esta fue la primera elección de la que me fue imposible participar. A la distancia, también fue un día especial para mí y para los argentinos con los que tengo trato cotidiano en Alemania. Todos, incluyendo a los que tienen años o décadas fuera del país, dejamos parte de nuestro corazón en la Argentina. La enorme mayoría de nosotros tiene allá familia y amigos y no son pocos los que día a día alimentan la ilusión de volver cuando las condiciones inviten a hacerlo. Obviamente, sabíamos que había un resultado más que probable y que sólo quedaba por determinar si los números le serían suficientes a “mitad Hillary y mitad Evita (¿qué parte tendrá de cada una si es que efectivamente las tiene?)” para evitar una segunda vuelta.&lt;br /&gt;Mientras en la Argentina se votaba, a mí me tocaba relatar Borussia Dortmund – Bayern Múnich. El resultado ya entregó la primera señal de que el domingo no me sería favorable. En mi trigésimo séptimo partido en Alemania tuve mi primer 0 a 0 después de que ambos equipos desperdiciaran ocho situaciones claras de gol, entre las cuales hubo tres tiros en los palos, uno de ellos un disparo desde larga distancia de Martín Demichelis.&lt;br /&gt;Estábamos esperando con la taza llena de café para grabar el último segmento de nuestra transmisión cuando en la televisión alemana apareció un informe sobre la Argentina. Un cronista estuvo en Buenos Aires en el fin de semana en el que se jugó el River – Boca, visitó escuelas de tango para turistas y también se adentró en el Gran Buenos Aires para tantear el clima preelectoral. Un grupo barrial de cumbia le dedicaba una canción, o algo así, a Cristina. Nos llamaron al estudio y el televisor del “catering room” quedó mostrándole a nadie a los hinchas de River gritándoles el gol de penal de Ortega en la cara a los de Boca que habían elegido el mismo bar para ver el partido. Nadie lo festejó para sí, sino para los que lo sufrían.&lt;br /&gt;La particularidad de la jornada y la maravilla de Internet hicieron que después de las 22 de Alemania los contactos con la Argentina fueran más que los que son habitualmente; la computadora, con la lectura de los diarios argentinos y conversaciones escritas y orales con nuestra gente allá, se convirtió en el conducto a través del cual empezaron a llegar, con el correr de la noche del domingo, los detalles aledaños a la mala noticia general. Nadie reprimía su indignación, su frustración y, los más vehementes, su bronca. La frase que más escuché fue “nunca había visto algo igual”, en relación con lo caótico de la jornada electoral.&lt;br /&gt;Alguien me contó de las enormes dificultades para votar y de las esperas interminables; otro, con estupor, me detallaba de qué manera se llevaban las boletas de la “enemiga”, en algunos casos empaquetadas y, los más impúdicos, a la vista de cualquiera. Una amiga estaba enfurecida porque cuando se presentó con su DNI en la mesa en la que estaba empadronada le dijeron que ya había votado. Hizo labrar un acta para denunciar la anormalidad, para lo cual debió demorar un par de horas su vuelta a casa. El hecho ocurrió en Lanús, el dominio de Quindimil, uno de los preferidos de los pingüinos. Otro amigo, un poco más curtido en estas cosas, se reía mientras me contaba que notó que en el cuarto oscuro de su mesa abundaban las boletas de Cristina y que, además, mezclaban las de ella en la pila de las de la candidata con mejores chances de pelear la elección. Así todo, no faltó el cínico de siempre que muy suelto de cuerpo y sin que le temblara el bigote calificó como “ejemplar” a la votación. Tienen el rostro de titanio, a prueba de todo.&lt;br /&gt;La primera preocupación es la de comprobar, con los datos del escrutinio en la mano, que la gente ha decidido legitimar, por ejemplo, a los que reformaron el Consejo de la Magistratura, creado como reaseguro de transparencia de la actividad judicial, como si fuese un saco que les chingaba por todos lados y que ahora les calza a la perfección; también se aprobó el armado de una Justicia a medida que les evita los problemas con la ley a los socios y amigos del poder, que se mueven y hacen negociados al margen de ella. También ha decidido darle la derecha a los que sostienen que la inflación y la inseguridad son sólo sensaciones, a los que no dudan en presionar de las formas más sutiles o groseras posibles a los periodistas que quieren ejercer su profesión sin formar parte de la cohorte de adulones y beneficiarios del favor oficial, magnánimo al extremo con los amigos e implacable con los otros. ¿Hay mayor grosería que el hecho de que la ahora ex Primera Dama haya votado en Santa Cruz siendo senadora por la provincia de Buenos Aires? O lo de El Calafate, loteado y repartido generosamente entre ellos mismos, parientes, adherentes y favorecedores a precios de mesa de saldos. Ni siquiera cuidan las formas, lo que deja de manifiesto cierta convicción de impunidad.&lt;br /&gt;No hace falta que me digan que todas estas delicias no son creación de los K. Ya sé que no es así; pero hace cuatro años, cuando asumieron el poder habiendo sido votados por menos de uno de cada cuatro argentinos y tras haber salido segundos en la primera vuelta, prometieron, como siempre, cambiar la vieja política. Pero decidieron sumarse a ella y hasta perfeccionaron algunos vicios de los muchos que nos aquejan desde hace tanto tiempo. Hoy son más de lo mismo y hasta peor; y, en el mejor de los casos, lo serán por los próximos cuatro años.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-6272937275199547503?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/6272937275199547503/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=6272937275199547503' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/6272937275199547503'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/6272937275199547503'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2007/10/no-fue-un-domingo-cualquiera.html' title='No fue un domingo cualquiera'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-1033162868552301660</id><published>2007-10-22T15:43:00.000+02:00</published><updated>2007-10-22T22:39:52.614+02:00</updated><title type='text'>Elegir, sí; pero no sólo dirigentes</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Llegó el frío. Todavía no es todo lo intenso que dicen que puede llegar a ser en esta parte del mundo, pero en los últimos días se hizo sentir. La llovizna, pertinaz de viernes a domingo, lo hizo un poco más difícil.&lt;br /&gt;Ya pasó la primera mitad del tiempo que durará esta primera etapa de trabajo formal y residencia en Alemania. No tengo quejas, todo se cumplió tal como fue pactado con la gente que me trajo.&lt;br /&gt;Ernesto Aramayo, mi empleador actual, lleva casi cuatro décadas viviendo en este país, al cual llegó desde su Bolivia natal. Trabajó muchos años en la Deutsche Welle y fue el productor, hace años, de Telematch, aquella competencia entre ciudades alemanas que se veía en la televisión argentina en las décadas de los setenta y los ochenta. Con él tuve el primer contacto por correo electrónico en agosto de 2006 y luego visitó la Argentina en febrero de este año, donde acordamos llevar a cabo el período de prueba de abril y mayo y, más tarde, la concreción de la etapa que terminará en diciembre; y parece que todo anda bien para ambas partes, ya que hace pocos días me ofrecieron la continuidad para la segunda parte de la temporada, entre febrero y mayo próximos. Firmamos papeles por una exigencia de la legislación alemana, pero no como una precaución; ambas partes sabíamos que ninguno iba a cambiar arteramente las condiciones a las que nos habíamos comprometido oportunamente. ¿Tan difícil es cumplir con un acuerdo verbal que se selló con un apretón de manos en una oficina?&lt;br /&gt;Es más fuerte que yo, no hay caso; no logro superar la adicción a leer los diarios argentinos a pesar de que no hace mucho les comenté que no era un ejercicio saludable, más aun si estamos atentos a las novedades de los últimos días, en los que quedó claro que los “muchachos” están dispuestos a todo con vistas al próximo domingo ¿Cómo se hará para terminar con eso? ¿Lo lograremos alguna vez?&lt;br /&gt;La estada acá me hizo cambiar un punto de vista con respecto a las elecciones. Antes pensaba que los argentinos que se iban del país por opción, como yo, no tenían por qué votar. Mi razonamiento se basaba en que si uno decide irse en busca de mejores condiciones o tentado por una oferta irresistible debe aceptar, por añadidura, renunciar a participar en decisiones que influirían principalmente en quienes se quedaron a poner el pecho en la Argentina. Ahora creo que no es así, porque estando lejos puedo entender cuál es, en muchos casos, el aspecto más irresistible de las propuestas que recibimos para salir de nuestro país. Créanme que nunca se trata solamente de dinero, aunque es efectivamente importante. Hay un montón de cuestiones anexas que terminan de redondear una buena posibilidad.&lt;br /&gt;En esta sociedad, como en otros habituales destinos de la emigración de los argentinos, hay un enorme respeto por la profesión de cada uno. A nadie le hacen sentir que están haciéndole el favor de darle trabajo, como sucede en la Argentina en muchos casos. Se valora al individuo por lo que es y por el aporte que le hace a la sociedad desde la actividad en la que se desempeña, cualquiera sea. Puedo dar fe de esto después de ver de qué manera me tratan todos los alemanes con los que me toca interactuar en el trabajo y en la vida cotidiana. Cuando mi alemán es insuficiente, nadie duda en intentar el diálogo en inglés con la mejor sonrisa y sin facturarme mis dificultades con el idioma. Siempre estaré agradecido por eso.&lt;br /&gt;También, ya lo mencioné hace un tiempo, combaten duramente contra el racismo. En todos los órdenes y con firmeza. En esta fecha y en la próxima del fútbol alemán se lleva a cabo una iniciativa relacionada con este tema. Espectadores, jugadores y árbitros, antes de los partidos, levantan simultáneamente un cartón rojo que dice “&lt;em&gt;Zeig Rassismus die rote Karte&lt;/em&gt; (mostrale tarjeta roja al racismo)”. Todavía quedan racistas, siempre hay alguno por ahí. Pero no hay racismo como tendencia generalizada, sino todo lo contrario.&lt;br /&gt;Por todo esto es que vivir más tranquilo, por lo tanto mejor, es uno de los argumentos más poderosos para sostener la decisión de irse. Porque además, aunque uno se prive de tenerlos cerca, puede ser de más ayuda para los que quedaron allá. Por eso ahora pienso distinto y creo que todos los argentinos tenemos que votar en cualquier lugar del mundo en el que nos encontremos. Con esa inquietud averigüé en el consulado argentino en Bonn los requisitos para votar en las elecciones del 28 de octubre. Pero no podré hacerlo porque debía empadronarme antes del 30 de junio. Está en nosotros ser mejores y pedirles que lo sean a quienes nos conducen. Si mienten, roban, estafan, destruyen y hasta matan con tal de ganar o conservar el poder, hagámoles saber que todo eso tiene un costo. Primero, no votándolos y después, sí o sí y sin concesiones, llevándolos ante la Justicia (a la seria, no a la que armaron a su medida) para rendir cuentas por todas sus tropelías y trapisondas. Los alemanes tienen el país que tienen habiéndolo construido en sesenta años partiendo desde la destrucción total. En ese mismo lapso, la Argentina, que se encontraba en el mejor momento de su historia tras la Segunda Guerra, está devastada por la corrupción y la degradación social, aun habiendo recibido mucho más que Alemania en concepto de créditos y ayuda.&lt;br /&gt;El domingo tenemos otra chance, una más (y van...) de demostrar que la mayoría de nosotros no nos merecemos los gobiernos que venimos padeciendo desde hace décadas. La paradoja es que los que sí los merecen son justamente los que más a salvo están del problema. Son ellos mismos: EL problema.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-1033162868552301660?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/1033162868552301660/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=1033162868552301660' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1033162868552301660'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/1033162868552301660'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2007/10/elegir-s-pero-no-slo-dirigentes.html' title='Elegir, sí; pero no sólo dirigentes'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-8991653452220538790</id><published>2007-10-15T17:09:00.000+02:00</published><updated>2007-10-21T15:55:16.605+02:00</updated><title type='text'>De Bielsas y Basiles</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Ya está claro que Alemania es un lugar en el que uno puede sentirse a gusto; al menos si le toca llegar en las condiciones en las que pude hacerlo, con las necesidades básicas satisfechas. Sin embargo, nada logra disimular totalmente la distancia. Por eso tuvieron algo de especial las noches de sábado y domingo en El Rincón, ya que en ambas hubo una mini concentración de argentinos para ver al seleccionado de fútbol y a Los Pumas.&lt;br /&gt;Todos los compatriotas que estuvimos viendo a los muchachos del devoto de los códigos, el talco, los cuernitos y el saco a pesar de los más de cuarenta grados de Venezuela, llegamos a este país buscando un horizonte mejor, aunque a algunos no estuviera yéndonos mal al momento de dejar Argentina. De hecho, yo mismo no tengo aun decidido cuánto tiempo va a durar mi estada en Köln. Pero creo que no me equivoco si afirmo que nos habría encantado tener la chance de desestimar por poco tentadoras las ofertas o posibilidades que se nos presentaron oportunamente; y la ecuación cierra no sólo desde lo económico, sino que al poco tiempo de estar instalado acá uno percibe que se trata de un modo de vida diferente y que esa diferencia está dada, fundamentalmente, por el respeto que los alemanes se entregan a sí mismos y a todos aquellos que de una manera u otra nos insertamos en su sociedad. Creo que por todo esto es que se dio algo curioso en las charlas que manteníamos mientras mirábamos el partido, en las cuales Marcelo Bielsa se llevó el protagonismo. Con matices, algunos somos militantes de esa causa y otros son más moderados, todos coincidíamos en que nos pondría más contentos verlo con el buzo de la AFA; casi como una declaración de principios.&lt;br /&gt;Hice una mención en la entrada anterior acerca de las similitudes entre el fútbol y la sociedad de cada una de las naciones que, modestamente, este blog intenta unir. En la tierra del matrimonio que no tiene ningún reparo en manejar todo a favor de su proyecto de poder hegemónico, el fútbol hace casi treinta años que tiene al mismo presidente, tan grosero es sus procederes como los K. En el fútbol del país que tiene sugerentemente vacantes juzgados federales en los que se ventilan causas de corrupción no debe sorprendernos que un tipo intachable como Bielsa se haya hartado de nuestro medio y pegado el portazo, como tampoco puede tomarnos desprevenidos que la Selección esté a cargo de quien está. Pero que no sorprenda no nos sumerge en la resignación. En todos los órdenes, en todos sin excepción, deberíamos estar llenos de Bielsas. Pero no va a ser posible, no al menos en el corto plazo, porque las encuestas dicen que a la consorte le van a entregar la banda y al otro ya le aseguraron los próximos cuatro años de padrinazgo. Por si hace falta la aclaración, cuando nombro a Bielsa sólo me refiero a Marcelo, el entrenador de fútbol. Aunque no fuera del todo favorable a nuestra camiseta, creo que nos habría gustado que le fuese un poco mejor a quien consideramos el “bueno” de esta historia llena de “malos”. Será por eso que el 2 a 0 del final no nos euforizó ni nada parecido, más allá del deleite que en nuestra calidad de amantes de este juego nos produjeron los dos implacables tiros libres de Riquelme y las vertiginosas gambetas de Leo Messi.&lt;br /&gt;A miles de kilómetros de distancia tampoco estuvimos exentos de la fiebre por Los Pumas. La televisión alemana entregó el partido ante Sudáfrica en vivo y un grupo de compatriotas se reunió en El Rincón para seguirlo durante la cena. Algunos pidieron subir el volumen de la transmisión televisiva y permanecieron parados mientras en el estadio se escuchó el Himno Nacional. Acá tampoco hubo desborde emocional, pero en este caso porque los sudafricanos marcaron desde el comienzo que eran los claros favoritos y que esa noche no habría margen para ningún milagro. Argentinos al fin, varios de los presentes sabían cómo había que ganarles a los Springbocks, aunque algunos de ellos eran los mismos a los que minutos antes habían tenido que explicarles cómo se contabilizan las anotaciones en este deporte y se sorprendían porque la mayoría de los jugadores rivales no eran negros.&lt;br /&gt;En un regreso a las menciones sobre la vida cotidiana, después del fin de semana libre me espera una gran vuelta a los relatos. El viernes me toca el electrizante duelo entre Energie Cottbus y Duisburgo, último y antepenúltimo respectivamente del campeonato, ambos en puestos de descenso. Voy a preparar especialmente la garganta, porque temo que tendré que gritar para que se me escuche desde tan cerca del fondo de la tabla. Pero me conformaré con que haya al menos un gol para conservar mi invicto, que ya lleva treinta y tres partidos relatados en vivo sin empates en cero.&lt;br /&gt;También puedo agregar que la semana pasada me convertí, con la apertura de una cuenta bancaria en la cual depositar mis ingresos, en un mísero e insignificante crustáceo en el océano de una de las economías más importantes del mundo, en la que no existe el riesgo de ahorros forzosos, planes Primavera o Austral, BonEx, BoCon, LeCOP, Patacones, feriados bancarios y cambiarios, corralitos, corralones, blindajes, megacanjes, riesgo país, índices truchos y todas esas delicias que han hecho que nuestra historia reciente no sea tan aburrida como la de estos amargos y monótonos alemanes.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-8991653452220538790?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/8991653452220538790/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=8991653452220538790' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/8991653452220538790'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/8991653452220538790'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2007/10/de-bielsas-y-basiles.html' title='De Bielsas y Basiles'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-953646417146316628</id><published>2007-10-08T16:04:00.000+02:00</published><updated>2007-10-10T01:10:10.016+02:00</updated><title type='text'>Éstos no saben lo que es la pasión</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hasta ahora no me había referido al fútbol en este espacio. No lo hice porque hay cosas que me parecían más interesantes de la vida en Alemania para compartir en los primeros contactos. Pero no olvido que fue gracias a este incomparable deporte que llegué a este gran país y algunos futboleros seguidores de estas crónicas me sugirieron hacer un relato relacionado con nuestro deporte favorito. Espero no defraudarlos.&lt;br /&gt;Partiendo de la advertencia de que se trata de un parecer personal, debo decir que en Alemania son muy pocos los jugadores por los que pagaría una entrada. El francés Franck Ribéry, de Bayern Múnich, el brasileño Diego, de Werder Bremen, y mi preferido, el holandés Rafael van der Vaart, que juega en Hamburgo. Hay algunos otros interesantes. Pero acá también el fútbol es, como en la Argentina, un fiel reflejo de la sociedad; por eso, todos los equipos prefieren basar sus planteos en lo colectivo. Ningún entrenador de este medio explicaría que perdieron “porque un día te levantás mal y no te sale una”, como no hace mucho lo intentó un célebre pensador bahiense, porteño naturalizado, ante una derrota inapelable y dolorosa de nuestra camiseta más querida.&lt;br /&gt;También hay cosas para contarles a los hinchas de las hinchadas. Borussia Dortmund tiene el estadio más grande de la Bundesliga. En el Signal Iduna Park caben nada menos que ochenta mil espectadores y el equipo, que está apenas por encima de los que hoy descenderían, juega siempre a estadio lleno. Es casi imposible conseguir una entrada si no se está abonado. El panorama es impresionante a la distancia, así que imagino lo que debe ser presenciarlo. Pero más allá de este caso particular, a los alemanes les gusta ir a los estadios. El promedio de ocupación de las localidades disponibles para los nueve encuentros que se juegan cada fin de semana nunca baja del 80% y en los tramos decisivos se acerca mucho al "&lt;em&gt;ausverkauft&lt;/em&gt;" (agotado).&lt;br /&gt;Los hinchas toman parte del espectáculo, pero no son los protagonistas. Antes de los partidos, un animador conduce una serie de actividades que van amenizando la espera. A pocos minutos de la aparición de los equipos se anuncian las formaciones; primero y rápidamente, los visitantes. Después los dueños de casa, empezando, obviamente, por el arquero y continuando con los demás según el número de camiseta en orden ascendente, con suplentes incluidos. El locutor dice casi a los gritos, por ejemplo, “&lt;em&gt;nummer sechs&lt;/em&gt; (6), Martiiiiiiiiiiiiiiinnnnnn... ” y todos los hinchas de Bayern gritan “¡De-mi-che-lis!”.&lt;br /&gt;El fútbol no es más que un entretenimiento para los espectadores; con lo que voy a contar, seguramente, muchos de mis amigos futboleros asiduos visitantes de estadios argentinos se van a reír o, algunos, a enojar. Todos los hinchas llegan y se van por las mismas calles o tomando los mismos ómnibus, trenes o tranvías. Cuando termina el partido cada uno dispone de la libertad de irse cuando le parezca y no tiene que esperar que le abran la jaula. Acá no hay cantos en los que las hinchadas aludan a sí mismas, al “aguante”, no amenazan con quemar nada ni matar a nadie y ni hablar de esperarse en una estación para ver quién es el “capo” o quién “manda”. Tampoco se ven esas banderas con las que alguien quiere demostrarle a alguien, no se sabe a quién, qué está ahí, aun a costa de que otros no puedan ver el partido gracias a esa bendita bandera. Los hinchas se mezclan en las tribunas, cada uno alentando a los suyos y gritando sus goles sin que nadie lo crea algo peor que una violación o un asesinato.&lt;br /&gt;No hay histeria por los resultados y les cito algunas muestras de esto: de los tres equipos que descendieron, sólo uno cambió de técnico. Los grandes que hicieron malas campañas también mantuvieron a los entrenadores en sus puestos. En la temporada anterior me tocó estar acá para las últimas cinco fechas, las de la definición. Me llenó de envidia ver que los hinchas de un club grande como Borussia Mönchengladbach, que descendió dos fechas antes del final y como local, despidieron con aplausos a los jugadores y prometiéndoles acompañarlos en Segunda División, algunos lagrimeando. O lo que pasó con los de Schalke 04, que esperan ser campeones desde 1958 y estuvieron a un paso de serlo en mayo último. Fueron punteros hasta la penúltima fecha y resignaron esa posición tras una derrota en el clásico de toda la vida contra Dortmund. En la última jornada no fue suficiente la victoria como local ante Bielefeld y el trofeo se lo llevó Stuttgart. Tras el partido, jugadores e hinchas de Schalke se acompañaban en su pena aplaudiéndose mutuamente. Imaginemos por un minuto qué pasaría en nuestro querido fútbol si un equipo atravesara el trance que les tocó vivir a los de Gelsenkirchen, de perder las mayores chances de ser campeón ante el clásico rival. Si tenemos en cuenta que hace poco, por ejemplo, a los muchachos de Gimnasia los amenazaron con armas para que le allanaran oprobiosamente el camino a quien peleaba el campeonato con Estudiantes, lo mejor será no hacer el ejercicio que les proponía líneas más arriba.&lt;br /&gt;Hemos escuchado millones de veces la frase “en ningún lugar del mundo se vive el fútbol como en la Argentina”; y, después de mucho tiempo, estoy llegando a la conclusión de que los que la sostienen tienen razón. Solamente nosotros, y muy pocos más, podemos lograr que una cosa tan maravillosa y disfrutable como el fútbol se convierta en un padecimiento por el que algunos imbéciles o delincuentes, o ambas cosas, lleguen a matar o a morir.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-953646417146316628?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/953646417146316628/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=953646417146316628' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/953646417146316628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/953646417146316628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2007/10/estos-no-saben-lo-que-es-la-pasin.html' title='Éstos no saben lo que es la pasión'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-3116655360046766276</id><published>2007-10-02T03:54:00.000+02:00</published><updated>2007-10-08T01:10:16.883+02:00</updated><title type='text'>La dura vida del relator</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No es una queja, pero la verdad es que me llama la atención la frecuencia con la que llueve en esta ciudad. Podría decir con certeza que desde que llegué, el 9 de agosto, no tuvimos tres días seguidos en los que no cayera agua en algún momento. No es del todo desagradable, pero a los que no estamos acostumbrados nos cuesta bastante habituarnos a la permanente compañía, a veces molesta, de la lluvia.&lt;br /&gt;El CBC (Cologne Broadcasting Center) está en la Richard Byrd-Straße, en el barrio noroccidental de Ossendorf. Ese es el lugar desde el que transmitimos los partidos de cada jornada de la Bundesliga. El edificio forma parte de un complejo enteramente dedicado a los trabajos relacionados con los medios audiovisuales y cuenta con el más moderno equipamiento. Esta “ciudad” de la radio, la televisión y el cine está sobre lo que era el aeropuerto militar de Colonia, del que todavía quedan algunos vestigios.&lt;br /&gt;Los días de mayor actividad, los sábados, llegamos poco antes de las 14.00. Somos cuatro &lt;em&gt;Kommentatoren&lt;/em&gt; (relatores para nosotros); dos narramos en español y los otros dos en inglés. Se emiten en vivo dos partidos en ambos idiomas. Una vez que estamos todos, el jefe de edición toma la palabra y les comunica a los editores los lineamientos que deberán seguir en la elaboración de los “highlights”, que son los resúmenes de cada uno de los seis partidos que se juegan simultáneamente cada sábado. El criterio, a grandes rasgos, es el de la difusión de lo mejor del fútbol alemán. No hay indicaciones para los periodistas. Hay absoluta libertad para quienes comentamos, que lo hacemos solos. La reunión se hace en una pequeña sala denominada “Team catering”, donde hay una cocina, una heladera, un lavavajillas y tenemos a disposición los &lt;em&gt;Brötchen&lt;/em&gt; (pancitos) con diferentes fiambres y quesos; algunos de ellos vienen con manteca o lechuga. También hay varios termos con café, hay leche entera y descremada, azúcar, sacarina y varios tipos de bebida sin alcohol (agua mineral con y sin gas, gaseosas y jugos de frutas). En una canastita, tipo panera, hay distintas clases de chocolates, que son uno más rico que el otro y que desaparecen antes que cualquier otra cosa. Desde mayo último, los que quieren fumar tienen que salir del edificio.&lt;br /&gt;Antes de las tres de la tarde, generalmente, llegan los productores con las formaciones. En una hoja aparecen los planteles y en otra, manuscrita y enviada por fax, vienen los nombres de los titulares de cada equipo dispuestos tácticamente. Con esa información, ya se puede ir al estudio.&lt;br /&gt;En la mesa de trabajo hay dos monitores; en el más grande tengo el partido que debo relatar y en el más chico se puede ir siguiendo de reojo el resto de los encuentros. En los auriculares tengo el sonido ambiente del estadio. Divido una hoja en dos horizontalmente y en cada mitad escribo un equipo con biromes de colores asociados a los de sus camisetas mientras es posible; a la izquierda de la mesa pongo la notebook con la que puedo consultar los archivos con estadística que nos hicieron llegar durante la semana.&lt;br /&gt;A las 15.30 empiezan los partidos y ahí estamos, solos con nuestras almas, contando la Bundesliga. En el entretiempo nos reencontramos los cuatro relatores con los productores e intercambiamos datos e impresiones mientras comemos y/o tomamos lo poco que quedó en la sala que les describí al comienzo. Este paso se repite al final del partido exceptuando la parte de las vituallas, que a esta altura son historia. También se hace un pasada por el baño, siempre impecablemente limpio, donde un sensor de luz activa un sistema que hace salir el agua de los mingitorios una vez que el visitante cumplió su cometido. Después de lavarse las manos, con un suave tirón una máquina deja salir unos cuarentas centímetros de un rollo de toalla para secarlas. Inmediatamente se activa un motor que guarda el usado y deja expuesto otro segmento para cuando haya que repetir el ciclo. Pero ahora la espera es más larga, porque los editores deben terminar de armar los compactos, que pueden durar, según el caso, entre cinco y siete minutos. Mientras aguardamos empiezan a llegar las planillas con toda la estadística de cada encuentro. Después, nos avisan que las ediciones están listas y hay que subir al primer piso a visualizar las imágenes. A cada uno de nosotros le toca comentar el compacto del partido que relatamos más otros dos, para lo que cada editor nos entrega una &lt;em&gt;Sprecherliste&lt;/em&gt; (rutina) que, a veces mejor y otras peor, describe la jugada y detalla el número de repeticiones cuando las hay. En la última hoja dice en qué momento debemos terminar; si la edición dura seis minutos dirá “&lt;em&gt;Ende&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Kommentar: 5:55&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;Acá empieza el momento más estresante de la semana: con todos los papeles a cuestas, cada relator vuelve a su estudio. Se sienta y espera que el operador diga las palabras mágicas: “&lt;em&gt;es geht los&lt;/em&gt; (arranca)”. Aparece el primer resumen, que uno comenta en inglés y otro en castellano al mismo tiempo; los mismos se encargarán del tercero y el quinto. El otro dúo le pondrá la voz al segundo, al cuarto y al sexto, con el agregado de que al final del último también deberá repasar los resultados de la fecha y la tabla de posiciones. El estrés se produce porque cuando uno se equivoca hay que detener la grabación de todos, ya que, como dije antes, se está haciendo simultáneamente; además del orgullo personal de querer hacerlo bien de entrada, a nadie le gusta alargar su jornada y la de los demás. Al final, con la satisfacción del deber cumplido, llega la despedida: “&lt;em&gt;bis nächste Wochenende&lt;/em&gt; (hasta el próximo fin de semana)”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-3116655360046766276?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/3116655360046766276/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=3116655360046766276' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3116655360046766276'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3116655360046766276'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2007/10/la-dura-vida-del-relator.html' title='La dura vida del relator'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-5316664704241256715</id><published>2007-09-24T23:16:00.000+02:00</published><updated>2007-09-28T01:56:47.861+02:00</updated><title type='text'>Lejos, pero muy cerca</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Esto es noticia. El sol brilló sobre Köln durante todo el fin de semana. Ideal para hacer rodar la bicicleta que me regaló un alemán, Thomas Schumacher, hace pocos días. Fue un gesto que no esperaba recibir de él, que acaba de casarse y con quien sólo había conversado tres o cuatro veces durante mi otra estada acá. Thomas tiene un local enorme en el que se dedica a la venta y acondicionamiento de este tipo de rodados, que comparte con los tranvías la preferencia de los coloneses para trasladarse dentro de la ciudad.&lt;br /&gt;Aunque me gusta mucho hacerlo, llegué a la conclusión de que no es un buen ejercicio la lectura de los diarios argentinos. Quizás la distancia nos pone más sensibles a los que estamos lejos; pero hay cosas que, me parece, no tienen que ver con eso. Estoy escuchando la radio mientras escribo esto; Víctor Hugo y Daniel López comentan que las encuestas dicen que la inseguridad es el problema que más atormenta a los argentinos. La vida parece valer cada vez menos, todos los días alguien muere por unos pocos pesos o algún elemento de poco o mucho valor. Me cuesta creer lo que leí hace un rato: a un chico de doce años le reventaron la cabeza de un balazo en un cíber porque el padre tenía poco dinero encima. Pero desde arriba insisten con que los índices de pobreza bajan, aunque después de lo que pasó últimamente uno no sabe si eso es real o si también en este rubro los números son dibujados. No era fácil determinarlo estando allá, mucho menos lo es a una distancia que excede lo meramente geográfico.&lt;br /&gt;Acá se vive seguro y se puede percibir hasta qué punto no estarlo degrada la calidad de vida. Se ven mujeres y chicos solos en bicicleta por la calle y a toda hora. La gente, en general, no necesita mirar para todos lados a ver de dónde viene el intento de atraco. Los cajeros automáticos dan a la calle y en todos los vagones de trenes y tranvías hay cámaras que permiten identificar inmediatamente al autor de cualquier tipo de ataque contra la integridad del otro; y un detalle fundamental, que lo expongo con una anécdota. Cuando me iba para la Argentina al regreso de mi viaje anterior a Alemania, la esposa de Gustavo me acercó un par de regalos para llevarles a mis sobrinos. A Camila le envió una carterita y otras cosas de nena. Para Ian había un autito de carreras; mientras yo le agradecía, Almut me explicó que “pensaba comprarle un auto de policía, pero como sé que en Argentina no tienen buena imagen preferí esto. Acá, a los chicos se les regala muchos juguetes alusivos a ellos, porque todos acá sabemos que los policías son nuestros amigos y que están para ayudarnos por cualquier problema que se nos presente”. Huelga cualquier comentario.&lt;br /&gt;Gracias a nuestras joyitas, cada vez que hay elecciones viene la denuncia de fraude adjunta. Van a hacer el recuento de los votos, porque nunca es del todo confiable el primer conteo, y resulta que hay más sufragios que electores habilitados. Hay casos en los que hasta el que gana tiene dudas. Al ministro que maneja una de las áreas estratégicas del país le ponen como control a su esposa. Uno de los dos pares de bigotes mágicos que siempre intenta convencernos de que el sol sale de noche, Alberto, ahora dice que la inflación no existe en la Argentina; y para peor, tengo que aguantar que uno de los nuestros que lleva muchos años viviendo acá me diga que el otro, Aníbal, es un tipo brillante porque tiene respuesta para todo. Parece joda. Esto no es el Edén absoluto, acá también aparece cada tanto un caso de corrupción, pero cuando uno le cuenta estas cosas a los alemanes no pueden contener el sentimiento de compasión, que sucede a la incredulidad. Por estos lares todavía tienen valor las instituciones, el sistema tiene alguna defensa contra este tipo de enfermedades que a nosotros se nos han hecho crónicas. Para peor, parece que no vamos a curarnos; porque según los mismos diarios que todavía tengo en la pantalla, lo más probable es que después del ataque agudo que tendremos en octubre sigamos afectados por otra cepa de este mismo virus y quién sabe si la que viene no es todavía más virulenta que la que padecemos por estos días. Perdón a todos por la catarsis.&lt;br /&gt;El otoño volvió a hacerse notar el lunes. Otra vez la lluvia, días cada vez más cortos. A las siete y media de la tarde ya no hay luz natural y cuentan que en el invierno eso sucede a las cinco. Todos dicen que es triste, pero voy a esperar a verlo para estar de acuerdo o no.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-5316664704241256715?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/5316664704241256715/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=5316664704241256715' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/5316664704241256715'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/5316664704241256715'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2007/09/lejos-pero-muy-cerca.html' title='Lejos, pero muy cerca'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-8502645805046137207</id><published>2007-09-17T19:37:00.000+02:00</published><updated>2007-09-17T19:45:02.303+02:00</updated><title type='text'>Mi rincón en Köln</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/Ru68rGaclwI/AAAAAAAAAB8/lpmQjy7hiak/s1600-h/DSC01052.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5111230075754026754" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 247px; CURSOR: hand; HEIGHT: 178px" height="207" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/Ru68rGaclwI/AAAAAAAAAB8/lpmQjy7hiak/s320/DSC01052.JPG" width="278" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El barrio colonés en el que vivo se llama Ehrenfeld, que traducido al español significa “campo del honor”. Posiblemente se trate del sector más cosmopolita de una ciudad tan multirracial como esta. Es un &lt;em&gt;Viertel&lt;/em&gt; que en los últimos tiempos se ha puesto “de moda”. Muchos intelectuales y gente de los medios buscan departamento por esta zona. Algo parecido a nuestro Palermo Viejo, con la diferencia de que acá no le agregaron “Soho” o “Hollywood”. Sigue siendo el Ehrenfeld de siempre.&lt;br /&gt;En la esquina de la Simrockstraße y la Stammstraße está El Rincón, el restaurante de mi amigo y guía Gustavo Flamma. Oriundo de Sarandí, divide su amor futbolero entre Boca y Arsenal. Está casado con una alemana llamada Almut y desde hace algo más de dos años tienen a Adrián, que nació en Köln y se comunica en alemán con la madre (que habla casi perfecto castellano) y en español –porteño- con el padre. Gustavo vive en esta ciudad desde 1999 y es quien me da alojamiento durante mi estada acá y me acompaña en las gestiones para las cuales mi manejo del idioma es insuficiente, lo que equivale a decir casi todas. Pobre, de repente le cayó desde la Argentina un hijo que tiene casi su misma edad.&lt;br /&gt;El Rincón fue inaugurado hace poco más de un año, en junio de 2006. Por ahora, sólo abre para la cena: martes a domingos de 18.00 a 1.00; los lunes está cerrado. Es un bar de tapas al estilo español que también ofrece algunas especialidades argentinas, como nuestros clásicos bifes. La clientela es de lo más variada. Uno de los más asiduos comensales, que viene dos o tres veces por semana sin fallar, es un escritor muy conocido en Alemania; se llama Günther Wallraff, es un señor muy atento y cordial que tiene unos sesenta años y habla con un pronunciado seseo. Una de sus obras más famosas es un libro que fue traducido a varios idiomas y que se titula “Cabeza de turco”, para cuya investigación Wallraff se hizo llamar Alí, se caracterizó como uno de ellos y durante dos años buscó los empleos, siempre insalubres y peligrosos, que estaban destinados a los turcos que llegaron en gran cantidad a trabajar en la reconstrucción de Alemania tras la guerra. Wallraff es muy consultado por estudiantes universitarios, a quienes cita en El Rincón para conversar con ellos durante la cena, siempre regada con los mejores tintos disponibles en la bodega. No son pocas las veces en las que no podemos dejar de mirar a las estudiantes que se entrevistan con este buen señor con modales de caballero, a quien en la cocina ya le conocen todos sus gustos y se los conceden.&lt;br /&gt;Gustavo atiende casi personalizadamente a cada uno, lo que a los alemanes les gusta de manera especial. Va a saludarlos apenas entran, con un abrazo a los más conocidos, y les sugiere una mesa donde ubicarse. Muchos son visitantes frecuentes, que encuentran un ambiente cálido y familiar para sentarse a cenar y conversar. La luz es tenue y se suena mucha música en castellano, que incluye mayoritariamente a Joaquín Sabina, ritmos españoles tradicionales y tangos interpretados por el “Polaco” Goyeneche. Al momento de pedir la cuenta, los comensales reciben una última atención: “&lt;em&gt;Was trinken Sie gerne auf El Rincón&lt;/em&gt;?” (algo así como “¿qué le gustaría beber por invitación de El Rincón?”). Cuando los clientes se retiran, el saludo se repite con la misma calidez que a la llegada y se escucha el habitual “&lt;em&gt;schön Abend noch&lt;/em&gt;” del anfitrión, una forma muy atenta de despedirse entre los alemanes que quiere decir “que termine bien la noche”.&lt;br /&gt;La galería de los personajes también tiene a los difíciles. Uno muy especial es un calabrés que vive a pocos metros, a quien Gustavo llama “&lt;em&gt;allenatore &lt;/em&gt;(director técnico, en italiano)”. Hace treinta y cinco años que está radicado en Alemania y es vendedor ambulante de helados. No mide más de 1,60, casi es más ancho que alto y camina sacando pecho a lo compadrito. Pasa siempre después de cenar en su casa con la firme intención de que le inviten un café, cosa que a veces logra. Pero fue muy gracioso una noche en la que después de tomarse su “espresso” le acercó a Gustavo el puño cerrado como para pagarle con monedas, mientras le preguntaba cuánto era. Cuando escuchó “un euro con sesenta” se sorprendió y tuvo que meter la mano en el bolsillo para sacar monedas realmente, porque el puño estaba vacío. Un trucho.&lt;br /&gt;Cerca de la hora del cierre, a la medianoche, suele venir Yuri, el mecánico de la mitad de cuadra. Es muy flaco y alto, tiene un poco más de cuarenta años, el pelo cano hasta los hombros y camina como esforzándose por mantener el equilibrio. Pide sugerencias sobre qué comer, pero siempre terminará eligiendo los chorizos a la sidra con papas. Parece divertirse haciendo ácidos comentarios mientras come sentado en un banco de la barra. Es como si se regodeara con el alemán en ningún caso perfecto de todos los que trabajan acá. Insiste en dialogar con Gustavo, pero éste adivina a dónde llevan esas charlas y las evita. Al final, Yuri paga y se va dejando la sensación, cada vez más certeza, de que tiene algún serio problema con la cisterna y no le llega el agua al tanque.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-8502645805046137207?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/8502645805046137207/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=8502645805046137207' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/8502645805046137207'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/8502645805046137207'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2007/09/mi-rincn-en-kln.html' title='Mi rincón en Köln'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/Ru68rGaclwI/AAAAAAAAAB8/lpmQjy7hiak/s72-c/DSC01052.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-3372760147778872502</id><published>2007-09-14T17:52:00.000+02:00</published><updated>2007-09-14T18:14:44.647+02:00</updated><title type='text'>¿Por qué es imposible para nosotros?</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/Ruqy5maclvI/AAAAAAAAAB0/bQuVNm9sqFQ/s1600-h/DSC01271.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110093429839009522" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 281px; CURSOR: hand; HEIGHT: 204px" height="240" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/Ruqy5maclvI/AAAAAAAAAB0/bQuVNm9sqFQ/s320/DSC01271.JPG" width="300" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi amigo Roberto Aramayo redactó la carta en alemán y la envié por fax a la señora Keller, la encargada de prensa de la federación alemana de fútbol, quien pidió que adjuntara una fotocopia de mi carné de periodista. Debía retirar la credencial el día del partido en el hotel Intercontinental de Köln, en el centro. No hubo sorpresas. En la recepción me la entregaron con el solo requisito de acreditar mi identidad.&lt;br /&gt;Tomamos el tranvía en Neumarkt, un punto de combinación de transportes. En los lados largos de la plaza hay andenes para los &lt;em&gt;Straßenbahn&lt;/em&gt;. Para ocasiones como esta, el ente que los administra pone una persona en cada puerta con la sola misión de determinar cuándo no hay más lugar e impedir que suban más pasajeros y asegurarse de que las puertas pueden cerrarse sin riesgo. No hay aglomeración, porque ni bien sale una formación de la estación entra otra con el mismo destino. Ahí subimos a la línea E, que se habilita para los días de partido y termina a cien metros del Rhein Energie-Stadion.&lt;br /&gt;A Roberto le negaron la acreditación, por lo que no tenía asegurada su presencia en el partido amistoso entre Alemania y Rumania. Ni bien nos bajamos del tranvía aparecieron los revendedores. Parece que encontramos novatos o muy urgidos, porque ofrecen a veinticinco euros la entrada que vale veinte.&lt;br /&gt;Desde el ingreso al sector de prensa hasta mi ubicación, todos los controladores son, al menos, bilingües. Me tocó en el sector alto de la tribuna oeste. Para que tengan una idea, el estadio es parecido al de Vélez y estoy en las primera filas de la platea norte alta. El grupo más compacto de rumanos, unos tres mil, está en un codo; pero se ven camisetas amarillas, rojas y azules por todos lados. Dos de ellos están un par de butacas delante de la mía, en medio de todos los alemanes. En cada asiento pago hay una banderita alemana prolijamente enrollada.&lt;br /&gt;Toda la previa tiene un conductor que está dentro de la cancha y es permanentemente mostrado por las dos pantallas gigantes, ubicadas en las esquinas sudeste y noroeste del estadio. Cuando anuncia las formaciones, primero nombran a los visitantes; después, se cumplirá con un rito de cada partido del fútbol alemán: empezando por el arquero y continuando en orden ascendente según el número de la camiseta de cada jugador, el anunciador menciona el nombre de pila y todos los hinchas corean el apellido. Hay dos que son los créditos locales: Lukas Podolski, que tras el Mundial pasó a Bayern Múnich, y Patrick Helmes, delantero de Colonia y único futbolista del &lt;em&gt;Nationalmannschaft&lt;/em&gt; que no juega en Primera.&lt;br /&gt;El entusiasmo de los alemanes sufre un rápido impacto. A los tres minutos, un centro desde la izquierda, toque de Goian al lado del arquero y gol de Rumania. Me pareció off side, pero la pantalla gigante no entrega una buena repetición. Los rumanos festejan el tanto y nadie los molesta. Me compadezco de ellos con sólo imaginarlos intentándolo contra la Argentina en la Bombonera o en el Monumental.&lt;br /&gt;El aliento para los locales es constante. Todos siguen el ritmo que imponen diez bombistas “oficiales” que están detrás de los arcos, sobre el césped, en el espacio que queda entre los carteles de la publicidad y la tribuna. El tiempo pasa y el estadio sufre, porque los rumanos manejan bien los pelotazos cruzados y generan situaciones muy claras. Pero no se escuchan insultos ni gritos desaforados. A los cuarenta y uno empata Schneider –de Leverkusen, de cabeza- y los alemanes explotan. Por los parlantes sale una canción que obviamente no entiendo y todo el mundo la canta mientras agita las banderas alemanas.&lt;br /&gt;En el entretiempo hay largas filas para comprar cerveza, que en este partido fue permitida. Para conseguirla, los hinchas debían adquirir antes de entrar una tarjeta a la que se le carga un crédito. Cuando pasan por el puesto de venta, un lector descuenta los cuatro euros que cuesta cada vaso. No se maneja dinero y eso agiliza mucho el movimiento porque, entre otras cosas, no hay que esperar el vuelto, mucho más si aparece alguno que no dispone de billetes “chicos”. Si quedó crédito, sirve para otro partido.&lt;br /&gt;Alemania lo dio vuelta en el segundo tiempo con los goles de Odonkor –jugador de Betis, en España- y Podolski, el mimado de la gente. A pesar de que sus compañeros lo intentan por todos los medios y el técnico Joachim Löw lo deja en la cancha los noventa minutos, Helmes no convierte. La verdad es que creo que debe ser un gran pibe para que la gente lo banque tanto. Porque si es por lo que juega...&lt;br /&gt;Cerca del final, las pantallas informan que hay 44,500 espectadores. Ni bien termina el partido salgo a buscar el punto de encuentro con Roberto, para ir a tomar el tranvía de vuelta. Hay uno que va al centro que me deja a dos cuadras de casa, pero el que está en el andén no tiene más lugar; y en la espera del siguiente, no más de dos minutos, percibo un detalle que me supera: los anuncios del recorrido de los trenes, tanto sonoros como en los carteles electrónicos, son hechos en alemán ¡¡¡y en rumano!!!&lt;br /&gt;Con mi incredulidad a cuestas y media hora después del final del partido ya estoy cenando en El Rincón. A mis amigos futboleros les pido perdón por la ausencia de detalles sobre el partido. Le presté poca atención porque fui al estadio con la intención de ver otras cosas; y no saben cómo me duele haber comprobado que lo que en la Argentina es casi un delirio romántico en otros lugares es una realidad cotidiana.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-3372760147778872502?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/3372760147778872502/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=3372760147778872502' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3372760147778872502'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/3372760147778872502'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2007/09/por-qu-es-imposible-para-nosotros.html' title='¿Por qué es imposible para nosotros?'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/Ruqy5maclvI/AAAAAAAAAB0/bQuVNm9sqFQ/s72-c/DSC01271.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-4537609933870466195</id><published>2007-09-10T17:42:00.000+02:00</published><updated>2007-09-17T01:03:08.784+02:00</updated><title type='text'>Buena onda a orillas del Rin</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/RuVo-9hTZ3I/AAAAAAAAABs/eFk5rfhduaY/s1600-h/DSC01100.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5108604783197120370" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/RuVo-9hTZ3I/AAAAAAAAABs/eFk5rfhduaY/s320/DSC01100.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después del primer mes de experiencia germana, que se cumplió el domingo 9, debo decir que no puedo quejarme de cómo me ha recibido este país. Vivo y trabajo sin ningún tipo de inconveniente dentro del marco de una ciudad acerca de la cual ya les conté en los envíos anteriores.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dicen que Colonia es un lugar especial de Alemania por la calidez de su gente, que difiere en este aspecto del resto de los alemanes. Alguna vez me referí al concepto que tenemos de ellos, a quienes definimos como gente fría y poco sociable. Estoy en lo de los franceses, como todos los mediodías. Olivier, fanático del rugby, me recibe con felicitaciones y un apretón de manos por la victoria de anoche de Los Pumas ante los suyos en el Mundial. Los nuestros les ganaron en el patio de su casa, en Saint Denis. Yo había pronosticado un triunfo con mucho trabajo de los azules, pero los de Loffreda defendieron como leones en el segundo tiempo e hicieron historia.&lt;br /&gt;Para variar, afuera está nublado y la lluvia es una promesa que otra vez se cumple. Observo a mi alrededor en "Les saveurs de Provence" y veo las siete mesas ocupadas, incluyendo a la mía. Cualquier persona que entra saluda a todo aquel con quien cruce la mirada. Cada uno está en su tema, pero llama la atención la facilidad con la que nacen charlas de una mesa a otra. No son comentarios ocasionales sobre el tiempo, la caída de una servilleta o algo así. No se conocen, no se vieron nunca antes, pero conversan de cualquier cosa como si se conocieran de mucho tiempo. Mi escuálido alemán no me permite seguir la conversación, pero se los ve interesados en lo que dice el de la mesa de al lado; después de un rato, la distribución de las sillas no tiene nada que ver con el orden que tenían hace media hora. Esto es muy común verlo en cualquier café o restaurante y, cuando es necesario, los alemanes no tienen ningún inconveniente en hablar en inglés. Ya no me quedan dudas: sociables, son sociables; y extremadamente educados.&lt;br /&gt;También es curioso lo que pasa a la hora de pagar. Si en la mesa hay dos o más personas, cuando se pide la cuenta viene la pregunta del mozo o de quien atienda: “¿&lt;em&gt;getrennt oder zusamenn&lt;/em&gt; (separado o todo junto)?” Si no es una mesa ocupada por una familia, la respuesta mayoritaria es &lt;em&gt;getrennt&lt;/em&gt;. Se le hace la cuenta a cada uno, paga y listo. Cuando alguien se va antes que el grupo que lo acompaña, pasa por la caja, recita todo lo que consumió y le cobran. Muchas veces, en las mesas con parejas o personas en tratativas para formarla, la que paga es la mujer. Hay otra situación que se observa con mucha frecuencia, que debiera parecernos normal y a la cual, lamentablemente, nosotros no estamos acostumbrados: puede suceder que haya un error en la cuenta y el beneficiado sea el cliente; éste, inmediatamente, advierte de la equivocación a quien sumó mal. Siempre. Lo hacen con la misma convicción con la que esperan los centavos de vuelto, tras lo cual dejarán la propina.&lt;br /&gt;El fin de semana que pasó lo tuve libre porque la Liga entró en receso por el compromiso de la selección por las eliminatorias de la Eurocopa 2008. Dediqué toda la tarde del domingo a caminar por la ciudad. Frente a la catedral, hay una muestra de imágenes de los ataques nucleares de Estados Unidos sobre Hiroshima y Nagasaki, en agosto de 1945. Allí se ven fotos espantosas y cuadros que aluden al tema, además de los testimonios escritos de algunos sobrevivientes. Cuesta desatar el nudo de la garganta para retomar la caminata.&lt;br /&gt;Antes de llegar a la orilla del Rhein se pasa por la estación central de trenes de Colonia. Es increíble como el ferrocarril mueve a este país. El tránsito es incesante desde y hacia distintos puntos de Alemania y Europa. Planeando el viaje con cierta antelación y comprando el pasaje por Internet se consiguen muy buenos precios, por lo que es el medio de transporte preferido para cubrir recorridos cortos y medios; hay quienes también lo prefieren para trayectos más largos.&lt;br /&gt;Una vez en la costa, hay que cerrar bien el abrigo porque el viento es frío. Justo detrás de la catedral hay un par de embarcaderos de los cuales parten los barcos que ofrecen viajes y paseos. Se puede navegar una hora por siete euros (tres para los chicos) y esas mismas empresas ofrecen programas de todo un día que cuestan un poco más de veinte. También se puede viajar a las ciudades cercanas –Bonn, Düsseldorf- por vía fluvial. A cada rato pasan también barcazas en las que se transporta todo tipo de elementos. El Rhein, que también recorre ciudades como Estrasburgo, Karlsruhe, Mannheim y Duisburgo, tiene más de 1300 kilómetros de longitud y desde 1868 es considerado como “aguas internacionales”, lo que le permite a la mediterránea Suiza acceso al Mar del Norte sin ningún tipo de restricción. Desde el punto suizo más cercano a la desembocadura, Basilea, son alrededor de 880 kilómetros de aguas navegables para llegar a Rotterdam, en Holanda, donde finaliza el curso del río.&lt;br /&gt;Se hizo de noche y hace frío. Después de la caminata de vuelta, de casi cincuenta cuadras, el café con leche me devuelve la energía que consumí. Mientras, se pone en marcha la computadora para empezar a escribir.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5267308936129558348-4537609933870466195?l=desdekoeln.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdekoeln.blogspot.com/feeds/4537609933870466195/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5267308936129558348&amp;postID=4537609933870466195' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/4537609933870466195'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5267308936129558348/posts/default/4537609933870466195'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdekoeln.blogspot.com/2007/09/buena-onda-orillas-del-rin.html' title='Buena onda a orillas del Rin'/><author><name>Fernando Salceda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01440172973699923355</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_r2D-va73xz8/RuVo-9hTZ3I/AAAAAAAAABs/eFk5rfhduaY/s72-c/DSC01100.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5267308936129558348.post-6072020205450450109</id><published>2007-09-06T16:23:00.000+02:00</published><updated>2007-09-10T16:27:53.648+02:00</updated><title type='text'>¿Mejor o peor? Sin dudas, distinto</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hay algo que me separa decididamente de los alemanes: se puede fumar en casi todos lados, incluidos los lugares donde se come. Ese fue uno de los motivos por los cuales adopté el bistrot de mis amigos franceses; ellos no lo permiten. Pero hay una buena noticia: el próximo 1 de enero entrará en vigor en todo el país la ley que prohíbe terminantemente fumar en todos los espacios cerrados. ¡Vamos todavía!&lt;br /&gt;Esta semana tuve mis primeros días seguidos de automovilista en Köln. El tránsito es tan ordenado que hasta aburre, pero hay que conocer bien la señalización y algunas reglas; por ejemplo, si uno llega a un cruce de avenidas por el carril derecho DEBE girar; si intenta seguir adelante por una distracción o un arrepentimiento súbito, es &lt;em&gt;Strafe&lt;/em&gt; (multa) segura. Sí o sí hay que poner la luz de giro para cambiar de carril o para doblar, aunque no venga nadie detrás.&lt;br /&gt;El peatón y el ciclista siempre tienen prioridad si no hay semáforo y al girar en una esquina hay que mirar si por la bicisenda o la vereda no viene nadie, porque en ese caso también tiene preferencia el que pedalea o camina. No dan tregua con el estacionamiento. El barrio en el que vivo, Ehrenfeld, no es céntrico. Pero permanentemente se ve a los inspectores con esos posnet con los que toman nota de las infracciones. Imprimen el comprobante y lo dejan en el parabrisas; mientras, en ese aparato quedan los datos que al final de la jornada se descargan en el sistema del municipio. A los pocos días llega la carta con la boleta y no hay amigos que eviten el pago, aunque los montos no son muy altos. Si hay un choque, por mínimo que sea el daño, el damnificado tiene que dar parte a la Policía si quiere cobrarle a alguna compañía de seguros. Sin esa constancia es imposible iniciar cualquier trámite. También existen las fotomultas para el exceso de velocidad, con variantes: la imagen incluye el rostro del conductor y el valor que se paga depende de la diferencia entre la velocidad registrada y el máximo permitido.&lt;br /&gt;El tiempo sigue dándonos sol en dosis muy bajas y día a día se va sintiendo más cerca al frío. Ya hay que usar algo más que las remeras livianas de mangas largas. Dicen que el invierno va a ser duro, como lo es siempre, pero difícilmente tendremos nieve, al menos en la ciudad. Eso es cosa de uno o, como mucho, dos días por año y en la periferia. Cuentan que a las cuatro de la tarde ya es de noche –valga el juego de palabras-, que hay pocas horas de luz natural por día en diciembre y enero. Dicen que es triste a partir de noviembre; cuando llegue veremos qué tanto lo es.&lt;br /&gt;Un amigo argentino estudioso de la Segunda Guerra, que vive acá, me contaba días atrás de qué manera le es difícil encontrar testimonios y evidencias de los años de nazismo en Alemania. Es algo de lo que a los alemanes no les gusta hablar en general, ya que a la inmensa mayoría la avergüenza. Existen, sin embargo, pequeños focos de reivindicación que se limitan a pocas personas de edad avanzada que por alguna razón inentendible sienten nostalgia por aquellos tiempos. Afortunadamente, la cantidad es mínima y no están bien vistos. Las generaciones más recientes quieren despegar la imagen de “su” Alemania de lo que consideran una etapa de bochorno internacional. Por eso, cuentan, el Mundial llenó de alegría a este país porque les permitió cubrir las ciudades con los colores de su bandera. Se permitieron mostrarle al mundo su orgullo por ser alemanes, cosa que antes dudaban en expresar abiertamente por la imagen todavía presente de lo que pasó entre 1939 y 1945, con la derrota militar y los crímenes del nazismo incluidos.&lt;br /&gt;Los alemanes parecen haber hecho una profunda introspección después de ese horror. Quizás sea por eso que hoy no hay lugar para el racismo, al que combaten en todos los frentes. Les doy dos ejemplos: me contaron que hace un par de años, salió en los medios de Colonia la noticia de que en una discoteca le habían negado el acceso a un muchacho de origen africano. Poco tiempo después, el boliche debió cerrar por falta de asistentes. No hizo falta que lo clausuraran, porque los mismos clientes emitieron su veredicto: dejaron de ir. Así de simple. En lo que hace al fútbol, los reglamentos prevén sanciones que incluyen quita de puntos ante la eventualidad de una manifestación racista por parte de un jugador o de la hinchada de algún equipo. Hace dos semanas, Borussia Dortmund zafó con lo justo del descuento, aunque su arquero Roman Weidenfeller recibió tres fechas de suspensión y una multa de diez mil euros por una actitud discriminatoria contra Gerald Asamoah, el jugador de origen ghanés de Schalke 04. Ést
